CAPÍTULO 2 Fundamentación teórica
2.2 Marco Teórico
2.2.1 Los estilos de aprendizaje
A continuación se revisarán algunos de los modelos de estilos de aprendizaje más difundidos, con el objetivo de tener un marco teórico amplio que nos permita
contextualizar y al mismo tiempo realizar un análisis comparativo de la metodología de Ned Herrmann y de Marie Joseph Chalvin.
a) Estilos de aprendizaje según el modelo de la Programación Neurolingüística (PNL)
Este modelo, también llamado VAK (visual, auditivo, kinestésico), está fundamentado en el criterio neurolingüístico, que se enfoca en la vía de ingreso de la información: ojo, oído, cuerpo.
Los principales fundadores de la Programación Neurolingüística, fueron Richard Bandler y John Grinder, “aunque el término <neuro-lingüística> fue acuñado mucho antes por Korzybski (…) en 1933. Neuro se relaciona con la mente y su funcionamiento; Lingüística se refiere a las formas en que las personas expresan su experiencia del mundo” (Harris, 2001, p. 22). La vinculación entre el lenguaje y los sistemas de
comunicación es de suma importancia, pues éste es uno de los medios que se utiliza para expresar el modelo del mundo. Es evidente que los sistemas de comunicación tienen una gran relevancia en el proceso de enseñanza aprendizaje, pues a través de éstos los
alumnos procesan la información recibida de su entorno.”El lenguaje constituye uno de los instrumentos y campos fundamentales en el aprendizaje humano en todas las formas de educación” (Romo, López y López, 2006, p. 1). Algunos individuos desarrollan tendencias a privilegiar la información que se recibe visualmente, mientras que otros prestan más atención a la que reciben auditivamente y otros más a la que reciben a través de los demás sentidos, el tacto, el gusto y el olfato. A través de estos sistemas de
representación se codifica la información, se lleva al cerebro y se produce una respuesta de cuerdo con las experiencias previas de la persona y tomando en consideración la forma en como organiza su pensamiento. De esta forma, “la programación en la PNL se refiere al modo en que el sistema neurológico y del lenguaje forman las estructuras que construyen nuestros modelos del mundo” (Dilts, Robert y Epstein, 2001, citados por Romo, López y López, 2006, p. 1).
Los individuos son capaces de cambiar de un sistema a otro, de acuerdo con la situación que esté enfrentando en determinado momento. Las personas utilizan todos los
sistemas de representación pero en forma desigual, lo que significa que existe una tendencia a utilizar un sistema de representación más que otro. Es necesario enfatizar que los sistemas de representación se desarrollan más cuanto más se utilicen y no son neutros, cada uno tiene sus propias características.
Según las preferencias sensoriales o sistemas de representación dominantes, se distinguen los siguientes estilos de aprendizaje:
• Estilo visual. Los alumnos visuales recuerdan mejor la información obtenida a
través de una fuente visual, toman en consideración detalles y cuidan mucha la presentación escrita de sus trabajos. Es evidente su preferencia por la
información recibida a través de un canal visual “los estudiantes visual- espaciales son individuos que piensan en imágenes más que en palabras” (Silverman, 2002, p. 66). Según Romo, López y López, “visualizar ayuda a establecer relaciones entre distintas ideas y conceptos. Cuando un alumno tiene problemas para relacionar conceptos, muchas veces se debe a que está
procesando la información de forma auditiva o kinestésica” (p. 6). Por otro lado, Cazau (2001, citado por Romo, López y López, 2006, p. 6) señala que “la capacidad de abstracción y la capacidad de planificar están directamente relacionadas con la capacidad de visualizar”.
• Estilo auditivo. Los alumnos con predominancia por este estilo de aprendizaje,
información que reciben por la vía auditiva. Su aprendizaje se potencia cuando reciben las explicaciones oralmente y cuando pueden hablar y explicar esa información a otra persona. Romo, López y López afirman que “cuando recordamos utilizando el sistema de representación auditivo lo hacemos de manera secuencial y ordenada”. Silverman (2002, pp. 58-59) coincide con esta visión, cuando asevera que “el estudiante auditivo-secuencial de cualquier edad piensa en palabras. Las palabras se convierten en su medio de pensamiento (…) aprenden paso por paso, en la forma en que los maestros enseñan y en la forma en que el currículo está diseñado”.
• Estilo kinestésico. Cuando se procesa la información asociándola con
sensaciones, movimientos y con el cuerpo, se emplea el sistema de
representación kinestésico. Los alumnos con este estilo de aprendizaje, prefieren aprender con técnicas que les permita moverse y vivenciar las cosas, como realizar proyectos o experimentos de laboratorio. Aprender utilizando el sistema kinestésico es mucho más lento que con cualquiera que los otros dos sistemas (visual y auditivo), sin embargo es más profundo, ya que lo aprendido con el cuerpo es sumamente difícil de olvidar. “En consecuencia los alumnos que utilizan preferentemente el sistema kinestésico necesitan, por tanto, más tiempo que los demás. Esa lentitud no tiene nada que ver con la falta de inteligencia, sino con su distinta forma de aprender” (Romo, López y López, p. 7). Debido a
que el alumno kinestésico necesita moverse, buscará cualquier excusa para levantarse durante la clase.
Desde el punto de vista de los estilos de aprendizaje, es necesario que los docentes aprendan a presentar la misma información utilizando todos los sistemas de representación (visual, auditivo y kinestésico), para que sea accesible a todos los alumnos.
b) Estilos de aprendizaje según el modo de procesar la información (David Kolb)
El modelo de estilos de aprendizaje “Experimental learning” (1976) elaborado por David Kolb, supone que para aprender algo debemos trabajar o procesar la
información que recibimos. Más adelante, Kolb define el Aprendizaje experimental como “el proceso por medio del cual el conocimiento es creado a través de la
transformación de la experiencia” (Chen, Ch., Toh, S., & Ismail, W., 2005, p. 124). Kolb desarrolla este modelo, basándose en diferentes teorías acerca del aprendizaje: “Esta teoría, es un intento por integrar modelos de aprendizaje previos, desarrollados por Lewin, Dewey, Piaget, y otros que han visualizado de una manera muy amplia, un modelo descriptivo (e incluso prescriptivo)” (Kolb, 1984, citado por Stavenga, Wierstra y Hermanussen, 2006, p. 2)
Por su parte, Felder y Brent (2005, p.59) mencionan que los alumnos se clasifican según su preferencia por:
• Experiencia concreta o conceptualización abstracta (como ingresan la información).
• Experimentación activa u observación reflexiva (como procesan la información). Los cuatro tipos de aprendices en este esquema de clasificación son:
• Tipo 1 (concreto, reflexivo). El divergente. Los aprendices del tipo 1
responden bien a las explicaciones de cómo se relaciona el material del curso con sus experiencias e intereses. Su pregunta característica es “¿por qué?”. Para ser efectivo con este tipo de estudiantes, el instructor debe fungir como motivador.
• Tipo 2 (abstracto, reflexivo). El asimilador. Los aprendices del tipo 2
responden a la información presentada en una organización lógica y se benefician si se les proporciona tiempo para reflexionar. Su pregunta
característica es “¿qué?”. Para ser efectivo, el instructor debe fungir como un experto.
• Tipo 3 (abstracto, activo).El convergente. Los aprendices del tipo 3 responden
a la posibilidad de oportunidades para trabajar activamente en tareas bien definidas y para aprender por ensayo y error en un ambiente que les permita fallar de manera segura. Su pregunta característica es “¿cómo?”. Para ser
efectivo, el instructor debe fungir como tal, proveyendo guía y práctica, así como retroalimentación en los métodos que han sido enseñados.
• Tipo 4 (concreto, activo).El acomodador. Los aprendices del tipo 4 gustan de
aplicar los materiales del curso a una nueva situación para resolver problemas reales. Su pregunta característica es “¿qué tal si?”. Para ser efectivo, el instructor debe plantear preguntas abiertas y después quitarse del camino, maximizando las oportunidades para que los estudiantes descubran las cosas por ellos mismos. El
aprendizaje basado en problemas es una estrategia pedagógica ideal para estos estudiantes.
En función de la fase del aprendizaje en la que cada estudiante se especialice, el contenido a aprender le resultará más fácil o más difícil de aprender, dependiendo de cómo es presentado el material y de cómo se trabaje en el aula. Un aprendizaje óptimo requiere de las cuatro fases ya descritas, por lo que es necesario que en una clase se presenten actividades que cubran todas las fases de la rueda de Kolb.
Figura 1. Ciclo de aprendizaje experiencial de Kolb.
c) Estilos de aprendizaje según el modelo de las inteligencias múltiples (Howard Gardner)
En 1979, Howard Gadner junto con un grupo de colegas de la Universidad de Harvard, inició una investigación sobre el potencial humano a solicitud de un grupo filantrópico holandés, la Fundación Bernanrd Van Leer. Gardner realizó una amplia
Experiencias concretas
Comprobar implicaciones de Observación y conceptos en nuevas situaciones reflexión
Formación de conceptos abstractos y generalizaciones
indagación del desarrollo en los diferentes tipos de capacidades de niños normales. Estudió también las habilidades en personas con daño cerebral, el desarrollo cognitivo en niños de diferentes culturas, niños prodigio, niños autistas, niños con problemas de aprendizaje, etc. A partir de sus descubrimientos, Gardner define la inteligencia, como “la capacidad para resolver problemas o crear productos que son valorados al menos en un ámbito cultural o comunidad” (Gardner, 1999, p. 51).
En las últimas décadas, se ha modificado sustancialmente el concepto de inteligencia, identificándose como determinante el contexto cultural. “En el curso del desarrollo de un niño, la forma natural de inteligencia (incluyendo habilidades preceptúales, memoria, atención y resolución de problemas) son estructuralmente modificadas por las herramientas culturales asociadas con la lecto-escritura y la educación” (Kozulin, 1990, citado por Feuerstein y Kozulin, 1995, p. 72).
Al definir la inteligencia como una capacidad, Howard Gardner la convierte en una destreza que se puede desarrollar, sin que por eso niegue su componente genético, sin embargo su aportación más importante la realiza al señalar que “la inteligencia no es una entidad unitaria sino más bien una colección de ocho inteligencias diversas. Según esta perspectiva, las personas pueden ser inteligentes en una amplia variedad de modos”. Gardner (1983, citado por Sternberg y O’Hara, 2005, p. 118). De esta forma, el concepto de inteligencia se modificó sustancialmente debido a la manera en la cual este autor expandió los parámetros de la conducta inteligente para incluir una diversidad de habilidades humanas. En su obra Estructuras de la mente (1983), Gardner propone la existencia de siete inteligencias (más tarde amplía a ocho). Prieto y Ferrándiz (2001, p.
30) mencionan que “en su teoría de las IM asume una perspectiva amplia y pragmática de la inteligencia, más allá de la perspectiva restringida de la medición de un CI. Desde esta perspectiva multidimensional Gardner asume que la inteligencia es funcional y que se manifiesta de diferentes maneras en diversos contextos”. Lo relevante de su teoría consiste en reconocer la existencia de ocho inteligencias diferentes e independientes, que pueden interactuar y potenciarse recíprocamente. La existencia de una de ellas, sin embargo, no es predictiva de la existencia de alguna de las otras.
Es evidente el aporte práctico que la teoría de las inteligencias múltiples ha proporcionado a la educación, bajo un enfoque filosófico centrado en el alumno, “(…) entendiendo que no existe una única y uniforme forma de aprender; mientras la mayoría posee un gran espectro de inteligencias, cada una posee características propias para el aprendizaje” (Monteros, 2006, p. 2). De esta forma, la teoría de las inteligencias múltiples proporciona elementos para la enseñanza aprendizaje, siendo un punto de partida para una mayor comprensión de las potencialidades de los estudiantes. Desde esta perspectiva, es posible también, asociar el estilo de aprendizaje con los diferentes tipos de inteligencias definidas por Gardner, con el objetivo de implementar estrategias docentes que permitan aprendizajes orientados hacia cada una de estas inteligencias, tomando en consideración que todas las personas desarrollan las ocho inteligencias, aunque en diferente media, según las necesidades y las oportunidades de su contexto social y cultural. Gardner (1999, p. 51) menciona que:
Estas diferencias hacen la vida más interesante, pero también complican el trabajo de los centros escolares; si todos nosotros tenemos diferentes tipos de mente, entonces es claramente inadecuado enseñarnos a todos como si nuestras mentes fueran simples variaciones a lo largo de una solitaria campana de Gauss.
Por tanto, cada uno de nosotros debería prestar una atención escrupulosa a lo que es especial en nuestra propia mente, así como en la mente de los niños sobre los que tenemos alguna responsabilidad.
En congruencia con lo anterior, Nolen (2003, p. 118) afirma que “todas las inteligencias (…) son una mejor manera de que los maestros entiendan y acomoden los diferentes estilos de aprendizaje. Los maestros deben estructurar la presentación del material en un estilo que enganche a todas o a la mayoría de las inteligencias”. De esta manera, los alumnos tienen la posibilidad de aprender a manejar sus dificultades y a desarrollar aquellas inteligencias que no han sido estimuladas. “Partiendo de sus puntos fuertes, de sus estilos preferidos de aprendizaje, se seleccionan los recursos y estrategias didácticas que les puedan ayudar a estimular sus inteligencias, desarrollando las más eficientes a niveles más altos y trazando puentes cognitivos que (…) les ayuden a mejorar en las que presentan más dificultades” (Varela y Plasencia, 2005, 948). Es importante destacar que “las inteligencias trabajan entrelazadas, así que una estrategia (…) puede estimular a varias a la vez” (Lapalma, 2005, p. 3). Todas las inteligencias son igualmente importantes, adquieren prioridad dependiendo del contexto, sin embargo la educación tradicionalmente ha favorecido a muy pocas de ellas. “Lamentablemente nuestros sistemas educativos privilegian dos tipos de inteligencia: lógico-matemática y lingüística. Como consecuencia, nuestras demás capacidades han quedado
subdesarrolladas” (Rimari, 2002, p. 21).
La tabla siguiente muestra estrategias para aprender y enseñar con las inteligencias múltiples:
Tabla 1
Enseñar y aprender con las Inteligencias Múltiples
Inteligencia Les encanta Actividades de
enseñanza
Materiales de enseñanza Lingüística Pensar con palabras,
leer, escribir, contar historias, jugar, etc.
Debates, juegos de palabras, narración de cuentos, lectura oral, escribir diarios, etc.
Libros, grabadoras, máquinas de escribir, ordenador, etc. Lógico-Matemática Utilizar el razonamiento, experimentar, preguntar, resolver rompecabezas lógicos, calcular, etc.
Problemas de ingenio, resolución de
problemas, cálculos mentales, juegos con números, etc.
Calculadoras, materiales manipulables, y juegos matemáticos, etc.
Espacial Pensar con imágenes,
diseñar, dibujar, visualizar, garabatear, etc. Actividades artísticas, juegos de imaginación, mapas mentales, metáforas, visualizaciones, etc.
Gráficos, mapas, video, LEGO, materiales de arte, ilusiones ópticas, cámaras fotográficas, biblioteca de imágenes, etc.
Corporal-Cinestésica Utilizar las sensaciones
corporales, bailar, correr, saltar, construir, tocar, gesticular, etc.
Manuales, teatro, danza, deportes, actividades táctiles, ejercicios de relajación, etc.
Herramientas para construir, arcilla, equipo deportivo, materiales y experiencias táctiles, etc.
Musical Expresarse con ritmos y
melodías, cantar, silbar, entonar melodías, llevar el ritmo con los pies o las manos, etc.
Cantar, asistir a conciertos, tocar instrumentos musicales, escuchar música, etc.
Grabadoras, cintas de música, instrumentos musicales, etc.
Interpersonal Intercambiar ideas con
los otros, dirigir, organizar, relacionarse, manipular, mediar, etc.
Aprendizaje cooperativo, tutoría a compañeros, participación en actividades de la comunidad, etc. Juegos de mesa, materiales y vestuario para el teatro y la dramatización, etc. Intrapersonal La autorreflexión,
fijarse metas, meditar, soñar y planificar. Instrucción individualizada, aprendizaje metacognitivo y actividades de autoestima, etc. Redacción de diarios y proyectos individuales, etc.
Naturalista Utilizar el razonamiento
inductivo-deductivo para experimentar, manipular, e investigar, etc. Experimentos y análisis de investigaciones, tareas que exijan observar, etc.
Instrumentos para investigar (lupa, microscopio, etc.; objetos del mundo natural para observar y analizar.
Nota: Tomada de Prieto, M., y Ferrándiz, C. (2001). Inteligencias múltiples y currículo escolar. Málaga, España: Aljibe
Como se mencionó anteriormente, las personas desarrollan las ocho inteligencias en diferente grado, debido a factores de herencia y ambiente, por lo que las experiencias educativas resultan esenciales para el desarrollo de habilidades de cada individuo. Gardner (2000, p. 186) hace énfasis en el papel que tiene la educación, cuando asevera que:
(La) educación debe estar construida sobre dos fundamentos. Por un lado, los educadores necesitan reconocer las dificultades que los estudiantes enfrentan para lograr la comprensión de conceptos y temas importantes. Por otro lado, los educadores necesitan tomar en cuenta las diferencias entre las mentes y de ser posible, moldear una educación que pueda alcanzar la infinidad de variedad de estudiantes.