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Capital extranjero y estructura del poder

I. Gran capital y estructura de poder

1. L A GRAN BURGUESÍA

Al estudiar las características de la sociedad brasileña en función de los cambios ocurridos en la base infraestructural de esta sociedad, debemos destacar la evolución de las contradicciones fundamentales que son los parámetros de su desarrollo histórico

Entre los años 1930 y 1950 tuvimos, como centro de la lucha social, la contradicción entre el capital industrial en desarrollo y los sectores sociales de la antigua sociedad agrario-exportadora. Contradicción ésta que no desembocó en un enfrentamiento de clases. Esto porque el capital industrial en crecimiento dependía

Ello se explica, a su vez, por el carácter colonial-exportador de nuestras economías. Al basarse en la exportación de materias primas como principal actividad productora, las economías dependientes alinean el principal aspecto del ingreso nacional al mercado exterior. El resultado es que no se crea un suficiente mercado interno de productos industriales y, consecuentemente, no se crea una estructura industrial capaz de generar un proceso de desarrollo nacional.

Cuando surge la oportunidad para la industrialización, ésta se caracteriza por el rompimiento de dicha situación. El rompimiento se da cuando por algún motivo (en general ligado a la economía internacional - guerras, crisis, etc.) este ingreso obtenido con la exportación no puede ser utilizado en la compra de productos manufacturados y se crea una demanda insatisfecha.

Pero esta demanda se crea de forma incidental y está determinada por el nivel técnico y por los precios del mercado internacional. Esto obliga a constituir un proceso de industrialización rápido, basado fundamentalmente en la importación de maquinarias y materias primas elaboradas en el exterior. Para comprar estos insumos se utilizan las mismas divisas obtenidas de la exportación.

La interdependencia entre el nuevo sector industrial y la vieja estructura colonial-exportadora se ha caracterizado, pues, por dos fenómenos: 1. La demanda de los productos industriales ha procedido fundamentalmente del sector exportador; 2. Los insumos de la industrialización han sido comprados en el exterior por los ingresos obtenidos de la exportación. La industrialización asumió así un carácter específico en nuestros países bajo la forma de sustitución de importaciones, y de allí el carácter poco revolucionario y poco radical de este proceso en estas naciones.

La contradicción tomó así la forma de una lucha por el control de las divisas en que el estado siguió como instrumento del capital industrial y al mismo tiempo como su base misma al crear, como en el caso de Brasil, el monopolio del cambio y la confiscación cambiaria (pago en moneda nacional a los exportadores de café). Dentro de estas condiciones, los capitales que dieron base financiera a la expansión industrial vinieron directamente de latifundistas que se integraron, entonces, a la actividad industrial, o, más frecuentemente, dichos capitales tuvieron su origen en los ahorros rurales capitalizados por la estructura bancaria.

Una tercera fuente de capitales fue la subvención estatal, aparte, naturalmente, de las ganancias obtenidas en la propia actividad industrial. Por todos estos motivos, la burguesía industrial no se constituyó en una capa social independiente, con intereses claramente definidos, dentro del cuadro de la clase dominante, sino que se fusionó a ella en una amorfa realidad.

Con el desarrollo del gran capital, que tiene por base la gran empresa monopólica moderna, podemos observar la irrupción de cambios importantes.

En primer lugar, la gran empresa industrial se transforma en elemento clave de la economía y, consecuentemente, el sector de la clase que personifica sus intereses pasa a ser el elemento integrador del conjunto de la clase dominante.

En segundo lugar, los intereses de este sector de clase son mucho más claros, en la medida en que se identifican con una nueva forma de producción de industrias modernas, cuyas exigencias son mucho más orgánicas y cuya dependencia de la economía del mercado de consumo de masas es manifiesta.

En tercer lugar, este sector de clase dispone de un poder económico mucho mayor que aquel que detentaba la burguesía industrial antigua, ya que dispone de capitales más integrados y más voluminosos, que representan interés mucho más concentrado y organizado. Podemos concluir, así, que el gran capital se diferencia profundamente del capital industrial y financiero anterior en lo que se refiere a los intereses económico- sociales. Su dominio genera nuevas contradicciones económicas y sociales.

En primer lugar, en el gran capital se borran las distinciones entre capitales nacionales y extranjeros, que pasan a ser aspectos secundarios de la contradicción entre el gran capital y el conjunto de la sociedad. En segundo lugar, él se adueña de los sectores económicos más diversos y realiza la unión de la gran burguesía al nivel del gran capital industrial, bancario, agrícola, comercial, etc. La contradicción entre sectores se transforma en una contradicción secundaria, frente a aquélla, entre el grande y el mediano o pequeño capital. Si queremos comprender la economía y la sociedad de nuestros países en la etapa actual tenemos, pues, que estudiarlas dentro del movimiento general de diferenciación de los intereses del gran capital y de su imposición sobre la realidad anterior en que se desarrollan; imposición sobre el conjunto de la clase dominante e imposición de nuevas formas de sociedad.