CAPÍTULO 2 Fundamentación teórica
2.2 Marco Teórico
2.2.5 La comunicación docente-alumno
Educación y comunicación son procesos inseparables. Cualquier acción
educativa requiere mediaciones comunicativas y no hay situación comunicativa que no tenga una influencia educativa. Kaplún (1992, citado por Kaplún, 1999) asevera que “educarse es involucrarse en un proceso de múltiples flujos comunicativos. Un sistema será tanto o más educativo cuanto más rica sea la trama de interacciones
comunicacionales que sepa abrir y poner a disposición de los educandos” (p. 164). Para cumplir con los objetivos propuestos, todo proceso de enseñanza-
aprendizaje debe generar un espacio propicio para la expresión personal de los alumnos, desarrollando sus competencias lingüísticas, promoviendo el desarrollo de interacciones para que se apropien del lenguaje, indispensable para la elaboración conceptual y en general, creando las condiciones para que se comuniquen y generen sus propios
mensajes. “Un aprendizaje comprensivo culmina con la adquisición e incorporación, por parte del educando, de los símbolos lingüísticos representativos de los conceptos
adquiridos, el concepto puede existir porque existen palabras que lo representan” (Kaplún, 1998, p. 4). Para que un alumno se apropie de una palabra y la incorpore a su vocabulario, es necesario, además de escucharla, que la use, la pronuncie, la escriba, la aplique, etc. Lo anterior solamente es posible en la interacción y la comunicación con los otros.
De esta forma, resulta esencial reflexionar acerca de las prácticas comunicativas que intervienen en los procesos de enseñanza-aprendizaje, así como en el contexto en que éstas se realizan: el salón de clases.
Es evidente, que la comunicación constituye la esencia del proceso educativo, sin embargo, es necesario replantear la comunicación entre docentes y alumnos en una concepción que vaya mucho más allá de la simple transmisión de información o incluso del simple intercambio de palabras, puesto que la comunicación se da en el contexto de una relación. Fragoso (1999, p. 1) menciona que “el salón de clases es un espacio de relaciones intrapersonales, interpersonales y grupales, donde entran en juego los diversos marcos de referencia de las personas”. De esta manera, la comunicación entre docentes y alumnos está determinada por el mensaje que se transmite, pero sobre todo por su propia subjetividad e historia de vida. Berelson y Steiner (1964, citados por Kaplún, 1998, p. 61) definen la comunicación como “el acto o proceso (…) que consiste en la transmisión de informaciones, ideas, emociones, habilidades, etc., mediante el empleo de signos y palabras”.
El salón de clases es por lo tanto, un espacio comunicativo y de interacción, en donde los alumnos tienen acceso no sólo al aprendizaje de determinado cuerpo de conocimientos, sino también, al desempeño de roles culturales e institucionales; en este espacio las interacciones entre estudiantes y docentes, “ponen en juego las condiciones específicas de maestros y alumnos como sujetos sociales y como miembros de una comunidad educativa; (de esta forma) se hacen evidentes la formación profesional, la trayectoria académica, las historias personales y sociales de los actores, sus recursos materiales e intelectuales y sus expectativas” (González, 1999, p. 2).
Por otro lado, Charles (1988, citada por Fragoso, 1999) define la comunicación en el salón de clases como “un proceso de producción-recepción de complejos efectos de
sentido (y no sólo de información), a partir del lugar que los interlocutores ocupan en la trama de las relaciones sociales y en función del horizonte ideológico-cultural de que son portadores en virtud de su situación o posición de clase”. Cubero (2004, p. 17) por su parte, afirma que comunicación es “cualquier comportamiento que lleva consigo un mensaje que es percibido por otra persona. El comportamiento podrá ser o no verbal; será siempre una comunicación en tanto que lleve consigo un mensaje”. Más adelante esta misma autora, explica que el mensaje puede ser intencionado o no, pero desde el momento en que es percibido por otra persona, está siendo comunicado.
Debido a la relevancia que tiene la comunicación para que el aprendizaje se realice, resulta imprescindible que exista congruencia entre la comunicación verbal y la no verbal, pues de lo contrario, el alumno se confundirá al recibir mensajes contrarios por parte del docente. Cubero, Abarca y Nieto (1996, citados por Cubero, 2004, p. 9) mencionan los siguientes tipos de comunicación en el aula:
La comunicación no verbal, hace referencia a las interacciones entre el maestro
y el estudiante, por medio de lo gestual, sin excluir un grado mínimo de verbalización.
El lenguajecorporal, entendido como los mensajes emitidos con diferentes partes del
cuerpo, puede ir acompañado o no de breves expresiones verbales. Este tipo de comunicación comprende todas aquellas acciones en que el maestro utiliza el cuerpo para comunicarse con los alumnos. Incluye la postura, el contacto ojo-ojo, las
expresiones faciales, las señales, los gestos y la proximidad física. Wahlroos (1978, citado por Cubero, 2004, p. 10) asegura que “el poder de la comunicación no verbal es, en muchas ocasiones, más poderosa que la verbal”.
Asimismo, Mehrabian (s.f., citado por Herrmann, 2002, p. 127) afirma que:
El 55% de nuestra comunicación cara a cara se logra no con palabras sino por medio de gestos faciales, lenguaje corporal, vestimenta y otras señales no verbales. Los sonidos (graduación, volumen, tipo de discurso e inflexión) son responsables de un 38%, dejando que las palabras lleven solamente el 7% del mensaje.
La comunicación verbal, incluye diversos tipos de interacción entre el docente
y los alumnos, entre los que se consideran: comunicación posesiva, breve, explicativa, cordial, contradictoria y los monólogos.
Comunicación de tipo posesiva. Se refiere a los mensajes del maestro, en que
utiliza el pronombre “me”, asumiendo de esta forma, la responsabilidad de la conducta que compete al estudiante o al grupo con quien interactúa. Lo anterior no favorece que el alumno se responsabilice por sus acciones, sino que actúa porque otra persona se lo pide y esto, a su vez, no favorece la construcción del conocimiento. El docente asume toda la responsabilidad de la situación de aprendizaje y el alumno es solo la persona depositaria de las situaciones que él determine.
Mensajes breves. En este tipo de comunicación, se da una sola interacción
verbal entre el receptor y el emisor del mensaje. Algunas veces la respuesta del emisor a la reacción del receptor, puede ser no verbal. Facilitan que tanto el docente, como los alumnos, se comuniquen sin que se interrumpa la clase. Se recomienda para trabajar instrucciones, advertencias y avisos con los estudiantes.
Comunicación de tipo explicativo. Se denomina así a los diálogos extensos que
se construyen entre el maestro y los alumnos, los cuales incluyen aclaraciones, razones y justificaciones sobre asuntos relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje. Este
tipo de comunicación, permite a los alumnos comprender las razones de lo que se les pide o comunica, lo que favorece en ellos, los sentimientos de respeto, aceptación y fortalecimiento de autoestima.
Comunicación cordial. Hace referencia a las interacciones verbales y no
verbales del docente y los estudiantes que construyen y favorecen un clima afectuoso y agradable en el salón de clase. Wahlroos (1978, citado por Cubero, 2004, p. 14)
menciona que “una regla fundamental para que se dé una comunicación sana, es aquella en que es preciso emplear el tacto, la consideración y la cortesía, así como mostrar respeto por la otra persona y por sus sentimientos”. Asimismo subraya la importancia del diálogo entre docentes y alumnos para crear un ambiente adecuado en el aula.
Los monólogos. Son mensajes del profesor que no ofrecen oportunidad de
reacción verbal al estudiante o grupo a quien van dirigidos. Reflejan el desinterés por el otro, impiden el diálogo y el seguimiento de instrucciones, lo que impacta
negativamente el logro de la tarea de enseñanza-aprendizaje. Wahlroos (1976, citado por Cubero, 2004) opina que “cuando se necesita un proceso de comunicación, es preciso que se compruebe verbalmente que el mensaje está siendo entendido por el interlocutor” (p. 14). A partir de lo anterior, se advierte la importancia de que el docente verifique que sus instrucciones están siendo comprendidas.
Los mensajes contradictorios. Los dobles mensajes desconciertan y confunden
al que está recibiendo la información pues no sabe a cuál de ellos atender. Este tipo de situaciones provocan que el alumno reste credibilidad al docente. Montcusi y Sala (s.f., citados por Cubero, 2004) aseveran que “los niños y adolescentes necesitan puntos de
referencia claros, y seriedad y respeto en su trato” (p. 15). Más adelante afirman que esto sólo es posible si el docente es una persona coherente en sus propuestas y su conducta.
Por lo tanto, concluye Cubero (2004, p. 16) “los estilos de comunicación breves, explicativos y cordiales son los que mejores resultados presentan en la interacción maestro-alumno”.
En el presente trabajo se propone utilizar la metodología de Ned Herrmann y de Marie Joseph Chalvin, para mejorar la comunicación entre el docente y los alumnos, favoreciendo de esta forma la transmisión del saber.
Un aspecto que el docente debe tomar en consideración, es el proceso evolutivo en que se encuentran sus alumnos y de esta forma reflexione acerca de su lenguaje. Chalvin (1999, p. 124) propone una serie de cuestionamientos para este efecto: “¿Se deja llevar y utiliza una jerga incomprensible? ¿Es confuso o poco explícito? ¿Qué
consideraciones útiles, necesarias y aceptables favorecen la comunicación con los alumnos?”. Otro aspecto importante a considerar, es la diversidad de los estudiantes. Si un docente desea que su mensaje sea comprendido por todos, deberá ser capaz de formular de varias maneras lo que expresa; “pasar de una noción concreta a una
explicación abstracta, o a la inversa, de una abstracción a una imagen, a una descripción detallada o a una metáfora” (Chalvin, 2004, p. 125). Lo anterior en atención a las
demandas de los cuatro estilos de aprendizaje definidos por Herrmann.
La manera en que nos comunicamos con los demás, es una clara manifestación de las similitudes y diferencias de la dominancia cerebral. Herrmann (2002, p. 125) asevera que “las diferencias en las dominancias del cerebro pueden ser tan grandes que
crean lenguajes o dialectos distintos. Aun cuando empleamos el mismo vocabulario, estos dialectos designan significados diversos a las mismas palabras y las utilizan para describir mundos vistos desde perspectivas muy diferentes”.
Estas diferencias en los procesos y comportamientos, originan que el contacto con algunos grupos de estudiantes sea fácil, mientras que con otros la comunicación se torna difícil y las relaciones son tensas e incluso conflictivas. “Se tiene la impresión de estar en un mundo diferente y, aunque se hable la misma lengua, resulta imposible comprenderse. De la incomodidad y de la incomprensión nacen los bloqueos, la intolerancia y los conflictos” (Chalvin, 2004, p. 152). Por lo tanto, para establecer una comunicación favorable, es importante que se tenga en cuenta el sistema de referencia del otro y que se reconozcan sus fortalezas, siendo tolerante.
Herrmann (2002) clasifica los diferentes dialectos, de acuerdo a los cuadrantes cerebrales y asevera que el cuadrante LI utiliza el lenguaje de la lógica y la razón, el cuadrante LI el lenguaje de la estructura y el control, el cuadrante LD el lenguaje de los sentimientos y emociones y el cuadrante CD el lenguaje de la intuición e imaginación. Dichos dialectos se manifiestan tanto en la comunicación verbal cono en la no verbal.
A continuación se presentan algunas sugerencias que propone Chalvin (2004, p. 154), para comunicarse con los cuatro estilos de aprendizaje:
Cortical izquierdo. No se comunican fácilmente con los demás, son difíciles de
lenguaje es a menudo muy técnico o complicado y alude a modelos que constituyen autoridad.
La mejor manera de comunicarse con un CI es:
• Expresarse sin excesos
• Exponer las cosas de forma breve, precisa y clara, dando cifras y apoyándose en hechos
• Aportar pruebas
• Preguntar, consultar
• Darle ocasión de brillar
• Comprobar algunas de sus afirmaciones porque puede mostrar una seguridad excesiva.
Límbico izquierdo. Su emotividad controlada les da en ocasiones un aspecto un
poco rígido, lo que provoca en sus interlocutores una cierta inquietud e incomodidad. Son reservados y prudentes y no les gusta que se trate de inmiscuirse en su vida.
La mejor manera de comunicarse con un LI es:
• Respetar las reglas, la jerarquía, la cortesía.
• Respetar sus rutinas y sus rituales.
• No ser personal, no ser directo o indiscreto.
• Evitar disgustarle a causa de su emotividad controlada.
• Darle tiempo para reflexionar.
• Valorar su sentido de la organización y su talento como organizador.
• Valorar su capacidad para seguir los asuntos en detalle.
Límbico derecho. Con frecuencia son extravertidos, tienen el don del contacto y
se muestran sonrientes y abiertos. Tienen una conversación fácil y procuran establecer relaciones sencillas e íntimas. Tienen un sentido natural para la conciliación y evitan el conflicto. Poseen cualidades excepcionales para la comunicación. Sin embargo, se dejan dominar por su afectividad, son apasionados y reaccionan mal ante los reproches o las críticas.
La mejor manera de comunicarse con un LD es:
• Abordándole con una sonrisa y una expresión franca.
• Dejándole expresarse.
• Aceptando escucharle.
• Teniendo con él pequeñas atenciones.
• Siendo muy concreto.
• Valorando su preocupación por los demás, su disponibilidad.
• Mostrando agradecimiento por todo lo que hace, por su capacidad para dinamizar al grupo, por la capacidad para escuchar a los otros.
Cortical derecho. Son originales e independientes y no pasan desapercibidos en
el grupo. Tienen un sentido del humor ligero o caústico y un muy buen manejo de la paradoja y la metáfora. A veces son imprecisos, desordenados, sus exposiciones carecen de rigor y les gusta hacer planes fantásticos antes que solucionar los problemas
cotidianos. Sufren si tienen que estar encerrados por límites o si se les obliga a seguir instrucciones y a reflexionar pausadamente.
La mejor manera de comunicarse con un CD es:
• Dejándole hablar.
• Pidiéndole ideas para solucionar un problema, mejorar un proyecto o salir de la rutina.
• Dejando vagar su pensamiento por asociaciones.
• Pidiéndole que se explique cuando salte de un tema a otro y haga perder el hilo de lo que está diciendo a quienes le escuchan.
• Proponiéndole que presente una cosa y su contraria (si hago esto… y si hago esto otro…)
Es necesario que el docente conozca acerca de la manera en que las preferencias y lenguajes de sus alumnos difieren de los suyos, para que sea capaz de comunicarse a través de las fronteras entre cuadrantes de dominancia cerebral, y logre de esta forma, una mejor comunicación con sus estudiantes, tanto al enviar como al recibir mensajes.
Concebir el proceso educativo como un proceso interactivo y comunicativo, permite una mejor compresión del alumno, en un contexto integral.