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LA JERGA DE LAS PIEDRAS

In document El Alma Del Lugar -Blanche Merz (página 44-49)

Desde los tiempos arcaicos, los pueblos precolombinos decían vivir en la 5ª era de nuestra vida planetaria, en el país del quinto Sol. Los cuatro Soles precedentes habían sido aniquilados por catástrofes cósmicas, en colaboración con la naturaleza desencadenada, tales como erupciones volcánicas, diluvios y sacudidas sísmicas. Las leyendas hablan todavía de una noche súbita cayendo en pleno día, y eso fue una lluvia de cenizas. Para ellos, toda forma de vida debía un día desaparecer irremediablemente, siendo la vida un aprendizaje y el sufrimiento demandando ser superado. La muerte no era triste, puesto que la vida real debía ser para otro mundo mejor.

Según la prueba del radiocarbono, las primeras civilizaciones datan de 2.000 años antes de J.C., pero se afirma que hay signos de vida prehistórica hace 70 mil años.

La primera era - es decir, el primer Sol, vio nacer a los hombres-jaguares. Era

el tiempo de las Tinieblas, tal como se encuentra representado materialmente en las inmensas cabezas de piedra de la Venta.

La segunda era debió conocer el Viento, ese fue el tiempo de los huracanes.

Después vino un tercer periodo, que hemos tocado por una aproximación insólita en el alto-lugar de Teotihuacán, que reveló una vía de iniciación. Diríamos de ese periodo que los Hijos del Fuego abrazaron la tierra. Es el tiempo de los volcanes y la aparición de los hombres-pájaro, que presentían que la ciencia iba a presagiar el destino del universo de mañana. Pero era necesario atravesar las grandes aguas. Esa fue la cuarta edad, con una tierra sumergida. El tiempo de las inundaciones y de los hombres-peces. Y henos aquí metidos en el movimiento del quinto Sol, la tierra aniquilada por los seísmos, en la que los hombres juegan a los dioses.

Quetzalcoatl, primer soplo del mito azteca, cae a la tierra, y, verdadero alquimista, hace piedras preciosas de los huesos de los muertos. Esa será la quinta humanidad.

LA PIEDRA es aquí el único testigo de las civilizaciones antiguas y del pasado precolombino, allí donde los escritos, los libros y las pinturas han desaparecido. Así las paredes son recubiertas de ornamentos tallados, sin dejar la menor superficie vacía.

Los dos polos de las creencias precolombinas eran la LLUVIA y el SOL, cualquiera que sea su nombre o sus símbolos, que se reflejan en el juego de luces de esos libros de piedra.

Lo que se puede decir para el conjunto de las pirámides mejicanas, es que se parecen más al zigurat babilónico que a la pirámide faraónica. A la pirámide precolombina está hecha para ser escalada, dotada de escaleras para acceder a una plataforma superior sobre a la cual se elevaba un santuario de madera, cubierto de paja; ellos están todos destruidos hoy. En cuanto al palacio precolombino, que no era un lugar de culto, servía de habitación a los reyes-sacerdotes. Hay que subrayar que las interpretaciones y dataciones del antiguo Egipto son más fáciles de hacer que en México, donde los desconocimientos son considerables.

En México, a la pirámide imita a la naturaleza - a la montaña. Hay ruptura de técnica tal como el mundo occidental a la concibe.

El debate sobre las similitudes entre Egipto y México dura un siglo y medio, y consiste en hacerse preguntas, en saber si hubo contactos continuados con el Sudeste asiático, por navegación o antes de a la deriva de los continentes...

O es pura coincidencia que cada una de las partes del mundo halla reinventado

por su cuenta las grandes adquisiciones de a la civilización...

O es a la migración de una tribu perdida de a la misteriosa Atlántida, o hay

influencia egipcia...

En un punto, estamos tentados de encontrar una analogía entre los dos géneros de pirámides: en los dos casos se desprenden grandes líneas de fuerza compuestos de 18 rayos de a la red telúrica H delante de a la entrada a las pirámides, que se resienten como una barrera.

Sin embargo, entre tanto, ha sido posible hacer esa misma constatación de líneas condensadas alrededor de no importa qué forma piramidal, de suerte que esta técnica deberá ser objeto de un estudio y de un redescubrimiento de las ondas de forma.

A la definición mejicana de a la pirámide, es que el cerro evoca a la colina que emergió de las aguas primordiales. Su forma exterior, con sus altas gradas de escaleras, era también un símbolo ascensional.

de a la ciudad de México, que ha sido encontrada bajo 8 metros de espesor de lava. Tiene más de 2.000 años. Esas mismas formas circulares se vuelven a encontrar también en otros edificios consagrados a las divinidades del VIENTO. El soplo espiritual que viene de lo alto, concuerda con a la forma redonda, que ordena y se opone a las fuerzas caóticas.

A la pirámide de Cuicuilco tenía un diámetro inicial de 135 m. y una altura de 15 m. Parece haber servido de torre de observación, y en su plataforma superior, los sacerdotes que debían haber sido también los príncipes reinantes, encontraban un refugio sagrado lejos de las inundaciones frecuentes.

QUETZALCOATL, el gran héroe tolteca, es el leit motiv que se reconoce en todas las superficies de a la piedra tallada. Está todavía presente en el corazón de cada mejicano. A la tradición dice que era alto, robusto, con unos ojos penetrantes. Su voz llegaba a una distancia de varios kilómetros. Según el capitán español Pedro de Alvarado, se cuenta que tuvo un encuentro con un general Maya “volante” el 5 de marzo de 1524. Él debe haber visto su cuerpo cubierto de plumas verdaderas, brotadas de su propio cuerpo, que tenía las alas de un pájaro y que llevaba tres coronas de piedras preciosas. Quetzalcoatl era el rey de Tula. Sus consejeros irritados por su pureza sobrehumana, se conjuraron para obligarle a abandonar a la ciudad. Le prepararon un brebaje destinado a oscurecerle el juicio. Embriagado, se durmió. Al despertar encontró a su lado a a la bella Quetzalpetatl. Frustrado por haber sido alcanzado en su pureza legendaria, se lanzó al fuego de a la hoguera donde se quemó.

En una segunda interpretación, él simboliza a Venus y a la evolución del alma humana, ilustrando las etapas que llevan a la materia hacia una pura luminosidad.

En tanto que Estrella de a la Mañana, el señor de a la Aurora expresa a la plenitud del Ser que ha encontrado a la Unidad. En el mito de Quetzalcoatl se encuentra resumido, para los antiguos mejicanos, toda a la historia de a la humanidad, con las pruebas infernales y divinas que el hombre debe franquear para acceder a a la luz.

Los símbolos de lo que ha sobrevivido a los cataclismos no son fáciles de interpretar. No existe más que una quincena de Códigos, bajo a la forma de libros en acordeón. Los signos de escritura han sido fijados en ellos en unas bandas de ante o fibras de agave. A la escritura se componía de diseños simbólicos y realistas, de forma que es fácil adivinar una pared, una nube o un camino, hecho con un trazo con huellas de pasos. Sin embargo, para expresar el viento, a la lluvia o a la muerte, han utilizado a la imagen de un dios simbólico. Los misioneros españoles llegados en el siglo XVII han visto en esta documentación inestimable los libros del diablo, que han sido destruidos por ese hecho.

Después de Quetzatcoatl vuelve siempre otro leit motiv: las serpientes- dragones. Las serpientes que se convierten en cabellos evocan a la unión de a la tierra y del cielo. A la fuerza telúrica de a la naturaleza se ve sublimada en energía estelar. El dragón comporta aquí uno de sus aspectos diversos: es a la vez un ser acuático, terrestre y celeste, lo que lo distingue de las serpientes emplumadas de los aztecas. Expresa las más frías energías, un carácter devorador y domina las arterias vitales del hombre. Librado a las furias de su naturaleza, el hombre invitado al combate en el campo individual de su existencia, aprenderá a dominar potentemente a la vida. Es a la experiencia arcaica lo que ha dado nacimiento al símbolo. Toda a la energía, toda a la potencia propia de esta experiencia ha pasado al símbolo, que se pone en paralelo con a la psicología de las profundidades. Las discusiones apasionadas sobre este asunto dan a menudo una impresión de esterilidad. Parece que entonces pasamos al lado de lo esencial.

El hecho de penetrar en el mundo de los símbolos, es intentar adivinar las vibraciones del universo. Allí se descubre toda a la gama que va desde los influjos suaves hasta las expresiones más groseras, en pocas palabras, todas las formas de vida. El jaguar de México es el símbolo de las fuerzas vitales. Su lengua toma un aspecto fálico, unida todavía a a la vitalidad y al agua de Vida. En su hocico abierto, a la dentadura está ligada a los ciclos de a la existencia. En a la vejez, el hombre que se encontrará desdentado habrá perdido su vitalidad, pero a menudo también su ferocidad. A la fuerza vital se ha transmutado en fuerza interior.

El calendario de los aztecas recuerda que ellos adoraban al sol. A la célebre PIEDRA DEL SOL es un disco esculpido en una piedra de basalto, tiene un diámetro

de 3,5 metros y pesa 24 toneladas. Esta piedra está compuesta de ocho círculos concéntricos que forman coronas circulares. En el círculo exterior que rodea todo, dos serpientes se juntan, cabeza abajo, escupiendo, esas dos caras representan el día y a la noche. Fijan los límites del mundo visible. Esas dos serpientes no son más que dos aspectos de una misma cosa. A la serpiente que se muerde a la cola hace alusión a lo que limita a la actividad y a la manifestación, en un ciclo de vida renovado sin cesar.

La energía era captada por el octavo movimiento. Una energía proveniente del universo y que se encarna en el Espacio-Tiempo para entrar en resonancia con la tierra. Teniendo cada círculo del calendario su propia rotación, debida a su propia aceleración, los movimientos serían cada vez más lentos a medida que nos alejamos del centro. Se llega así a una inmovilidad relativa. La Piedra del Sol sintetiza el movimiento y el no-movimiento, a fin de reunir el centro y el exterior. En efecto, lo que es centro tenderá a desprenderse - función dinámica -, lo que es periférico tenderá a fijarse - función conservadora - si quieren armonizarse y existir.

EL MAÍZ es representado, a través de las civilizaciones que se han sucedido, como símbolo de vida, de nacimiento, y no es raro ver la planta del maíz brotar del ombligo de un hombre, o de su cabeza. La semilla en tanto que símbolo de prosperidad y la expresión a la vez del Sol, del Mundo y del Hombre. El maíz era el alimento principal; en el valle de Méjico se ha encontrado polen del maíz con mil años de antigüedad. Sin duda era de la planta salvaje, pero el maíz cultivado no puede multiplicarse más que por la ayuda del hombre. La tríada del alimento estaba completa, con el maíz, las habichuelas y la calabaza. El vigor del maíz depende mucho de la influencia radiante del suelo. Incluso con métodos idénticos de cultivo, con dos cosechas por año, la calidad superior o pequeña del maíz dependerá de la radiación de los terrenos.

TLALOC juega el papel principal entre los dioses de la agricultura, es el dios (el campo energético y biodinámico) de la lluvia. Será esculpido a menudo, con una ornamentación muy rica, en la parte superior de las fachadas de los templos, recogiendo el agua de lluvia y vertiendo el agua fecundante por grandes picos de piedra.

En la cultura Maya, del dios de la lluvia es el CHAC, que preside el ritual de la lluvia y de la fertilidad. Es frecuentemente representado rodeado de cuatro ranas, correspondientes a los cuatro puntos cardinales. El CHAC MOOL es representado por todas partes en los sitios de Méjico y Yucatán. Es un personaje singular, siempre echado de espaldas, con la nuca y la cabeza levantadas, y nos preguntamos por qué se le ha dado una expresión un poco burlesca. Para qué servía... según algunos era utilizado como recipiente para las ofrendas. Nuestras medidas de vibración y la visión de cierta mesa de forma humana da escalofríos: el espacio entre las dos rodillas está hecho para contener una cabeza humana vuelta hacia atrás, y se puede imaginar una forma de suplicio refinado - porque ese Chac está siempre presente en los lugares donde la sangre de los sacrificios en masa deja subsistir la impregnación vibratoria de muertes violentas.

Recorriendo esos lugares históricos, no podemos impedir ser sorprendidos por el impacto de un sitio que ha sido testigo de la violencia, y que afecta todavía a las personas sensibles. Parece que ciertos dioses de su panteón (los campos de fuerza vibratorios) os sacuden a cada vuelta. La sangre de los sacrificios humanos grita todavía hoy. El biómetro nos lo confirma, que tales improntas no se borran jamás.

Si por otra parte es un placer volver a encontrar los símbolos telúricos, tales como el dragón-serpiente para las venas de la tierra, la representación de la madre- tierra, llamada Coatlicue, aparece amedrentante y cautivante a la vez. Su cabeza y su cuerpo están cubiertos de serpientes gigantes. Cuando ella toma, por la mano artística del hombre, la forma de un gran vaso, se convierte en el receptáculo de los corazones calientes de los sacrificados.

Así, muchos emplazamientos que han sido embebidos de sangre humana provocan siempre un efecto desagradable, y ciertas personas pueden sufrir enfermedades desconocidas, incluso aunque ignoren todo de la historia del lugar.

Lo que puede intrigar al arqueólogo, son las primeras cabezas colosales de piedra que han sido descubiertas en la Venta. Pero es inútil que se entregue a ello, no es más que un gran muelle elevado 50 metros por encima de llanura, que estaba siempre inundada. Los pozos de petróleo han tenido razón del antepasado de la

pirámide, que era redonda. Nuestro biómetro indica que la calidad energética de toda la zona cae a 4.500, y en la región de los hidrocarburos de Veracruz, primera ciudad construida por los españoles en 1519, y hoy gran puerto, no encontramos más que 2.000 unidades vibratorias. Es inútil precisar que tales territorios son cada vez más insanos; lo que podemos ver en las caras enflaquecidas de los habitantes, vaciados de energía, y que se lanzan a una amplia consumición de alcohol fuerte como estimulación ficticia. No hay que asombrarse de que, poco a poco, la droga y la criminalidad hayan rebasado los límites.

Encontraremos sin embargo esos monolitos de grandes cabezas en un parque equipado en Villahermosa, en el que se han podido reunir 16 de esos ilustres bloques de basalto, que pesan de 11 a 24 toneladas. Esas cabezas de la época más arcaica de los Olmecas, cuya civilización había durado más de mil años, tienen una forma de ojos mongólica y labios gruesos; algunos hacen pensar en un jaguar. Ese parque-cementerio refleja una familiaridad con el deterioro del mundo, y la fuerza de irradiación de los colosos no presenta más que el 10% de lo que daría un alto-lugar Maya. Pero no es una vibración negativa, como se puede resentir a veces ante una escultura moderna sin alma.

Incluso una estela plana posee una fuerza emisora. La etiqueta dada a una piedra llamada piedra de sacrificio, con “ranuras y agujeros para recoger la sangre” nos parece no corresponder a los hechos. ¡No decimos que los Olmecas, pueblo ciertamente enigmático, no hacían sacrificios! ¿Qué jerga debemos creer, la de las piedras o la de la interpretación arqueológica?

Observemos los grandes conjuntos de esos lugares que marcan la historia mejicana.

La arquitectura ha sido concebida con inteligencia y una geometría hábilmente aplicada. El cuadro construido tiene en cuenta en una gran medida el espacio a respetar alrededor de una construcción. Es el espejo de una concepción que dirige al hombre hacia más vastos pensamientos, a la escala de los dioses. Hay que decir que se encuentra esta sensibilidad y esta disponibilidad de nuevo, en la arquitectura actual, en una generosidad de estructuras a cielo abierto, dispuestas delante, alrededor y en el interior de los edificios. Es como una transparencia del aire alrededor de un cuadro, y la piedra continúa siendo utilizada a gran escala, ante todo para producir un efecto plástico vigoroso. Esas formas actuales son como un pacto secreto que habría sido firmado entre el cielo y la tierra, y que se respeta.

La jerga de las piedras, ese será también su lamento, en MEXICO-CITY.

Un día, circulando por las grandes arterias - de una circulación demencial - a través de los edificios futuristas que dan vértigo cuando se evalúa la fragilidad de los cimientos - ocurrió que súbitamente delante de nosotros, un destello, como una llama blanca, pareció elevarse hacia el cielo. Signos que no son desconocidos en previsión de un temblor de tierra, cuando esos fenómenos que podríamos asimilar como pequeños relámpagos fosforescentes, aparecen varios días seguidos. El Denver Research Center de los USA ha confirmado la aparición de esos epifenómenos, debidos a una onda de choque y provenientes de roturas en la corteza terrestre, que se van a propagar hasta la superficie. Esos signos precursores de un seísmo nos han originado quizás una súbita visión... nosotros no tenemos ningún don de videncia... del hundimiento de los rascacielos que basculaban como un lapicero. Efectivamente, poco tiempo después, esa fue la triste realidad.

Deberíamos ser sabios en varias disciplinas, ¡porque ENTRE EL FÍSICO Y EL METAFÍSICO HAY URGENCIA DE ESTABLECER UNA TEORÍA DE LAS CORRESPONDENCIAS DE LOS FENÓMENOS! Ese grito de las piedras que se desplomaban en el corazón de Méjico debería ser una llamada a la necesidad de un cambio de frente de la política del hábitat para la ciencia. ¡La ingeniosidad diplomada continúa proyectando sin conciencia, construir no importa dónde y no importa cómo!

Cuando se trata de comentar las catástrofes del día, ¡qué abundancia! Pero se trata de hacer vivir a la humanidad, ¡qué demoras!

In document El Alma Del Lugar -Blanche Merz (página 44-49)