1 ¿UNA REVOLUCIÓN PACÍFICA?
X. Las condiciones políticas y materiales, el triunfo de las revoluciones de octubre vistas por Lenin
2. LA BASE MATERIAL PARA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
[. ...] cuanto más importantes sean las victorias revolucionarias que se obtengan en determinadas condiciones, tanto mayor será el peligro de dejarse seducir por tales victorias si no se reflexiona fría, tranquila y atentamente sobre las condiciones que las hicieron posibles.
Lenin, Obras completas, t. xxx, p. 399.
3 Ibid., p. 505.
Desde sus “Tesis de Abril”, de 1917, Lenin había planteado la necesidad de que la revolución superara la etapa democrático-burguesa y avanzara hacia el socialismo, aunque tenía claro que para lograr este avance cualitativo era necesario crear las condiciones políticas adecuadas. Naturalmente, él tenía presente que para la instauración del socialismo eran precisos varios pasos, etapas intermedias; éstas fueron contempladas, programáticamente en las “Tesis de Abril”. Cuando, en el mes de septiembre, Lenin advirtió que estaban dadas todas las condiciones indispensables para la toma del poder, trató de demostrar los fundamentos básicos de su apreciación. En su trabajo “¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?”, trata de refutar minuciosamente los argumentos reformistas respecto a la inviabilidad de la toma y conservación del poder, El eje central de la articulación de sus ideas reside en esta apreciación sobre las condiciones materiales y políticas:
Por sí sola, la justicia, el sentimiento de las masas sublevadas por la explotación, no las habría traído jamás a la senda certera del socialismo. Pero una vez que, gracias al capitalismo, se ha formado el aparato material de los grandes bancos, de los consorcios, de los ferrocarriles, etcétera; una vez que la experiencia sumamente rica de los países avanzados ha acumulado las reservas de las maravillas de la técnica, cuya aplicación tropieza con las trabas del capitalismo; una vez que los obreros conscientes han forjado un partido de un cuarto de millón de militantes para tomar en sus manos de una manera sistemática ese aparato y ponerlo en marcha, con el apoyo de todos los trabajadores y explotados; una vez que existen todas estas condiciones previas, no habrá en el mundo fuerza capaz de impedir que los bolcheviques, si no se dejan amedrentar y saben adueñarse del poder, se sostengan en él hasta el triunfo de la revolución socialista mundial.4
Como vemos, Lenin destaca la existencia de las premisas materiales que, junto con las políticas, son el cimiento sobre el cual se yerguen y expanden las condiciones para el triunfo revolucionario. De esta manera Lenin rescata, para orientar la actuación política práctica, una enseñanza fundamental del análisis marxista que es la condición clave para una revolución social: la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Lenin tiene muy presente que esta contradicción sólo madura, y crea las premisas materiales para el socialismo, a partir de un nivel avanzado de desarrollo tecnológico. Sin embargo, este nivel había sido logrado por el capitalismo en escala internacional y Lenin estaba seguro de que, con el triunfo de la revolución en Europa, Rusia que ya tenía un suficiente desarrollo interno de sus fuerzas productivas -pese a que coexistía con un enorme atraso, concentrado en sectores precapitalistas- podría con la ayuda de la revolución en países más desarrollados, incorporar el desarrollo de las fuerzas productivas en escala internacional.
4"¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?”, ibid., t. XXVI, pp.117-18. Todos los subrayados de las citas son de Lenin.
Lenin tenía muy claro, e insistirá en esto posteriormente, que el socialismo es: poder soviético más electrificación; vale decir, dictadura del proletariado y desarrollo de las fuerzas productivas, dominio del hombre sobre la naturaleza para someterla a sus propios fines. Él sabía que la escasez, producto del atraso científico y tecnológico, era un obstáculo que tenía necesariamente que superar el Estado obrero, para abrir paso a una organización económico-social superior, socialista. Sabía también que, en la época del imperialismo, ya se había logrado un importante desarrollo en varios países, y que la crisis general de este sistema, expresada por ejemplo en la guerra, planteaba la necesidad de la revolución en escala mundial. El surgimiento de un nuevo sistema internacional, basado en la alianza fraternal de países socialistas, crearía las condiciones para llevar adelante el desarrollo que el capitalismo había empezado a promover.* En este nuevo contexto, países como Rusia encontrarían las condiciones de revolucionar su estructura productiva, superando su atraso. Este razonamiento revela la manera leninista de abordar el problema:
Todos sabemos -por lo menos quienes estamos en el terreno de la ciencia y el socialismo- que dicha tarea sólo puede cumplirse cuando y en la medida en que el capitalismo internacional haya desarrollado las premisas técnicas y materiales para un trabajo de dimensiones enormes y basado en la ciencia, y por lo tanto en la preparación de un enorme número de especialistas científicamente educados. Sabemos que sin esto el socialismo es imposible.5 En su Proyecto de programas del PC(b)R, Lenin destaca cómo el desarrollo tecnológico en la sociedad burguesa, pese a que engendra mayor riqueza, acentúa la desigualdad social, agudizando las contradicciones entre explotadores y explotados:
Y al mismo tiempo, el perfeccionamiento de la técnica, al concentrar los medios de producción y circulación, y al socializar el proceso del trabajo en las empresas capitalistas, va creando con rapidez cada vez mayor la posibilidad material de sustituir las relaciones de producción capitalistas por las comunistas, es decir, la posibilidad de la revolución social.6
*Un cierto desarrollo tecnológico nacional se hacía particularmente imperioso en el caso de la primera revolución socialista. Con la consolidación de ésta, con el pujante desarrollo de la primera economía socialista, el internacionalismo proletario crea las condiciones del triunfo y supervivencia de revoluciones que luego avanzan al socialismo, en países donde el desarrollo económico y cultural es aún precario, como es e1 caso de varias de las repúblicas populares, de China, Corea, Vietnam, Cuba, y especialmente las repúblicas populares de Africa, como por ejemplo Angola y
Mozambique.
5"Discurso a los consejos de economía nacional”, Obras completas, t. XXIX, p. 170. 6 “Proyecto de Programa del PC(b)R”, ibid., t. XXX, pp. 441-42.
Ahora bien, pese a que en Rusia ya existía un desarrollo capitalista relativamente importante, concentrado sobre todo en las dos capitales (Petrogrado y Moscú) y que, debido a eso, el proletariado podía afirmar su fuerza política, este desarrollo era, sin embargo, más limitado que el de los países de Europa occidental. Había, pues, una “falta de correspondencia” entre el desarrollo económico y el político, y ése era el principal argumento de los reformistas -tanto rusos como de la II Internacional- para cuestionar la viabilidad del socialismo en Rusia. Lenin y los bolcheviques sabían muy bien que, a pesar de las limitaciones del desarrollo ruso -comparados, por ejemplo, con el de Inglaterra, Francia y Alemania-, el proletariado soviético, y es importante insistir en esto, podía tomar el poder y mantenerse en él hasta que la revolución estallara en otros países de Europa. Lenin afirmaba:
sería un error irreparable declarar que en vista de que hay una falta de correspondencia entre nuestras “fuerzas” económicas y nuestra fuerza política, “por consiguiente” no se debió haber tomado el poder. Así argumentan los “hombres infundados”, que olvidan que siempre habrá tal “falta de correspondencia” que siempre existe en el desarrollo de la naturaleza y en el desarrollo de la sociedad, y que solamente por medio de una serie de tentativas -cada una de las cuales, tomada por separado, será unilateral y adolecerá de ciertas inconsecuencias- se creará el socialismo integral, producto de la colaboración revolucionaria de los proletarios de todos los países.7
Es decir, Lenin resuelve el problema de la “falta de correspondencia” por la vía de la revolución mundial. Ésta había empezado justamente en el eslabón más débil del sistema imperialista, en donde sus contradicciones se habían agudizado de manera más radical. ¿Cómo explicar el hecho de que Rusia se presentara como el eslabón más débil? Porque el capitalismo mundial vivía una profunda crisis que era un síntoma del comienzo de su irreversible proceso de decadencia. En tal situación, un país como Rusia, que se situaba en un nivel más bien de potencia capitalista de desarrollo intermedio, debido a los importantes resabios de modos de producción precapitalistas, podría beneficiarse de su atraso y ser la pionera de la revolución socialista. Esta consideración de Lenin es sumamente importante para ilustrar su concepción del triunfo de la revolución rusa como ruptura del sistema internacional en uno de sus eslabones más débiles:
La tarea de nuestro partido es derrocar el yugo del capitalismo; y esto sólo puede ocurrir por medio de la revolución internacional. Pero, camaradas, ustedes deben tener conciencia de que las revoluciones no se hacen por encargo. Comprendemos que en la República rusa se dieron las condiciones para que la clase obrera rusa haya sido la primera en lograr el derrocamiento del yugo del capital y la burguesía, y comprendemos que no lo ha logrado por ser más desarrollada y perfecta, sino porque nuestro país es sumamente atrasado.8
7 “Infantilismo ‘de izquierda’ y la mentalidad pequeñoburguesa”, ibid., t. XXIX, p.99. 8 “Discurso pronunciado en el mitin del Club de Sokolniki”, ibid., t. XXIX, p. 217.
Esta interpretación será reafirmada en muchas otras oportunidades, por Lenin:
Sabemos que en los primeros días de la revolución rusa el poder cayó en manos de gente que decía toda clase de palabras, pero que guardaba en los bolsillos los viejos tratados zaristas. Si en Rusia el viraje de los partidos hacia la izquierda fue más rápido, ello se debió al maldito régimen anterior a la revolución y a nuestra revolución de 1905. En cambio en Europa, donde domina un capitalismo astuto y calculador, que dispone de una organización poderosa y armónica, los vapores del nacionalismo desaparecen más lentamente.9
Es preciso llamar la atención sobre el complejo razonamiento dialéctico de Lenin. Por una parte, muestra cómo el desarrollo de las fuerzas productivas ya había alcanzado el grado mínimo que permitía el triunfo de la revolución; por otra parte, destaca cómo el débil desarrollo de la burguesía rusa le impedía oponerse al avance revolucionario del proletariado. En este sentido, el atraso se convierte en una premisa de la revolución. Lenin sabía no obstante que esta ventaja relativa de Rusia, que radicaba justamente en su atraso, había hecho mucho más fácil la tarea de tomar el poder que la de mantenerlo; en cambio, en los países de Europa occidental, sería más difícil tomarlo -debido a la existencia de un capitalismo más sólido, más “astuto y calculador”- pero más fácil mantenerlo. Estos países disponían ya de premisas materiales más desarrolladas para la construcción del socialismo. En parte, el atraso ruso es atribuido por Lenin a las características de importantes sectores de las clases dominantes. Así compara la situación rusa con Europa occidental: “Para ellos fue más difícil iniciar la revolución, porque el enemigo no era una autocracia putrefacta, sino una clase capitalista muy culta y unida”. Y enseguida menciona que “en dichos países, el paso a la agricultura socialista, el empleo de la técnica agrícola más moderna y la unión de la población agrícola se efectuarán con mayor celeridad y facilidad que en nuestro país”.10
El factor atraso fue considerado como crucial para el triunfo de la revolución rusa, no sólo por Lenin sino también por la opinión pública europea. Sin embargo, Lenin insistió en que este factor no fue el único; en que era necesario buscar otros elementos que condicionaron el triunfo bolchevique. Él sabía que una revolución sólo ocurre cuando se combina una amplia gama de complejas causas que la engendran. Veamos cómo él va destacando otros componentes que hicieron posible el octubre rojo.
9 “Discurso en el mitin del Museo Politécnico” ,ibid., t. xxrx, p. 389.
10 “Discurso pronunciado en el I Congreso de Toda Rusia de Departamentos Agrarios. Comités de Pobres y Comunas”, ibid., t. xxx, pp. 204-5