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LA DIVERSIDAD EDUCATIVA

In document Guia Metodologica Para El Docente (página 102-107)

ESTRATEGIA DE ACTIVIDAD INTEGRADORA

Fase 5: Actividades de realimentación

XI. LA DIVERSIDAD EDUCATIVA

Hablar de una educación para la diversidad significa aceptar que las personas jóvenes y adultas tienen el derecho de aprender, algo que pueden conseguirlo si se les proporciona y crea con ellos y ellas ambientes estimulantes para impulsar aprendizajes significativos.

La modalidad flexible abierta a la diversidad busca conocer al estudiantado a partir de lo que necesitan, como valoran sus posibilidades y responden según la diversidad encontrada. Esto requiere por parte del equipo docente apertura y flexibilidad en su forma de trabajo.

Tomar en cuenta la diversidad permite conocer que existen diferentes caminos para acceder a los aprendizajes. La diversidad en el estudiantado es una riqueza para aprovechar en vez de un reto que enfrentar. Hoy en día, se busca ofrecer una educación para que todos y todas tengan éxito en el aula.

Para atender a la diversidad es importante reconocer que la enseñanza y la evaluación continua son inseparables; ambas tratan el proceso en vez del producto. El o la docente está siempre observando y diagnosticando al estudiantado para conocer las necesidades diferentes de cada estudiante. Se puede adecuar el contenido, el proceso o el producto esperado para aprovechar los presaberes y crear aprendizajes significativos.

Surgen también estrategias que facilitan una atención más enfocada a fortalecer procesos de aprendizaje pidiéndole al docente una adecuación de su rol, del rol del estudiante, de la organización del aula y de los contenidos programáticos. Se maximizan las capacidades y posibilidades del estudiantado para obtener mayores posibilidades de éxito en los procesos de aprendizaje y en el desarrollo de competencias.

Sin embargo, atender a la diversidad no se refiere solamente a un aula de inclusión, la cual tiene estudiantes con necesidades especiales, sino un aula con educación diferenciada para distintas inteligencias, experiencias, habilidades y necesidades ( Se incluyen las discapacidades). Es decir inclusión y atención a la diversidad no son sinónimos: La primera se refiere específicamente a un ambiente con estudiantes de necesidades educativas especiales, asociadas o no a discapacidad, la otra significa la diversidad general de la cual existe en cualquier grupo de personas aunque de educación especial y la atención a la diversidad son distintas, ambas fomentan la integridad e inclusión. Se brinda la posibilidad para que los jóvenes y adultos

estilos de aprendizaje se incorporen al sistema educativo y consigan el mayor desarrollo de sus capacidades personales.

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Lo más importante en esto es la técnica a aplicar, y el criterio de oportunidad para realizar las adecuaciones curriculares pertinentes. Esto implica que cada error sea una oportunidad de aprendizaje y no un fracaso.

La atención a la diversidad

La diversidad es una característica de la conducta y condición humana que se manifiesta en el comportamiento y modo de vida de las personas, así como en sus modos y maneras de pensar, circunstancia esta que se da en todos los niveles evolutivos de la vida y en todas las situaciones, aun sin dejar de tener presente que cada persona presente una estabilidad en su conducta, que le da coherencia a su actuación personal a nivel de actuaciones externas y de desarrollo interno personal. Esta diversidad tiene amplia repercusión en las aulas, puesto que en ese escenario educativo se dan de forma continua y permanente manifestaciones de la diversidad de los y las estudiantes que las conforman.

Cualquier profesional de la educación, que se aproxime a los estudiantes de los centros educativos, captará rápidamente la existencia de estudiantes diversos. Diversidad que se manifiesta en el ámbito educativo y que tiene su origen en factores diversos, derivados de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos y religiosos, así como de las diferentes capacidades intelectuales, psíquicas, sensoriales y motóricas y del rol sexual de los sujetos. Si bien estas diferencias han existido siempre, no han sido tenidas en cuenta, de igual forma y en todo momento, por el sistema educativo vigente en cada época y por los docentes que impartían enseñanzas en cada momento. La escuela aun reconociendo la existencia de la diversidad, ha llevado a la práctica un tratamiento educativo más o menos homogeneizante en aras de una supuesta efectividad y/o rentabilidad de recursos

Diversidad en educación.

Como regla general, entendemos que la mejor vía para atender a la diversidad es actuar, siempre que sea posible, en el aula ordinaria. En la sociedad, y en la escuela, lo natural, lo que se da, son los grupos heterogéneos, diversos, y es sobre ellos y desde ellos, donde es posible una actuación que permita el intercambio, el aprendizaje mutuo, el planteamiento y la resolución de conflictos....en definitiva, la educación y la formación para ejercer una ciudadanía crítica y responsable.

Entendemos que no hay estudiantes irrecuperables, que todos/as pueden progresar si tienen una atención adecuada. Que el progreso en el aprendizaje no depende tanto de capacidades innatas predeterminadas, sino de la calidad y cantidad de aprendizajes realizados y en este aspecto es clave la coordinación de los docentes y de éste con las familias. Que el aprendizaje es básicamente el resultado de la interacción social y por tanto depende en gran medida de las relaciones interpersonales y del clima afectivo. Que no puede haber aprendizaje si lo que se va a aprender está muy cerca de lo que se sabe o demasiado lejos y por tanto es necesario conocer el punto de partida de cada estudiante y valorarlo en función de sus progresos.

La práctica cotidiana nos demuestra que determinadas actuaciones ayudan a atender la diversidad. Por ejemplo:

• La estructuración de la clase en grupos heterogéneos, que funcionan de manera cooperativa, interactiva, que permiten aprender con y de los/as demás, permiten rentabilizar la actuación del docente y compensar en cierta medida. Es curioso observar cómo los estudiantes pueden convertirse en los mejores docentes de otros/ as estudiantes.

• La negociación con el estudiantado sobre los temas a trabajar, posibilitar su participación en el qué, cómo y cuándo, aumenta su interés e implicación en el trabajo y hace que los aprendizajes sean más significativos.

• Cuanto más variados sean los materiales curriculares empleados, más canales utilicemos para facilitar la información, más tipos de actividades propongamos y más recursos pongamos a disposición del estudiantado, mejor garantizaremos que más estudiantes tengan acceso y se interesen por aprender.

• Si hacemos consciente al estudiantado de su propio proceso de aprendizaje, aclarando desde el principio los criterios y estrategias de evaluación, será más fácil intervenir cuando sea necesario proponerle actuaciones de apoyo,

• Si practicamos una evaluación continúa, formativa y orientadora, basada en los procesos personales de cada estudiante será más fácil prever medidas de actuación que permitan compensar deficiencias y atender diversidades.

A todos los estudiantes debe posibilitárseles tener éxito en la sede. Plantearse objetivos posibles, contenidos básicos y actividades significativas que nos pueden ayudar en esa tarea.

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Creemos que es necesario que las instituciones educativas y más concretamente los equipos docentes pueden y deben decidir qué tipo de medidas son necesarias para que los estudiantes progresen en lo posible, aunque ello implique en algún momento la implementación de estrategias alternativas como: Agrupaciones flexibles, grupos taller, grupos de refuerzo... y cuantas otras medidas puedan poner en práctica, de manera creativa, los equipos docentes nos parecen justificadas siempre y cuando estén claramente definidos: Los objetivos a conseguir y los mecanismos para evaluar el grado de consecución de los mismos; las características del estudiantado a atender; los tiempos durante los cuales va a tener lugar la actuación; el perfil del docente que se va a ocupar de esa tarea (ha de tener relación con la finalidad de la actuación).

En la práctica concreta de aula, se reflejan como estrategias que ayudan a prevenir y resolver conflictos las siguientes:

→ El y la docente debe conocer sus propias limitaciones, que sea consciente de los condicionamientos institucionales, que ajuste sus expectativas como docente y como persona. → Tener la mayor información posible sobre el estudiantado, ayuda a comprender actitudes y actuaciones concretas. Para ello, es fundamental la colaboración de las familias y la tutoría individual.

→ Desarrollar actividades que posibiliten la cohesión del grupo y el apoyo entre sus miembros contribuye a que se generen menos conflictos y se resuelvan más fácilmente.

→ Promover y practicar una organización democrática del aula, en la que las responsabilidades estén definidas por el propio grupo y las tareas repartidas entre todos/as, en la que las normas sean establecidas por el grupo, así como las actuaciones en caso de incumplimiento, favorece un aprendizaje real en la práctica de lo que supone convivir, de las limitaciones a la propia libertad que supone la libertad del otro/a y de las responsabilidades que conlleva participar de manera crítica y constructiva.

Como propuestas concretas aportamos las siguientes:

Tener presente que los contenidos han de estar al servicio de los objetivos y nunca al revés. Cualquier planificación de contenidos debe posibilitar la asunción por el estudiantado de una serie de competencias básicas perfectamente definidas y comprobables; la presentación de cualquier contenido de una manera interdisciplinar permite una mayor comprensión del mismo, abre nuevos caminos al conocimiento y crea nuevas ilusiones para continuar aprendiendo. Hay que poner en práctica propuestas que impliquen una mayor flexibilización de tiempos y horarios. No todas las actividades precisan ni es posible hacerlas en sesiones de 90 minutos, ni en el espacio aula. También la organización ha de estar al servicio de los objetivos. Es fundamental posibilitar una coordinación horizontal de los equipos educativos. Deben planificarse tiempos para la reflexión, el intercambio y la formación conjunta de los equipos educativos.

Para que el aprendizaje sea lo más significativo posible se requiere que las actividades tengan sentido y se cumplan una serie de condiciones desde el punto de vista de la persona que tiene que aprender.

El aprender para jóvenes y adultos supone esfuerzo y normalmente no es una actividad espontánea y casual, aunque hay aprendizajes incidentales.

Por la diversidad en el aprendizaje de jóvenes y adultos influyen una serie de variables asociadas a la actividad misma del estudiante, tales como:

→ Los conocimientos previos que posee. → Los ritmos de aprendizaje.

→ Su atención.

→ Estrategias de conocimiento que utiliza. → La motivación para aprender.

→ Las manera o estilos en que se enfrentan a conocer la realidad. → Condiciones sociales, económicas y culturales.

y las externas, relacionadas con su entorno que básicamente serían la acción del docente tutor o tutora, su familia y su entorno laboral y estado civil.

Ante estas variables es necesario que se observe y se realice un diagnóstico de cada estudiante y se implementen acciones integrales y sistemáticas que impliquen el esfuerzo compartido y sostenido de todos los actores de la institución educativa involucrada./3

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