Creencias y técnicas chamánicas entre los Semang, los Sakai y los Jakun
Se reconoce unánimemente que los Negritos son los habitantes más antiguos de la península de Malaca. Kari, Karei o Ta Pedn, el Ser Supremo de los Semang, tiene todos los caracteres de un dios celeste (Kari significa, por otro lado, "rayo", "tormenta"), pero no se le tributa un culto propiamente dicho; se le invoca únicamente en caso de tormenta. por medio de ofrendas expiatorias de sangre (véase nuestro Traité d'histoire das religions). El hombre-médico de los Semang se llama hala o halak, término utilizado también por los
Sakai190. En cuanto alguien cae enfermo, el hala y su asistente se retiran a una cabaña de follaje y empiezan a cantar para invocar a los cenoï, los "sobrinos de Dios"191. Después de algún tiempo, salen de la cabaña las voces de los propios cenoï; el hala y su asistente cantan y hablan en una lengua desconocida, y cuando se van de la choza, hacen como que la han olvidado192. En realidad, los cenoï han cantado por su boca. La bajada de estos espíritus luminosos se manifiesta por la conmoción de la cabaña (compárense las sesiones de los chamanes de América del Sur). Son ellos los que revelan la causa de la enfermedad e indican el tratamiento; y se supone que en esta ocasión el hala cae en trance (Evans: Schebesta on the sacerdo-therapy of the semang). En realidad, esta técnica no es tan fácil como parece. La presencia concreta de los cenoï signifiica, de un modo o de otro, una comunicación entre el hala y el Cielo, si es que no es con el propio dios celeste. "Si Ta Pedn no le hubiese dicho qué medicina debía emplear, el momento de dársela al enfermo y las palabras que debía pronunciar, ¿cómo el hala podría curar?", preguntaba un pigmeo semang (Schebesta). Porque las enfermedades las envía el propio Ta Pedn para castigar los pecados de los hombres. Tenemos otra prueba
190 Existen dos clases de hala: el snahud, del verbo sahud, "evocar", que sólo puede establecer el diagnóstico; el puteu que puede, además, curar
191 "Pequeños seres celestes, amables y luminosos: niños y servidores de la divinidad", así los describe Schebesta en Les pygmées. Ellos sirven de intermediarios entre el hombre y Ta Pedn. Pero se les cordelera también tomo antepasados de los Negritos (Evans: On the sacerdo-therapy).
192 Es, naturalmente, el "lenguaje de los espíritus", la lengua secreta peculiar a los chamanes. Evans cita algunas invocaciones y transcribe textos de cantos, que son de una sencillez asombrosa. Según el mismo autor, el hala está controlado, durante la ceremonia, por los cenoi, pero la descripción de Schebesta deja más bien la impresión de un diálogo entre el hala y sus espíritus auxiliares.
de que existen relaciones más directas entre el hala y el dios celeste, que entre éste y los demás Negritos, en el hecho de que los Menri de Kelantán pretenden que los hala tienen poderes divinos y por tanto no hacen oblaciones de sangre durante la tormenta (Evans). El hala de los Menri brinca en el aire durante la ceremonia, canta y tira un espejo y un collar hacia Karei; ahora bien, es harto sabido que el salto durante la ceremonia simboliza la ascensión celeste.
Pero existen datos aún más precisos acerca de las relaciones del chamán pigmeo con
el Cielo: durante la sesión del halak de los Negritos Pahang, éste tiene entre sus dedos unas hebras de hojas de palmera o, según otros informes, unas cuerdas finísimas.
Estas hebras y estas cuerdas se estiran hasta Bonsu, el dios celeste que habita encima de las siete zonas del Cielo. (Vive allí con su hermano Teng; en las demás zonas del Cielo no hay nadie). Mientras dura la sesión el halak está directamente atado al dios celeste por aquellas hebras o cuerdas, que éste hace bajar y que se lleva de nuevo con él tras la ceremonia (Evans; Papers on the Ethnology and Archaeology of the Malay Peninsula). Por último, los cristales de cuarzo (chebuch), cuyas relaciones con la bóveda celeste y los dioses del Cielo ya hemos señalado, constituyen un elemento esencial de la cura. Esta clase de cristales pueden conseguirse dilectamente de los cenoï o se pueden fabricar; se supone que los cenoï viven dentro de estas piedras mágicas y que están a las órdenes del hala. Dícese que el curandero ve la enfermedad en los cristales, esto es, que los cenoï que están dentro le muestran la causa de la dolencia y su tratamiento. Pero el hala puede también ver en los cristales un tigre que se acerca al campamento. El propio hala puede transformarse en tigre (Evans; Schebesta), exactamente como los bomors de Kelantán y los chamanes y las mujeres-chamanas de Malaca193. Semejante concepción revela influencias malayas. No hay que olvidar, sin embargo, que el Tigre-Antepasado mítico está considerado en toda la zona sureste asiática como el "iniciante"; es él el que guía a los neófitos por la selva para iniciarlos (en realidad, para "matarlos" y "resucitarlos"). En otras palabras, es parte de un conjunto religioso extraordinariamente arcaico194.
Una leyenda de los Negritos parece conservar una antigua escena de iniciación chamánica. Cuéntase que una gran serpiente, Mat Chinoï, vive en el camino que conduce al Palacio de Tapern (Ta Pedn). Ella es la que fabrica los tapices para Tapern: son unos tapices bellísimos, con un sinnúmero de adornos, tendidos sobre un travesaño; bajo éstos vive la Serpiente. En su vientre se hallan veinte o treinta mujeres-chinoï, extraordinariamente hermosas y, además, gran número de tocados, peines, etc. Un Chinoï llamado Halak Gihmal ("el Arma-Chamán") vive sobre la serpiente, como guardián de sus tesoros. Cuando un Chinoï desea entrar en el vientre de la Culebra, Halak Gihmal lo somete a dos pruebas de estructura y de significación netamente iniciáticas. El animal está tendido bajo la viga que sostiene siete tapices, los cuales se mueven, acercándose y alejándose continuamente unos de otros. El candidato chinoï debe pasar con rapidez, para no caer sobre la Serpiente. La segunda prueba consiste en entrar en una caja de tabaco, cuya tapa se abre y se cierra rapidísimamente. Si el candidato sale triunfante de ésas dos pruebas puede entrar en la Serpiente y tomar por esposa a una de las mujeres- chinoï (Evans: Studies in Religion, Folk-Lore, and Custom in British North Borneo and the Malay Peninsula).
193 Cuisinier: Danses magiques de Kelantan. Los Sungkai Sakai creen también que el chamán puede transformarse en tigre. En todo caso, catorce días después de su muerte, el chamán se convierte en tigre. 194 Un bomor belian (es decir, un especialista en invocaciones al espíritu del tigre) de la región de Kelantán, sólo conservaba como recuerdo de su poderío inicial de locura, el hecho de haber vagado por la selva y de haber encontrado un tigre: subió sobre su lomo y el animal lo condujo a Kadang baluk, el lugar mítico donde habitan los hombres-tigre. Volvió tras una ausencia de tres años y, a partir de ese momento, le desaparecieron los ataques de epilepsia. Kadang baluk es, claro está, "el infierno en la maleza" donde se termina la iniciación, que no es necesariamente, una iniciación chamánica.
Se encuentra aquí el motivo iniciático de la puerta mágica, que se abre y se cierra en unos segundos, tema que ya hemos encontrado en Australia, América del Norte y Asia. Recordemos también que el paso sobre un monstruo ofidio equivale a una iniciación. Entre los Batak de Palawan, otra rama pigmea de Malaca, el chamán, balian, consigue su trance bailando. Esto es ya señal de que la técnica ha sufrido las influencias indomalayas. Tales influencias son aún más visibles en las creencias funerarias. El alma del muerto permanece cuatro días junto a los suyos: después atraviesa una llanura en cuyo centro se yergue un árbol. Ella lo sube y llega al puente donde la Tierra se une con el Cielo. Allí se encuentra con un espíritu-gigante que decide, de acuerdo con su conducta en la vida, si puede avanzar o si debe ser precipitada en el fuego. El país de los muertos tiene siete pisos; lo que equivale a decir que es el Cielo. El alma los recorre uno tras otro; cuando llega al último, se transforma en luciérnaga.El número siete y el castigo por el fuego son, como hemos visto, ideas de origen hindú.
Los otros dos pueblos aborígenes, pre-malayos, de Malaca, los Sakai y los Jakun, plantean un sinnúmero de problemas al etnólogo195. Desde el punto de vista histórico- religioso, el chamanismo desempeña allí seguramente un papel mucho más importante que entre los Pigmeos Semang, aunque la técnica continúe siendo esencialmente la misma, se encuentra la choza circular hecha con follaje donde entra el hala (sakai) o el poyang (jakun; variante del término malayo, powang), con sus asistentes; vuelven a hallarse también los cantos que entonan y las invocaciones a los espíritus auxiliares. La creciente importancia de estos últimos que se heredan y consignen después de un sueño, denota las influencias malayas. En ocasiones se invoca a los espíritus auxiliares en lenguaje malayo. Dentro de la cabaña, se encuentran dos pequeñas pirámides provistas de peldaños, señal de una subida simbólica al Cielo. El chamán se pone para la sesión un sombrero especial adornado con muchas cintas, otro indicio de una influencia malaya. Los cadáveres de los chamanes sakai se dejan en las casas donde mueren, sin sepultarlos. Los puteu de los Kenta Semang son enterrados con la cabeza fuera de la tumba; se cree que su alma se dirige hacia el Este, como las almas de los demás mortales. Estas particularidades demuestran que se trata de una clase de seres privilegiados, que goza, en consecuencia, de un destino post-mortem diferente del resto de la tribu. Los poyang de los Jakun son, tras su muerte, puestos en unas plataformas, porque "sus almas suben al Cielo, mientras que las de los demás mortales, cuyos cuerpos se entierran, bajan a las regiones inferiores".
El chamanismo en las islas Andamán y Nicobar
Según los informes de Radcliffe-Brown, en las islas Andamán del norte, el medicine-man (oko-juma, literalmente: "soñador" o "el que habla de los sueños"), consigue su poder por el contacto con los espíritus. A éstos se los encuentra directamente, en la selva o en los sueños. Pero el medio más habitual para entrar en contacto con ellas es la muerte: cuando alguien muere y resucita se convierte desde entonces en oko-juma. Así, Radcliffe- Brown vio a un hombre gravemente enfermo, que permaneció doce horas sumido en la inconsciencia y a quien se tuvo por muerto. De otro se contaba que había muerto y resucitado tres veces. Se reconoce fácilmente en esta tradición el esquema de la muerte iniciática seguida de la resurrección del candidato. Pero se ignoran los pormenores relativos a la teoría y a la técnica de la iniciación; cuando, a principios de este siglo, se pensó en estudiarlos objetivamente, ya habían muerto los últimos oko-juma.
Los oko-juma imponen su reputación por la eficacia de sus curaciones y de su magia meteorológica (porque son ellos a quienes corresponde evitar las tormentas). Pero el tratamiento propiamente dicho consiste en la recomendación de remedios ya conocidos y
195 Hay un ensayo de definición de las creencias religiosas de los tres pueblos pre-malayos de la península de Malaca –los Pigmeos. los Sakai y los Jakun– en Skeat y Blagden: Pagan races of the Malay Peninsula.
utilizados por todo el mundo. A veces proceden también a la expulsión de los demonios que provocan la enfermedad; o aun prometen perfeccionar la cura directamente en los sueños. Los espíritus les revelan la propiedad mágica de diversos objetos (minerales y plantas). Desconocen el uso de los cristales de cuarzo.
Los hombres-médico de las islas Nicobar dominan igualmente la cura por "extracción" del objeto mágico que ha provocado la enfermedad (un fragmento de carbón o una piedrecita, un lagarto, etc.) y la búsqueda del alma arrebatada por los malos espíritus. En la isla Car, del archipiélago Nicobar, existe una ceremonia muy interesante para la iniciación de los futuros hombres-médico. Generalmente el individuo de temperamento enfermizo está destinado a ser chamán; los espíritus de los parientes o amigos recién muertos manifiestan su elección dejando ciertas señales (hojas, gallinas con las patas atadas, etc.), por la noche y en la casa. Si el enfermo se niega a ser chamán muere. Tras esta elección se celebra una ceremonia pública, que señala el comienzo del noviciado; los padres y amigos se reúnen delante de la casa; en el interior de ésta los chamanes tienden al neófito en el suelo y lo cubren de hojas y ramas poniéndole en la cabeza las plumas de las alas de una gallina. (Podríamos interpretar esta especie de amortajamiento vegetal como una sepultura simbólica y las plumas como el signo mágico de la capacidad mística). Cuando el candidato se levanta, los asistentes le regalan collares y distintas alhajas que debe llevar en torno al cuello mientras dure su noviciado: devolverá dichos objetos a sus dueños al terminar su aprendizaje.
Después se le hace un trono, sentado en el cual lo pasean de aldea en aldea, y le entregan una especie de cetro y una lanza para combatir los malos espíritus. Unos días más tarde, los maestros chamanes lo conducen al corazón de la selva, en medio de la isla Algunos amigos acompañan al grupo hasta cierta distancia; se detienen antes de penetrar en el "país de los espíritus", pues las almas de los muertos podrían asustarse. La enseñanza secreta se reduce esencialmente a aprender las danzas y a hacerse capaz de ver a los espíritus. Al cabo de algún tiempo pasado en la selva (es decir, en el país de los muertos), el novicio y sus maestros vuelven a la aldea. El joven aprendiz sigue danzando todas las noches, por lo menos una hora, delante de su casa, mientras dura su noviciado. Cuando la iniciación toca a su fin, los maestros le dan una vara. Hay sin duda otra ceremonia en la que se le consagra chamán, peto no ha sido posible obtener informaciones precisas a este respecto.
Esta iniciación chamánica, tan interesante, sólo se encuentra en la isla Car; se desconoce en el resto del archipiélago Nicobar. Es indudable que algunos de sus elementos son arcaicos (la sepultura bajo las hojas, el retiro en el país de los "espíritus"); pero otros muchos revelan una influencia hindú (el trono del novicio, la lanza, el cetro, la vara). Tenemos aquí un ejemplo típico de una tradición chamánica que se hizo híbrida a consecuencia de contactos culturales con una elevada civilización que elaboró una técnica mágica en extremo compleja.
El chamanismo malayo
Lo que se llama chamanismo malayo tiene como características la evocación del espíritu del tigre y el logro del estado llamado lupa. Es el estado de inconsciencia en el que cae el chamán y durante el cual los espíritus que se apoderan de él, lo "poseen" y contestan las preguntas que hace el público. Sea que se trata de una curación individual, sea de una ceremonia de defensa colectiva contra las epidemias (como, por ejemplo, en el caso de las danzas belian de Kelantán), la sesión malaya comprende habitualmente la evocación del tigre. Esto se debe al papel de Antepasado mítico y por lo tanto, de maestro de la iniciación, otorgado al tigre en toda esa zona.
Los Benua, tribu proto-malaya, creen que el poyang se transforma en tigre al séptimo día después de su muerte. Si su hijo desea heredar sus facultades debe velar solo junto al
cadáver, quemando perfumes. El chamán difunto se aparece el séptimo día bajo la forma de un tigre dispuesto a lanzarse sobre el candidato. Éste debe seguir con sus sahumerios, sin dejar que su semblante manifieste miedo alguno. Entonces el tigre se desmaya y lo sustituyen dos bellas mujeres-espíritus: el neófito pierde el conocimiento y la iniciación tiene lugar mientras sigue en trance. Luego las mujeres se convierten en sus espíritus familiares. Si el hijo del poyang no observara este rito, el espíritu del muerto quedaría para siempre en el cuerpo del tigre y su "energía" chamánica se perdería irremisiblemente para la colectividad. Se reconoce aquí el escenario de una iniciación típica; la soledad en la maleza, la vigilia junto a un cadáver, la prueba del miedo, la aparición terrible del Maestro de la iniciación (Antepasado mítico), la protección de una hermosísima mujer- espíritu. La sesión propiamente dicha se efectúa en el interior de una choza circular o de un círculo mágico, y la mayoría de las sesiones tienen por objeto curar algún mal, descubrir objetos robados o perdidos o conocer el porvenir. Durante la sesión, el chamán suele permanecer oculto bajo una manta. El sahumerio, la danza, la música y el redoble del tambor son elementos preparatorios indispensables en toda sesión malaya. La llegada del espíritu se manifiesta en el temblor de la llama de un cirio. Se cree que el espíritu penetra primero en éste, y por eso el chamán conserva los ojos fijos, largo tiempo, en la llama, tratando de descubrir la causa de la enfermedad. La cura consiste generalmente en la succión de las partes enfermas, pero cuando cae en éxtasis, el poyang puede expulsar también a los demonios y responde a todas las preguntas que se le dirigen.
La evocación del tigre tiene por objeto el llamamiento y la encarnación del Antepasado mítico, el primer Gran Chamán. El pawang que observó Skeat se transformaba efectivamente en tigre: andaba en cuatro patas, rugía y lamía durante mucho tiempo el cuerpo del paciente, como hace el tigre con sus crías. Las danzas mágicas de los belian bomor de Kelantán exigen precisamente la evocación del tigre, sea cual fuere el motivo que suscitó la sesión. La danza lleva al estado lupa, al "olvido", o al "trance" (de lopa, pérdida, desaparición) en que el actor pierde la conciencia de su propia personalidad y encarna un espíritu cualquiera (Cuisinier). Siguen diálogos sin fin entre el danzarín en trance y los asistentes. Si la danza se organizó para una cura, el curandero se aprovecha del trance para hacer preguntas y hallar las causas de la enfermedad y su tratamiento. No parece que esas danzas mágicas y esas curaciones deban considerarse como fenómenos chamánicos en el sentido exacto de la palabra. La evocación del tigre y el trance-posesión no se limitan a la esfera de los bomor y de los pawang. Otros muchos individuos pueden ver y evocar al tigre o transformarse en él. El estado lupa en otros lugares de Malaya (por ejemplo, entre los Besissi) es accesible a todo el mundo; durante la evocación de los espíritus, cualquiera puede caer en éxtasis (esto es, ser "poseído") y contestar a las preguntas que se le hacen. Es un fenómeno de mediumnidad muy característico también de los Batak de Sumatra. Pero después de todo lo que hemos tratado de decir en este libro, no deben confundirse "posesión" y chamanismo.
Chamanes y sacerdotes en Sumatra
La religión de los Batak de Sumatra, muy influida por las ideas llegadas de la India, está dominada por el concepto del alma (tondi); ésta entra en el cuerpo y lo abandona por la