Capítulo 1. Funcionamiento social: Apoyo social
1.5. Efectos del apoyo social sobre la salud, el bienestar y la adaptación en la vejez
1.5.1. Principales hipótesis que han intentado explicar la forma en que el apoyo social se
El modelo del efecto directo o hipótesis de efectos principales del apoyo postula que el apoyo social ejer- ce un efecto principal beneficioso en la salud y en el bienestar independientemente de que ocurra o no un evento que provoque estrés. Es probable que el efecto sea realizado a través de variables intermedias (autoestima o control percibido). Se podría esperar entonces que los efectos directos del apoyo social sean significativos en un estudio comunitario donde la prevalencia de eventos estresantes sea baja. El modelo de amortiguación plantea que el apoyo opera primariamente en la presencia de un evento amenazante para que disminuya su impacto (Murphy, 1982) y protege a las personas de las influencias potencialmente negativas (patogénicas) de los sucesos estresantes. El apoyo social, según esta hipótesis, podría no influir necesariamente en el bienestar en ausencia de un evento. Se podría esperar que los efec- tos amortiguadores fueran más claros en muestras clínicas donde la prevalencia de eventos estresantes sea alta. Muchos autores han tratado de comprobar lo que han llamado el modelo interactivo de los efec- tos amortiguadores (Cohen, 1992), que considera el apoyo social como una variable mediadora bajo la cual el estrés ejerce un impacto sustancialmente menor. Inversamente, en ausencia de apoyo social el estrés tendría un efecto perjudicial o incrementaría la probabilidad de aparición de problemas. Según esta formulación, el apoyo social tendría efectos beneficiosos únicamente durante situaciones estresantes, siendo poco significativo su impacto en la salud o el bienestar en ausencia de estrés.
Durante mucho tiempo estos dos modelos (efectos principales y efecto amortiguador) han sido riva- les, siendo el modelo de la amortiguación el dominante. Recientemente (Gracia et al., 1995) se han propuesto modelos alternativos y paradigmas integradores que superan esa distinción.
ANÁLISIS DE LA CALIDAD DE VIDA RELACIONADA CON LA SALUD EN LA VEJEZ...
Así, los defensores del modelo de efectos amortiguadores (Cobb, 1976; Caplan, 1974; Cassel, 1976) consideran que el apoyo social facilita los procesos de afrontamiento y de adaptación al cambio, y que los efectos principales no son esperables. El hecho de que se puedan encontrar algunos efectos se debe, según estos autores, a que la vida está llena de cambios y crisis, actuando el apoyo social como moderador de los efectos negativos de estos cambios importantes e inesperados, siendo los efectos directos, por tanto, en realidad, efectos amortiguadores.
Una posición alternativa defiende la existencia de argumentos teóricos suficientes para explicar la relación directa del apoyo social con el bienestar, independientemente de la presencia o no de suce- sos vitales. Thoits (1982), basándose en teorías clásicas de la sociología, resume esos argumentos: 1. De acuerdo con el interaccionismo simbólico (Cooley, 1902; Mead, 1934), las autoevaluaciones y la
identidad social se originan en la interacción social. Puesto que el apoyo social ayuda a fomentar y mantener la autoestima y la identidad social, puede esperarse que tenga un efecto directo o prin- cipal en el estado psicológico.
2. De acuerdo con la teoría de la anomia de Durkheim (1951), la integración social permite mantener el bienestar psicológico. El apoyo social, como un aspecto de la integración social, debería, por tanto, ejercer un efecto principal o directo sobre el estado psicológico.
Inicialmente, los estudios mostraban resultados consistentes con una, otra o incluso ambas hipótesis, creando un gran número de estudios con evidencia empírica contradictoria (Gracia et al., 1995). Además, algunas deficiencias conceptuales y metodológicas de estos primeros estudios obligaban a una interpretación cautelosa de sus resultados.
Teóricamente, ambos, efectos principales y efectos amortiguadores del apoyo social, pueden ser iden- tificados si el diseño del estudio tiene el poder estadístico suficiente (Davies, 1996).
Cohen y Wills (1986) realizan una revisión exhaustiva de los estudios que proporcionan evidencia empírica de los efectos amortiguadores o de los efectos principales, siendo muy rigurosos en los cri- terios de selección y análisis de los estudios. Intentan determinar si la asociación entre el apoyo social y el bienestar es atribuible a un efecto beneficioso global del apoyo social (modelo de efectos princi- pales o directos) o a un proceso por el que ellas protegen a las personas de los efectos potencialmen- te negativos de los estresores (modelo amortiguador).
• Evidencia disponible sobre el modelo amortiguador: al revisar la evidencia consistente con este modelo, los autores encuentran que se puede observar la presencia de ciertas condiciones: el ins- trumento utilizado para medir el apoyo social usa medidas funcionales de éste (disponibilidad per- cibida de funciones del apoyo), las funciones de apoyo evaluadas deben ser funciones que mejoren las habilidades de afrontamiento más generales (funciones informacionales y de estima del apoyo social). Además, Cohen y Wills (1986) proponen la “hipótesis de la especificidad”, que postula que las funciones amortiguadoras del apoyo social tienen lugar únicamente cuando hay congruencia entre las exigencias de adaptación de los sucesos estresantes y las funciones de apoyo disponible. Esta hipótesis, sin embargo, cuenta con escasa evidencia empírica (Barrera, 1988; Jackson, 1992; Cohen, 1992). Sobre cómo la percepción del apoyo puede proteger de los efectos negativos de los
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estresores, proponen que el apoyo social puede reducir el estrés al alterar la valoración del estre- sor, al cambiar los patrones de afrontamiento o al afectar a las autopercepciones (autoestima, autoeficacia...).
Cohen (1988) ha formulado diversos submodelos que describen distintos mecanismos por los que la percepción del apoyo puede ejercer efectos protectores (Gracia et al., 1995):
• Modelos basados en la información. El conocimiento o la creencia de que otros proporcionarán la
información adecuada en caso de necesidad, puede tener como resultado la valoración benigna de un suceso potencialmente estresante. La reducción de la valoración del estrés presumiblemente redu- cirá su efecto negativo, conductas de salud negativas y la reactividad fisiológica concomitante. • Modelos basados en la identidad y autoestima. Suponen pequeñas variaciones de los anteriores y
sugieren que la disponibilidad de otros para ofrecer ayuda y/o la mejora de los recursos de afron- tamiento como resultado de la ayuda recibida, incrementan los sentimientos de autoestima y con- trol personal. Estos sentimientos pueden influir en la salud al incrementar la motivación para adoptar conductas saludables, o al suprimir respuestas neuroendocrinas y mejorar las funciones del sistema inmunitario.
• Modelos basados en la influencia social. Los controles sociales y las presiones de los iguales pue-
den influir en las formas normativas que las personas adoptan para afrontar los estresores. En la medida en que las personas esperan la presión de los otros para actuar de una forma particular en respuesta al estrés, la mera percepción de la disponibilidad del apoyo puede influir en el proceso estrés-enfermedad de la misma forma que si el apoyo social estuviera, de hecho, recibiéndose. • Modelos basados en los recursos. La ayuda, el apoyo económico o instrumental que una red social
presta o la percepción que la persona tiene de la disponibilidad de esa ayuda pueden reducir la probabilidad con que un suceso vital potencialmente estresante sea valorado como amenazante o dañino, reduciendo así los posibles efectos negativos (cognitivos o conductuales) de esa valora- ción.
• Evidencia disponible sobre el modelo de efectos principales. La principal conclusión de Cohen y
Wills es que los estudios que encuentran resultados consistentes con este modelo utilizan medi- das estructurales del apoyo social. La integración social sería beneficiosa para el bienestar facili- tando el desarrollo de sentimientos de predictibilidad y estabilidad, manteniendo estados afecti- vos positivos y apoyando el estatus de la persona mediante el reconocimiento social de su valía. Cohen (1988) también ha propuesto una serie de submodelos que especifican mecanismos por los que la integración social puede influir en el bienestar:
• Modelos basados en la información. El disponer de un amplio rango de vínculos sociales propor-
ciona, presumiblemente, múltiples fuentes de información, lo que a su vez incrementa la probabi- lidad de tener acceso a una fuente de información apropiada.
• Modelos basados en la identidad y autoestima. Si el apoyo social incrementa los sentimientos de
autoestima, identidad y control del propio entorno (sentimientos asociados con la salud y el bie- nestar), la integración en una red social favorecerá, probablemente, el desarrollo de sentimientos
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positivos, de sentimientos de predictibilidad y estabilidad y el reconocimiento de la propia valía al demostrar la capacidad personal de cumplir con la expectativa del rol.
• Modelos basados en la influencia social. En la medida en que las presiones sociales promuevan
conductas saludables (ejercicio, dieta...) o por el contrario promuevan conductas con efectos nega- tivos en la salud (consumo de alcohol...) la integración social tendrá como resultado una buena salud o una salud y bienestar más pobres, respectivamente.
• Modelos basados en los recursos. Una red social puede prevenir la enfermedad al proporcionar
ayuda y otros recursos tangibles, y/o proporcionar atenciones y cuidados no profesionales en pro- cesos de enfermedad.
Cohen y Wills (1986) concluyeron que existe evidencia suficiente consistente con los dos modelos, por lo que no existe necesidad de preguntarse cuál es el correcto. Cada modelo se correspondería con con- ceptualizaciones diferentes que representan procesos distintos por los que el apoyo social puede influir en el bienestar.