• No se han encontrado resultados

“Y en qué andan les pibes?”

JÓVENES ANDAN DICIENDO

“El lenguaje no ingresa a nuestra vida ‘desde afuera’, para informar lo que ya ha sucedido. El lenguaje está en la vida desde el comienzo. Podemos decir que el lenguaje es una forma de vida y que cada lenguaje –inglés, chino, portugués, el lenguaje de la clase obrera, el lenguaje de la clase alta, el lenguaje ‘oficial’ de los funcionarios, las jergas del submundo, la jerga de los adolescentes, el lenguaje de los críticos de arte, los marineros, los físicos nucleares, los cirujanos, los mineros– es una forma de vida con derecho propio. Cada uno traza un mapa del mundo o de determinada sección del mundo y compone un código de comportamiento y estos dos órdenes, estos dos planos de discriminación (uno de percepción y otro de práctica de conducta) son paralelos y coordinados. Dentro de cada forma de vida, el mapa y el código se entrelazan. Podemos pensarlos separadamente, pero en la práctica no podemos dividirlos [...] Recordemos lo que ya hemos descubierto: comprender es saber cómo proceder. Y a la inversa: si sabemos cómo proceder, hemos comprendido.” (Bauman, 1994)

En el presente apartado, se analizan las entrevistas, con intención de construir hipervínculos entre lo que expresan les jóvenes y el recorte conceptual pensado para este trabajo.

En una primera instancia se consultó sobre “sensibilidades culturales”. Con la intención de conocer qué tiempos y espacios se dan les interrogades, para complementar o desarrollar aprendizajes. ¿Van al cine? ¿Qué tipo de literatura les gusta leer? ¿Cuáles son sus salidas?

Fueron recurrentes, entre sus respuestas, las frases que resaltan la “falta de tiempo” por la obligación (autoimpuesta) de utilizarlo para el estudio de las asignaturas que están cursando. No hay ejercicio de lectura fuera de textos académicos propuestos en la currícula. Si bien, en algunos casos se observa interés por otro tipo de textos (novelas principalmente) es más común, entre les jóvenes, el vínculo con la música en vivo: “Donde haya cervezas y bandas ahí voy”. En este sentido, se predisponen a ver música en vivo algunos fines de semana.

Al preguntar por otros dispositivos culturales nos encontramos con que las artes escénicas ocupan el menor interés entre les entrevistades: “No voy tanto al teatro pero veo stand up en Güemes”. No obstante, hay una minoría interesada y que posee un amplio acervo de obras, grupos y lugares para disfrutar: “Me gusta mucho particularmente el teatro independiente”.

Además de conocer sus formas de vincularse con las distintas manifestaciones del arte, nos preocupaba conocer cómo resolvieron, emprendieron, compartieron los estudios en la facultad.

Como esperábamos, sobresalió el tema de la individualidad. “Yo estudio contador y la carrera te va volviendo solitario, cursar con doscientas personas y no conocer a nadie”. Tal es el grado de alienación, que en aquellas personas que reconocieron estudiar en grupo, lo hacen desde un lugar individual, es decir, no se dan instancias de construcción colectiva de conocimiento: “Estudio con gente que estudia otras carreras, se hace más distendido”, “Estudio sola, encontrar la compañera que lleve tu ritmo cuesta mucho, necesito un tiempo sola fuera del intercambio con el grupo”. En muchas de las intervenciones, se sostuvo que es preferible leer en la casa: “no me sirve que un profesor venga a leer un PowerPoint”.

Para acercarnos a los dispositivos más utilizados para compartir información, consultamos sobre el uso de entornos virtuales de aprendizajes, y en esta oportunidad les entrevistades fueron

contundentes: “Antes era más Facebook, ahora Whastapp, pocas materias tienen plataforma”. En relación a su uso no todes fueron coincidentes: “Los grupos los tengo que silenciar porque hay tanta información que a cada rato están mandando cosas”.

En relación a la dimensión política, nos preocupa conocer qué piensan/sienten les estudiantes al reconocerse como actores fundamentales de una Universidad Pública. Entre las respuestas encontramos una falta de apropiación de ese rol, más bien, se sienten fuera de la política, confundiendo lo partidario con lo ideológico, o praxis militante. También se observa un rol pasivo en muchas de sus respuestas “no pasaron mucho por los cursos o al menos a mí no me dieron sus propuestas”.

Y en torno al contexto social y político, vuelve a jugar un rol central, el tiempo dedicado a estudiar: “Si tengo tiempo me informo y leo sobre política” “siento que vivo en mi mundo, el trabajo me satura, estoy en contacto todo el tiempo con la sociedad, pongo una serie cuando llego a casa y me desconecto del mundo” “en economía se suele hablar mucho de política de actualidad, en algunas se charla más en otras menos, en la mayoría de las materias no hay espacio para el debate, Twitter sirve mucho”

La red Twitter pareciera ser la de uso mayor difundido, se informan más por ese medio, es donde encuentran los debates actuales, o los de mayor controversia. Además agregan que: “Hay gente que es muy activa y no los puedo seguir, pero siempre hay algo de mi interés” “lo bueno es que es una red y por ahí seguís un tema y no un personaje”.

En cuanto a las expectativas y las trayectorias transitadas en la facultad, fueron coincidentes en la cuestión de la práctica laboral, entendiendo por ella, a la experiencia que solicita el mercado de trabajo. Se nota una gran diferencia entre aquellas personas que trabajan para vivir, y aquellas que no trabajan. Aun así, la mayoría de les entrevistades coinciden en que: “la práctica es muy importante, y que en la facultad no se da, lo que se encuentra es con el PPP (Programa Primer Paso), pero yo necesito comer así que no me alcanza”.

Es muy interesante saber cómo llegaron a decidirse por estudiar ciencias económicas. Muchas de las personas que fueron consultadas sobre el tema afirman no haber sabido de qué se trata la carrera que eligieron. No tenían alguna experiencia cercana, para compartir ámbitos de trabajo, competencia, potencialidades, dificultades, de las carreras que ofrece la facultad. “Nunca en mi vida vi contabilidad, pero sabía que me gustaba la economía, tenía miedo de no poder. Ahora lo que me planteo es la experiencia laboral, nunca en mi vida trabajé, te baja el autoestima no tener trabajo”.

Otras respuestas fueron: “nunca supe por qué elegí esta carrera y ya me queda poco para terminarla….” “elegí la licenciatura en economía porque quería ayudar a la sociedad…” “elegí la carrera porque era la orientación que teníamos en la escuela secundaria”.

Observamos que, en una muestra pequeña de estudiantes, existe diversidad de intereses y perfiles, aunque subyacen características comunes que tienen más que ver con la época que con su género, clase social o rango etario. Resulta interesante entonces, suscribir a la idea/noción de juventud como una construcción social, dando cuenta de que “el ser joven” no está definido en exclusividad por la pertenencia a un grupo etario, sino también por la cultura, el tiempo, el espacio que se constituye y lo constituye.

Si bien la población con la que se trabajó en las encuestas no es muy amplia como para hacer inferencias generales, consideramos que fueron suficientes para orientar a la construcción de diferentes perfiles de estudiantes a los cuales interpelan nuestras prácticas y el contenido a enseñar. A partir de la información relevada en este grupo de estudiantes, se pueden diseñar diferentes actividades pensadas a partir de sus intereses. Por ejemplo, aprovechando su dominio de las redes

sociales realizar trabajos a partir de información obtenida allí; o para incentivar la lectura de otro tipo de textos, realizar trabajos a partir de novelas, poesías o películas en donde podamos relacionar el contenido de la asignatura de otra manera. Mejorar el uso de “slides” en las clases. Profundizar el estudio de los diálogos en el aula. No queremos limitar solo a estas prácticas mencionadas, más bien son una enumeración no taxativa, orientadora de prácticas de la buena enseñanza.

CONCLUSIONES

Pensar en jóvenes no es sencillo, se debe tener en cuenta las múltiples dimensiones que se condensan en esta categoría analítica. Es menester del docente investigar, cuestionar, conocer, quién es el sujeto al cual interpela. Los sujetos que aprenden, no son entidades a las cuales se les deposita un contenido y se califica, son en su mayoría, jóvenes que viven en un tiempo y espacio determinado, tienen identidades de género, sexualidades, clases sociales distintas. Construyen expectativas y leen realidades desde distintos puntos de vista. En los procesos de enseñanza, tanto como en los de aprendizaje, no podemos descuidar estas complejidades.

Estas aproximaciones teóricas dan cuenta que, a la hora de entrar al aula, es necesario desarmar las teorías que describen a un sujeto homogéneo. Con solo mencionar algunas dimensiones como género, generaciones, clases sociales, rompemos con la insistencia de clasificar a les jóvenes por edades y sexo, para proponer metodologías de trabajo que atiendan a la diversidad y a la multiplicidad de signos y materiales que están presentes en la locución juventud.

Encontrarse con jóvenes que pasan muchas horas de su rutina utilizando herramientas como whatsapp o twitter, nos da una pauta de cómo pensar una propuesta de enseñanza que tenga en cuenta los lenguajes, los usos que se dan a las tecnologías en educación.

Fue enriquecedor para la cátedra saber que hay jóvenes diversos que tienen su biografía signada por los lugares donde salen, la música que escuchan, el cine que observan, el teatro que los convoca. Acercarse a elles implica un rol activo por parte de les docentes que forman parte del equipo.

La presentación de los resultados de la experiencia fue útil para que queden esas retóricas trabajando en el box 251 (oficina de la cátedra de Economía Social). Cuando se definen los segmentos y sobre todos los ritmos en que se va a planificar una clase o una unidad es importante ponerlas en ejercicio. Así pensamos que no todes tienen la misma moratoria social, en particular esta cohorte tenía estudiantes con realidades muy dispares. Así este trabajo intenta colaborar con la construcción de nuevos escenarios donde el la práctica docente pueda pensarse/hacerse.

Quienes pensamos este trabajo, reconocemos que el alcance no debería limitarse a la cátedra de Economía Social. Planteamos como desafío, para nuestra casa de estudios, pensar cómo logramos conocer e interpelar a les estudiantes en la masividad, y que esto no sea una barrera para pensarles como personas distintas y no como “un gran número” de estudiantes. En este sentido, y atendiendo a la diversidad en las aulas, apostamos como docentes a centrarnos en el proceso de aprendizaje de les estudiantes y desde ahí planificar nuestras estrategias de enseñanza y evaluación. No planificar desde el calendario y “corriendo” para llegar a dar todo el contenido, sino más bien desde actividades que se enfoquen en los sujetos destinatarios del proceso de enseñanza. Proponiendonos como desafío primario lograr hacer “que valga la pena ir a clases”.

En esta última frase nos detendremos, y maduraremos la retórica que da título al relato de esta experiencia: “¿En qué andan les pibes?”.

Bibliografía

COMENIUS, J. A. (1986). Didáctica magna (Vol. 133). Ediciones Akal.

MARGULIS, M., & ARIOVICH, L. (1996). La juventud es más que una palabra: ensayos sobre cultura y juventud. Editorial Biblos.

DUSSEL, I., & SOUTHWELL, M. (2001). Jóvenes, un tema que insiste. Revista El Monitor. BAUMAN, Z., & MAY, T. (1994). Pensando sociológicamente. Ediciones Nueva Visión.

GVIRTZ, S. & PALAMIDESSI, M (1998). "La construcción social del contenido a enseñar", en El ABC de la tarea docente: Currículo y enseñanza. Buenos Aires: Aiqué.

MESA 2 – ESTRATEGIAS DE