La presencia novohispana en las tierras que más adelante se convertirían en la villa de Camargo se remonta al siglo XVIII, cuando los vecinos del Nuevo Reino de León, particularmente de Cerralvo, se adentraron en las tierras contiguas al río Bravo con la finalidad de proveerse de sal y aprovechar los pastizales y agostaderos indispensables en la explotación ganadera.5
La presencia de colonos del Nuevo Reino de León en la zona donde posteriormente se fundó Camargo se hizo cada vez más frecuente después de que fuese transitada por el capitán Alonso de León “El Mozo” quien viajó hasta la boca del Bravo y hacia la margen izquierda del río instituciones y facciones sociales económicamente activas; tipo de instituciones que congelaban o activaban la economía, etcétera.
4 Victor M. Sáenz Ramírez, Los protocolos de la Villa de Nuestra Señora de Camargo 1762-1809,
Estados Unidos de América, Palibrio, 2011.
en la década de 1680.6 La apropiación de la tierra estimuló el interés de
algunos ganaderos, que apoyados por las autoridades del Nuevo Reino de León otorgaron mercedes de tierras a personas que nunca las habían poseído directamente.7
Dice Herrera sobre la fundación de Camargo que el coronel Escandón:
Sabedor de esta circunstancia, al planear el reconocimiento del territorio de la costa del Seno Mexicano en 1747, […] solicitó el apoyo del gobernador del Nuevo Reino de León, Vicente Bueno de la Borbolla, para que una columna de milicianos procedentes de Cerralvo fuera a unírsele siguiendo la orilla del Río Bravo del Norte, hasta encontrarse con él. Fue así que el capitán Blas María de la Garza Falcón salió desde ese presidio el 21 de enero de 1747 con 42 soldados.8
La experiencia de Blas de la Garza fue trascendental en el proceso de colonización de las villas del norte y particularmente de Camargo ya que él había sido quien:
[…] “descubrió aquella costa y se precia de haber reconocido muchas naciones de indios de mucha multitud”; pero además de la Costa del Seno Mexicano, Don Blas ha recorrido el río Nueces por el lado sur de la Bahía del Espíritu Santo, sus parajes y contornos, fundando ranchos y entradas para pastizales. Desde su enclave favorito en el Rancho Carnestolendas de su propiedad y sucesores, explora sin cesar todo el septentrión que será llamado el Nuevo Santander.9
Una vez que Escandón se encontró cerca de la desembocadura del Bravo, De la Garza Falcón le informó que en el Llano de las Flores había muchos vecinos del Nuevo Reino, criadores de ganado, que estarían dispuestos a acudir como pobladores fundadores de una villa en ese lugar.10
6 Octavio Herrera Pérez, Tamaulipas a través de sus regiones y municipios, T.I, México, Gobierno
del Estado de Tamaulipas, 2014, p. 381.
7 Ídem. 8 Ídem.
9 Saenz Ramírez, op. cit., pp. 21-22. 10 Herrera, op. cit., p. 382.
Después de que se llevó a cabo el reconocimiento territorial, Escandón realizó un proyecto en el que consideró al Llano de las Flores como la novena población, misma que se establecería en el paraje conocido como el Llano de las Flores, a orilla del Río del Norte.11 En este
lugar también se propuso elaborar una saca de agua del Río San Juan en el vado o paso llamado de la Azúcar, para que “facilite el riego de las sementeras”.12 Igualmente se podía capturar mucho ganado vacuno y
caballar alzado, es decir mostrenco, que había escapado de los ranchos del Nuevo Reino de León y había proliferado a orillas del río Bravo.13
El día 5 de marzo finalmente se celebró por Escandón la fundación de esta villa, poniéndosele por nombre Santa Ana de Camargo y: “el capitán Blas María de la Garza Falcón, quedó encargado de su administración y se mandaron preparar los materiales necesarios para la construcción de la iglesia y curato”.14
Al poco tiempo de la fundación de Camargo los pobladores de esta villa fincaron varios ranchos y laboríos por las orillas de los ríos de San Juan y del Bravo, que pasa a cerca de dos leguas al Norte.15 En este
proceso, se trajeron a la nueva colonia una gran cantidad de ganado que en aquel entonces seguía apacentado en el Nuevo Reino.
La villa de Camargo, una de las más prósperas del norte del Nuevo Santander, se caracterizó durante la etapa colonial, principalmente por la explotación de ganado menor, tradición que sus pobladores, en su mayoría procedentes del Nuevo Reino de León, habían practicado en la zona aledaña al río Bravo tiempo atrás.16
Durante el periodo colonial del Nuevo Santander, la villa de Camargo mostró un tremendo potencial ganadero que se ve reflejado, tanto en los protocolos coloniales de esta villa, como en el análisis estadístico de este estudio de caso. Comenta Sáenz que con la ganadería en Camargo: “Se finca[ron] las bases de una ganadería mejorada que llegaría a ser sustento y orgullo de la región de ambos lados del Río Bravo”.17
11 Ídem
12 Sáenz Ramírez, op. cit., p. 22. 13 Herrera, op. cit., p. 382. 14 Prieto, op. cit., p. 154. 15 Ídem.
16 Sáenz Ramírez, op. cit., p. 17.
Sin embargo, Camargo experimentó circunstancias que perjudicaron la producción ganadera, sobre todo en el último tercio del siglo XVIII. Diversos factores como la sobreexplotación del ganado y la incursión de indios comanches y apaches,18 afectaron el desarrollo
pecuario en esta villa. A pesar de ello, sus pobladores gozaron de un estatus socioeconómico por encima del de muchos colonos de otras villas neosantanderinas.