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LA COMPRENSIÓN EMOCIONAL EN LA SALA DE CLASES

In document Manual Dificultades Del Aprendizaje 2015 (página 66-69)

Solo se necesita amor John y Paul

El aprendizaje ocurre como parte de una relación emocional entre el profesor y un alumno. El aprendizaje insatisfactorio de los alumnos tiene directa relación con una incomprensión emocional en la relación pedagógica que lleva al distanciamiento recíproco docente-alumno; a una relación sobre protectora, directivista o de abandono por parte de los docentes; a un sentimiento de frustración o malestar en su quehacer; a la formulación de juicios interpretativos no fundados; a la realización de acciones inconducentes o hasta, a veces, contraproducentes.

La comprensión emocional que surge cuando los docentes establecen vínculos con los alumnos, y hacen de esos vínculos el soporte del aprendizaje, crea condiciones propicias al aprendizaje y resultados académicos de alto nivel, genera sentimientos de satisfacción y bienestar profesional en los docentes, constituye la tarea educativa en una aventura común, vitaliza los quehaceres del enseñar.

Podemos, entonces, mirar la sala de clases como un espacio de interacción entre personas. Esta no es cualquier interacción, sino una interacción con el propósito de que las personas involucradas aprendan y aprendan determinadas cosas.

Estas interacciones están vivas de contenido emocional. En la vida diaria de las escuelas las emociones involucradas en la relación profesor alumno pueden ser agradables para ambas partes, algunas veces lo son, y la convivencia es armoniosa, permitiendo que todos se sientan parte de algo donde pueden crecer. Otras veces son desagradables y el ambiente de aprendizaje se ve perjudicado.

¿Cómo hacer de las relaciones interpersonales al interior de las aulas un espacio de crecimiento?

Podemos mirar el tema pedagógico como un espacio de relación, con normas y reglas del juego, el cual tiene la particularidad de estar pensado con el propósito de que las personas involucradas en él se desarrollen y aprendan.

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Para esto es fundamental que sean capaces de escuchar sus necesidades en equilibrio con las necesidades de quienes los rodean y que sean capaces de responder de manera satisfactoria a estas necesidades. Esto es algo que se puede aprender. M. Van Manen define el acto de enseñar y de aprender como un acto de tacto. Para él, el aprendizaje ocurre cuando un profesor tiene la capacidad sensible de "interpretar los pensamientos internos, comprensiones, emociones y de deseos de los niños a partir de pistas indirectas tales como actitudes, gestos, expresiones y lenguaje corporal". Cuando un docente ha desarrollado esta competencia de escucha y de lectura de sus alumnos, entonces él o ella sabe cuándo y cómo inducir el proceso de aprendizaje en los alumnos. Una manera de aprender esta competencia, es a través del desarrollo de la conciencia emocional. Aprender a hacernos conscientes de lo que nos pasa integrando nuestra experiencia de nosotros mismos, del otro y de la relación en narrativas con sentido, cada vez más abarcativas. Una manera práctica de aprender esto, es la capacidad del docente de poder ver cómo se sitúa él con relación a cada alumno. Esto es lo que veremos a continuación.

A. El vínculo y la norma

Proponemos mirar el tema de las relaciones afectivas dentro del aula que pone el acento en el cruce entre lo vincular y la norma. Ambos son aspectos fundamentales en una relación en la que se pretende desarrollar conocimiento.

Hemos podido constatar que cuando se habla de un buen docente, se hace referencia a un docente que tiene buen conocimiento de las materias que enseña así corno una buena relación con sus alumnos. Así vemos que la necesidad de tener conocimientos sólidos en las asignaturas a enseñar es inseparable de la necesidad de tener a la mano la posibilidad de relacionarse afectivamente y la capacidad de regular y normar las relaciones en el aula. Cuando estas dos áreas están en equilibrio se dan condiciones favorables a que haya comprensión emocional entre las personas involucradas.

Recordemos brevemente lo que hemos llamado comprensión emocional, intentando agregar algunos nuevos elementos.

Llamamos comprensión emocional a la conciencia y el conocimiento afectivo (vincular)- normativo (de control) que permite establecer relaciones positivas. En el aula, estas relaciones son la base de los aprendizajes. Algo fundamental de esta comprensión es que, cuando ocurre, es lo que permite que se pueda dar al otro lo que necesita y en la forma en que lo necesita.

Algunos elementos que facilitan la comprensión emocional entre dos o más personas son: a. Equilibrio entre diferenciación y resonancia, de manera que aun cuando cada

persona es razonablemente capaz de distinguir y responsabilizarse por los contenidos que aporta y percibe en la relación, no se pierde la capacidad de considerar la experiencia del otro en el actuar;

b. Normas establecidas al menos parcialmente en común o bien aceptadas voluntariamente;

c. Comunidad de intereses en algún nivel, idealmente com¬promiso mutuo con estos;

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d. Reciprocidad. El estar dispuesto a dar a la vez que se recibe; y

e. Equilibrio en los afectos. Capacidad de contener las explosiones pasionales. Por otro lado, la incomprensión emocional es la incapacidad de entender, sentir, ponerse en el lugar de otro.

Existe también la posibilidad de la mala comprensión, que es la comprensión errónea de los procesos, afectos o intenciones del otro. Esto puede ocurrir por distintos motivos. Algunos de ellos son el situarse frente al otro desde la no-separación, desde tomar los sentimientos propios por ajenos o los sentimientos de otros como extensión de los propios. También, desde generalizaciones provenientes de prejuicios o estereotipos que nos pueden situar en un diferenciación excesiva con el otro. Pero se puede decir que el error proviene fundamentalmente del permitir que la fantasía (entendida como juicios, prejuicios, expectativas, experiencias pasadas, etcétera) nuble en exceso nuestra experiencia del otro.

Nombramos también los niveles en los que puede darse la comprensión emocional. Es importante, diremos ahora, para poder situarse en cualquiera de los niveles, primero abrirse a la percepción de que somos distintos y tratar de comprender al otro en sus similitudes y diferencias. Saber cómo relacionarse con la diferencia en lugar de solo reaccionar frente a ella. Todos tenemos recursos y la conciencia, gracias a que rompe automatismos y patrones de acción disfuncionales, es el medio para encontrarlos y desarrollarlos.

B. Un mapa para observar la comprensión emocional

Teniendo presente lo anterior, podemos ver con mayor claridad que el aula, es un sistema de relaciones que se da entre alumnos, así como entre el docente y un alumno y el conjunto de los alumnos. Es importante considerar, como también hemos dicho, que la comprensión/incomprensión emocional no dependen exclusivamente de capacidades individuales, sino también de que los sistemas en los que se dan las relaciones entre personas (en este caso el sistema educacional y, más específicamente, cada aula) promuevan o inhiban las relaciones cercanas y sostenidas en el tiempo.

Una visión sistémica del aula, nos devela que el aula es un espacio ecológico de relaciones delicadas entre las personas que están allí. La experiencia del aprendizaje es algo que ocurre anidado en la frágil ecología del aula. La estabilidad de esta frágil ecología depende de si tenemos conciencia de la mutua dependencia entre el profesor y los alumnos, así como entre los alumnos. La ruptura de la ecología del aula, producida por ejemplo, por conversaciones inesperadas entre los alumnos, o por faltas a la disciplina, impedirá que ocurra el aprendizaje. Por ello, nos parece necesario contar con un mapa que nos de pistas y nos permita tener una comprensión emocional acerca del tipo de relaciones que mantienen viva esta ecología del aula.

En la figura, proponemos un mapa para analizar el proceso de la comprensión emocional en el aula. Este mapa esta configurado por dos ejes, que sostienen la comprensión emocional, entendida como lo que ocurre en el centro de un cuadro con dos ejes. Un eje es la forma de estar con el otro en relación al control de los procesos que está pensado que ocurran en el aula (eje del control) y el otro es la forma de estar con el otro en los límites de la relación personal (eje del vínculo).

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Este análisis lo hacemos al nivel de funcionamiento de lo que podríamos llamar un ego funcional o sano. Por el momento, consideraremos solo en los extremos lo que podríamos identificar como egos patológicos y tampoco tocaremos por ahora el tema de cómo funciona la comprensión emocional en el espacio de los niveles de conciencia expandida.

Teniendo presente esto, en nuestro mapa la comprensión emocional se ubica en el área del centro, en la cual el docente puede oscilar, sin llegar a los extremos, entre el ser más o menos directivo y entre el "entrar o salir" del mundo emocional de sus alumnos.

De esta manera, decimos que hay flexibilidad en los espacios a ocupar según cada situación. Sin embargo, la situación pedagógica tiende a ocupar el espacio entre los cuadrantes, alrededor del centro. En ese espacio el vínculo se apoya en un involucramiento adecuado, con buena sintonía, que facilita la comprensión emocional y que permite comprender la necesidad situacional de norma o control.

In document Manual Dificultades Del Aprendizaje 2015 (página 66-69)