objetivo 5 Mejorar la salud materna Como datos de interés podemos destacar que:
3. L a educación primera pieza en eL puzLe de La sostenibiLidad
Durante estos años se ha reconocido que la educación es un derecho humano fundamental que nos hará enfrentarnos a nuevos retos de desarrollo y en este senti- do se refleja en la agenda post-2015. La educación es entendida como catalizadora y dinamizadora de los progresos y avances humanos en un desarrollo sostenible. Por este motivo, educar deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio que nos permita cumplir la Agenda Mundial de Desarrollo (PNUD, 2014) en los próximos quince años. A continuación, se presenta algunas de esas relaciones en las que la educación se convierte en la primera pieza del puzle de la sostenibilidad. 3.1. La educación ha de ser entendida como un medio para acabar con la
pobreza
En el año 2015 casi 1000 millones de personas siguen siendo extremadamen- te pobres. La erradicación de la pobreza en el año 2030 es una propuesta ineludi- ble para nuestra sociedad y así lo expresa el documento de Naciones Unidas El futuro que queremos(ONU, 2012). Pese a los avances que se han producidos, casi la mitad de personas empleadas en el mundo lo hacen en condiciones de vulnera- bilidad y son aquellas con menor formación las más afectadas ante cualquier cam- bio ambiental y/o social.
Informes como la Hoja de ruta de la UNEscO(2014) para la ejecución del programa de acción mundial en educación para el desarrollo sostenible o, el docu- mento de trabajo de la Fundación Foessa (Arriola, 2014), sobre la estrategia de la Unión Europea en la lucha contra la pobreza, indican que la educación es la mejor herramienta para escapar de la pobreza crónica e impedir que ésta se trans- mita de generación en generación mediante actuaciones como la diversificación de empleos cualificados en el núcleo familiar.
3.2. La educación ayuda a cumplir los objetivos y metas relacionas con salud y hábitos de vida saludables.
Según Naciones Unidas alrededor de 795 millones de personas en el mundo no disponen de alimentos suficientes que les garantice una vida saludable. La Agenda de acción para el desarrollo sostenible (ONU, 2014) estima que tres millones de niños menores de cinco años mueren cada año como resultado de una deficiente nutrición y más de 800 mujeres mueren al día por causas relacionadas con el embarazo o el parto (UNESCO, 2013). Con estas premisas, los expertos consideran que la educación en sí misma puede considerarse como una interven-
ción que permite avanzar en prácticas de higiene alimentaria y salud que ayuden a disminuir la mortandad maternal e infantil, en la contención de enfermedades y epidemias, en mejoras relacionadas con salud sexual y reproductiva.4
3.3. empoderar a mujeres y niñas pasa por Laeducación de éstas
La igualdad de género no es solo una premisa para alcanzar el desarrollo soste- nible del planeta, es un derecho universal e ineludible. Empoderar a las mujeres y niñas parece una tarea inaplazable si queremos alcanzar el desafío al que se enfren- ta nuestro mundo. Según datos de Naciones Unidas en África Subsahariana, Ocea- nía y Asia Occidental, la población femenina encuentra serios obstáculos para ingresar en la escuela primaria y secundaria. En el Norte de África las mujeres ocu- pan menos de 1 de cada 5 empleos remunerados en el sector no agrícola y son toda- vía muy pocas las mujeres que ocupan escaños parlamentarios en algunos países. Noticias como las publicadas el 15/12/2015 (Justicia & Paz, 2015), donde por pri- mera vez la mujer puede ejercer el voto en Arabia saudí, deberían ser la muestra de una «situación pasada» en un mundo empoderado.
En los próximos quince años, mujeres y niñas serán los actores principales del nuevo equilibrio ambiental, social y económico. Una igualdad de género que permi- ta un avance de las sociedades (en su sentido más amplio) pasa por el empodera- miento de la población femenina y la integración de la mujer en todos los sectores sociales y órganos de decisión. Para conseguir un verdadero empoderamiento feme- nino, la educación ha de llegar en igualdad de condiciones a hombres, mujeres, niños y niñas del planeta. No se dispone de otra herramienta más útil de empoderamiento que la educación. Si esto se consigue, permitirá a las mujeres y niñas adquirir un nuevo rol, su voz se dejará oír sin complejos y ambas formarán parte de una pobla- ción activa, responsable y con capacidad de toma decisiones.
3.4. ¿eL uso sostenibLe de Los recursos naturaLes depende de La educación en países desarroLLados?
Mucho se ha hablado durante estos años del consumo de materias primas, del acceso a los recursos naturales y energéticos como elemento de progreso y muchas han sido las cumbres mundiales relacionadas con los recursos naturales como la última celebrada en París (GNUD, 2015).
74 ObjEtIvOs DE DEsArrOllO sOstENIblE
4 Esta relación se trata con mayor detalle en capítulo El género en la Agenda pos2015, del Módulo
Hoy nadie duda de que el acceso a los recursos naturales, como el agua, o a los recursos energéticos, favorecen unas mejores condiciones de salud y bienestar y contribuyen al progreso de una sociedad. Durante estos años se ha señalado cómo el escaso acceso a los recursos hídricos (en países con bajo índice de desarrollo humano) impedía a los más jóvenes asistir regularmente a la escuela y a las madres disponer de mayor tiempo para su desarrollo personal, además de condicionar el asentamiento de poblaciones o ser causa de conflictos. Durante todos estos años se ha puesto atención en intentar planificar, gestionar, organizar y controlar los recursos naturales, como el agua, en países con escaso desarrollo. Sin embargo, no se ha incidido en cómo son usados dichos recursos sobre todo en los países considerados desarrollados. La Huella ecológica o la Huella hídrica son dos cla- ros ejemplos que permiten constatar cómo los países más industrializados y des- arrollados económica y socialmente, consumen a mayor ritmo (y sin control) los recursos naturales del planeta (PNUMA, 2007). Una paradoja se produce si se observa por ejemplo el consumo de materias prima y el grado de desarrollo edu- cativo a nivel mundial. Podría parecer, a priori, que, a mayor educación de la población, mayor grado de protección de nuestro medioambiente. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Un aumento de nivel cultural no se traduce instantá- neamente en una conducta de mayor responsabilidad ambiental.