Capítulo 3. Funcionamiento físico y salud
3.1. Introducción El estado de salud de las personas mayores
La salud es uno de los elementos clave en una vida larga, satisfactoria y competente. Por ello resulta un punto de referencia común para describir el bienestar, así como para juzgarnos a nosotros mismos o a los demás como “mayores”.
En la vejez, una buena salud es sinónimo de autonomía e implica la posibilidad de poder llevar una vida independiente. Por este motivo la conservación de la salud para poder vivir independiente cons- tituye uno de los principales objetivos y preocupaciones de las personas mayores y de la Gerontología. Tanto es así que parece claro que, para aumentar la esperanza de vida de las personas mayores de 65 años, la intervención sobre los estilos de vida saludables resulta una acción ineludible.
De hecho algunos autores han trabajado la contribución relativa de los factores genéticos y ambien- tales según avanza la edad, ante la más que estereotipada afirmación de que en la vejez la enferme- dad no se puede prevenir. Por ejemplo, en la serología de los triglicéridos citada en el estudio SATSA- Swedish Adoption/Twin Study of Aging que incluye 300 pares de gemelos con una media de edad de 66 años (Séller, DeFraire, Pedersen, Dahlen y McLean, 1993), se observa cómo la varianza relacionada con factores ambientales y por tanto con los estilos de vida aumenta con la edad. En concreto se observaba una reducción en los coeficientes de heredabilidad de la apolipoproteína B y los triglicéri- dos (figura 3.1) y para la presión arterial sistólica de .62 en menores de 65 años a .12 en mayores de 65 años.
FIGURA 3.1
Varianza explicada por factores ambientales y genéticos en la serología de los triglicéridos
La preocupación sobre la salud de las personas mayores no carece de fundamento. El envejecimiento normal trae consigo una serie de modificaciones físicas internas y externas, así como cambios en las funciones de los órganos y, aunque en general el equilibrio físico se mantiene, el organismo pierde capacidad de reserva. Además, aunque en el proceso fisiológico normal de envejecimiento la capaci-
0 40 60 80 100 50-62 54-66 58-72 62-76 66-80 70-84 20 Ambiental Genético Intervalos de edad % V arianza
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dad de relación con el medio se mantiene, adaptándose a los parámetros de la edad, en un proceso patológico, por el contrario, dicha capacidad se altera a causa de la enfermedad.
En la figura 3.2 se presentan las enfermedades más frecuentes en la vejez, según datos de la Encuesta Nacional de Salud de 1995. Según esta misma Encuesta, el 41% de las personas mayores informa que su médico no le ha diagnosticado ninguna de las siete enfermedades que se contemplan en el listado; a un 35% se ha diagnosticado una de ellas; a un 16% se le ha comunicado que padecen dos y, final- mente, un 9% afirma que les han sido diagnosticadas tres o más de las enfermedades incluidas en el listado (debe observarse que en el listado no están incluidas todas las enfermedades posibles; por ejemplo, no se incluyen las enfermedades osteomusculares).
FIGURA 3.2
Enfermedades crónicas entre las personas mayores. (Encuesta Nacional de Salud, 1995)
En la mayor parte de los estudios de prevalencia de enfermedades en la vejez, en el grupo de mayores de 65 años, entre un 80 y un 85% tiene al menos una enfermedad crónica (ligadas tanto a la morta- lidad, como a la incapacidad y disminución de calidad de vida), y es frecuente la existencia conjunta de dos o más enfermedades crónicas (AAVV, 1997).
El grupo de población de más edad es el que presenta una mayor tasa de incapacidad y de limitacio- nes de la actividad. Aproximadamente entre un 15 y un 20% de los mayores de 65 años deben res- tringir sus actividades a causa de limitaciones físicas (AAVV, 1997). Las incapacidades más frecuentes se deben a pérdidas de la movilidad, sensoriales y de comunicación (la tabla 3.1 contiene las habilida- des funcionales básicas e instrumentales, habitualmente afectadas en la edad avanzada). Sobre las diez actividades básicas de la vida diaria que se contemplan en la tabla 3.1, el 80% de las personas mayo- res de 65 años puede realizar todas ellas, aunque para ello pueda ser necesaria alguna ayuda. En cuan- to a las quince habilidades instrumentales que se incluyen, el 75% de las personas mayores puede rea- lizar todas ellas, aunque en algunos casos necesite ayuda para hacerlo.
0 5 10 15 35 Hipertensión 30 25 20 Colesterol Diabetes Asma E.Corazón Úlcera Alergia
TABLA 3.1
Capacidades básicas e instrumentales de las personas mayores. (Encuesta Nacional de Salud, 1995)
TIPO DE
PUEDE PUEDE NO
ACTIVIDAD DE
AVD HACERLO HACERLO PUEDE NC
VIDA DIARIA
SIN AYUDA CON AYUDA HACERLO
(AVD)
BÁSICA Cortar rebanada de pan 90.3 2.1 1.1 6.6
Comer 90 2 1 7
Vestirse, desvestirse y elegir ropa 89.9 2.8 0.7 6.6 Peinarse (mujer), afeitarse (hombre) 90 2.7 0.8 6.5 Andar (con o sin bastón) 89.3 3.5 0.7 6.5 Levantarse de la cama 84.8 3.7 1.3 6.6 Cortarse las uñas de los pies 72.6 11 9.8 6.6 Lavarse la cara y parte sup. del cuerpo 88.3 3.6 1.4 6.7 Ducharse o bañarse 82.6 9.0 1.9 6.6 Subir diez escalones 81.3 9.0 3.2 6.5
INSTRUMENTAL Utilizar el teléfono 85.3 5.3 3.3 6.2
Comprar comida o ropa 82.8 7.0 4.0 6.2 Utilizar el autobús, metro o taxi 78.4 10.3 4.6 6.7 Prepararse el desayuno 87.8 3.4 2.4 6.4 Prepararse la comida 85.3 5.2 2.6 6.9 Tomar medicinas 87.5 5.0 1.2 6.3 Administrar dinero 86.0 5.3 2.1 6.6 Fregar los platos 85.2 4.0 3.5 7.3 Hacer la cama 81.7 6.8 4.2 7.3 Cambiar las sábanas 79.5 8.0 4.9 7.7 Lavar ropa ligera a mano 77.8 6.8 7.0 8.4 Lavar ropa a máquina 79.6 6.6 5.6 8.2 Limpiar la casa 75.4 9.1 7.5 7.9 Limpiar una mancha del suelo 76.7 7.9 7.6 7.8 Coser un botón 79.8 5.4 6.6 8.2
Concretamente, el grupo de personas mayores de 85 años (que además es el que proporcionalmente está experimentando un mayor crecimiento) presenta más problemas de salud e incapacidad física que cualquier otro grupo de edad.
Así según la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999 (INE, 1999), ela- borada por el Instituto Nacional de Estadística, el IMSERSO y la Fundación ONCE, los porcentajes según género y cohortes de edad de discapacidad son los siguientes (tabla 3.2):
FUNCIONAMIENT
O FÍSICO Y SALUD
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TABLA 3.2
Porcentajes de discapacidad en población mayor según edad y sexo
EDAD % HOMBRES % MUJERES
65-69 años 17,097 20,728
70-74 años 21,952 29,94
75-79 años 32,516 39,915
80-84 años 42,895 50,073
85 y más años 59,164 65,658
En España, en los últimos dos años se han publicado dos estudios muy interesantes sobre la salud de las personas mayores. El primero se publicó en 1999 y es la comentada Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud de 1999 (INE, 1999) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, el IMSERSO y la Fundación ONCE; el segundo proviene del Observatorio de Personas Mayores del IMSERSO, el título del mismo es “Las personas mayores en España. Informe 2000” (IMSERSO, 2000). Ambos trabajos, resumidamente, marcan un panorama sobre vejez y salud para España en los próxi- mos años (2000-2010) (tabla 3.3) en el que la salud y las cuestiones relacionadas con la misma ocu- parán sin duda alguna un lugar destacado. Entre las cuestiones más importantes conviene destacar: aumento de las mujeres que viven solas, aumento de las personas dependientes en general y especial- mente de las personas muy mayores, aumento de la prevalencia de problemas asociados a un defec- tuoso funcionamiento afectivo y cognitivo. Asimismo tomarán una gran importancia algunas enfer- medades (hipertensión, enfermedades cardiacas y respiratorias) ligadas no sólo a factores endógenos (genéticos), sino también a factores exógenos y, por tanto, a los estilos de vida.
Después de todo lo analizado hasta este momento, cabe decir que el grupo de personas de más de 65 años, en su conjunto, es un grupo que utiliza en mayor medida los servicios de salud y consume más fármacos, que es más vulnerable a las enfermedades y que es un grupo de atención preferente en cuestiones relacionadas con la salud.
TABLA 3.3
Resumen Salud-Envejecimiento entre 2000-2010. Elaboración propia
RELACIÓN • Hombres: Mantenimiento en todas las cohortes de edad de la relación autonomía-
AUTONOMÍA dependencia excepto a partir de los 80 y más años que aumenta de manera muy
DEPENDENCIA importante.
• Mujeres: Mantenimiento, con ligeras variantes, de la relación entre autonomía- dependencia. Al igual que ocurre en el caso de los hombres, hay que anotar que la relación autonomía-dependencia(más personas dependientes) aumenta de manera importante en las franjas de mayor edad.
• Relación hombres-mujeres: Mayor coeficiente(más personas dependientes) para las mujeres, que para los hombres en la misma cohorte de edad. Las diferencias aumentan en la medida en que aumenta la edad de las cohortes. Las diferencias son mucho más notables a medida que aumenta la edad, en el cual se ve un proceso claro de aumento de la relación dependencia-autonomía para las mujeres.
TABLA 3.3
Resumen Salud-Envejecimiento entre 2000-2010. Elaboración propia (Continuación) FUNCIONAMIENTO• Al igual que en los estudios más importantes sobre demencia, las cohortes de edad
COGNITIVO más jóvenes y más mayores (65-69 años y 95-99 años) tienen las tasas de prevalencia más bajas.
• En general las tasas de prevalencia aumentan entre los 70-74 años y 75-79 años de manera consecutiva. Las personas entre 75 y 79 años tienen las mismas tasas prácticamente que los de 90-94 años.
• Las tasas de mayor prevalencia las tendrían los individuos entre 80 y 89 años.
• La prevalencia de otros trastornos nmésicos no patológicos aumentan a lo largo de todo el periodo de una manera más o menos regular.
• En general el grupo de edad entre 80-84 años sería el más afectado por este tipo de trastornos entre 2000 y 2009. El grupo de edad de 85 a 89 años , encabezaría la prevalencia de demencia en 2010, con un aumento muy rápido a partir del año 2006.
FUNCIONAMIENTO• Depresión: La tasa de depresión en general se mantiene a lo largo de todo el AFECTIVO periodo estudiado y aumenta por el lógico aumento de la población.
• Distimia depresiva: La distimia depresiva afecta a un número mucho mayor de gente (más a mujeres que a hombres), que el trastorno depresivo. Se ve un aumento de la distimia en el periodo entre 2000 y 2010.
• Importancia de la problemática psicoafectiva que se va a dar en los próximos años, con el añadido de su dificultad para el tratamiento de los síntomas y consecuencias, debido al déficits de recursos.
• Es factible que se den otras situaciones (falta de apoyo social, soledad, etc.) que agraven dicho problema.
ENFERMEDADES • Las enfermedades de mayor prevalencia son enfermedades del sistema esquelético
(recalcar la importancia de la osteoporosis), hipertensión arterial, problemas cardiacos, reumáticos y respiratorios.
• La mayor parte de estas patologías están ligadas, en parte, a los estilos de vida, por lo cual pueden ser objeto de intervención desde la psicología de la salud.
ACTIVIDADES • Las actividades de vida diaria cuya ejecución es más dificultosa en orden de mayor a
DE VIDA DIARIA menor dificultad serán: cortar uñas de pies, andar más de una hora, coser un botón, limpiar manchas, limpiar piso, lavar a mano, lavar a máquina, comprar, cortar pan, fregar, dormir solo a la noche...
• Las anteriores actividades de vida diaria están relacionadas con: estilos de vida, psicomotricidad fina, coordinación viso-motriz, temores, etc. , así como factores culturales y biográficos de los sujetos.
Conviene destacar también la valoración que los propios mayores realizan de su estado de salud, que parece ser más positivo de lo que podría deducirse de los datos anteriores (figura 3.3). Según el Informe 2000 (IMSERSO, 2000) en el que se comparan las Encuestas nacional de Salud de los años 1987, 1993, 1995 y 1997 la salud percibida de las personas mayores de 65 años mejora:
FUNCIONAMIENT
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FIGURA 3.3
Percepción del Estado de Salud en España, 1987-1997. (Las personas mayores en España. Informe 2000. IMSERSO)
En general las personas mayores “quitan importancia” a los síntomas y las molestias que experimen- tan e informan insuficientemente de ellos. Frecuentemente ven sus enfermedades como algo natural dentro de su proceso de envejecimiento y consideran, al igual que muchos profesionales, las moles- tias físicas como algo inherente a este proceso, y por tanto se pueden desestimar los intentos de tra- tamiento. Esto se explica por el enfoque predominante en la formación actual en las ciencias de la salud hacia la curación de las enfermedades, que dejan a las enfermedades crónicas en un segundo plano. Debido a esta situación son comprensibles las actitudes relacionadas con las bajas expectativas acerca del éxito de las intervenciones con personas mayores y la carencia de actuaciones de tipo pre- ventivo con personas de edad avanzada.