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L O S ESCRITO S SAPIENCIALES

ROFETAS e dice lo que

L O S ESCRITO S SAPIENCIALES

"Libros sapienciales" 1 es u n título convencional que se h a d ad o a cinco libros del Antigüe Testamento: Job, Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría y Eclesiástico.

C oinciden en su interés p o r enseñar: son libros didácticos. Su eje central es la S abidurú térm ino que equivale a instrucción, habilidad, reflexión, justicia, tem or d e Dios, y abarca ui

I

L ib r o s s a p i e n c i a le s

En este género literario, más que en ningún otro, Israel recibe la influencia de los pueblos del Antiguo Oriente. Sabemos qué Mesopotamia transmitió proverbios, poemas y fábulas sapien­ ciales. También Egipto elaboró una serie de enseñanzas destinadas a la instrucción de los nobles y a la formación de funcionarios con la intención de hacer de ellos hombres especial­ mente preparados. Por la situación geográfica y política de Palestina, por su contacto con los grandes imperios limítrofes y por la antigüedad de la sabiduría egipcia y babilónico puede afirmarse que el género literario sapiencial de la Biblia es de origen extranjero. Israel admiró la sabiduría oriental, se enriqueció de ella, pero, al asumirla y cultivarla por su cuenta, le dio una fisonomía propia por el hecho de cimentarse en la fe en Yahvé y contener una moral preferentemente religiosa.

70 Los profeta

ir. profetas que ro n de Dios al m tu de las Bie- t el desaliento •ida y su pala­ brada en pleni-

i

ética. El men- ros, sino, sobre ?s hechos, asu-

5 SABIOS

nto supon- principal- s del Antiguo la Sabiduría, >s, v abarca un pueblos del das sapien- ción de los zs especial- ícto con los

nico puede ■ael admiró { cuenta, le

una moral

n r r r o de acción m u y am plio: d esd e ■roer hacer cosas y ten er u n a cultura,

e saber ser h om bre y m overse en la ron juicio y prudencia.

* T_ide afirm ar que la literatura sapien- f-orece a p artir del siglo V a C: el ír~: i e los Proverbios es el prim ero en

t is m to y reú n e sentencias an tiguas y más recientes. El libro de Job y del iz c s a s té s son interm edios, y los libros

m. Eclesiástico y de la Sabiduría repre-

r - m la últim a etap a d e la literatu ra ■ n en d al del A ntiguo Testam ento.

El tiempo de la elaboración de los escritos sapienciales fue m uy largo

I

M a s a l o p r o v e r b io

A fin de memorizar con facilidad las enseñanzas, la sabiduría se reviste de la form a del proverbio o del refrán: fórmula sencilla, compuesta frecuentemente de dos versos (dípticos), con un paralelismo que utiliza la asonancia o la rima.

En la Biblia se recogen muy pocos prover­ bios populares tal cual, ya que las escuelas de los escribas los modificaron para hacer­ los «más cultos» o darles un carácter neta­ mente religioso.

y su origen muy diverso. Antes del rey Salomón existió la sabiduría popular que flo­

reció entre los campesinos e influyó en los sabios de la corte del rey Salomón. De Salomón a la era cristiana transcurren diez siglos de historia y no es fácil situar cuán­ do se escribieron cada uno de los libros sapienciales.

i I^ILO S LITERARIOS

~ m r.ariamente, la sab id uría p artía de la observación de lo q ue rodeaba al hom bre en su cotidiana, con el fin de sacar de ello inform aciones y norm as p a ra vivir. Com o el len- e racional es dem asiado pobre p ara sugerir tod a la riq u eza de la experiencia que se ir—ea Transmitir, se apela al lenguaje poético, im aginado, de form a que los oyentes entien-

zjc. sientan m ás de lo que oyen. En estos libros aparecen diversos estilos literarios: - masal o proverbio f: son refranes o dichos que provienen de la sabiduría popular, elaborados con u n lenguaje poético; suelen estar com puestos de dos versos (díptico), con u n paralelism o q ue utiliza la asonancia o la rim a. Este paralelism o p u e d e ser:

• sinónim o, cu an d o en el segundo m iem bro se confirm a lo ya dicho en el p rim e­ ro: "La boca del necio es su ruina, sus labios, trampa para su vida"(Prov 18,7).

• antitético, m ás frecuente, el segundo m iem bro expresa la idea o p u esta a lo afir­ m ado po r el prim ero: "No reprendas al arrogante pues te odiará, reprende al sabio, y te

amará" (Prov 9,8).

• progresivo, en el que el seg u n d o m iem bro p rogresa en la idea del prim ero: "Al

que maldice a su padre y a su madre, se le apagará la lámpara en la oscuridad" (Prov 20,20).

- formas de extensión interm edia: Proverbios 1,20-33; 8,1-12; Eclo 42,15-43,33.

- gran poem a didáctico: cuyos ejem plos podem os en contrar en los discursos del libro de Job y co nstituyen la cim a de la m anera de escribir d e los sabios.

Los profetas, ios y los salmos

rrofetas,

Ce n t r o s d e i n t e r é s d e l o s e s c r i t o s s a p i e n c i a l e s

Los libros sapienciales contienen tem as m uy variados. Están presentes las pequeñas reali-l dades de la vida diaria, pero encontram os tam bién en ellos grandes problem as filosófico-| teológicos sobre la condición y el destino del hom bre. En los escritos de los sabios podemos d istin g u ir dos niveles d e reflexión: la experiencia h u m an a y la reflexión teológica.

La e x p e r i e n c i a h u m a n a

La tarea de los sabios se parece en algunos aspectos a la de los pensadores de hoy cuandc reflexionan sobre la vida de los hom bres de n u estro tiem po. Elaboraron u n a amplia enseñanza sobre la vida de los hom bres, recogiendo las lecciones que les ofrecía la expe riencia propia y ajena. Esta especie de m editación sobre las realidades de la vida diaria h hacen d esde la perspectiva de la fe yahvista.

La r e f l e x i ó n t e o l ó g ic a

Los sabios de la Biblia p a rte n de u n hecho fundam ental: el m undo no es sim ple natural za, sino creación: obra de Dios enteram ente buena. A p artir de ahí intentan enseñar a L hom bres a encontrar su puesto en la tierra, a tratar la realidad com o es y a saber hacer cada cosa en el tiem po oportuno, que es abrirse cam ino hacia el m isterio y acercarse a Dios, necio ignora el tiem po o p ortuno, la m ed id a y el ord en, po r eso no m archa por el recto ca no de la vida.

M ás allá d e lo q ue el ho m bre p u e d a hacer, está el misterio. Pero éste no es u n a am ena2

para el sabio sino m otivo p ara confiar. Los sabios expresan esta realidad cu and o afirmé que el tem or de Dios 1 es el principio de la sabiduría.

Si g n i f i c a c i ó n p a r a h o y

Los sabios de Israel fueron, los guías espirituales de la vida del Pueblo de Dios, verdade ros testigos de la Alianza y precursores del Evangelio. La figura y el m ensaje de los sabic siguen ten iend o plena actu alidad en los m om entos actuales, ya que los cristianos siguí d esarrolland o la actividad de los sabios cuando:

- conocen y reflexionan sobre la rea­ lidad de la vida de los hom bres; - confrontan e ilum inan la experien­ cia de esta vida a la luz de la fe; - responden a las necesidades de n u estro tiem po en fidelidad con el Evangelio;

- saben ser verd adero s educadores de la fe de la gente de su pueblo.

E l te m o r d e D io s

El temor de Dios surge de la constatación de la limitación humana, el hombre no puede abarcar toda la realidad; ante aquello que le supera, los sabios propo­ nen la actitud del respeto, de la confianza gozosa en Quien está sosteniendo al pro­ pio hombre: Dios.

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3 . El

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