• No se han encontrado resultados

José Antonio Pagola

In document Renovación nº 75 Noviembre 2019 (página 80-82)

¿Por qué leer este libro?

Para los amantes del pensamiento hay que reconocer que los filósofos escépticos son los menos conocidos. Algunas veces han lle- gado hasta nosotros ciertas carica- turas de sus enemigos y así ha que- dado por los siglos. El propio Nietzsche los aborrecía hasta que leyó Los escépticos griegos del gran erudito francés Victor Bro-

chard, que le hizo cambiar de idea. Si esto le pasó a alguien conocedor de la Filosofía, se entiende el des- conocimiento que impera hoy. Debemos tener en cuenta de que fueron hombres de su tiempo, pero trataron de resistir a los que preten- dían detentar la verdad , dando he- rramientas para ejercer el pensa- miento crítico posible de entonces. "Escéptico" significaba en su ori- gen "el que investiga".  Se nega- ban a recibir las ideas por medio de la autoridad. Eran unos reacciona- rios en el sentido de que nada ni nadie tenía una aureola de "divini- dad" y por lo tanto que no se pudie- ra investigar. Cuanto más investi- gaban más se daban cuenta de las limitaciones humanas. Debemos re- cordar, que el propósito principal era mantener la serenidad en me- dio de un mar de ideas, creencias y prácticas contradictorias.

¿Y en la actualidad?

¿Acaso no vivimos en una sociedad con una multitud de discursos que pretenden tener la verdad? Discur- sos políticos, filosóficos y religio- sos. Debates científicos, la prolife- ración de las seudociencias, de la seudohistoria, fantasías de todo tipo. Una auténtica avalancha de información, veraz o fraudulenta, nuevos maestros del vivir, libros de autoayuda que simplifican la psico- logía humana....¿Cómo mantener la serenidad ? ¿Cómo discernir? ¿Y qué diremos de las constantes llamadas a las trincheras de corte político? Hoy tenemos líderes, par- tidos e ideologías políticas que se comportan como las religiones, o sectas. Ya lo decía el filósofo fran- cés Jean François Revel: "La ideo- logía es lo que piensa en tu lugar”. Necesitamos aprender a ser escépti- cos y mantenernos serenos frente a las diferentes sedaciones sociales. En realidad nuestro tiempo y el de Sexto Empírico no han cambiado tanto.

Esto es una invitación a la lectura, reconozco que para quien esté acos- tumbrado a las obras filosóficas an- tiguas. Pero aún quien aborde el li- bro sin tener un gran conocimiento de los quehaceres de la filosofía, captará esa atmósfera de libertad. El escepticismo filosófico nos per- mite respirar más profundamente. ¿Y si alguien no suele leer libros de filosofía antigua?

En este caso, me gustaría recomen- dar un libro maravilloso del autor José Carlos Ruiz titulado: EL ARTE DE PENSAR. Cómo los grandes filósofos pueden estimular nuestro pensamiento crítico. En este libro encontraremos la ma- nera de vivir y usar el pensamiento críttico. Tiene una capítulo dedica- do a Pirron de Elis. El acierto del autor, es llevar los grandes pensa- mientos (muchos escépticos) a nuestra vida cotidiana.

Para terminar, os dejo un pensa- miento de propio Sexto Empírico: "El escepticismo es la capacidad de contrastar, de cualquier de los modos posibles, lo que aparece con lo que se piensa". R

Boceto pictórico de Sexto Empírico (Wikipedia)

Para los amantes

del pensamiento

hay que reconocer

que los filósofos

escépticos son los

menos conocidos.

Algunas veces

han llegado hasta

nosotros ciertas

caricaturas de sus

enemigos y así ha

quedado por los

siglos. El propio

Nietzsche los

aborrecía hasta

que leyó Los

escépticos

griegos del gran

erudito francés

Victor Brochard,

que le hizo

cambiar de idea.

Jesús va camino de Jerusalén. El

evangelista nos dice que «le seguía

mucha gente». Sin embargo, Jesús

no se hace ilusiones. No se deja en-

gañar por entusiasmos fáciles de las

gentes. A algunos les preocupa hoy

cómo va descendiendo el número de

los cristianos. A Jesús le interesaba

más la calidad de sus seguidores que

su número.

De pronto se vuelve y comienza a

hablar a aquella muchedumbre de

las exigencias concretas que encie-

rra el acompañarlo de manera lúcida

y responsable. No quiere que la gen-

te lo siga de cualquier manera. Ser

discípulo de Jesús es una decisión

que ha de marcar la vida entera de la

persona.

Jesús les habla, en primer lugar, de

la familia. Aquellas gentes tienen su

propia familia: padres y madres,

mujeres e hijos, hermanos y herma-

nas. Son sus seres más queridos y

entrañables. Pero, si no dejan a un

lado los intereses familiares para co-

laborar con él en promover una fa-

milia humana, no basada en lazos de

sangre sino construida desde la justi-

cia y la solidaridad fraterna, no po-

drán ser sus discípulos.

Jesús no está pensando en deshacer

los hogares eliminando el cariño y la

convivencia familiar. Pero, si al-

guien pone por encima de todo el

honor de su familia, el patrimonio, la

herencia o el bienestar familiar, no

podrá ser su discípulo ni trabajar con

él en el proyecto de un mundo más

humano.

Más aún. Si alguien solo piensa en sí

mismo y en sus cosas, si vive solo

para disfrutar de su bienestar, si se

preocupa únicamente de sus inter-

eses, que no se engañe, no puede ser

discípulo de Jesús. Le falta libertad

interior, coherencia y responsabili-

dad para tomarlo en serio.

Jesús sigue hablando con crudeza:

«El que no carga con su cruz y viene

detrás de mí, no puede ser mi discí-

pulo». Si uno vive evitando proble-

mas y conflictos, si no sabe asumir

riesgos y penalidades, si no está dis-

puesto a soportar sufrimientos por el

reino de Dios y su justicia, no puede

ser discípulo de Jesús.

Sorprende la libertad del papa Fran-

cisco para denunciar estilos de cris-

tianos que tienen poco que ver con

los discípulos de Jesús: «cristianos

de buenos modales, pero malas cos-

tumbres», «creyentes de museo»,

«hipócritas de la casuística», «cris-

tianos incapaces de vivir contra co-

rriente», cristianos «corruptos» que

solo piensan en sí mismos, «cristia-

nos educados» que no anuncian el

evangelio... R

José Antonio Pagola

CULTURA

In document Renovación nº 75 Noviembre 2019 (página 80-82)