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K Q uinn, The Catullan Revolution, M elbourne, 1959.

LÍRICA LATINA Catulo,

3 K Q uinn, The Catullan Revolution, M elbourne, 1959.

existe u n a buena dosis de distanciam iento no sólo tem poral o físico sino tam b ién en el terreno de los valores: quiérase o no es el am or desde o tra óptica.

A guisa de resum en de esta p a rte : V. 11 conturbabimus illa ne sciamus es n o tab le desde varios ángulos: illa, anafóricam ente, rem ite a milia

multa, q ue a su vez rem ite a bada. C atafóricam ente lleva a tantum... basiorum. Es anafórico si funciona como objeto de conturbabimus y cata-

fórico si lo hace de sciamus. E n cualquiera de los casos su referencia es la m ism a, basia. Y, precisam ente, si basia es objeto de conturbabimus sustituim os su objeto h ab itu al rationes p o r esta m etáfora: los besos no p u ed en em borronarse como las cuentas si bien en u n contexto como el de vv. 7-9 en que se ha producido tal hipérbole (m ilia...

centum) todo es posible. En fin, la am bigüedad sintáctico-sem ántica

no puede ser resuelta por la m étrica : la cesura no decide, co m p arán ­ dola con la p rá ctica de C atulo en este poem a, a cuál de los dos hemis­ tiquios ( 5 + 6 o 7 + 4 ) asignar el pronom bre. Illa anafórico es m etá­ fo ra; si lleva hacia adelante, en cam bio, tenem os qu e esperar al últim o verso p a ra saber la referencia exacta de sciat y p a ra saber q ué tienen de com ún los am antes y el malus. E n esta perspectiva el ab a n d o n o del ordo subordinada-principal por C atulo con la consi­ guiente com plejidad que producía, se justifica. Las sustituciones m etafóricas, las am bigüedades m étricas, las com plicaciones del orden oracional, form an u n todo que el análisis discrim ina y q u e la lectura confunde en num erosísim as vacilaciones del sentido.

El eje de la com binación. —H em os tra ta d o de las relaciones de susti­ tución en el poem a. Sujetos, predicados (núcleos y objetos) aparecían en relaciones sem ánticas u n tan to alteradas respecto a lo que solía ser h a b itu a l en ellos. Lo h ab itu al lo facilitaba el contexto externo al poem a con lo que los sentidos resultantes de las sustituciones se m ultiplicaban. T am b ién recurríam os a com paraciones: actividades idénticas de sujetos diferentes nos llevaban a otras actividades dife­ rentes de esos mismos sujetos, estableciendo correlaciones in absentia a p a rtir de térm inos presentes.

Estas relaciones sem ánticas de sustitución se d a b a n especialm ente en lugares del poem a tam bién equivalentes desde u n p u n to de vista sintagm ático ( I B , vv. 2-3 y I I I B, vv. 10-13). P a ra com pletar el recorrido por posiciones paralelas nos q u e d a b a n los versos 5-6 de I I B. Y, de e n tra d a, no se ofrece n a d a sem ejante a lo an terio r desde un pu n to de vista sem ántico. N o se observan relaciones de sustitución. ¿Puede, sin em bargo, darse u n a cierta equivalencia sem ántica entre versos 5-6 y sus posicionalm ente paralelos 2-3 y 10-13? P ara contestar esta p reg u n ta debem os d a r u n largo rodeo en el q ue nos encontrarem os con el eje de la com binación.

D el m ism o m odo que I B, I I B, I I I B, los versos correspondientes a I A (v. 1), I I A (v. 4), I I I A (vv. 7-9) están en posiciones sintag­ m áticas equivalentes: son paralelas. ¿Se observa en ellos alguna

relación sem ántica? Ya h a sido n o tad o por Q u in n , au n q u e con las lim itaciones que im plica estudiar u n solo nivel sin relacionarlo con los dem ás tal como hacem os nosotros1.

Viuamus atque amemus —v. 1— están en relación sem ántica entre

sí: amare es u n a p arte del vivir, son actividades contiguas, de tipo m etoním ico. El antónim o de ttiuere es occidere, que aparece en v. 4; y, p o r otra p a rte, bada v. 7, está en u n a relación de p a rte a todo con

amare, está contenida en amare.

C onfirm ada la posición sintagm ática p aralela por estas relaciones sem ánticas vamos a centrarnos en los versos 4-6, en cuya sección B (vv. 5-6) según recordábam os no ap a recían relaciones sem ánticas apreciables con I B (vv. 2-3) y I I I B (vv. 10-13), que corroborasen el paralelism o posicional. E n v. 4 soles occidere et redire possunt la id ea inicial de uiuere (v. 1) ap arece prim ero negada (occidere) pero luego resaltada, si cabe, con más fuerza. Los soles p articip an de la m uerte, pero luego de la vida. C on redire, los soles reviven. R eiteración de v. 1, nueva proposición de idéntico p ro g ram a con sujetos diferentes. E sta proyección en la secuencia del poem a de relaciones sem ánticas entre térm inos se rean u d a en vv. 5- / 6 d onde lux / nox son u na nueva expo­

sición de la antítesis entre vida / m uerte.

L a antonim ia uiuere A I / ocddere A I I , p lan tead a en v. 4 y luego resuelta, vuelve de nuevo en vv. 5-6 con afirm ación, esta vez del polo negativo occidere. E n un a sucesión de versos 1, 4-6, aparecen en la secuencia, reiteradas veces, térm inos sem ánticam ente relacionados: m etonim ia que asegura la u n id ad de lo poético.

R ecordem os brevem ente lo concerniente a la sintaxis de vv. 4-6. V. 4 soles occidere et redire possunt;

V. 5 nobis cum semel occidit breuis lux; V . 6 nox est perpetua una dormienda.

E l verso 4 pertenece a I I A, con subordinación en su in terio r; 5-6, yuxtapuestos a 4 form an I I B. E stán, a su vez, en relación de su b o rd in ad a a principal.

E n v. 4 los infinitivos subordinados a possunt m antienen una co o r­ dinación a p aren te. U n a form a directa de expresar sus relaciones sería: * soles, cum occiderint, redire possunt.

El paralelism o o equivalencia con vv. 5-6, resultantes de esta sin­ taxis regularizada es fuerte :*soles, cum occiderint, redeunt

*nos, cum occiderimus non redimus.

Dos acciones, la m uerte y la posterior vuelta a la vida, son reali­ zadas o padecidas p o r u n sujeto no h u m an o , n a tu ral. El hom bre, los sujetos hum anos, sufren u na acción, la m uerte, en tanto que la o tra no les afecta, está fuera de ellos.

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