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En la actividad anterior los alumnos lograron una mirada a la “visión general” de las enseñanzas de Jesús. En este ejercicio la idea es que vean el “Evento Cristo” desde el ángulo emocionante de la formación espiritual.
Se recomienda que en preparación para esta exposición se lea “Jesus
Identifies with Us” páginas 59-61 in Reflecting God.
Refiera a los alumnos al recurso 6- 2.
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).
Jesús nuestro sumo sacerdote, construye un puente a través del golfo que nos separa de Dios. El término Latino para “sacerdote” significa “constructor de puentes”. Inmediatamente pensamos en la cruz como el puente hacia Dios, y de seguro lo es, pero lo más importante es que Jesús se identifica con el hombre y la mujer como nosotros.
Esta Encarnación por sí misma es un acto
sorprendente de identificación con la raza humana. Dios haciéndose hombre es una identificación
dramática con pecadores como tú y yo. En-car-na-ción significa “hacerse carne” con sus limitaciones
implícitas.
San Ignacio de Antioquia (mártir del 117 d.C.)enseñó que Jesús tomó la forma humana, no tan solo por 33 años, sino por la eternidad. Viendo como Jesús se identifica plenamente con nosotros los mortales, ¿quién querría negar lo que Ignacio enseñó?
La tentación de Jesús nos revela como El se identifica con nosotros. Jesús batalló con el hambre y las presiones económicas. Pero el venció la tentación de las necesidades físicas poniendo a las necesidades espirituales como prioritarias (Mateo 4:2-4). Jesús resistió a la tentación de basar su ministerio sobre lo sensacional. Satanás le sugería que saltara de las torres del templo y bajara flotando sin que se lastimara. Con ello lograría más atención que sus sermones. Luego Satanás cita un Salmo para respaldar su argumento (ver Mateo 4:6). Pero Dios conoce a Satanás. Sabe su nombre: diablo, el que “hace
pedazos”, el que causa división. Vemos que Satanás es la verdadera antítesis de la religión, trafica con los milagros y cita las Escrituras. Acaso no debiéramos estar conscientes de los que buscan solo milagros y citan entre dientes las pruebas de las Escrituras. Luego Jesús resistió la tentación de buscar el éxito por medios terrenales, no haciendo un millón de dólares, no ese tipo de éxito. Pero algo más siniestro fue lo que Satanás “el príncipe y poder en el aire”, (Efesios
2:2)que gobierna los reinos de este mundo, le propone a Jesús. Lo que Satanás le propone era, “póstrate, adórame, y compartiré contigo el poder sobre el
mundo”. Jesús claramente rechazó a Satanás, como también nosotros debiéramos de hacerlo.
El Señor quien es nuestro guía y juez ha caminado en nuestros zapatos. El conoce la tentación que será el cebo de mañana y las cargas que te doblarán hoy. Y también se identifica con nuestras debilidades humanas (ver Hebreos 4:15).
Cita de, “Why Did Jesus Die?”
Illustrated Bible Life, March—May,
1996, 14.
El acto último de identificación con el hombre es la
muerte sacrificial de Jesús. El que nunca hizo
pecado, por nosotros se hizo pecado para que
fuésemos reconciliados con Dios (ver 2 Corintios 5:19- 21). El experimentó la agonía de una soledad inaudita como efecto del pecado sobre el alma cuando nos separamos de Dios. Cristo se identifica con nuestra pecaminosidad en el sentido de separación de Dios, lo cual lo atravesó por el corazón. Citando el Salmo 22, él clama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).
De seguro que Dios no ha desamparado a Cristo, porque donde un miembro de la Trinidad está, allí están todos presentes. Y en la cruz “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Dios” (2 Corintios 5:19 KJV énfasis añadido). Aunque en lo más profundo de su humanidad Jesús probó la muerte y la
separación en nuestro lugar. Como escribe el teólogo Thomas A. Noble, “Dios mismo, Dios el Hijo, se hizo carne a fin que en nuestro lugar pudiera completar en un instante la expiación desde el lado humano
también”.
Ver, Reflecting God,. 60.
El Bautismo de Jesús. Sin duda nada señala en forma dramática la identificación de Cristo con el hombre, pecadores empedernidos, que su bautismo. Es un acto de extrema identificación con nosotros. Déjeme formar la escena. En las turbias aguas del Jordán, Juan el Bautista está bautizando a los que responden a su llamado para un “bautismo para arrepentimiento y perdón de pecados” (Lucas 3:3). “Generación de víboras”, les dice Juan, “¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?”. “Produzcan frutos de arrepentimiento” (Lucas 3:7-8).
Aquellos que estén hastiados de sus maldades vengan al Jordán como un acto de arrepentimiento. La palabra arrepentimiento es Metanoia que significa cambio de mente y cambio de dirección, esto es, abandonar tus pecados y seguir a Dios.
Vemos al hombre y la mujer, entristecidos por sus pecados, vadearon el río para encontrarse con Juan. El ora por ellos y luego los bautiza. De alguna manera
ellos sienten que sus pecados han sido lavados en las aguas del Jordán. Es aquí donde sucede Metanoia. Se recibe el perdón y los que escurren agua por el bautismo no más se definen como pecadores.
¿Quién es él? Es Jesús de Nazaret. El está en la línea, haciendo fila juntamente con los pecadores
arrepentidos. ¿Por qué el Hijo de Dios “que nunca hizo pecado” se bautizaría en un servicio como éste? La invitación del predicador ha sido clara. Este bautismo es “bautismo de arrepentimiento” es para pecadores convictos. Así que, porque Jesús que no ha pecado, nunca, ni una vez, ¿por qué tiene que venir al río como si fuera tan solo otro más de los pecadores?
Ponga esta pregunta y deje los alumnos la contesten antes de comenzar el último párrafo de la exposición.
Cita de, Reflecting God, 60.
De acuerdo a eruditos y maestros como Ralph Earle, Wesley Tracy y John Shea, solo una respuesta tiene sentido.
¿Sabes cuál es la respuesta?
¿Por qué habría de hacer Jesús tal cosa de pararse en la línea con un montón de pecadores para ser
bautizado? Esta es la única respuesta que tiene
sentido. Jesús se identifica tanto con el trasgresor que él vino a salvar que camina juntamente con ellos hacia las aguas del bautismo. El demuestra su solidaridad con los pecadores. “! Cristo se identifica tanto con las necesidades humanas que él, quien llevará nuestros pecados al calvario, ahora experimenta en lugar de toda la humanidad el lavamiento del bautismo!”