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2.3. La población escolar de las barriadas y los intereses educativos

2.3.2 Los intereses educativos

Si bien los pobladores de las barriadas durante el gobierno de Odría se encontraban enfocados en la estabilidad y mejoramiento de sus viviendas, es necesario resaltar aquí que el tema educativo no se hallaba al margen de sus proyectos. En muchos casos, al concretarse la invasión, estos solían organizar los espacios de la futura barriada. Algunos terrenos se reservaban para el local comunal, la posta médica y la escuela. La necesidad de levantar escuelas era característica, sobre todo, de barriadas que contaban con un gran número de familias, puesto que en las barriadas más pequeñas e inestables el levantamiento de planteles escolares pasaba a un segundo plano. Santiago Tácunan (2018, p. 78) menciona para el caso de las primeras barriadas de Comas lo siguiente:

[La historia de la educación en Comas] se remonta a los primeros años de ocupación urbana de esta localidad, aunque en 1957 nadie pensaba todavía en gestionar la creación de un colegio, pues la población era todavía escasa y su futuro incierto. Sin embargo, esta situación cambió radicalmente en 1958 cuando un centenar de familias de distintas partes del país comenzaron a invadir las zonas eriazas denominadas Pampas de Comas, área colindante con las haciendas Comas, Chacra Cerro y Collique.

De esta manera se explica que, para 1956, 31 de las 56 barriadas existentes en Lima contaran con algún tipo de escuela —ya sea del Estado o particular—, y que estas fueran, en su gran mayoría, barriadas con un gran número de población. En el siguiente cuadro pasamos a detallar esta información.

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Tabla Nº 09

Barriadas de Lima con escuelas en 1956

Barriada Pobl. Jurisdicción política Escuelas

1. Reynoso 2,367 Callao Varones de 1o. Grado No. 4706

Mujeres de 1o. Grado No. 4714 2. Carmen de

La Legua 3,479 Callao

Mixta de 1o. Grado No. 4726 4 particulares mixtas

3. Mirones Bajo 5,993 Callao Mixta alterna de 2o. Grado No. 497

2 mixtas particulares

Mirones Alto … Lima

Mixta de 1o. Grado No. 496 2 mixtas particulares GU.E. en construcción

4. Villa María del

Perpetuo Socorro 2,387 Lima Mixta de 1o. Grado No. 4365

5. Jirón Ascope

(Ex-Taurini) 224 Lima Mixta particular

6. Dos de Mayo 1,442 Lima 2 Mixtas de 1o. Grado No. 4367

7. Primero de Mayo 3,134 Lima Mixta de 1o. Grado No. 4482

1 particular 8. Fray Martín de Porres 6,275 Dist. Fray Martín de Porres 4 mixtas particular Mixta de 2o. Grado No. 3095

Jardín de infancia particular Fray Martín de Porres (Zona Alta) 1,121 Dist. Fray Martín de Porres G.U.E. en construcción 1 Mixta de 1o. Grado

9. Pedregal 6,212

Dist. Fray Martín de

Porres

Mixta de 1o. Grado No. 4495 1 escuela particular

10. Zarumilla 4,072

Dist. Fray Martín de

Porres

Varones de 1o. Grado No. 4495 Mujeres de 1o. Grado No. 4515

Jardín Infantil No. 4

11. Piñonate 7,031 Dist. Fray Martín de Porres 3 mixtas particulares 12. Huascarán

(Rímac) 1,561 Rímac Mixta de 1o. Grado No. 4486

13. Mariscal Castilla

(Rímac) 1,997 Rímac De alfabetización

14. Cantagallo 1,660 Rímac 1 Mixta particular de transición

(en local comunal) 15. San Pedro

(El Agustino) 2,915

Dist. Ate- Vitarte

2 Mixtas de 1o. Grado No. 4468 1 varones s/n

95 16. Santa Clara de Bella

Luz

(El Agustino)

613 Dist. Ate-

Vitarte 1 Mixta de 1o. Grado No. 4479

17. Cerro El Agustino 2,708 Dist. Ate 2 Mixtas de 1o. Grado No. 4311

1 mixta particular 18. Barrio Independiente

(El Agustino) 670

Dist. Ate-

Vitarte 1 Mixta de 1o. Grado No. 4514

19. Leticia 2,360 Rímac Mixta de 1o. Grado No. 4476

(en el local de la sociedad)

20. Villa de Fátima 1411 Rímac Mixta de 1o. Grado No. 4370

(en el local comunal)

21. San Cosme 5,674 La Victoria Mixta de 1o. Grado No. 4497

22. Leoncio Prado 1,338 Rímac 2 Mixtas particulares de transición

23. Mendocita 4,911 La Victoria 2 particulares de transición

24. Puerto Nuevo 4,822 Callao

Varones de 2o. Grado No. 486

Mujeres de 2o. Grado No. 489 4 particulares mixtas

25. Ciudadela Chalaca 3,323 Callao Mixta de 1o. Grado No. 4910

Mixta particular

26. Carrillo de Albornoz 140 Callao Mixta de 1o. Grado Fray Martín de Porres

27. Villa Olaya 1,268 Chorrillos Mixta particular de 1o. Grado

28. Ciudad de Dios 4,119 Surco

Varones de 2o. Grado No. 502

Mujeres de 2o. Grado No. 503 2 Mixtas particulares

29. Villa María (Camino a

Canta) 351 Carabayllo

Mixta de 1o. Grado No. 4617 (en el local comunal)

30. Santa Teresa de Villa 282 Chorrillos Mixta alterna de 1o. Grado

No. 4426-1409

31. San Vicente de Paul 707 Lima Mixta de 1o. Grado No. 1473

(en el local comunal) Fuente: Matos Mar (1977, p. 145).

La inexistencia de planteles secundarios al interior de las barriadas se mantuvo durante toda la década de los cincuenta, y ello responde a la tibia posición en el escenario político en la que estas aún se encontraban. Sin embargo, estas cifras son una muestra clara del interés que los migrantes tuvieron, y concretizaron, respecto al tema educativo. Como ya se ha mencionado, el congestionamiento escolar y la falta de planteles en la capital era un problema significativo incluso antes de la década de los cuarenta, y ante el crecimiento acelerado de las barriadas era de esperarse que estas mismas tuvieran que atender la instrucción de su propia población escolar. La notable presencia de escuelas particulares en las barriadas, entendidas como modestos planteles

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sustentados por los propios pobladores, se explica también por el limitado apoyo que brindaba el Ministerio de Educación Pública al respecto.

Los padres de familia y dirigentes de las barriadas se involucraban en la tarea educativa de diferentes maneras, como por ejemplo a través de los trabajos comunales destinados al mejoramiento del terreno destinado a la escuela, los aportes económicos para los mobiliarios y útiles escolares, la contratación de maestros, las gestiones ante las instituciones respectivas, la vigilancia de los locales, entre otros (Tácunan, 2018, p. 82). Asimismo, es de destacar que si bien muchos alumnos podían carecer de uniformes escolares, eran pocos quienes no contaban con materiales educativos como cuadernos y libros, puesto que los padres procuraban que estos materiales indispensables siempre se encontraran presentes (Badillo, 1961). Todos estos esfuerzos respondían a una motivación interna por parte de los pobladores de las barriadas. En el siguiente capítulo analizaremos a qué se debía el empeño por parte de las barriadas por levantar escuelas, qué tenían en mente los padres de familia para dar a sus hijos una educación siquiera elemental, qué esperaban de ello, y cuál era el papel concreto que venía desarrollando el gobierno de Odría en el campo educativo.

En síntesis, podemos señalar que las barriadas que se formaron en Lima durante la primera mitad del siglo XX fueron el producto del problema de la vivienda, que se dio con mayor fuerza en la capital; las migraciones del campo a la ciudad, que empezaron a tomar una mayor intensidad durante los años treinta y cuarenta; la expansión de los diferentes medios de comunicación, tales como carreteras, emisoras radiales, entre otros; así como del desarrollo desigual que experimentaban las ciudades y pueblos del país. El migrante de estas décadas, y futuro poblador de barriada, era alguien que por lo general contaba con una experiencia migratoria previa y que se había trasladado a la capital con el fin de mejorar su situación socio-económica. La gran mayoría de ellos fueron jóvenes, o adultos jóvenes, que contaban con cierto grado de instrucción y que se habían desempeñado en múltiples oficios. Al llegar a Lima, la falta de vivienda y la tugurización de la ciudad, así como sus modestos ingresos, los obligaron a ocupar terrenos baldíos y peligrosos. Por su parte el Estado, al verse superado por esta situación que, por otra parte, no supo cómo solucionar, se fue mostrando cada vez más permisivo. Con Odría esta permisividad alcanzó su mayor expresión; sin embargo, este mantuvo a las barriadas bajo su control puesto que no las llegó a reconocer como zonas debidamente constituidas o urbanizadas, sino que solo las ubicó y

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resguardó aprovechándose de la necesidad que tenían los pobladores por contar con un espacio en donde pudieran construir sus viviendas. Las barriadas, a cambio, mostraban su apoyo al régimen. La relación de clientelismo que se había establecido les pareció favorable; sin embargo, gradualmente se evidenciarían las consecuencias de la ausencia del reconocimiento oficial de estos espacios, especialmente en los años que siguieron al Ochenio. Los jefes de familia de las barriadas se encontraban satisfechos con lo que habían logrado alcanzar, una vivienda en la capital; sin embargo, aspiraban para la futura generación metas mayores, y por ello realizaron grandes esfuerzos para educarlos. La situación de inestabilidad respecto a la propiedad del terreno, la interminable construcción y mejoramiento de la vivienda, el inadecuado acceso a los servicios básicos, los bajos ingresos, entre otros, fueron factores que convivieron con el deseo de educar a los hijos, y que en muchos casos limitaron e, incluso, imposibilitaron su realización.

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CAPÍTULO III

LA EDUCACIÓN COMO INSTRUMENTO DE MOVILIDAD SOCIAL EN LAS BARRIADAS

Como ya se ha señalado, las barriadas de Lima de mediados del siglo XX contaban con una significativa población en edad escolar, y los jefes de familia se encontraban interesados en que esta población pudiera educarse a pesar de los múltiples problemas y necesidades a los que tuvieron que hacer frente, siendo el de la titularidad de los terrenos el primordial. No obstante, el interés de educar a los hijos por parte de los pobladores de barriadas respondía a la valoración que estos tenían respecto a la educación en medio de un escenario nuevo para la gran mayoría de ellos —puesto que, como ya lo mencionamos, la mayoría de jefes de familia de las barriadas eran de origen provinciano—.

En el presente capítulo abordaremos, precisamente, sobre los intereses y motivaciones que tuvieron los pobladores de barriadas para construir escuelas y educar a sus hijos; asimismo, explicaremos por qué la educación fue tan valorada en estos espacios y qué factores hicieron posible que muchos padres de familia pudieran proyectarse en la educación integral de sus hijos, incluyendo la superior. Paralelamente, abordaremos de manera general el desarrollo de la política educativa de Odría, con la finalidad de dar cuenta del tenue accionar que tuvo el Ministerio de Educación Pública al interior de estos espacios. El impulso que dio este gobierno a la educación técnica en las ciudades, así como la permanencia de ciertas políticas tradicionales para atender los problemas educativos en los años finales del régimen, también serán tratados en este capítulo. Expondremos, asimismo, sobre la forma en que se atendió la educación en las barriadas para explicar por qué —a pesar de los esfuerzos e intereses que existían— eran pocos los frutos que se podían alcanzar a través de una educación dirigida, prácticamente, por los propios pobladores.

Como fuentes utilizaremos los testimonios de los pobladores de barriadas de estos años, los cuales fueron recogidos y publicados en diversos momentos en los trabajos de Matos Mar (1977), Degregori (2014) y Mangin (1969); complementariamente, utilizaremos los testimonios recopilados por Burga y Paredes (2019). La tesis de Badillo (1961) nos permitirá apreciar el interés de la población escolar de las barriadas por oficios distintos a los que ejercían sus apoderados, así como el interés de estos últimos por la formación escolar integral de sus hijos. Para dar cuenta de

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la manera en que se atendió el problema de la educación en las barriadas, utilizaremos una serie de publicaciones elaboradas por El Comercio con tal fin, así como el Censo de Barriadas de 1956, y algunos libros que abordan sobre las primeras escuelas de los ahora populosos distritos de la capital. Finalmente, utilizaremos algunas fuentes ya señaladas para el primer capítulo para dar cuenta del desarrollo de la política educativa del gobierno de Odría.