4. Marco teórico
4.2 La competencia sociocultural (CSc)
Además de las competencias lingüística, sociolingüística, discursiva, estratégica, mencionadas anteriormente, la competencia comunicativa incorporó una quinta, llamada competencia sociocultural, conformada por varios componentes entre ellos el cultural, de acuerdo con los estudios de Van Ek (1986), como lo menciona el CVC y que define como:
La capacidad de una persona para utilizar una determinada lengua relacionando la actividad lingüística comunicativa con unos determinados conocimientos propios de una comunidad lingüística, que pueden llegar a ser diferentes de los de otras y abarcan tres grandes campos: el de las referencias culturales de diverso orden, el de las rutinas y usos convencionales de la lengua, y el de las convenciones sociales y los comportamientos rituales no verbales.
Miquel (2003), por su parte la define como “el conjunto de informaciones, creencias y saberes, objetos y posiciones de esos objetos, modos de clasificación, presuposiciones, conocimientos y actuaciones (rituales, rutinas, etc.) socialmente pautados que confluirán en cualquier actuación comunicativa y que harán que ésta sea adecuada o premeditadamente inadecuada” (p.6), lo que sugiere que el desarrollo de materiales tenga en cuenta estos aspectos para los contenidos de sus actividades lingüísticas o tareas, ya que la lengua es expresión de una cultura, con su organización y visión de mundo.
Hablar una lengua no solo implica manejar correctamente su código lingüístico sino conocer la cultura donde se lleva a cabo esta comunicación, razón por la que esta propuesta no separó estas dos competencias. Como ya lo había manifestado García Santa-Cecilia (1995), es a través de la lengua como mejor se promueve el acercamiento entre la cultura hispánica y la del país de origen, se traspasa una imagen auténtica y se colabora en la destrucción de tópicos y prejuicios.
29
Por otra parte, Miquel y Sans (1992) señalan como el EC logró relacionar estas dos realidades que habían sido tratadas de manera separada en la enseñanza tradicional, que llevó a revisar el concepto de competencia comunicativa y a tener en cuenta las necesidades de los aprendientes en los encuentros interculturales. Sin embargo en la práctica, lengua y cultura se siguen abordando como si se tratara de dos compartimientos separados en el aula y en los materiales (Miquel y Sans, 1992).
4.2.1 Componente cultural (Cc) del PCIC
En una competencia intervienen varios componentes de diferente orden que operan en niveles como el cognitivo, el de la actuación y el del comportamiento (Llorian 2007). El PCIC, considera que el componente cultural permite que un aprendiente amplíe su visión de mundo y desarrolle su personalidad social gracias al contacto con la nueva realidad. Para esto, presenta tres apartados de la dimensión cultural que contribuyen a conocerla y fomentarla, y que deben formar parte de toda clase de ELE. Se trata de los referentes culturales, los saberes y comportamientos socioculturales y las habilidades y actitudes interculturales.
4.2.1.1 Los referentes culturales
Los referentes culturales aluden a un conocimiento general de los diferentes países del mundo hispano, sus características socioeconómicas y culturales, medicina, educación, medios de comunicación, medios de transporte, religión y política lingüística, así como referencias a la historia y a los personajes de la vida social y cultural y manifestaciones como el cine, el arte y la cultura. En el material, este aspecto quedó reflejado con la incorporación de referentes culturales de la ciudad como el escudo, Monserrate y Guadalupe (audio) y las actividades relacionadas con los medios de transporte en Bogotá, con ejemplos como el bicitaxi, la buseta, Transmilenio, o el SITP, que ayudan al aprendiente del CLAM a tomar conciencia de las características del país y de sus condiciones socioeconómicas.
30 4.2.1.2 Los saberes y comportamientos culturales
Se refieren al conocimiento que se adquiere por la experiencia de los diferentes modos de vida, aspectos de la cotidianeidad, identidad colectiva, organización social y relaciones personales que se dan en la nueva sociedad; aluden al qué, cuándo, cómo y con quién. Tratándose de un tema tan amplio, abarca maneras de expresar sentimientos, modos de vestir, normas de urbanidad, por lo que el inventario permite que se circunscriba a una zona geográfica concreta, adecuada a las necesidades de los aprendientes, de manera que adquieran conocimientos indispensables para una comunicación beneficiosa y eficaz. Por esta razón, el hilo conductor espacial fue la ciudad de Bogotá y la inclusión de información tan importante como tomar un taxi de manera segura, la búsqueda de vivienda o compañero, los comportamientos socialmente aceptados o reprochables, la finca raíz, entre otros aspectos de la vida cotidiana recogidos en las actividades para conocer mejor la nueva cultura y saber actuar en ella.
4.2.1.3 Habilidades y actitudes interculturales
Este componente se refiere a los procedimientos y estrategias por medio de los cuales un aprendiente se aproxima a la nueva cultura desde una perspectiva intercultural. No consiste sólo en un intercambio de información sino en comprender, aceptar e identificar las bases culturales y socioculturales comunes que comparten las dos sociedades, que poseen un conjunto de valores, creencias y memoria histórica, elementos que se expresan en el arte y la literatura. Se trata del más abstracto de los tres referentes, requiere de una concientización y una amplitud en las maneras de interpretar el mundo, porque se refiere al “saber ser” entre otros saberes. El material, a través de los ejercicios que solicitan comentarios o expresión de opiniones personales, sustentados de acuerdo al nivel de lengua y la utilización del presente de subjuntivo, espera contribuir también al desarrollo de dicha interculturalidad, por medio de la reflexión personal que tales actividades susciten en el aprendiente, pues como ya se dijo, es el más abstracto de los tres referentes.
31
La cartilla debía así tener un diseño que incluyera la concepción de lengua como comunicación y expresión de una cultura, acorde con el EC, que incorporara los diversos componentes de la Cc susceptibles de enriquecer la CG, aprovechando que el aprendizaje de ELE en el CLAM se lleva a cabo en un contexto de inmersión total, en un espacio geográfico concreto como la ciudad de Bogotá. Por esto, las actividades gramaticales se desarrollan en esta ciudad y buscó que su componente lingüístico y cultural, trabajados en conjunto, correspondieran al input que el aprendiente encuentra a su alrededor.