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IZQUIERDAS Y DERECHAS UN CORRELATO POLÍTICO DE LAS IDEOLOGÍAS

EJECUTORES DE LA POLITICA

1.6 IZQUIERDAS Y DERECHAS UN CORRELATO POLÍTICO DE LAS IDEOLOGÍAS

Hemos venido anotando que el campo de las ideologías se expresa de manera concreta especial en las ideologías políticas, que representan la toma de posición de las personas y grupos respecto al poder público y a los más variados temas de la vida social. Pero en cuanto a la pertinencia de la distinción entre izquierdas y derechas, acontece lo mismo que con el concepto básico de ideología; algunos niegan la utilidad de la distinción aduciendo que, en el triunfo del capitalismo, ya no es válida, y que en una sociedad de masas, globalizada, debemos acudir a nuevos criterios para identificar la acción política de grupos, movimientos o partidos políticos. Pero siguiendo a Bobbio35, podemos decir que la motivación de la diferenciación es también esencial, pues tiene honda raigambre metodológica – y lógica- en las recurrentes comprensiones diádicas de la realidad: la tensión entre luz y sombra, día y noche, vida y muerte; que se trasladan al ámbito de la política en conjuntos casi regulares de orden y desorden, libertad y opresión, conservatismo y liberalismo, cambio y status quo, capitalismo y socialismo,

confesionalismo y laicismo, etc. Se adopta entonces la perspectiva de la contradicción para potenciar la capacidad de apreciar la realidad de las cosas. Los tiempos de la Revolución Francesa se suelen mencionar como los momentos en que a la caracterización política se suma una distinción espacial, por la ya famosa y controvertida idea de la diferente disposición de los miembros de la asamblea: a la izquierda quienes luchaban por los cambios, el derrocamiento de la monarquía, la adquisición de la ciudadanía, los derechos del hombre; a la

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Foucault, Michel. Sexo, poder, verdad. Conversaciones con Michel Foucault. Ed. Materiales, Barcelona 1978. p. 236.

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derecha, quienes propugnaban por el mantenimiento del viejo orden, el papel de la iglesia, la existencia de los estamentos, la servidumbre como modo de producción, etc. Pero a fin de cuentas, es debido a todo un proceso histórico de desarrollos políticos que se configuró claramente la comprensión dialéctica de la lucha de contrarios, de un modo tan notable por demás, que trascendería todas las coyunturas, al punto de constituir una perspectiva uniforme desde la que aún hoy se conforma gran parte de nuestra visión del mundo.

Pero la lógica dialéctica genera incoherencias pragmáticas, que se hacen más visibles en el espacio político. Mencionemos como ejemplo el caso de la contradicción entre institucionalismo y revolución, en relación al manejo del poder. Básicamente, uno esperaría que aquél fuera atacado de forma constante por éste, con esperanzas justificadas de victoria. Pero en el hipotético caso de la revolución al poder, sucedería la paradójica situación de una revolución que se institucionaliza. Un concepto que desde la lógica dialéctica puede entenderse, pero que desde la dinámica política tiende a ser confuso, pues plantea que la negación de principios es una necesidad inherente a la práctica política democrática. En condiciones reales, la delimitación de los agentes políticos no es tan definida, pues las fuerzas del cambio son otras, pero hay aspectos de la lógica que no se pueden evadir. Si atendemos, por ejemplo, al concepto de izquierda como “fuerza de cambio”, veremos cómo poco tiempo después, el liberalismo, por lo menos en el contexto europeo, se convierte en fuerza de derecha, de mantenimiento del status quo, y las fuerzas del socialismo se convertirán en la nueva izquierda. Para cavar más hondo, dentro del socialismo el proceso se reproduce, pues el movimiento anarquista le disputa al liberalismo la hegemonía del discurso sobre la libertad, la igualdad y la fraternidad, tan caros para los revolucionarios.

Estas complicaciones nos llevan a reevaluar los conceptos de izquierda- derecha, en tanto que los reconocemos como categorías útiles para elaborar una distinción, de tipo ideal, de las formas de pensamiento que se alinean en torno a unos

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propósitos de acción. Nos preguntamos ahora por el significado actual de considerarse de izquierda o de derecha, así como por quiénes constituyen hoy las izquierdas y las derechas.

Si iniciamos la comparación a partir de la díada “cambio- status quo” -aclarando

que se ha entendido desde Heráclito el carácter permanentemente cambiante de la realidad-, no existe una sola corriente de pensamiento, grupo de personas o individuos particulares que no consideren la posibilidad de cambiar algún asunto de la vida pública, lo que haría improcedente el uso simple de dicho criterio. De acá que, por muy radical que se entienda el sentido de mantenimiento del status quo por parte de la derecha, el cambio es una categoría fundamental que excede

a la aplicación de la distinción. Este aporte es expuesto claramente por André Singer en su estudio sobre la identificación ideológica en las disputas electorales Brasileñas.36

El conservatismo ha sido partícipe de esa idea. Kirk, en su libro sobre el pensamiento conservador, señala que los conservadores inteligentes comprenden que una sociedad vigorosa requiere el reconocimiento y conciliación de lo permanente y lo mutable, y que en contra de lo que se suele aducir, los conservadores no se oponen a las mejoras sociales. Pero enfatizan que la idea de “el progreso” puede erosionar peligrosamente la estabilidad institucional de una sociedad. Por ello, cualquier reforma debe llevarse a cabo con prudencia y sensatez, sopesando juiciosamente las consecuencias. El cambio es esencial e irrenunciable para el cuerpo social, pero para que sea beneficioso resulta indis- pensable actuar de manera prudente y gradual.37

El interrogante fundamental es sobre el tipo de cambio propuesto. En el ámbito económico, por ejemplo, no es lo mismo proponer el cambio hacia una economía

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SINGER, André.Izquierda y Derecha en el electorado brasileño. Buenos Aires : Flacso, 2002. p. 219. 37 KIRK RUSSELL, Amos.

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centralizada con los medios de producción en cabeza del Estado (el caso comunista), que hacia una economía donde las fuerzas del mercado rijan la vida social (como en el neoliberalismo).