Mapa 1: Ubicación paramilitar a fines de los años ochenta
2.2. Características de la expansión paramilitar sobre el territorio 1 El modelo de avance de los paramilitares sobre el territorio
2.2.3 Lógica del avance paramilitar sobre el territorio
Carlos Castaño en una entrevista concedida a Germán Castro en 1996, afirmaba:
"La autodefensa es una organización contrainsurgente y aspiramos a que donde haya un frente guerrillero, haya un frente de autodefensa. Y como se van perfilando las cosas en este país, así va a ser. Porque cada día el Estado, a través de las fuerzas armadas se muestra más incapaz de controlar ese avance de la guerrilla. Entonces nosotros tenemos que ir marchando paralelo a como se vaya perfilando nuestro enemigo"119.
Esta declaración enuncia bien el propósito espacial que tenían en su accionar los paramilitares durante los años noventa: contener la expansión de la guerrilla. Para ello, pronto se percatan de la necesidad no sólo de consolidar su influencia en el territorio de un municipio determinado sino también de expandirla, pues así se refuerzan las retaguardias y se cierran los espacios para una posible arremetida guerrillera (Cubides: 1997).
Cabe mencionar que esta tendencia se refuerza cuando los paramilitares acogen en su seno a ex guerrilleros, varios de ellos con rango de comandante, diestros en el gradual control territorial, y con una vocación decidida por el poder local.
Aparte de la contención territorial guerrillera, los paramilitares buscan en el último lustro de la década anterior, penetrar las zonas donde los insurgentes tienen sus fuentes de financiamiento más importantes, para así entrar a disputarles los enormes recursos económicos que han constituido el factor decisivo en su fortalecimiento (Echandia: 1999).
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Siguiendo a la autora, estos “órdenes alternativos de hecho” se refieren a la implantación de principios más o menos predecibles de orden y organización interna en una zona por parte de los grupos armados ilegales, que se expresan en normas implícitas y explícitas aceptadas voluntaria o forzosamente por los pobladores.
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Ibid. p.256.
119 Citado por Fernando Cubides. CUBIDES, Fernando. 1997. Los paramilitares y su estrategia. (en línea)
Documento de trabajo Serie Paz Pública, No.8.
<http://economia.uniandes.edu.co/share/html/cede/pazpublica/paz_publica.htm > (consulta: 08 agosto 2007).
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En suma el avance de estos años de los grupos paramilitares respecto a su adversario, se tradujo, por una parte, en que las guerrillas registraron pérdidas de territorio en el nor-occidente del país, y por otra, en que tuvieron que concentrar mayores esfuerzos en neutralizar la expansión de los grupos irregulares que se les opusieron en el Magdalena Medio y en el sur-oriente del país.
Según Daniel Pécaut120, esta situación cambió en tiempos recientes. Según el autor, el objetivo de lograr control territorial ha dado paso a la búsqueda de control estratégico:
“Se ha entrado en una fase de “desterritorialización” del conflicto. De ahí en adelante la lucha es por el poder político y militar, la que no implica prioritariamente una apropiación de territorios sino más bien, la capacidad de asegurar posiciones clave para cambiar los equilibrios de fuerza y obligar al adversario a ceder terreno político, dentro de una visión de la autonomía creciente de los actores armados en relación con la población y todo ello en función de metas estratégicas”121.
Un argumento que corrobora esta tesis es de acuerdo al autor:
“el mapa de la guerra se corresponde cada vez menos con la presencia estable de los actores ilegales y está relacionado cada vez más con sus objetivos estratégicos. Retomando los análisis de Camilo Echandía, estos objetivos son ante todo, el control de las rutas de mayor importancia, el control de zonas militares estratégicas, el control de los alrededores de las grandes ciudades y el control de los principales polos económicos”122.
Siguiendo a Pécaut, dentro de las rutas de mayor importancia, se encuentran las rutas hacia el pacífico, por las exportaciones de droga y las importaciones de armas, así como las que van hacia las zonas fronterizas con Venezuela ó los países amazónicos. La lucha paramilitar por asentarse en los municipios limítrofes de Tumaco123 hace parte de ese objetivo.
120 PECAUT, Daniel. Op. Cit. 121 Ibid. p.24.
122 Ibid. 123
Ubicado en el departamento de Nariño al sur-occidente colombiano.
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En lo que a zonas militares estratégicas se refiere, el nudo del Paramillo124 es el mejor ejemplo, ya que controla el paso hacia el norte antioqueño y la costa atlántica. Los paramilitares y las FARC llevan varios años enfrentándose por controlarlo.
En cuanto a los alrededores de las grandes ciudades, se han vuelto cada vez más objetivos de los dos bandos, empezando por las tres mayores metrópolis. Este fenómeno es en gran medida nuevo para el caso de los paramilitares, quienes se han hecho presentes en los municipios cercanos a Bogotá y Cali y han tratado de infiltrarse en Medellín con el apoyo de las milicias.
Por último, el control sobre los polos económicos (como las zonas petroleras o de minería, de agricultura capitalista y de cultivos de droga) no es un fenómeno nuevo, pero la pelea entre los dos bandos para conseguir el dominio de estas zonas ha alcanzado niveles hasta ahora desconocidos, sobre todo en los municipios que albergan los cultivos o el tráfico de droga. Esto se observa en la ferocidad del conflicto en zonas como la Serranía de San Lucas125, Tibú126 y Mapiripán127 entre otras.