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La comunicación científica

In document El ABC de La Medicina Cientifica (página 66-69)

La investigación siempre es resultado de los intereses y las necesidades del mo- mento; estos intereses incluyen factores de índole académica, laboral y social, además de que deben relacionarse con un problema de salud. Pero no basta con realizar la investigación, también es importante dar a conocer sus resultados (para muchos, no hacerlo sería incluso no ético).

La cultura de la comunicación médica, y la sensibilidad hacia ésta aún son deficientes. Por ello, la comunicación no se ha utilizado como una herramienta de capacitación continua o como un instrumento de servicio o garantía de calidad en la atención medica. De allí la importancia de conocer algunos aspectos generales de esta disciplina. Como un primer paso, es importante aceptar que toda comunicación científica, oral o escrita, debe proporcionar, como norma común, datos suficientes para evaluar los resultados y las conclusio- nes de un estudio, junto con los elementos para repetirlo si fuere necesario. (Recuérdense las siglas mnemotécnicas FINER descritas en el capítulo 3.)

En la actualidad siguen considerándose vigentes para la difusión del co- nocimiento las recomendaciones de un Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas, conocidas como normas Vancouver.1 En esa ciudad cana-

diense se reunieron por primera vez los editores de las principales revistas biomédicas para uniformar los requisitos técnicos (que deben ser coherentes, claros y precisos) impuestos a los manuscritos presentados para su publicación.

Basta con tomar una revista para conocer los datos generales. Además, es importante hacer hincapié en el prestigio, mismo que depende del cumpli- miento de ciertos estándares de calidad y validez de los artículos publicados, cada uno de ellos con requisitos específicos. Así, por ejemplo, se tienen artícu- los editoriales, originales, revisiones, cartas al editor, etc., con una estructura típica; sin embargo, con el avance tecnológico se han sumado al formato de casi

todas las revistas lo que se conoce como redes sociales, de modo que muchas cuentan ya con blogs, twitter, facebook, google, etcétera.

Un estudio original cuenta, en términos generales, con título, resumen, antecedentes, material y métodos, discusión, conclusiones, anexos y biblio- grafía. Si se desea profundizar más en el tema, se recomienda el libro editado por la Organización Panamericana de la Salud, de los doctores Robert A. Day o Luis Velázquez Jones, Redacción del escrito médico.

En este mismo sentido, también se considera pertinente hacer referencia de que, en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el doctor David Gómez Almaguer y su grupo de colaboradores han publicado un excelente libro que aborda el problema de cómo escribir y publi- car un artículo científico, lo que no constituye una tarea fácil para quienes se inician en esta labor (Gómez Almaguer D, Pérez Tamayo R, Ruiz Argüelles A, Lisker R, et al. Cómo escribir y publicar un artículo científico, 1a ed. México: Nieto Editores, 2007). Este libro puede servir como texto instructivo sobre la materia del escrito médico. Toca temas como la creciente importancia de las publicaciones científicas en el trabajo clínico cotidiano, los sistemas de evalua- ción académica, la incorporación a los grupos de investigación, etc., no sólo en México, sino en todo el mundo hispanohablante.

Por lo general, en la currícula no existen cursos formales para instruir a los alumnos en la redacción y publicación de artículos científicos; sin embargo, no se deben olvidar los esfuerzos que realizan para su fomento la Universidad Autónoma de Nuevo León, en general, y la Facultad de Medicina, en particu- lar, a través de la subdirección de investigación, mediante la implementación de estrategias y la incorporación de estas materias en el programa de estudios. Además de otras funciones como:

• Revisar, evaluar y dar seguimiento a los proyectos de investigación inter- nos y de vinculación existentes.

• Organizar eventos académicos correspondientes al área.

• Promover la incorporación de investigadores a los diferentes programas de estímulos universitarios o de organismos mexicanos (Sistema Nacio- nal de Investigadores [SNI], Conacyt, etc.) e internacionales, porque esto es un referente de la calidad de la investigación que se realiza y un pará- metro que se debe considerar para la acreditación de programas de exce- lencia, vinculación empresarial, etcétera.

• Facilitar la incorporación de la investigación con la industria farmacéutica para el desarrollo de patentes y nuevos fármacos.

Los datos de contacto para conocer mejor este proyecto son:

Correo electrónico: [email protected] Página web: http://investigacion-meduanl.com/

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Vale la pena destacar que todo ello se realiza con un personal altamente capacitado.

Por otra parte, se cuenta con una revista propia, Medicina Universitaria, de publicación trimestral, que se encuentra en su decimosegundo año de pu- blicación consecutiva. Su lucha continua por la superación en calidad se re- sume en un editorial reciente,2 en que se comentan el reto de esta publicación

y su plan estratégico, convocando al trabajo conjunto entre docentes y estu- diantes, para llevarla a los niveles superiores de calidad y difusión, de acuerdo con el sueño educativo de la institución.

Referencia

1. Comite Internacional de Directores de Revistas Médicas. Requisitos uniformes para preparar los manuscritos enviados a revistas biomédicas. Disponible en: http://fiesterra/ recursos_web/mbr/vancouber.htm. Acceso jul 26, 2011.

2. Cedillo Salazar F. Rumbo a la consolidación de un gran proyecto. Medicina Universitaria, 2011;13(50):1-2.

Capítulo 8

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Ritual en decadencia

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