5. El Convite Pijao Un camino, una esperanza
5.1. La invitación al convite
La presentación del documento hace un relato sentido de la situación actual de los pueblos indígenas de Colombia destacando aspectos importantes que resaltamos por su pertinencia con los propósitos de esta investigación.
Primero, se enfatiza que los pueblos indígenas han sido reducido a una pobreza generalizada pese a ser poseedores de enormes recursos en sus territorios y de contar con un acervo cultural reconocido y valorado en muchas formas. Son innumerables los documentos que tratan este tema. El plan de desarrollo nacional es contundente con las cifras y datos que expresa sobre la situación de los pueblos indígenas:
“La población de los grupos étnicos se ha visto afectada por aspectos que la hacen
especialmente vulnerable, tales como, elevados índices de pobreza que inciden de forma directa en su calidad de vida, y prácticas sociales de discriminación y exclusión por razón de pertenencia étnica. En efecto, en los municipios con población mayoritariamente indígena o afrocolombiana324 el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) se ubica en el 66% y 57% respectivamente, estando por encima del promedio nacional (27%)”. DPN. Plan de
desarrollo nacional 2010 – 2014 (Pag. 467).
Evidentemente, los pueblos fueron desplazados, hacia una situación de precariedad e interdicción resultante de una inserción injusta dentro de un mundo dominante en todos los aspectos; que cuenta con marcos jurídicos, económicos, sociales, políticos que desconocen la presencia y la vivencia de esos marcos surgidos de los pueblos indígenas. La injusticia estaba enmarcada en un problema combinado de usurpación territorial, explotación laboral y opresión política y moral tal como lo manifestaba Quintín Lame en sus memoriales indígenas, menciona Arango (2009).
El convite Pijao inicia la conversación recordando a Manuel Quintín Lame con su paso por el Tolima en 1922 rememorando la paciencia y prudencia para actuar del líder indígena. Así, el pueblo Pijao “habla despacio y piensa harto pues prefiere hacer las cosas a tiempo en vez de hacer las a las carreras” Convite Pijao (2002).
Zuleta (1977) plantea que “la pereza es una forma de resistencia pasiva y callada contra la obligación de realizar una actividad sin móviles propios”. Esta calificación de
48 pereza es descargada sobre el pueblo Pijao que, no solo rechaza el apelativo sino que lo transforma en una cualidad reflexiva y prudente con una medida del tiempo diversa, no lineal como menciona Alban (2006), cuando señala que la civilización (occidente) pretende la negación de los patrones culturales por parte de los mismos pueblos. Para Zuleta, el dilema de los recursos naturales parece ser una carga muy pesada para los países y les condena, indefectiblemente, a la pobreza.
Apffel-Marglin (2004), describe la invención de los recursos naturales como resultado de la invasión europea destinándolos a la satisfacción de los deseos de los seres humanos. Pero no todos; solo los europeos. Con los recursos aparece la separación entre la cultura y la naturaleza; aquella ilustrada y experta y la otra inculta, rural agregamos. Alban (2006) muestra la existencia de escenarios de representación que ubican lo moderno, culto, sobre los rural inculto; lo racional y lo irracional; la ciencia y el saber.
En igual sentido, Acosta (2009) recalca que un país dependiente de la renta de la naturaleza busca financiarse con la extracción y venta de recursos naturales afectando su base productiva; esto genera una problemática que se quiere plantear desde los planes de vida y cuyos impactos se pretenden subsanar mediante las consultas previas. Una de las consecuencias de la explotación de los recursos naturales ha sido la pobreza de los pueblos, firma Acosta mientras Burns (2008), señala que la pobreza se muestra como un fenómeno sin origen quedando la sensación de que la situación actual es natural y consustancial a los pueblos indígenas. Esta situación se observa con claridad en la descripción que se hace del territorio Pijao.
Detallando los procesos de explotación petrolera en el país, Villegas (1985, pág. 137) hace un recuento sobre la visualización de “escollos que impiden la extracción petrolera” refiriéndose a los reclamos de las empresas pese a la liberalidad de la legislación colombiana.
Para enfrentar esta situación, los pueblos indígenas han mantenido acciones de resistencia permanente que pasan por la defensa de sus territorios, sus idiomas, sus cosmogonías sus creencias, sus planes de vida. La resistencia de los pueblos se enfrenta a un mundo globalizante que pretende la homogenización, no solo económica sino cultural tal como menciona Escobar (1995) refiriéndose al planteamiento de Nuestro Futuro Común surgido del informe Bruntland.
A partir de 1991, con el advenimiento de la nueva constitución política de Colombia, la ley 21 de 1991 y otros instrumentos jurídicos posteriores, los pueblos han encontrado vías para pasar de la postura reactiva a la propositiva tratando de abrir puertas que permitan pasar de la declaración de los derechos hacia la posibilidad real de ejercerlos puesto que, de acuerdo con lo expresado en el plan de vida y en situación general de los pueblos indígenas de Colombia, no se ha dado ese paso hasta el momento.
El Convite Pijao realiza una revisión de la propia cultura buscando identificar fortalezas y debilidades para adoptar vivencias externas. Esta mirada hacia adentro de los procesos del pueblo Pijao “requiere del distanciamiento cartesiano” como menciona Escobar (2011) al referirse a la necesidad de encontrar los aportes de las diversas culturas y
49 pensamientos para encontrar esos caminos de esperanza que faciliten el trasegar hacia entendimientos y cruces interculturales. En ese mismo sentido, Moya & Moya (2004) indican que la interculturalidad se presenta cuando dos códigos o sistemas diferentes se enfrentan y se pasa del reconocimiento de la existencia de diferencias culturales hasta el reconocimiento de los derechos de esa otra cultura.
El Convite Pijao reconoce la cultura occidental y plantea que el pueblo Pijao tiene derecho a existir como cultura diferenciada y destaca el autodiagnóstico realizado para la elaboración del plan de vida mencionando cuatro puntos especiales:
Parte de lo propio. Es participativo Es intercultural Es complejo y abierto
El colofón de estas propuestas es la invitación que surge desde el convite Pijao para dar un paso hacia el sendero de la interculturalidad que se puede entender como una puerta abierta al diálogo incluyente entre culturas en contextos de poder como sugiere Alimond (2011). Así, el Convite Pijao integra elementos de la interculturalidad con seguridad y asertividad en un proyecto político surgido del mundo indígena para articularse con la sociedad local, regional y nacional.