C) Benjamín Mayer 25
2. Teorías previas y estado de la cuestión 26
2.2 La ceguera 38
2.2.2 La ceguera metafórica 45
Según Amiralian (1997), cuando pensamos en los ciegos, los relacionamos con tinieblas y oscuridad porque, para nosotros, se puede identificar la ceguera con “cerrar los ojos”. Estar momentáneamente privados de la vista es perturbador y traumático: se acaban las luces y empiezan las innumerables dificultades físicas, motoras, cognitivas y
conocimientos sobre la ceguera, que adquirimos informalmente a lo largo de toda nuestra vida. Si vendamos nuestros ojos, nos sentiremos perdidos, sin referencias externas e incapaces de cualquier acción: en las tinieblas, en el sentido físico y psicológico del término. Y creemos que es así la vida a diario de un ciego.
Hay que diagnosticar la patología psicológica de la falta de visión cotidiana y examinar de manera crítica nuestro entendimiento como seres visionarios, puesto que de la falta de comprensión del estado de ceguera provienen una serie de prejuicios. Estos prejuicios son evidenciados históricamente desde distintos ámbitos y se reflejan en el uso las palabras “ciego” y “ceguera” de manera discriminatoria, reforzando y perpetrando estigmas con relación a la deficiencia física: conceptualmente, se suele decir que hay distintos tipos de ceguera: social, racial, política, artística, emocional...
Según Barasch, ya en el mundo paleocristiano, los términos “ceguera”, “oscuridad” e “ignorancia” eran muchas veces considerados sinónimos. Estas metáforas
describen la naturaleza de la vida de un creyente antes de su conversión. La conversión es una iluminación. (BARASCH, M. , 2003:83) Barasch también explica en su libro
“La Ceguera” que, los pecados cometidos antes de la “iluminación”, o sea, en el período en que el sujeto se encontraba “ciego”, eran más fácilmente perdonados. Explica también el significado real de la “Curación del ciego” era un mensaje de que la religión y la conversión al cristianismo eran más que una iluminación o salvación, eran promesas de una vida eterna.
Se puede también asociar la ceguera a la alegoría de la caverna22, indicadora de
la ignorancia oscura, repetidora de viejas opiniones y luego redimida por el brillo de la razón, el raciocinio y la lógica. (SANTOS, G., 2004:109)
22 explicación metafórica, realizada por el filósofo griego Platón al principio del VII libro de La Republica sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento. En ella Platón
explica su teoría de cómo con conocimiento podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).
Hull (2001) investigó los significados de la ceguera a través de un estudio hecho mediante publicaciones en el periódico británico “The Guardian” –importante publicación volcada a la educación y a la justicia social. Después de haber recolectado 750 usos para la palabra ceguera, los clasificó según su significación literal y metafórica. El uso de la palabra como metáfora apareció, en la mayoría de los casos, asociado a connotaciones negativas, relacionando la ceguera a la falta de inteligencia, violencia, ignorancia, indiferencia y falta de sensibilidad. También encontró el uso metafórico de la palabra haciendo alusión al amor y a la justicia, pero en número significativamente menor. Concluyó que aunque los británicos, en general, sean personas que no suelen utilizar palabras de manera discriminatoria e, incluso, evitan aquellas palabras que pudieran estar asociadas a algún tipo de prejuicio, curiosamente no tuvieron este tipo de preocupación con relación a la ceguera.
Si por un lado la ceguera está asociada a la falta de razón, lucidez o inteligencia, análogamente, pero de manera inversa, la visión supone una creación imaginativa. Según comenta Mauricio Ortiz (1999) en su texto “La visión no es la vista” a los estímulos luminosos captados por la vista se añaden otras sensaciones, oriundas de otros sentidos. El conjunto de todas estas sensaciones fusionadas con el instinto y el pensamiento abstracto es lo que nos da la posibilidad de tener una representación interna del mundo. Se ha invertido mucho esfuerzo en conocer cómo y dónde termina de ensamblarse el mundo de cada quien que todos conocemos. Para Ortiz (1999:13), la
visión es la función más alta del intelecto y meta de toda disciplina. La visión científica del mundo, la visión religiosa y la secular, la visión política, la visión del artista. Al que la domina se llama visionario.
Para ilustrar la ceguera como un estado de espíritu, mostramos una fotografía de Margaret Danakore (2008), que se autodefine como una fotógrafa experimental. La joven fotógrafa rusa hizo el autorretrato de abajo, pese a no tener problemas visuales y junto a la fotografía hay un pequeño comentario suyo: “hoy el día está algo oscuro” .
(espacio reservado para ilustración)
Ilustración 2: “Supuestamente fotógrafo ciego” (Fuente: Danakore, M (2008) “Supuestamente fotógrafo ciego”,
http://danakore.deviantart.com/art/allegedly-blind-photographer-94088770, consultado el 29/04/2011 y revisado el 12/05/2012)
La artista brasileña Cecilia Urioste, viene desarrollando un proyecto artístico que consiste en tomar fotografías de viajes bajo el seudónimo de Cecilia María y publicarlas en una red social, cómo lo hacen miles de personas. El proyecto es una crítica a la ceguera de los turistas, en general. A las personas que, en su afán de querer ver todo, al final, no ven nada. El proyecto trata de temas como el consumismo y la ceguera artística: en Madrid, tomó fotografías en el Museo Reina Sofía, delante de importantes obras, pero de espalda a ellas y leyendo una revista de cotilleo, en bata y toca térmica.
Ilustración 3: Fotografía de Cecilia Urioste (Fuente: fotografía cedida por Cecilia Urioste)
Conforme cita el psicoanalista y estudioso de la fotografía y ceguera Benjamin Mayer Foulkes (2000),
Freud propone que la ceguera es un substituto simbólico de la castración. También sugiere que la castración es el factor determinante en la formación subjetiva y el proceso global de la civilización. En tal caso, la
naturaleza de toda formación cultural en general puede calibrarse sobre la base de la relación que mantiene con la ceguera y lo invisible.
En su novela “Ensayo Sobre la Ceguera”, José Saramago, escritor portugués galardonado con el premio Nobel de literatura, habla todo el tiempo de una ceguera física como metáfora de una ceguera social: de la ceguera ante las propias necesidades y las necesidades ajenas. De la falta de visión hacia la soledad y desgracia particular de cada ser humano y de cómo una situación límite es capaz de sacar lo mejor o lo peor de las personas.
No se olvidaría el ciego escribano de condenar, en su doble calidad de parte en el proceso y de cronista de él, el procedimiento criminal de los ciegos opresores, que prefieren dejar que se pudra la comida antes de darla a quienes de ella tan precisados están, pues si es cierto que algunos de aquellos alimentos pueden durar unas semanas sin perder su virtud, otros, en particular los que vienen cocinados, si no son consumidos de inmediato acaban en poco tiempo ácidos y cubiertos de moho, impresentables, pues, para seres humanos, si es que todavía éstos lo son. (SARAMAGO, J., 2009:
189.)
Aquí se pueden hacer varios tipos de lectura y entender la comida no sólo como un alimento para el cuerpo, sino también para el alma. La comida como sinónimo de compasión, de una palabra de cariño, de amor y comprensión.