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Interpretación actual basada sobre la existencia de dos músculos anta­ gonistas en el iris — L a existe n cia del m úsculo e sfín te r hace m ucho tiem ­

po que está fu e ra de duda, pero 110 ha pasado así con la del d ila tad o r, que la fisio lo g ía ya había adm itido. K ó llik e r (1849) c reyó haber encontrado (el prim ero) h aces rad iad os y d iferen ciad o s en la p arte po sterio r del es- trom a del iris, que iban del e sfín te r al borde ciliar. D espués H e n le (1866) d escrib ió una delgad ísim a capa en la parte an terio r del epitelio p o sterio r del iris, que es con sid erad o ho y com o el v e rd a d e ro

músculo dilatador

(de natu raleza epitelial). E l au to r recopila los argu m en to s que se han hecho en con tra y en fa v o r de la e xisten cia del m úscu lo d ilatad or (de K ó llik e r ), y en con tra y en fa v o r de la m em bran a m ioepitelial (m em brana de H enle).

D espués, el au to r deduce de la exp erim en tación sobre el iris, algu n as con clusion es ta le s : 1." L a dilatación se e fectú a no sólo por inhibición del e sfín te r, sino por una fu e rza d ila ta triz ; 2.“ E s ta fu erza (d ilatatriz) es más po dero sa que su a n ta g o n is ta ; 3.° D ich a fu e rz a es m enos sensible que el e sfín te r a los estím u lo s d é b ile s ; 4.a E s ta íu e r z a dilatatriz, es susceptible de p ro d u cir una acción m ás lo calizad a sobre el iris, m ientras que el e sfín te r p ro vo ca una acción m ás g e n e r a l; 5.a E s ta fu e rz a está regid a po r el g o ­ bierno n erv io so que v a por el sim pático c e rv ical y c iliares la rg o s al o jo , y 6.a E s ta fu erza reside en toda la exten sión del iris.

D e todos los argu m en to s en un ciad os, de la e xisten cia en el estrom a del iris de m ontones de célu las (d iferen tes de la s estrella d as) de o rigen epitelial (E lsch n ig y L a u b e r) y de la s com probacion es de G alle m ae rts y K le e fe ld con el m icroscopio co rn eal y la ilum inación de G u llstran d en el o jo v iv o (véase el an álisis hecho por n o so tros en estos Ar c h i v o s, S e p ­ tiem bre de 1920, pág. 46 9 ); M a g ito t term in a su tra b a jo con el sigu iente d ile m a : “ o el estrom a del iris es con tráctil y entonces la potencia del di­ la tad o r se exp lica, o el estrom a 110 es con tráctil y es preciso entonces b u s­ c ar otro m ecanism o que reem place o com plete la acción de la m em brana m ieloide de H e n le ” .

Algunas particularidades de las manifestaciones oculares de la ence= falitis le tárg ica.— D r . J . Bo l l a c ic

E s un estudio m uy com pleto sobre esta recien te cuestión, en el que se exp on e la sin to m atolog ía de la s p a rá lisis de los m úsculos ocu lares, de la p a rá lisis de los m ovim ien tos aso ciad o s de la visión binocular (p arálisis de fu n ción ), el ord en de p referen cia de las m ism as y su persistencia.

Con respecto a la s p a rálisis o cu lares, habla de su con stan cia, de atacar exclu sivam en te al ap ara to o cu lar m otor resp etan do el sen so rial y dentro del m otor, a fe c ta r m ás a la m u scu latu ra e x trín se c a que a la intrínseca, y por lo que a ésta se refiere resp etar el e sfín te r de la pupila. P to sis, di- plopia. desigu ald ad p u pilar, sacu d id as n ista g m ifo rm e s, p a rá lisis de la aco ­ m odación, e stra b ism o ; co n serván d o se ín tegro el re fle jo fo to m o to r del iris (al co n trario que en el botulism o que tam bién se interesa a la vez que el ap arato sen so rial visu al).

L a s p arálisis de fu n ción que ha en contrado, s o n : las de con vergen cia (nosotros la hem os v isto en una o b serv ació n ) y la de los m ovim ien tos aso ­ ciados de lateralidad .

L a localización la hace recaer en los pedúnculos c ereb rales, e xp licán ­ dose por el sitio la restan te sin to m ato lo g ía que acom pañ a a las m an ifes­ taciones ocu lares, t a le s : las p a rálisis de o tro s n ervio s cran eales, del tronco y extrem id ad es, de sen sib ilid ad y de coo rdin ación de los m ovim ien tos, se­ gún se interesen, al m ism o tiem po que los núcleos del I I I par, el haz g e ­ niculado, p iram idal, cinta de R e il o núcleo ro jo , respectivam ente.

L o s sín tom as o cu lares por orden de frecu en cia, segú n sus co m p ro ­ baciones clínicas, s o n : i.° L a d ip lo p ia ; 2." P a rá lis is de la a c o m o d a c ió n ; 3 .. S a cu d id a s n is ta g m ifo rm e s ; 4.“ D esig u a ld ad p u p ila r; 5.“ P a rá lis is aso ­ ciad as o p to s is; y po r últim o, el estrab ism o y los trasto rn o s de los re fle jo s pu pilares. L a s p a rá lisis o cu lares las ha v isto p e rsistir después de uno a tres m eses del com ienzo de la en ferm ed ad .

Refracción y medios ópticos en los diversos trastornos visuales con

escotomas centrales. — Dr. A . Te r s o n

A rtc u lo publicado con m o tivo de otro del D r. P a riso tti en el que so ­ bre 200 caso s de este g én ero 175 eran h iperm étropes y ninguno miope, atrib u yén d o lo el p ro fe s o r de R o m a a que el o jo hiperm étrope es frecu en te en los degenerado s, y, p o r tanto, m ás vu ln erab le a la s in toxicacio n es.

E n cam bio el D r. T e rso n e x p re sa su opinión concebida en o tro s té r ­ m in o s: “ los m iopes son raram en te atacados, aunque no están e x e n to s ; siendo debida esta escasa frecu en cia al corto núm ero de m iopes com pa­ rado con el de h ip erm étro p e s” .

E l D r. T e rso n ha en contrado que la visión de cerca m ejo ra en estos en ferm o s, con el uso de c ristales c o n v e x o s fu e rte s (de 10 y m ás d io ptrías) y en un caso m e jo ró la de le jo s con los gem elos prism áticos.

Reflexiones sobre 35 casos de esclerectoiridectomía de Ldgrange

D r . Ma r b a i x

E l au to r exp on e su p rá c tic a : c o lg a jo con ju n tival disecado de arrib a ab a jo trépano de 1 y l/ 2 m ilím etro s, iridecto m ía p e rifé ric a y con f r e ­ cuencia agran d am ien to la te ral del orificio producido por el trépano* con

el sacabocad o de V a c lie r. L o s resu ltad o s que ha obtenido son sa tisfa c to rio s y han p ersistid o v a rio s añ os después.

Antojera. — Dispositivo nuevo para apósitos oculares. — D r . Bo n n e f o n

E l autor, que d u ran te la g u e r ra había im p ro visad o a n to je ra s de subs­ tancias d iv ersas, papel, cartón, etc., que le sirv ie ro n especialm ente para o clu ir los o jo s atacado s por los g ase s a sfixian tes y que no com prim ían el globo y perm itían la libre elim inación de los exu d a d o s, las v u elve a em plear ah o ra, si bien m ás p erfeccio n ad as. Consisten (en núm ero de dos) con dos len gü etas laterales a las que v a unida una cinta. E l d isp o sitivo se am olda p erfectam en te a la órbita d ejan d o en hueco el o jo o puede hacer una com presión su ave interponiendo unos discos de algodón.

I V . — N O T A S T E R A P É U T I C A S

Nueva comunicación concerniente al tratamiento operatorio del des=

pendiinicnto de la retina y sus resultados. — Pr o f. De u t s c h m a n n.

C om o conclusión a un tra b a jo suyo publicado an teriorm en te, y después de haber exa m in ad o la literatu ra, el au to r dice que su procedim ien to de tra n sfu sió n no se ha e xp erim en tad o bastante. N o se trata de p racticar una doble punción, puesto que la punción y la contrapunción del au to r alcanzan a la retin a o a la o ra serrata. T ira d a de este m odo la retin a hacia la región an terio r, se aflo ja por la p erfo rac ió n . N o h ay inconveniente en repetir esta intervención , aun con frecu en cia.

U n a m odificación ha sido, ad em ás, ad op tad a por el au to r, la cual c o n ­ siste en p ractica r por toda la e xten sió n de la o ra serrata, una serie de p e ­ queñas incisiones. D espu és de una tran sfix ió n o rd in aria y una vez d e r r a ­ m ado el líquido sub retim ian o, m ediante un ancho b istu rí de retina, b ifilar, punciona la escleró tica, el tractu s u veal y la o ra serrata. S i el despren dim iento está en la parte in fe rio r, no incinde m ás que por ab ajo , ad entro y a f u e r a ; si la región m acu lar se halla tam bién despren dida, la incisión la practica en la p arte extern a, y si el desp ren dim iento es m ás e xte n so hace una incisión m ayor.

D e to d os los caso s, los m ás fa v o ra b le s son aquellos en que el d esp ren ­ dim iento es en fo rm a de bolsa con pliegu es nu m erosos. E n cam bio, cuando la retina es tran sp aren te, se h alla disten dida sin fo rm a r p liegu es o son éstos poco p ro fu n d o s, o rd in ariam en te resu lta insuficiente el efecto operato rio . C u an do el despren dim iento se h alla lim itad o tan sólo a la parte sup erior, no se debe intei ven ir, sino que se a g u a rd a rá a que se h ay a exten d id o más hacia ab ajo el líquido subretiniano.

C asi siem pre se obtiene buen resu ltad o con la tran sfix ió n la prim era v e ::; en el caso de que no sea d u rad e ro h ay que v o lv e r a em pezar h asta lo ­ g ra r la curación , o po r lo m enos la detención de la en ferm ed ad . E n tal caso es conveniente d e ja r p a sar por lo m enos un año sin ap licar el tratam iento y em pezar después de este lapso las tran sfix io n e s. E n caso de que la p ri­ m era vez se obtenga un resu ltado d e sfa v o ra b le cualqu iera, no debe in sistirse más.

L a o tra o peración que precon iza el au to r con siste en v a c ia r el líquido subretiniano y luego p ra c tica r una inyección en el v itreo . T ie n e un caso que hoy en día se h alla p erfectam en te bien, a pesar de que hace vein tidós años que inyectó cuerpo v itre o de co n e jo a 38 o de tem peratu ra. L a in yec­ ción de a ire en el v itre o es poco se g u ra e insuficiente, m ien tras que este procedim iento resu lta m uy su p erio r a ella. L a s inyeccion es de una solución de C1 N a al 3 ó al 4 por 100, aun con una cierta cantidad de v itre o de anim al, que han sido tam bién en say ad a s por el au to r, han dado un resu l­ tado p a sajero . P a ra que el líqu ido inyectado produ zca c ie rta presión sobre la retina y p ro vo qu e una u veítis que fo rm e ad h eren cias entre la coroides y la retina, es preciso que no se reab sorb a, sino que debe perm anecer

in sitií.

T o d o s los caso s que daten de dos años, po r lo m enos, sin haber e x p e ­ rim entado recid ivas, deben ser con sign ad o s b a jo el título de “ c u ra c io n e sü C om o líquido innocuo p ara in yectar en el v itreo , cree el au to r que debería ech arse m ano del tejid o cristalin ian o de un individ u o que tu v iera que ser operado, o m e jo r del v itre o procedente del o jo ciego del m ism o e n fe rm o ; claro está que, en gen eral, ha d esap arecido el v itreo en un ojo afecto de despren dim iento y que se halle en estas c o n d icio n es; de m odo que no quedan m ás o jo s ciego s utilizables, que aq uellos cu ya cegu era sea producida po r o tras cau sas, excep tu an d o las inflam ato rias.

P a r a poder seg u ir a lo s o p erad o s d u ran te un espacio de dos años y medio, llega la estad ística del au to r solam en te h asta el i.° de Ju n io de 19 15 , y com prende 364 e n fe rm o s con 482 o jo s a fe cto s de desprendim iento.

E n ella h ay el 69’S po r 100 de m io p e s ; o b serván d ose que las m iopías fu e rtes no predisponen m ás que las lig eras. S e h allab an afecto s los dos o jo s en 1 1 7 c a s o s ; esta g ra n pro po rción es debida a que el au to r recibe, en gen eral, los caso s g ra v e s.

S e han operado un to tal de 4 14 o jo s ; los. que han ségu id o la evolución com pleta son 400, entre los cu ales se encuentran 94 curacion es, es decir, el 2 3 ’S por 100. H a y que a d v e rtir, sin em b argo , que entre los o p erad o s, hay 75 que lo fu ero n tan sólo p ara poder d ar gu sto al e n ferm o , ya . que no pre­ sentaban ninguna prob ab ilid ad de c u r a c ió n ; ah o ra bien, descontando éstos, se obtiene un 29’ S po r 100 de curacio n es, 37 po r 100 de m e jo ría s y 39’S por 100 de fra c a so s.

S e trataro n 2 ocasos con inyección de v itreo de tern era, y se obtuvo un 10 por loo de cu racio n es, 45 por 100 de m e jo ría s y 43 por 100 de f r a ­ casos.

E n r e su m e n ; el au to r recom ienda 'que para in terv en ir se ag u ard e a que el líquido del derram e subretin iano, se halle en la p a rte declive. D e s­

pués de operado s puede p e rm itirse a los e n ferm o s cualqu ier m ovim iento, a condición de que no sea e x a g e r a d o ; y se prohib irán los alim en to s que puedan p ro d u cir con gestion es. L a in terven ción que em plea el au to r es la sim ple tran sfix ió n , la cual repite según las circu n stan cias ,y adem ás la com­ bina ven tajo sam en te, con las in cision es de la o ra serrata, p ara a flo ja r más la retina. C u an do con esto no se obtiene ningún resu ltad o , echa m ano de la inyección de vitreo . A ctu alm en te, com o substancia a inyectar, reco­ m ienda el v itre o de tern era, esperand o h allar una sub stancia m ás per­ fecta. —

(Beitrag s. Augenheükttnde,

fase. 92, 1918.)

V . —

V A R I A

Noticias

El Dr. Koeppe (de H alle ) dará en la Facultad de Medicina de Madrid, un curso intensivo de «Investigación microscópica (microscopio corneal y lámpara de hendidura de Q ullstrand) en el ojo vivo», de diez lecciones

prácticas

(dos horas cada un a), a partir desde el 4 de Abril próximo. El número de admitidos es muy limitado, dado que con cada aparato sólo pueden trabajar dos o tres observadores. Si el número de éstos fuese mayor, se organizaría un segundo grupo a partir del 15 de Abril. Este curso, a propuesta del Profesor de Oftídmología de Madrid, es patrocinado por la Facultad y por la Junta de Ampliación de Estudios. Para poder organizarle con la anticipación debida, diríjanse, bien a la Secretaría de la Junta de Ampliación de Estudios o al Decanato de la Facultad de Medi­ cina, antes del 15 de M arzo. S ólo se admiten médicos especializados y que posean la preparación suficiente para poder seguir con fruto un curso de tal naturaleza.

— Hemos recibido la segunda edición de

Elementos de Terapéutica

general,

por el D r. M . M árquez, de la que, siguiendo la norma que nos hemos trazado, no nos ocuparíamos, a no ser porque contiene un capí­ tulo dedicado al tratamiento de las enfermedades de los ojos en la sec­ ción destinada a los remedios que actúan sobre los órganos de la Vida de relación (aparatos de la visión, audición, etc.). La circunstancia de haber obtenido por oposición y desempeñado la cátedra de Terapéutica de la Universidad C entral, antes de obtener la de Oftalm ología en la misma Universidad, es un hecho que garantiza la competencia del autor en am ­ bos terrenos.

C om pleta el capítulo X X I, dedicado a este asunto, con nociones ana- tom ofisiológiras referentes al aparato de la visión, y estudia después la acción de los remedios sobre el aparato de la Visión, dividiéndolos en físicos, químicos (d e los que se ocupa principalmente), biológicos, psí­ quicos e higiénicos, evidenciándose en todo el capítulo el criterio clínico especializado del autor, por las indicaciones precisas que form ula.

i Lástima grande que sólo haya podido dedicar 40 páginas de su obra

a asunto de tanta importancia para los oculistas! Nadie como el aulor está capacitado para escribir una Terapéutica ocular, y la O ftalm ología hispana tiene el derecho de pedírselo y el Dr. M árquez la obligación de concederlo. De todos modos, aun en su forzada brevedad, hallarán nuestros colegas detalles interesantes para su práctica. — M.

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