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La conquista de la Virtud: el combate por la hegemonía

El vocablo virtus tiene una amplia significación en el vocabulario latino, de acuerdo con

su campo de aplicación, y una extensa tradición desde los autores arcaicos hasta los Padres de la Iglesia y escritores de la Antigüedad tardía. En el sistema de valores tradicionales de Roma, virtus deriva de vir1 (hombre, varón) y significa

etimológicamente “virilidad, masculinidad”;2 en un sentido más amplio, el vocablo define “la suma de todas las excelencias corporales o mentales del hombre”,3 de allí

que, según su contexto de aplicación, designe “perfección moral”, “habilidades destacadas (de un orador, un hablante, un escritor)"4 o “valor marcial”. La palabra se encuentra muy a menudo coordinada con otros términos como integritas, continentia, honos, gloria, fama, forma; pero, quizás su preeminencia léxica se confirma en que este

término fue empleado para nuclear las cualidades éticas en general (virtutes continentiae, gravitatis, justitiae, fidei...).5

El vocablo virtus designó principalmente la actividad y cualidad del vir,6 la

conducta ideal de un hombre en la esfera pública y, primariamente, en la esfera

1 La palabra está formada por

vir (hombre) y el sufijo -tus que indica “formas abstractas o

colectivas”; cf. OLD, 1995, art. 1, 2073 y, además, A. Ernout- A.Meillet, art. vir, 739: “Virtus

est avec vir dans le même rapport de dérivation que iuuentus, senectus avec iuuenis, senex”.

2 Este sentido continúa latente en el latín cristiano, en escritores como Lactancio, Casiodoro e

Isidoro de Sevilla; véase R. Maltby (1991: 649). El significado prominentemente masculino del

vocablo virtus se confirma en que, como M. McDonnell (2006: 228ss.) sostiene, un esclavo

varón romano no compartía el estatus biológico de vir, sino el de homo. La diferencia no sólo es

nominal, sino que testimonia la concepción de ‘hombre’ para la mentalidad romana: vir es aquel

digno de poseer virtus. La cualidad de un buen esclavo o de un liberto fue fides y no virtus. Por

otra parte y en asociación con la etimología y el uso ‘corriente’ del término, en el latín de la

época republicana, virtus es raramente atribuida a una mujer; en su lugar, la cualidad

característica fue pudicitia –“modestia” o “castidad”. El alto valor social puesto en virtus, junto

con el hecho de que las mujeres, los niños y los esclavos fueran excluidos de su rango

semántico, muestra que virtus representó una “masculinidad hegemónica”.

3 Cf.

OLD, 2073.

4 Véase Cic.,

Bru., 17: In Catonis orationibus omnes oratoriae virtutes reperientur.

5 Véase Cic.,

Mur., 10. 23.

6 Como Varrón escribió en

guerrera.7 No obstante, también se aplica a cosas inanimadas, conceptos, animales, vegetales8 o divinidades9 y mujeres,10 para destacar su excelencia –la mejor de sus

cualidades. Virtutes, además, puede denominar a todas las divinidades menores de la religión

romana.11 Junto con estos usos poco frecuentes, puede agregarse otro que se empleó en

época arcaica para “designar la fuerza pura y simple”, una acepción muy antigua a través de la cual se definía el poder mágico o numinoso que acompañaba a algunos hombres ilustres de la historia de Roma.12

En el latín cristiano, el vocablo virtus fue, como otros tantos términos romanos,

recargado de un sentido teológico, aunque aún conservó el significado del latín

7 M. McDonnell (2006: 62): “That courage, particularly of the martial variety, represented the

highest standard of manliness in Rome of the middle Republic is in no was surprising. Few societies have ever sent a higher proportion of their citizens to war, and warfare was central and basic to republican Roman values and institutions. But courage is a complex idea, not easy to define in any culture. There can be no doubt, however, that among the ancient Romans courage was regarded neither as a morally neutral concept, nor as an emotion.”

8 Lucrecio aplica el término a un león (

genus acre leonum… tutatast virtus, 5.863-864) y a

partes del cuerpo humano (manuum… virtute pedumque, 5.966). Para describir el vigor que

cobra la vegetación en primavera, Ovidio emplea virtus (virtus in frondibus ulla est, Met.

15.205).

9 Cf. Plaut.

Mil. 2.12: virtute deum.

10 Rara es la atribución a una mujer. No obstante, Cicerón emplea

virtus para referirse a las

cualidades de Tulia (cuius quidem virtus mirifica. quo modo illa fert publicam cladem, quo

modo domesticas tricas!, Att. 10.8.9).

11 Véase al respecto, Cic.,

De Legibus II. 11. 28.

12 Cf. A. Ernout-A. Meillet,

art. vir, 739. H. Mattingly (1937: 110) asocia la teoría evemerista

con el culto, no a hombres ilustres de la cultura grecorromana, sino al poder que reside en ellos

después de su muerte, poder que puede traducirse, según el crítico, con el nombre de virtus.

Muy interesante es su idea sobre la continuidad del evemerismo en época de Vespasiano hasta Diocleciano a través de la imagen divinizada que estos emperadores intentaron transmitir en las monedas: “By them is built up in each generation the picture of the ideal Emperor, the saviour and servant of humanity, who by his noble deeds is meriting immortality. It is the scheme of Euhemerus that is here triumphant: just as Jupiter in the most distant past, as Hercules and Liber in later times, so the Emperor is led by the 'Virtues' heavenwards along the path of service” (p. 112).

clásico.13 La razón del cambio debe rastrearse en la traducción latina de tal y como se emplea en laSeptuaginta y en el Nuevo Testamento.14 En las Sagradas

Escrituras y en la literatura patrística, virtus denota “poder milagroso” de Dios15 o de un

hombre y virtutes significa “hechos maravillosos de Dios o milagros dados a los

hombres por la gracia divina”.16 Estos sentidos están estrechamente vinculados con el significado de uis (“fuerza”, “poder”). Así, el vocablo puede designar el “poder de la

divinidad (Dios o Cristo)”,17 “poderes mágicos”,18 “la potencia de las cosas creadas por Dios”, “acto u obra de la fuerza emanada de Dios”, “las potencias insustanciales

13 Por ejemplo en los panegíricos de escritores cristianos como Rufino, en los que la

equivalencia entre fortitudo y virtus en el sentido de coraje, como también en el de “poder

sobrenatural”, es conocida; cf. F. Heim (1991: 190, n. 40 y 314).

14 Cf. M. McDonnell (2006: 98-99). No obstante, no sólo estos vocablos griegos, sino que,

también, hubo otros que se traducen al latín como virtus, ya aparezcan en singular o en plural;

véase A. Souter (1964: 444, art. virtus).

15 1.

Cor. 1.24: Cristo aparece como dei virtus.

16 Lact.,

De mor., 2.5: Cumque iam Nero imperaret, Petrus Romam advenit et editis quibusdam miraculis, quae virtute ipsius dei data sibi ab eo potestate faciebat, convertit multos ad iustitiam deoque templum fidele ac stabile collocavit. (“Cuando Nerón era ya emperador, llegó Pedro a

Roma y, después de hacer algunos milagros, milagros que hacía gracias al poder que Dios mismo le había conferido, convirtió a muchos a la justicia y levantó a Dios un templo indestructible”).

17 Lact.,

Diu. inst. 1.3.3: deus autem, qui est aeterna mens, ex omni utique parte perfectae consummataeque virtutis est (“El Dios, sin embargo, que es la inteligencia eterna, es en todas

sus partes un poder perfecto y completo”); M. Felix 32.4: In operibus enim eius et in mundi

omnibus motibus virtutem eius semper praesentem aspicimus, cum tonat, fulgurat, fulminat, cum serenat (“Pues en todas sus obras, en todos los movimientos del universo observamos su

poder siempre presente, cuando truena, relampaguea, caen rayos, cuando hay buen tiempo”).

18 Lact.,

Diu. inst. 4.13.16: virtute… magica; Tert., Apolog. 18.5.16: Quos diximus praedicatores prophetae de officio praefandi vocantur. Voces eorum itemque virtutes, quas ad fidem divinitatis edebant, in thesauris litterarum manent, nec istae latent (“A los que hemos

denominado predicadores se llaman profetas por el oficio de profetizar. Sus palabras, lo mismo que sus acciones prodigiosas, que realizaban para que se creyera en la divinidad, permanecen en los tesoros de las Escrituras; y éstas no están escondidas”).

(ángeles, virtudes, demonios)”.19 Fuerza, poder, eficacia, facultad, efecto, influencia, capacidad de un objeto, un ente sobrenatural o la divinidad son los significados más corrientes de virtus en el latín cristiano. Quizás en esta divergencia se encuentra la

diferencia más notable con el latín clásico.20 Su campo semántico puede incluir términos muy variados entre sí: potestas, gratia21, felicitas, maiestas, ignis22y 

Cabe preguntarse si la acepción tradicional de este vocablo latino, con todos sus ribetes semánticos y connotación ideológica, subyace (en diferentes sustratos de significación: marcial, ético, espiritual, político) en un poema cuyo tema principal es evidentemente doctrinal y teológico con una clara proyección escatológica y espiritual, ya que Prudencio no parece restringir su constelación semántica sólo al registro ético al personificar ‘excelencias morales’ cristianas. A continuación, revisaremos el sentido de

uirtus como un lexema central dentro del campo socio-político de la mentalidad romana

antigua. En especial, intentaremos demostrar que las condiciones esenciales del registro épico aceptan la convergencia de las acepciones clásicas del vocablo con las cristianas en la Psychomachia, con el claro propósito de celebrar una nueva virtus romana,

19 Para este sentido de

virtus en el latín cristiano, véase A. Blaise (1993: 851, arts. virtum y uis).

Quizás este sentido particular del término en el léxico cristiano esté vinculado con la acepción arcaica, retomada por Vespasiano, de “poder numinoso” de ciertas divinidades y emperadores.

H. Mattingly (1937: 116) concluye su trabajo diciendo que la acepción de virtus en tanto numen

o poder recluido en la imagen de los emperadores romanos fue convertida al cristianismo para formar parte del orden divino junto con Tronos, Dominaciones, Principados y Poderes del Padre Todopoderoso.

20 Maurice Testard (1988: 142) observa al respecto que el pasaje del paganismo al cristianismo

conlleva la abdicación de un orden de valores naturales en favor de un orden de valores sobrenaturales.

21 P. de Nola,

Car. XXVII, 442-448: … sed dedita sanctis/ sunt loca corporibus, neque tantum,

qua iacet ora/ totum corpus, ibi positorum gratia uiuit;/ sed quacumque pii est pars corporis, et manus extat/ contestante deo meriti documenta beati,/ magna et in exiguo sanctorum puluere virtus/ clamat apostolici uim corporis indice verbo.

22 Los términos

virtus e ignis son expresiones atribuibles al Espíritu Santo en contextos de

encarnación; véase L. Padovesse (1980: 52 y n. 17).

23 Para la relación semántica entre los dos últimos vocablos griegos y

virtus (“milagro”), cf. Ch.