GRAFICO 4. DISTRIBUCION DE MASACRES OCURRIDAS EN COLOMBIA SEGUN AUTOR 1997-
2.3. La centralización estatal en Colombia: Un proceso inacabado
2.3.1. Referentes conceptuales
2.3.1.3. La centralización del Estado moderno
Los planteamientos de Norbert Elias y Charles Tilly acerca de la construcción del monopolio estatal de la fuerza y del poder del Estado, permiten acercarse, desde una perspectiva sociológica, al problema de la formación del Estado moderno138, el cual puede resumirse en tres líneas fundamentales: la centralización política, que expresa la tensión entre dominio directo e indirecto del Estado; los procesos de integración tanto del territorio como de los estratos sociales y el de la configuración del monopolio de la violencia; y, el proceso de construcción ideológica del Estado (González, Bolívar y Vásquez: 2003).
De estos aspectos, en el marco del presente trabajo resulta de especial relevancia ahondar en el tema de la centralización política, pues éste informa acerca de la manera en que el Estado central logra el dominio y el ejercicio de la autoridad sobre las distintas regiones que componen el territorio.
Por centralización política se entiende, una dinámica en la que el dominio político de los distintos grupos sociales tiende a desplazarse de manos de los
138 Desde esta perspectiva, el Estado es la expresión de un proceso sociológico particular, en el que un
conjunto de dinámicas sociales tienden al establecimiento de una forma de dominación política centralizada, integrada territorialmente y mediada por la ley. Es importante anotar que el desarrollo de dicho proceso no es pacífico per se, ni está exento de conflictos (incluso de carácter violento), sino por el contrario. Al respecto cabe recordar las palabras de Tilly y Elias. El primero anotaba: “Lo que nosotros, en cómoda mirada retrospectiva, denominamos formación del Estado, suponía el hostigamiento de campesinos y artesanos pobres por parte de despiadados arrendadores de impuestos, la venta forzada de animales, que habrían servido para la dote, con el fin de pagar los impuestos, el encarcelamiento de jefes locales como rehenes… el ahorcamiento de otros que se atrevían a protestar, el permitir que cayeran brutales soldados sobre la inerme población civil, la conscripción de jóvenes que eran la mayor esperanza de confort para sus padres en la vejez, (…) la elevación de arrogantes propietarios locales a puestos de Estado”. El segundo afirmaba: “los procesos de formación de Estado y de construcción de nación pueden mostrar que cada esfuerzo hacia una mayor interdependencia, hacia una integración más estrecha de los grupos humanos previamente independientes, o menos recíprocamente dependientes, atraviesa por una serie de conflictos y tensiones de integración específicas, de equilibrios de luchas de poder que no son accidentales sino concomitantes, estructurales de esos esfuerzos hacia una mayor interdependencia funcional de las partes dentro de un todo”. TILLY, Charles. 1992. Coerción, capital y los Estados Europeos, 900-1900. Madrid, Alianza Editorial. pp.152-153. ELIAS, Norbert. 1998. Op. Cit. pp. 108-109. Igualmente, es preciso señalar que desde esta perspectiva, no existe un solo tipo de Estado ni tampoco una única vía para su construcción, pues como lo muestra Charles Tilly en sus estudios de historia comparada de los Estados occidentales, el control sobre los medios de coerción se ha logrado a lo largo de la historia mediante mecanismos variados, como el acuerdo entre los poderes locales y regionales previamente existentes, o su cooptación, el afianzamiento nacional de los cuerpos de policía o una guerra civil, según sea el grado de urbanización y de la fortaleza de los poderes de los señores locales y regionales.
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notables locales hacia las de profesionales pertenecientes al aparato de Estado. Es importante anotar, que ese tránsito de una forma de dominación a otra no es natural ni necesario, sino que depende de la estructura de independencias, de la integración territorial de una sociedad y de las relaciones entre economía natural y economía monetaria (González, Bolívar y Vásquez: 2003).
El resultado del proceso de centralización política corresponde a un modelo de dominio directo estatal, al “Estado consolidado” (Tilly), al establecimiento del Estado como una “agencia de dominio legal-racional” en la que “el cuerpo administrativo está separado de los medios de administración”139 (Weber). La centralización política implica también la creciente interrelación de las regiones o grupos sociales con el centro político sin la mediación de otras dependencias territoriales o de otros grupos sociales, expresándose en el primer caso en la delimitación de nuevas entidades territoriales y la fragmentación de las más antiguas y más fuertes en beneficio de unas menores o nacientes; y en el segundo, en la extensión de los derechos de ciudadanía, que produce la ampliación de las bases sociales de la política. Sobre esto último es importante anotar, que la posibilidad de ampliar la ciudadanía y de incluir a nuevos grupos en la acción política requiere el mejoramiento de las condiciones materiales de la interacción social. Sobre tales condiciones se asienta el dominio directo del Estado, ya que las grandes distancias, las dificultades de comunicación, la heterogeneidad de la población y la falta de relaciones entre ellas, hacen que el Estado central tenga que encargar la dominación de las zonas conquistadas a otros señores que, o le son confiables o dependen de él, o que, en la mayoría de los casos, cuentan con reconocimiento en la zona conquistada.
Siguiendo a González, Bolívar y Vásquez, otra parte constitutiva de la centralización estatal se refiere a la integración territorial, es decir al “enjaulamiento de la vida social” en un territorio que se puede representar geográficamente, que se puede controlar y donde el dominio centralizado cuenta con “representantes”, ya que como lo enunciaba Elias es imposible consolidar un monopolio de la violencia mientras existan territorios hacia los
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WEBER, Max. 1997. Economía y sociedad. Bogotá: Fondo de Cultura Económica. p.1040.
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cuales puedan dirigirse los grupos poblacionales que enfrentan la acción estatal.