LA MIGRACIÓN ECUATORIANA A ESPAÑA
1.3 – L A EMERGENCIA DE E SPAÑA COMO DESTINO MIGRATORIO
Frente al poderoso factor de expulsión que supuso la crisis ecuatoriana de 1999, para explicar la migración ecuatoriana a España de esos años y de un modo más amplio la migración internacional que se producirá a España desde la segunda mitad de los años 90, hay que citar un conjunto factores que harán de España un lugar de atracción para los migrantes.
En el caso concreto ecuatoriano, sintetizaré estos factores en tres grandes bloques: aquellos relacionados con el mercado de trabajo español y el crecimiento económico de estos años, las políticas migratorias existentes en España en el marco más amplio de la situación normativa en la Unión Europea, así como otros factores de atracción existentes.
1.3.1 – El mercado de trabajo español y el periodo de crecimiento de la economía española
Frecuentemente se ha considerado el crecimiento económico como el factor que ha hecho de España un país receptor de migración. Sin embargo, si bien hay que valorar el importante crecimiento del PIB español en los últimos años (entre 1994
0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 180000 200000 1976 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 2004 2006 Hombres Mujeres Total Saldo migratorio 1976-1998: 540.397 Saldo migra- torio 2004- 2007: 263.403 Saldo migratorio 1999-2003 697-710
y 2007 el PIB español crece un 59% frente al 33% de Francia, el 22% de Alemania, o el 21% de Italia). Como consecuencia de este crecimiento, el mercado de trabajo español creció durante estos años en más de 5 millones de personas siendo buena parte de éstos población extranjera, lo que a su vez ha traído consigo una aceleración en el crecimiento de la población extranjera en España como se muestra en la tabla 4.5.
Tabla 4.5 – EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS
Año Población española Población extranjera Porcentaje Total 1981 37.456.676 232.986 0,62% 37.689.662 1986 38.101.348 266.014 0,69% 38.367.362 1991 38.508.618 350.062 0,90% 38.858.680 1996 39.089.945 527.532 1,33% 39.617.477 1998 39.215.572 637.079 1,60% 39.852.651 1999 39.453.207 748.953 1,86% 40.202.160 2000 39.575.912 923.879 2,28% 40.499.791 2001 39.746.185 1.370.657 3,33% 41.116.842 2002 39.859.948 1.977.946 4,73% 41.837.894 2003 40.052.896 2.664.168 6,24% 42.717.064 2004 40.163.358 3.034.326 7,02% 43.197.684 2005 40.378.370 3.730.160 8,46% 44.108.530 2006 40.564.798 4.144.166 9,27% 44.708.964 2007 40.681.183 4.519.554 10,00% 45.200.737 2008 40.889.060 5.268.762 11,41% 46.157.822
Fuente: Elaboración propia a partir de INE, Padrón Municipal de Habitantes, Censo de Población y Viviendas
Pero junto a este factor, hay que tener en cuenta las peculiares características del mercado laboral español para entender algunas de las razones por las que España se ha convertido en un país receptor de migración.
En líneas generales y respecto a otros países de la Unión Europea, el mercado laboral se caracteriza por presentar bajos niveles de participación laboral y elevados niveles de desempleo, altas tasas de temporalidad e índices de rotación entre el empleo, fuertes diferencias territoriales, un bajo crecimiento de la productividad del factor trabajo y un apreciable volumen de la economía sumergidas.
En cuanto a la estructura productiva española, como se muestra en la tabla 4.6, si se compara el mercado laboral español con el de otros países de la Unión Europea se puede observar que existen cuatro sectores que emplean bastante más mano de
obra que la media de la UE o de algunos países: la agricultura, la construcción, la hostelería y el trabajo y servicio doméstico.
Tabla 4.6 – COMPOSICIÓN DEL MERCADO LABORAL EN DIFERENTES PAÍSES
Fuente: Toharía (2007)
Al mismo tiempo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del 4º trimestre de 2007, el 72,9% de los extranjeros estaba ocupado en los sectores de comercio y hostelería, construcción, agricultura y “otros servicios” (los menos cualificados, entre los que se computa el trabajo y servicio doméstico). Unos sectores que, como se muestra en la tabla 4.7 contaban todos ellos con un alto porcentaje de población extranjera respecto a la población total empleada en ellos. Así, en Enero de 2008 la población extranjera suponía el 18,7% de la población total empleada en la agricultura, el 17,1% de la población empleada en el comercio y la hostelería, el 24,3% de la de la construcción y el 30,1% de la
Alemania Francia Italia Suecia Reino Unido España UE-15 UE-25
Agricultura 2,3 3,8 4,1 2,3 1,4 5,2 3,7 4,9 Industria 23,2 17,4 22,1 16,1 14,3 17,2 18,6 19,6 Construcción 6,7 6,6 8,6 5,9 7,9 12,4 8 7,9 Comercio 14,5 13,6 15,1 12,4 15,3 15 14,7 14,6 Hostelería 3,6 3,2 4,9 2,7 4,3 7,1 4,4 4,2 Transportes y comunicaciones 5,3 6,6 5,5 6,3 6,9 5,8 6,1 6,1 Actividades financieras 3,5 2,9 2,8 1,8 4,2 2,5 3,2 3 Actividades inmobiliarias y servicios a las empresas 9,9 10,2 10,3 13,9 11,5 8,9 10,1 9,4 Administración pública 7,8 9,6 6,5 5,6 7,1 6,3 7,5 7,4 Educación 5,7 7,1 6,9 11 9,1 5,9 7,1 7,2 Salud y acción social 10,9 12,2 6,7 16,4 12,3 5,9 10,4 9,8 Otros servicios colectivos 6 4,3 5,1 5,5 5,5 4,1 5 4,8 Trabajos y servicios domésticos 0,5 2,6 1,4 0 0,4 3,6 1,3 1,2 Total 100 100 100 100 100 100 100 100
población total categorizada en otros servicios66 (Pajares, 2008 a partir de datos de la EPA).
Con ello, el modelo productivo español unido al contexto de crecimiento económico de los últimos años se constituye en un factor de atracción para la migración muy importante. Un modelo con una importante segmentación del mercado de trabajo y con la existencia de un importante mercado “secundario” de trabajo basado en ocupaciones que requieren escasa cualificación y en actividades intensivas en mano de obra.
Pero para completar este panorama, a estos factores de fondo hay que añadir dos cuestiones más.
Tabla 4.7 – DISTRIBUCIÓN DEL MERCADO POR RAMAS DE ACTIVIDAD
Total población
ocupada Extranjeros % Extranjeros Total ocupados 20.475.000 2.887.000 14,1
Agricultura, ganadería, selvicultura y
pesca 905.000 169.000 18,7 Industrias de la alimentación, textil,
cuero, madera y papel 1.080.000 112.000 10,4 Industrias extractivas, petróleo,
industria química, caucho, metalurgia,
energía y agua 1.200.000 123.000 10,3 Industrias manufactureras,
construcción de maquinaria, equipo
eléctrico, etc. 998.000 78.000 7,8
Construcción 2.694.000 655.000 24,3 Comercio y hostelería 4.655.000 795.000 17,1
Transporte 1.177.000 120.000 10,2 Intermediación financiera, actividades
inmobiliarias 2.563.000 235.000 9,2 Administración pública, educación, y
actividades sanitarias 3.590.000 114.000 3,2 Otros servicios 1.613.000 486.000 30,1
Fuente: Pajares, 2008. Datos procedentes del INE (EPA del 4º trimestre de 2007).
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Dentro de la categoría de otros servicios se incluyen todas aquellas personas que trabajan en el trabajo doméstico. Si se atiende exclusivamente a las personas empleadas dentro de la categoría del Régimen de cotización de Empleadas del Hogar, la población extranjera ascendía en esta categoría al 56,6% (Pajares, 2008; a partir del Boletín de Estadísticas Laborales). Del mismo modo, hay que tener en cuenta la laxitud que presenta la categoría de “agricultura” en cuanto a la variedad de actividades laborales diferentes que engloba. Así, en un análisis más detallado por territorios se podría observar como la población extranjera empleada en determinados territorios y ligada a determinadas formas de producción agroindustriales aumenta de manera mucho más significativa a lo que indican estos datos.
En primer lugar, hay que tener en cuenta la incorporación significativa de la mujer al mercado laboral que se ha producido en los últimos años, mujeres sobre las que en buena medida recaía buena parte del trabajo reproductivo en la esfera doméstica. Este hecho, unido a la existencia de un Estado de bienestar débil que concede pocas ayudas para conciliar vida familiar y laboral, la escasez de servicios sociales y una creciente opción por lo privado frente a lo público y por la externalización y mercantilización del trabajo relacionado con los cuidados, hace que se genere una demanda creciente de trabajo asociada al servicio doméstico que en gran medida ha sido cubierta por la migración. Además, a estos factores hay que sumar el progresivo envejecimiento de la pirámide de población española fruto de las bajas tasas de natalidad y del aumento de la esperanza de vida,
A su vez, como se muestra en la tabla 4.8, al analizar la distribución del empleo por ramas de actividad entre diferentes colectivos se observa cómo el trabajo doméstico (englobado en otros servicios) ha recaído en una proporción mucho mayor en población de origen latinoamericano que en otros colectivos. Esta cuestión, unida al carácter fuertemente feminizado que presenta esta actividad explica la demanda en el trabajo doméstico que se produjo dentro de este colectivo y su importancia como factor de atracción para impulsar la migración. En segundo lugar, además de todos estos factores, que han sido ampliamente señalados como factores de atracción para la migración, hay una cuestión a la que quizás no se le ha prestado la debida atención. Se trata del no despreciable peso que tiene en España la economía sumergida.
Si bien no hay datos fiables referentes al volumen que presenta la economía sumergida, comparando las cifras de ocupados de la EPA con las altas de la Seguridad Social del conjunto de trabajadores extranjeros, se obtienen unas tasas de empleo sumergido en los últimos años que oscila entre el 16% del año 2003 y el 30% del 2008.
En relación a la cuestión que se está analizando, hay que tener en cuenta que la economía sumergida se da especialmente en aquellos sectores que más han venido ocupando mayoritariamente a la población inmigrante (servicio doméstico, agricultura, construcción y hostelería), lo que unido a la existencia de criterios de contratación laxos, hace que permita plantear la hipótesis de que la existencia de
un volumen considerable de economía sumergida especialmente concentrada en determinados sectores labores es un factor de atracción más para la migración. Más adelante a partir de la presentación de algunos datos recogidos en el trabajo de campo, se presentarán algunos datos que apuntan en esa dirección.
En resumen, el crecimiento económico español de estos años, unido a la peculiar estructura productiva de la economía española con un mercado segmentado que demanda trabajadores en determinados sectores laborales, así como otras cuestiones de tipo demográfico y económico están en la base de los factores de atracción que explican el notable aumento de la migración que se ha producido en los últimos años.
Tabla 4.8 – DISTRIBUCIÓN DEL EMPLEO POR RAMAS DE ACTIVIDAD UE 25 Europa África Resto Central y América
Caribe Suraméri ca Asia Orient al Asia Sur y Occidental Agricultura y pesca 11.000 43.200 43.500 61.000 Industria alimentaria, textil 10.900 24.600 19.300 46.400 Industria extractiva 21.400 29.500 29.000 40.000 Industria manufacturera 15.400 17.700 10.600 31.800 Construcción 49.300 167.900 126.700 20.500 268.400 Comercio y hostelería 91.000 137.500 96.700 35.500 354.900 36.000 25.100 Transporte 21.800 27.500 13.500 51.000 SS financieros, inmobiliarias 54.300 29.500 18.400 10.300 117.400 Administración pública 41.500 8.800 8.700 11.800 45.500 Otros servicios 30.100 117.900 27.100 19.700 269.400 7.400 Total 346.800 604.000 393.500 109.600 1.285.800 42.800 54.800
Fuente: Elaboración propia a partir de Pajares (2008:51)
Al mismo tiempo, la peculiar distribución del empleo por ramas de actividad según diferentes lugares de origen (Tabla 4.8), unido a la mayor o menor feminización existente en determinados sectores laborales como sucede en el trabajo doméstico, explica en parte la peculiar dinámica migratoria que se ha producido en algunos países latinoamericanos (entre ellos Ecuador) donde la
migración ha sido mayoritariamente liderada y encabezada por mujeres como se verá en un capítulo posterior.
1.3.2 – El contexto normativo: la política migratoria española
A los factores de tipo económico hay que sumar la evolución del contexto normativo existente en España durante estos años, para entender algunos factores que posibilitaron la masiva migración ecuatoriana a España que se da en estos años.
No obstante, hay que señalar que tanto la política española de inmigración como la europea se han caracterizado por un progresivo énfasis en el control de los flujos migratorios durante estos años.
En el seno de la Unión Europea, las políticas de inmigración se han caracterizado por ser cada vez más restrictivas en el marco de lo que se ha venido a llamar la “Europa fortaleza” (Pedone, 2006a; Agrela y Dietz, 2005). Estas políticas han venido poniendo un acento predominante en la restricción y control de la inmigración, así como una visión donde la inmigración se percibe mayormente como un problema de seguridad67. Además, a nivel europeo el Acuerdo de Schengen y el posterior Tratado de Ámsterdam de 1999 han habilitado a la Unión Europea en materia de inmigración.
Por su parte, en el contexto español la ley que durante gran parte del tiempo reguló las cuestiones migratorias fue la Ley Orgánica 4/1985 que regulaba los derechos y libertades de los extranjeros en España. Esta ley, a partir del aumento del flujo migratorio en los años noventa, cada vez fue quedándose más obsoleta (Aja, 2006). A ella le sucedió la breve Ley Orgánica 4/200068 y posteriormente la Ley Orgánica 8/2000, ley caracterizada por la restricción y limitación en el ejercicio de ciertos derechos fundamentales y en la que se producían cambios, especialmente en materia de infracciones y sanciones, encaminados a la realización de una legislación más restrictiva (Aja, 2006).
Sin embargo, a pesar de existir este contexto normativo tendente a la restricción (especialmente a partir de la entrada en vigor de la Ley 8/2000), la migración ecuatoriana se benefició de un marco normativo sumamente favorable para su
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Esta percepción se ha visto refozada además, por los acontecimientos terroristas del 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York y del 11 de marzo de 2004 en Madrid (Bendel, 2005).
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entrada en España durante los años de la crisis ecuatoriana, e incluso existirán instrumentos que reflejan una ventaja normativa por parte de los ciudadanos ecuatorianos respecto a otros colectivos. Entre estos instrumentos cabe señalar: 1) el canje de notas sobre supresión de visados de estancia entre España y Ecuador del año 1963; 2) el Convenio de Doble Nacionalidad hispano-ecuatoriano de 22 de diciembre de 1964; 3) el Convenio hispano-ecuatoriano de Seguridad Social y 4) el Código Civil Español en sus artículos 17 a 28 (Gómez Ciriano, 2007).
1) El canje de notas sobre supresión de visados entre España y Ecuador, databa de un acuerdo de 1963 por el que se establecía que para los nacionales de cualquiera de los dos países no sería necesario visado para entrar en el otro país para estancias iguales o menores a los tres meses. De este modo, al no tener los ecuatorianos que pasar por los consulados españoles para solicitar su visado “de turista”, quedaban exentos del más eficaz instrumento de control de flujos existente cuando no media frontera entre los estados, una medida además que tras la supresión de las fronteras interiores europeas en virtud del Tratado de Maastricht y el Convenio de Schengen debilitaba la efectividad de los controles policiales en las fronteras aeroportuarias españolas.
2) A este acuerdo, se une el convenio hispano-ecuatoriano de Doble Nacionalidad de 22 de diciembre de 1964. Este convenio se mantuvo vigente hasta el 8 de agosto de 2000 y contenía dos previsiones que permiten comprender la facilidad con que se produjo el acceso al mercado laboral de los ecuatorianos en España: la primera consistía en facilitar el acceso a la nacionalidad del país de destino a los residentes con la nacionalidad del otro país firmante sin tener por ello que hacer una renuncia expresa a la propia nacionalidad. La segunda previsión contemplaba la garantía del “máximo nivel de derechos” a aquellos residentes de los países firmantes que, por razones diversas, no quisieran o no pudieran acceder a la nacionalidad española, entre los que se comprendía el ejercicio de la práctica totalidad de derechos sociales y económicos (incluido el acceso sin restricciones al mercado de trabajo). Con ello, en la práctica este acuerdo se traducía en la no vigencia para los ecuatorianos del principio de la situación nacional de empleo para trabajar por cuenta ajena, por lo que se les eximía de la obligatoriedad de la provisión del visado de residencia laboral y a la obtención del permiso de trabajo para trabajar legalmente. Así, esta normativa
facilitaba la estrategia de entrar en España (como “turistas” en la inmensa mayoría de los casos), contactar con empleadores a través de las redes de familiares y amigos, y trabajar en situación irregular hasta conseguir la promesa de un empleador de presentar una oferta de trabajo ante las delegaciones que lo tramitaban.
3) Por su parte, el Convenio de Seguridad Social entre España y Ecuador de 1 de Abril de 1960 establecía un régimen de reciprocidad en virtud del cual los trabajadores españoles y sus familiares en el Ecuador, y los ecuatorianos en España estaban sujetos a las legislaciones sobre Seguridad Social aplicables en los respectivos países y se beneficiaban en iguales condiciones que los nacionales de cada uno de los dos países.
4) Finalmente, hay que citar los artículos 17 a 28 del Código Civil español. Estos artículos contemplan la posibilidad de acceder a la nacionalidad española por residencia en caso de ser nacional de un país Iberoamericano (entre otros orígenes), tras tener dos años de residencia legal y continuada en España, o de un año en el caso de mediar de matrimonio con español o española de origen o cuando el solicitante hubiere nacido en España. Un plazo que era mucho menor a los 10 años exigidos por norma general a todo extranjero.
Sin embargo, algunas de estas ventajas normativas que se daban inicialmente serán suprimidas a medida que se produce el progresivo endurecimiento de la política migratoria común y especialmente con la entrada en vigor de la Ley 8/2000. A partir de septiembre de 2000, los ciudadanos ecuatorianos para trabajar en España pasan también a regirse por la situación nacional de empleo eliminándose los privilegios de los que gozaban anteriormente por los convenios bilaterales en vigor. Con ello se dificultaba la estrategia desarrollada anteriormente de llegar “como turistas”, conseguir una oferta de trabajo y regularizar su situación laboral.
A estas medidas hay que sumar la importancia que tuvieron las regularizaciones extraordinarias realizadas durante este tiempo. Así, a la entrada en vigor de las leyes LO 4/2000 y LO 8/2000 le sucedió una regularización que benefició en buena medida a los ciudadanos ecuatorianos llegados en los años del boom migratorio. A estas regularizaciones hay que sumar una última medida de carácter excepcional: el denominado “retorno voluntario asistido”.
Esta medida aplicada exclusivamente a ciudadanos ecuatorianos, era una oferta para aquellos ecuatorianos que se encontrarán irregularmente en España antes del 22 de enero 2001 (fecha de la entrada en vigor de la Ley 8/2000) y tuvieran opción de obtener una oferta de trabajo en España, el poder solicitar el retorno voluntario a su país. Este puesto de trabajo estaría garantizado, una vez que la embajada en Quito hubiese tramitado de forma preferente los visados de residencia y trabajo, facilitando además a los solicitantes la ayuda económica necesaria para el viaje de regreso al Ecuador y la vuelta a España69. Según Aja (2006) esta peculiar medida fue un efecto indirecto de la muerte en accidente de varios ecuatorianos en Lorca, mientras que Gómez Ciriano (2007) vincula esta regularización con la firma del el Convenio bilateral entre Ecuador y España para la regularización de los flujos migratorios por un lado, y por otro como contrapartida ante la exigibilidad de visado de estancia a los ecuatorianos que deseaban entrar en la Unión Europea que se instauró el 1 de Julio de 2003 y con su exigibilidad para entrar a España a partir del 3 de Agosto de 2003. Es a partir de esa fecha cuando el flujo migratorio de ecuatorianos a España se reducirá drásticamente como se verá en un capítulo posterior. Por último, se debe citar a la regularización extraordinaria de 2005 que permitió regularizar a buena parte de los ciudadanos ecuatorianos que habían entrado en España entre 2001 (fecha de la última regularización) y 3 de agosto de 2003 (fecha en la que se exige visado para entrar a España a los ciudadanos de este país).
Finalmente, hay que aludir a los cambios que se han producido en estos años relacionados con el derecho a la reagrupación familiar. Si bien antes de la introducción del visado era fácil la realización de las reagrupaciones en cadena, progresivamente y especialmente tras la última regularización extraordinaria han comenzado a exigirse más requisitos para poder efectuar la reagrupación. Así, actualmente se pide mantener el permiso de residencia y un contrato de trabajo estable de dos años como mínimo, contar con una vivienda con espacio suficiente para recibir a un cierto número de familiares y tener la capacidad económica para sostener a la familia.
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Como consecuencia de este proceso se recogieron 25.544 solicitudes, ignorándose el número total de personas que se regularizaron por este procedimiento (Gómez Ciriano, 2007). La alta afluencia a este proceso causó sorpresa por parte del gobierno español como lo prueban las noticias de aquellos años: “Interior admite que sólo planeaba repatriar a 5000 ecuatorianos. Fernández-Miranda no esperaba 250.000 peticiones” (Diario El País, 5 de Marzo de 2001).
1.3.3 – Otros factores
A estos dos grandes factores de atracción hay que sumar otros elementos que también influyen en la conversión de España en un destino prioritario para la migración ecuatoriana a partir de la crisis de 1999.
Entre estos factores hay que citar la percepción existente en Ecuador de España como un país económicamente desarrollado y políticamente estable que es, además, “puerta de entrada” en la Unión Europea, así como la difusión de imágenes en los medios de comunicación ecuatorianos a partir de 1998 que consolidan la idea de España como destino atractivo para la migración (Gómez Ciriano, 2007). Al mismo tiempo, la existencia de una misma lengua será otro de los factores esgrimidos para posibilitar esta migración masiva.