1 ¿UNA REVOLUCIÓN PACÍFICA?
X. Las condiciones políticas y materiales, el triunfo de las revoluciones de octubre vistas por Lenin
1. UNA VISIÓN DE CONJUNTO
Dicen ustedes que para construir el socialismo hace falta civilización. Muy bien. Pero ¿entonces por qué no podíamos crear primero tales prerrequisitos de civilización en nuestro país, como la expulsión de los terratenientes y los capitalistas rusos, y después iniciar el movimiento hacia el socialismo?; En qué libros han leído que es inadmisible o imposible semejantes variaciones del habitual orden de sucesión histórica de los acontecimientos?
Lenin, “Nuestra revolución”, Obras completas, t. XXXVI,p. 507. La revolución triunfó, en primer lugar, debido al “atraso político de la monarquía zarista”, lo que dio una fuerza desusada a la acometida revolucionaria de masas. En segundo lugar, porque el atraso de Rusia fusionó de un modo peculiar la revolución proletaria contra la burguesía con la revolución campesina contra los terratenientes [. . .] En tercer lugar, la revolución de 1905 ayudó muchísimo a la educación política de las masas obreras y campesinas, porque familiarizó a su vanguardia con la “última palabra” del socialismo de Occidente y también a causa de la acción revolucionaria de las masas [. . .] En cuarto lugar, las condiciones geográficas de Rusia le permitieron sostenerse más tiempo que otros países frente a la superioridad militar de los países capitalistas adelantados. En quinto lugar, la peculiar actitud del proletariado hacia los campesinos facilitó la transición de la revolución burguesa a la revolución socialista, facilitó la influencia de los proletarios de la ciudad sobre los sectores semiproletarios, más pobres, de los trabajadores del campo. En sexto lugar, la gran escuela de la lucha huelguística y la experiencia del movimiento obrero de masas en Europa facilitaron la aparición, en una situación revolucionaria profunda y rápidamente agudizada, de una forma de organización revolucionaria del proletariado tan singular como los soviets. Esta enumeración, claro está, es incompleta. Pero por el momento basta.1
De la síntesis que hace Lenin es preciso destacar un elemento importante, las condiciones geográficas de Rusia, que no volveremos a mencionar posteriormente. Éstas, más de una vez, habían sido un factor determinante en las victorias militares rusas. Acordémonos por ejemplo de las vicisitudes de los ejércitos invasores de
1 “La Tercera Internacional y su lugar en la Historia”, Obras completas, t. XXXI, pp. 179-80.
Napoleón, en el inhóspito territorio del imperio zarista. Lenin siempre comprendió la importancia de este elemento geográfico y lo supo explotar muy bien. Una demostración de esto fue la transferencia del gobierno, meses después del triunfo, de Leningrado a Moscú, pues él creía que si Pedro el Grande tenía sus razones para aproximarse a Europa Occidental, los bolcheviques tenían, al contrario buenos motivos para apartarse de ella. En esta síntesis que hemos reproducido, Lenin, si bien menciona muchos de los factores más relevantes del triunfo, deja de lado otros que son, igualmente, de importancia definitiva, como es el caso, por ejemplo, del papel del partido, de la vanguardia. Esperamos que las referencias que haremos enseguida a los análisis dispersos de Lenin ayuden al lector a captar el conjunto de su interpretación.
Queremos destacar otro argumento básico que esgrime Lenin: el “atraso político de la monarquía zarista”. Antes y después de la revolución, en polémica con los reformistas de la II Internacional, él buscaba desenmascarar el argumento falaz de que Rusia no estaba madura ni económica ni políticamente para el socialismo, porque no existían las premisas materiales objetivas para este sistema. En el mes de septiembre de 1917, en su
texto “¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?”; Lenin presenta varios argumentos para fundamentar la viabilidad de la revolución socialista. Él entendía, entonces, que aun cuando Rusia no era el país que reunía de manera más categórica todas las condiciones materiales para el socialismo, comparándola con otros países más desarrollados de Europa occidental, a pesar de su atraso reunía las condiciones materiales, políticas necesarias para la revolución proletaria. Y estas condiciones estaban dadas por un conjunto de factores y circunstancias especialísimas, que paradójicamente hacían del atraso ruso un elemento revolucionario. Expondremos luego sus reflexiones respecto de estas condiciones especiales. Sin embargo, al final de su vida, en sus últimas reflexiones sobre la posibilidad de la revolución. Lenin esboza una consideración que es trascendental para comprender no solamente la especialísima revolución rusa, sino varias de las revoluciones que la han sucedido y que la sucederán:
¿Por qué entonces, si para construir el socialismo se requiere determinado nivel cultural (aunque nadie puede decir cuál es este determinado “nivel cultural”, pues es diferente en cada país de Europa occidental), no podemos comenzar por las conquistas en forma revolucionaria, de los prerrequisitos para ese determinado nivel de cultura, y después, con ayuda del poder obrero y campesino y del sistema soviético, pasar a alcanzar a las demás naciones?2
2 “Nuestra revolución”, ibid., p. 507
Así se hizo en la Rusia de Lenin y en todas las revoluciones posteriores puesto que ninguna de ellas, ha triunfado hasta hoy en un país capitalista desarrollado. Por cierto, los reformistas de la época de la II Internacional, como los reformistas de todas las épocas, estaban incapacitados para comprender las nuevas condiciones y situaciones generadas por la etapa imperialista, de decadencia general del capitalismo, que empezó a manifestarse plenamente a partir de la primera guerra mundial y de la revolución de octubre. Ellos no podían comprender las nuevas posibilidades revolucionarias que se gestaban en los países cuyo desarrollo de las fuerzas productivas era precario, debido precisamente a la explotación imperialista. El socialismo, para estos países, venía a ser una necesidad histórica; la posibilidad de creación de las premisas materiales para el progreso y la civilización, en sentido amplio. Lenin, en cambio, lo comprendió de manera aguda al criticar a los reformistas diciendo que hasta ahora han visto un camino determinado de desarrollo del capitalismo y de la democracia burguesa en Europa occidental, y no están en condiciones de concebir que este camino puede ser tomado como modelo sólo mutatis mutatis, sólo con ciertas correcciones (por completo insignificantes desde el punto de vista del desarrollo general de la historia mundial).3
Esto significa que Lenin no veía en el desarrollo capitalista del tipo europeo un modelo de proyección universal, sino más bien particular, y percibía por tanto la dificultad de que los países dependientes siguieran ese mismo recorrido. El pensamiento leninista tiene como característica básica el ser un pensamiento profundamente creador; de ahí que, como hemos hecho notar reiteradamente, siempre está presente en él la exigencia para hacer un análisis concreto de cada situación concreta.