La dialéctica es la ciencia de las leyes generales del movimiento y del cam- bio, tanto de lo material como de lo espiritual, de las relaciones sociales y del pensamiento humano. Lenin explica que, a diferencia de la evolución, que es un proceso lineal, el movimiento dialéctico se produce en espiral, con saltos, avances, revoluciones, cataclismos, retrocesos, que de ninguna forma implican volver a un punto anterior, con cambios cuantitativos que llegados a un punto conllevan un cambio cualitativo18. Este movimiento se origina en la contradic-
ción, en el choque de las diversas fuerzas y tendencias que actúan en el seno de una sociedad dada.
La dialéctica nos sirve para pensar las transformaciones sociales y políticas en América Latina. Engels nos dice:
En la historia moderna todas las luchas políticas son luchas de clases, y que todas las luchas de emancipación de clases, pese a su inevitable forma política, giran en último término en torno a la emancipación eco- nómica. Por consiguiente, el Estado (el régimen político) es el elemento
18 Si bien no lo trataremos en este trabajo, esta reflexión es central para abordar la dialéctica
subordinado y la sociedad civil el reino de las relaciones económicas, el elemento decisivo (Engels, 1975: 74).
Dentro de este movimiento es fundamental estudiar las contradiccionesy las relaciones de fuerza,en sus dimensiones políticas, económicas y culturales.
La contradicción implica una relación de conflicto, de tensión entre dos par- tes. Cada una de esas partes tiene un interés particular o contrapuesto y busca resolver el conflicto según aquel interés. En América Latina podemos identificar al menos tres contradicciones. En primer lugar, el imperialismo (y las naciones a él alineadas) versus aquellos que buscan enfrentar esa dominación. En segundo término, las contradicciones entre las naciones que de alguna u otra forma bus- can mayores grados de autonomía frente al imperialismo en nuestro continente. Aquí podemos poner como ejemplo las contradicciones entre Brasil, Venezuela o Argentina, países que jugaron un papel central en bloque en el «NOALALCA»
pero que luego, producto de las disputas al interior de cada uno de esos países, y tras las muertes de Chávez y Kirchner, comienzan a tomar medidas de forma «individual» respecto de aquella acción inicial. Pensemos los intentos de algu- nos sectores de Brasil jugando a favor de la firma de Tratados de Libre Comercio (TCL), por ejemplo. Finalmente, las contradicciones al interior de cada nación
entre las clases sociales o fracciones de clases, a través de su representación política, principalmente entre quienes buscan enfrentar al imperialismo y quie- nes quieren mantener el status quo. Indudablemente, la contradicción fundamen- tal es la que nos enfrenta al imperialismo. Ahora bien, esta contradicción funda- mental se define en íntima relación con la tercera contradicción mencionada ¿Por qué? Porque como bien apuntara Mao Tse Tung:
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas. En cuanto a las contradicciones en el seno del pueblo, las que existen dentro de las masas trabajadoras, no son antagónicas, mientras que las existen- tes entre la clase explotada y la explotadora tienen, además del aspecto antagónico, otro no antagónico. Las contradicciones en el seno del pue- blo no datan de hoy, pero tienen distintos contenidos en diferentes perío- dos (Mao, 2012: 70).
Tomemos por ejemplo a Brasil. Allí, sectores de la burguesía representados por el Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en alianza con el
Partido de los Trabajadores (PT) de Lula enfrentaron al imperialismo y sus TLC
en favor de maximizar sus ganancias con políticas de inclusión social y para la reducción de la pobreza, al mismo tiempo que buscaron frenar permanente-
mente la concreción del Banco del Sur, cuya importancia para nuestra autono- mía regional no hace falta explicar. Actualmente, accionan para imponer al PT
la implementación de medidas de ajuste claramente antipopulares mediante leyes de flexibilización laboral y tratados de liberalización comercial que aten- tan contra el marco de integración regional19. Aquí vemos un claro ejemplo de
cómo el imperialismo actúa a través de fuerzas locales, no sólo atacando los intereses de la nación desde el exterior.
Estas contradicciones están íntimamente vinculadas con las correlaciones de fuerzas, esto es, la fuerza que cada una de las partes puede hacer para reducir a la otra. Es importante en este punto aclarar que las relaciones de fuerza no dependen únicamente de lo cuantitativo. Hay elementos de lo cualitativo, como graduaciones, proyectos estratégicos, los grados de acumulación, que se van constituyendo como herramientas políticas que inciden en ellas. Si las mayo- rías oprimidas y explotadas no poseen expresiones políticas que luchen por su emancipación, estarán siempre supeditadas a los sectores de la burguesía local que con mayor o menor grado pueden jugar para elevar los niveles de «autono- mía» pero no modificar las bases materiales y las relaciones sociales que deter- minan aquella condición.
Cada parte juega, a su vez, en varias contradicciones al mismo tiempo (la principal, la secundaria), por lo que en algunos casos una correlación de fuerza dada en un plano de la contradicción puede no ser suficiente para jugar exitosamente en otra contradicción. Para poner un ejemplo en lo que hace a nuestros países, durante los gobiernos kirchneristas necesitábamos avanzar en la profundización en lo que concernía a cambios estructurales para el beneficio popular, y debimos, como parte del campo popular, recla- mar por aquellos cambios sin erosionar el papel del gobierno que en ese sen- tido no avanzaba, pero sí lo hacía en el posicionamiento internacional. En todo caso, fueron las contradicciones propias de un bloque compuesto por trabaja- dores y por burgueses, pero que comandado por la burguesía mostró rápida- mente sus limitaciones.
Claramente, la integración de América Latina es un proceso dialéctico y que está atravesado por las contradicciones y correlaciones de fuerza que describimos. Sabemos que la idea de una «Patria Latinoamericana», «Nues- tra América», «Patria Grande» y proyectos similares fueron ya formulados en
19 Recordemos que, además, Brasil, como todos los países, juega en «varios tableros en simul-
táneo» y que no participa del proceso de integración latinoamericana solamente sino tam bién en el que lo implica en los Brics.
el siglo XIX por muchos de nuestros patriotas, entre los que podemos mencionar
al venezolano Francisco de Miranda, al chileno Juan Egaña, al guatemalteco José Cecilio del Valle, al mexicano José María Morelos, al rioplatense Mariano Moreno y, por supuesto, a San Martín, Bolívar y Monteagudo.
Sin embargo, los procesos de integración no son ajenos a las fuerzas que operan desde el exterior, cuyos intereses, como los de Estados Unidos, chocan con nuestros proyectos de unidad, como fue el caso del Congreso Anfictiónico, por citar uno de los más célebres ejemplos20. En el análisis dialéctico que pro-
ponemos, los proyectos del siglo XIX, así como los del siglo XX y los actuales en
el siglo XXI, no son hechos separados, sino que son parte de un proceso de
avances y retrocesos, en los que, por citar dos ejemplos, el ideario bolivariano del siglo XIX y el de Sandino en el XX son «recreados» (no «descubiertos») en el
siglo XXI para plantear puntos de acción concretos. Las relaciones de fuerza, los
sujetos participantes y las contradicciones pueden haber cambiado, haciendo que el proceso fuera «demorado» o «interrumpido» porque las correlaciones de fuerzas así lo determinaron. En otras palabras, en el momento de avance del imperialismo sobre nuestros países con el plan Cóndor, y digitando dicta- duras cívico-militares con la colaboración y el beneplácito de actores locales (recordemos que el imperialismo no es un fenómeno «externo»), la correla- ción de fuerzas perjudicó al movimiento popular, que en muchos casos se vio diezmado. Pero los efectos de esas dictaduras también operan sobre el pre- sente, sobre la subjetividad de las nuevas generaciones, que han dicho «nun- ca más», y hoy respaldan a gobiernos que han dado importantes pasos en materia de derechos humanos21.
Según Gastón Varesi:
Toda relación de fuerzas es dinámica y lo que parecía como el imperio indiscutido del gran capital y la hegemonía unipolar de Estados Uni- dos, con la Unión Europea como aliado, comenzó a deteriorarse y poco más de una década después de la caída del socialismo [del este] europeo y la disolución de la Unión Soviética, el «fin de la historia» proclamado
20 Recomendamos al respecto el trabajo de Horacio López (2004). Un fragmento del libro
puede consultarse en <http://www.elcefma.com.ar/wp-content/uploads/2014/10/MODULO 3.pdf>.
21 Es importante aclarar, sin embargo, que las luchas de los 60 y 70 y contra las dictaduras en
nuestro continente fueron luchas por cambios en las estructuras económicas, y las dictaduras, contraofensivas lanzadas para diezmar y liquidar aquellos intentos y avanzar en las modifica ciones requeridas por el gran capital (endeudamiento, privatizaciones, destrucción de las cen- trales sindicales clasistas, etcétera).
22 Ver su texto «Gramsci aplicado: el análisis de situaciones y relaciones de fuerzas como
instrumento analítico para interpelar nuestro presente», disponible en <http:// www.elcefma.com.ar/wp-content/uploads/2014/10/MODULO-2.pdf>.
comenzó a ser puesto en cuestión. La última década ha visto forjarse un cambio en las relaciones de fuerzas a nivel internacional. Por un lado, la comandancia unilateral de los Estados Unidos comenzó a ser contrape- sada por la conformación de un eje que articula a China, Rusia y sus aliados. Por otro lado, en el propio «patio trasero» de la potencia impe- rial surgieron procesos populares que avanzaron a convertirse en go- bierno, pusieron freno a la estrategia de subordinación económica que implicaba el ALCA y dieron paso al proceso de integración latinoamerica-
na más vigoroso desde la gesta independentista22.
La integración es un proceso dinámico, con avances y retrocesos permanen- tes, que responde además a necesidades que también cambian de manera cons- tante. Una de las grandes diferencias con el tipo de integración que vemos desplegarse en la actualidad es que no responde a modelos de integración «su- geridos» desde afuera, sino como producto de nuestros propios procesos, para lo cual debemos preguntarnos siempre a qué objetivos e intereses responde un determinado modelo de integración. Porque, sabido es, los Estados Unidos pensaron también modelos de integración para América Latina basados en el dominio de nuestros recursos y en la explotación de nuestra fuerza de trabajo (Panamericanismo, Tratados de Libre Comercio, Alianza para el Progreso, el
ALCA, etc.). Así observó oportunamente Rodolfo Puiggrós:
La Alianza para el Progreso comenzó con un desafío al marxismo y se extingue sin pena ni gloria, al reducir sus funciones a las de una sociedad de beneficencia. […] Ningún latinoamericano progresista se opone a la integración de nuestras naciones en una unidad continental. Pero hablar de cambios en el régimen de propiedad de la tierra y del mejor reparto de las riquezas y al mismo tiempo defender a las instituciones y a los intere- ses que sostienen el poder político-social de los terratenientes, de los espe- culadores y de los consorcios extranjeros, y plantear la integración escalo- nada de América Latina con el objeto de evitar la lucha de los pueblos contra el colonialismo y el imperialismo que es el fundamento de la autén- tica unidad continental, es no querer en la práctica lo que se dice desear en teoría (Puiggrós, 1965: 24).
Fidel Castro ha resaltado la importancia de comprender la existencia de la crisis civilizatoria causada por el dominio del capital financiero internacional y los monopolios imperialistas. Para enfrentar esta situación, nos propone pensar la unidad y la integración de Nuestra América desde una perspectiva cultural con centralidad en la batalla de ideas. Debemos preguntarnos: ¿Existe una ideo- logía detrás de los procesos integracionistas? «Por supuesto que sí», dirá Pui- ggrós. «Ideología y economía no sólo forman parte del mismo proceso, sino que se condicionan entre sí» (Puiggrós, 1965: 29). Por eso, la unidad «no es integral si sólo propone cambios y acercamientos cuantitativos en determina- dos sectores de la economía y defiende el inmovilismo en otros, así como la ideología y la política» (Puiggrós, 1965: 56).
Advertimos con preocupación que esto es lo que está sucediendo. La integra- ción desde una perspectiva de desarrollo de oportunidades relativas a cada una de las economías de nuestros países sin entender los grados de síntesis ideoló- gicas y políticas necesarias para la derrota del imperialismo, ha sido un freno en una integración en sentido emancipatorio. Estamos viendo que cuando los agentes locales del imperialismo llegan al Estado, enseguida se pronuncian y operan para erosionar los avances de nuestra integración en el sentido antes mencionado. Debemos entonces recuperar sin demoras, frente a los intentos de «desideologizar» la región, una visión y una política que llame a las cosas por su nombre como primer paso en la lucha por superar definitivamente la opre- sión imperialista sobre nuestros pueblos.
Bibliografía
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Zamorano, Carlos 2013 Etiología y sentido de la Ley Antiterrorista (Buenos Aires: Liga Argentina por los Derechos del Hombre).
Introducción
Pregunta extremadamente ambiciosa la sugerida en el título. Afortunada- mente, mucho se ha escrito sobre las empresas recuperadas en Argentina y las empresas de producción social en Venezuela. Nuestro interés se encuentra en pensar las empresas recuperas por los trabajadores/as (ERT), la experiencia que
emerge en momentos de crisis pero que se despliega y amplía en momentos, incluso, de expansión del capital.
En una abundante literatura sobre las mismas, suelen asignarles capacidad o potencialidad de constituirse en una alternativa a las relaciones mercantiles que impone el capital. Lo cierto es que, mientras afortunadamente abundan trabajos, análisis y reflexiones sobre la naturaleza de las ERT, sobre los meca-
nismos que despliegan en la producción y gestión de la misma, no hay dema-