• No se han encontrado resultados

La esencia de la identidad desde la perspectiva terminological.

* Definición de la cultura.

2.1 La esencia de la identidad desde la perspectiva terminological.

La cuestión de la identidad, pese a la simplicidad de su significado, la obviedad de su esencia y de sus fines, surge como una cuestión compleja, como uno de los interrogantes importantes en el contexto de la práctica cultural. Según la apreciación del investigador, esta complejidad viene del eje del conflicto con lo que se denomina la “ilusión de la identidad” en nuestra época moderna, con la que el liberalismo centralista americano trató de comerciar, en diversos ámbitos culturales, en los países del tercer mundo, en un momento en el que las sociedades pequeñas intentaban aparecer como cohesionadas en su tejido sociológico, con el fin de conservar su identidad, para evitar diluirse en la identidad del otro, o desmembrarse, y por tanto perderse. En esta parte de la investigación, el investigador presenta una serie de definiciones centrales y enciclopédicas relativas a la identidad, desde diferentes ángulos del conocimiento, tal como sigue:

1

.

La identidad en tanto que principio filosófico95..

Se trata de una cualidad que se da en un ser, un elemento o una cosa y que la define. Cuando esa cosa es similar a otra en todo, se dice que tienen la misma identidad, como pasa por ejemplo con los gemelos, o bien cuando los nombres revelan el mismo significado

(Irán es el país de Persia). Los objetos pueden ser concordantes desde el punto de vista de la identidad, si todas sus características y relaciones son similares El objeto A y el objeto B tienen la misma identidad si y solo si todas las características que distinguen a A distinguen también a B, y viceversa (ley de Leibnitz).

La identidad como principio filosófico expresa la necesidad de una lógica, y confirma que un ser es en esencia siempre el mismo, y que no se confunde con lo diferente, pues es él mismo en su esencia. Como dice el principio de la identidad, la persona es ella misma pese a los cambios que experimente. La identidad, en la ciencia de la psicología, es ese proceso por el cual se conforma el ser humano, y adquiere conciencia del “yo” y de la “esencia”. Se trata del sentimiento personal de sentir el “yo” en todas las circunstancias y momentos. Al mismo tiempo se trata de lo que distingue a ese “yo” de los otros “yos”.

2. La identidad como categoría concreta y no abstracta.

El búsqueda de la punto de vista de los científicos soviéticos, al que se ha aludido supra, coincide en este punto con la propuesta de Kamil Al-Haj en la definición de la identidad partiendo de que se trata de algo concreto y no abstracto. Sus propuestas son como sigue96.

96 Comisión de científicos y académicos soviéticos, supervisada por M. Rosental y B. Youdin. Op.

Es una fórmula que expresa la equivalencia y semejanza de un determinado objeto o fenómeno con su esencia, o la equivalencia de diversos objetos. Los dos objetos A y B son concordantes desde el ángulo de la identidad si y solo si todas las características (y relaciones) que distinguen a A distinguen también a B, y viceversa (ley de Leibnitz). Sin embargo, dado que la realidad material está en vuelta en un proceso constante de cambio, no puede haber objetos cuyas identidades sean completamente concordantes en su esencia, incluso en sus características esenciales y fundamentales. La identidad es algo concreto, y no abstracto. Es decir, que incluye diferencias ocultas y contradicciones que se resuelven en el proceso de desarrollo que obedece a determinadas condiciones. La determinación de la identidad de las cosas exige que haya una diferenciación previa. Por otra parte, los objetos diferentes a menudo requieren la determinación de la identidad (para clasificarlos, por ejemplo), y esto implica que la identidad está ligada indisociablemente a la diferenciación, como si fuera relativa. Toda identidad de las cosas es transitoria y temporal, en tanto que se desarrolla y va cambiando de forma ineludible. Pese a ello, las ciencias exactas utilizan la identidad abstracta, es decir, la extraída por el método de renovación del desarrollo de las cosas, de acuerdo con la ley de Leibnitz, mencionada supra, siempre que la configuración de una idea de la realidad y su simplificación sean posibles y necesarias en las circunstancias concretas durante el proceso de aprehensión. La ley de la identidad lógica se conforma también en términos semejantes. Pero la amplificación en la aplicación de esta ley a la realidad, que es una de las propiedades de la metafísica, conduce al resultado que señala que las cosas no son susceptibles de cambio, que son fijas.

3. La identidad en tanto que marca de diferenciación.

Desde una óptica sociológica, ligada terminológicamente a la determinación del significado directo e implícito de la identidad, el investigador Gilles Ferioul asegura que la identidad no es otra cosa que un constructo sociológico que se basa en las manifestaciones del discurso de la diferenciación y la rectificación, ligado a otras ramas de la ciencia, como la psicología, el análisis psicológico y la filosofía, lo que lo convierte en una cuestión polémica. A este respecto, señala lo siguiente:97

La idea de la identidad incluye diversos significados: “nombra y destaca” (muestra), y “rectifica y diferencia”. Aunque se utilice en el lenguaje del discurso habitual, pertenece también a la terminología de la psicología, el análisis psicológico y la filosofía, y en grado menor a la terminología de la sociología. Se puede expresar de maneras diferentes, y hasta a veces contradictorias. Las correcciones y adaptaciones de Rudolph Gockel o de Ludwig Schultz apuntan a “fuertes contradicciones” o a cierta “proximidad”. Además de estas comparaciones, hay un elemento común, que es la polémica entre la esencia y el otro, y la vinculación dual entre continuidad y cambio, el fuero interno y los elementos externos.

Si bien algunos, como Erik Ericsson o Gegorge Med, encuentran en la identidad “una sensación intrínseca que refuerza la unidad de la personalidad y la continuidad temporal” (sensación que descubre la necesidad de considerar, rectificar y compartir), otros se adhieren a la tradición freudiana, y prefieren suscitar las relaciones conflictivas entre la reacción inconsciente y el yo, y el súper yo, y la comparación genética que defiende jean Piaget cuando se centra en el proceso de construcción social con impronta nocional, emocional y expresiva. Por lo tanto, y por medio del lenguaje, el individuo aprehende y adquiere un sistema de reglas y de leyes que le facultan para comunicarse con los otros y expresar su pertenencia a diversos grupos y su rechazo a otros. Asimismo, las decisiones se adoptan con respecto al otro (vinculación, hostilidad) o al “nosotros” (adhesión), o al hecho y a la conducta (creación), sin olvidar el papel de las apariencias (dualidad) o del futuro (proyecto). Cuando los partidarios de la teoría de la interacción simbólica, desde finales de los años 50, se preguntan por los fenómenos, enriquecen el debate, puesto que hablan, tal como hacen Howard Baker o Ervin Goffman de la conculcación de los criterios y la ruptura en las conductas o vías desviadas, la deformación y el marchamo o marca indeleble. Asimismo, el concepto del hábito aclara, desde otro ángulo, el problema de la construcción de la identidad, que no solo nos ayuda a entender mejor los procesos sociales en su dimensión dual, objetiva y esencial, sino que nos ayuda también en cuanto a las transformaciones continuas de estos procesos a través de un complicado conjunto de agrupaciones y polaridades. Así pues, estamos ante las relaciones humanas en las que la persona despliega sus esfuerzos para, armonizar, en forma de relaciones de colaboración, entre las fuerzas internas y las

externas del hecho que realiza, es decir, entre lo que es propio de él y lo que representa con respecto a los otros.

Los comportamientos en el trabajo, a título indicativo, no exhaustivo, pueden explicarse a través de un marco como éste. Si cualquier profesión se organiza en torno a unos valores propios de la misma, algunas profesiones poseen una identidad diferenciada, y constituyen entidades verdaderas: los marinos, los mineros, los trabajadores de la fundición, los trabajadores d ella imprenta, etc. En realidad, todos estos grupos no son concordantes ni armónicos. Los trabajadores del petróleo, por ejemplo, no tienen la misma cultura que los comerciantes, no es una cultura de especialistas. Asimismo, los administrativos y los médicos en las instituciones hospitalarias se diferencian en algunos puntos. Lo mismo sucede entre los ejecutivos y los administrativos de las entidades de investigación, que tienen una relación caracterizada por la tensión. En la industria de la construcción, lo que diferencia al trabajador cualificado (enlosador, yesero, etc.) del trabajador manual o sin calificación (chófer, por ejemplo, o albañil) es la destreza y el dominio técnico, y sobre todo la independencia y la capacidad de adaptación. Por lo tanto, hay una serie de formas cuya aparición debemos esperar. Desde este punto de vista, pueden distinguirse, tal como hace Renaud Sainsaulieu, cuatro modelos diferentes de identidades ligadas a los pueblos o a contextos determinados. La “identidad de fusión”, que, pese a incluir ciertas imprecisiones históricas, incluye a los que no tienen sentido d ella responsabilidad, o no albergan esperanza de superación, y hallan la motivación y cohesión en el trabajo de las clases populares. En cuanto a la identidad de la retirada, fue propuesta por Taylor, y representa los talleres de trabajo tradicionales. La mayoría de los trabajadores marginados o los trabajadores especializados o los emigrantes no encuentran en su entorno directo los empleos deseados, y pierden la motivación. La identidad de separación o de acercamiento se refleja en los sectores que se dirigen hacia la renovación, como el de los jornaleros cuya visión en el ámbito del desplazamiento es adecuada. Se establecen alianzas de forma selectiva dentro de los grupos cerrados. Finalmente está la identidad de la negociación, que destaca las competencias y capacidades de los expertos, que se dan en los funcionarios y administrativos, o en los técnicos expertos. Esta idea profundiza en las asociaciones grupales modernas, como las

que supervisan Philippe Bernoux y Claude Dubar en las diversas fábricas que se someten a transformaciones tecnológicas destacadas, donde les otorgan un lugar importante. Ha habido un acuerdo en la denominación de las identidades profesionales, que reúne de forma fiable la trayectoria personal con la trayectoria de comunicación, y los espacios de conocimiento de la legislación, las normas de pertenencia al grupo y los procesos de afiliación, trabajo propio o transformación.

4. La identidad en el contexto de sus sentidos y significados complejos..

No hay un único significado o sentido terminológico que gobierne el contexto de la definición de la identidad, sino que hay diversos contextos, entrelazados y complejos, puesto que el significado va evolucionando, y los sentidos van cambiando de una época a otra, de una filosofía a otra, de un entorno a otro, de una cultura a otra. Alcanzar una única definición supone restringir el significado conceptual de la identidad, reducirlo a un solo ángulo, lo que lo haría susceptible de caer en contradicciones.

Partiendo de ello, la investigadora Zineb Ali Mohamed considera que el marco dialéctico de la identidad en medio de sus diversos entornos lo hace algo de significado complejo, según la multiplicidad de datos, que se imbrican, en su mayoría, para construir los significados a través de formulaciones y contextos diversos. A este respecto nos dice98:

“Las definiciones que abordan el concepto de identidad cultural son muy diversas y numerosas. La última década del siglo XX, y los primeros años del siglo actual, han visto un incremento en el interés por el concepto de identidad cultural por parte de los investigadores de ciencias humanas y sociales”.

La identidad cultural, al igual que la vida, no puede conocerse abreviándola en elementos y componentes determinados, o abstrayéndola en ideas y dichos fijos, puesto que no es un ente fijo y absoluto que se sitúa dentro de los individuos, sino que es un proceso de lucha y de imbricación, de interacción entre lo antiguo y lo nuevo, entre lo heredado y lo importado, entre lo fijo y usual y lo extraño e inquietante. Es un proceso

98 Zineb Ali Mohamed, La identidad cultural, Biblioteca Anglo egipcia, El Cairo, 2013, pág. 32-

continuo, que se vive a cada momento, que se capta intuitivamente en un instante fugaz, que brilla como un relámpago en la corriente de las prácticas vitales, que se materializa en manifestaciones consecutivas.

La identidad cultural alude a la distinción del individuo, a la forma de percibir su esencia. Se puede distinguir entre la identidad esencial de los individuos, que alude al sentimiento del individuo en torno a sí mismo, y la identidad colectiva d ellos individuos, que se refiere al sentimiento del individuo de su propia esencia en relación con los demás individuos con los que vive. Por eso la identidad nacional se considera una clave fundamental de la identidad cultural. Del mismo modo, la identidad significa la individualización con respecto a la semejanza con los otros, debido a que se producen similitudes y diferencias entre el individuo y los demás.

Por ello la identidad significa la individualización, y la identidad cultural supone la individualización cultural con todo lo que el significado cultural incluye, es decir, usos, modos, conductas, inclinaciones y valores.

Fuad Al Bakri considera que la identidad cultural es un conocimiento, una percepción de la esencia nacional y sus componentes morales y valores. Los usos, tradiciones y religión son características que distinguen a un pueblo de otros pueblos.

La Organización Árabe de la Cultura, Educación y Ciencia (Alecso) asegura que la identidad cultural no es un conjunto inamovible de características, valores y tradiciones, sino que es un conjunto de sentimientos y hechos, de características históricas y dimensiones intelectuales, artísticas y espirituales, que parten de los datos vitales de conducta, y que se reflejan ene le diálogo, el desarrollo, el dar y el recibir, la creatividad y originalidad personal. Se repite la misma conducta en el marco de sus peculiaridades, puesto que es un movimiento interno constante, que se alimenta del legado antiguo de la sociedad y las capacidades creativas internas, así como de las contribuciones externas por vía de aprehensión y representación.

Se trata de un concepto social psicológico que refiere la forma en que el niño capta su propia esencia, la forma en que se distingue de los demás. También está ligado

estrechamente al aspecto cognitivo de los niños, puesto que cuanto más elevada sea la identidad cultural de los niños, mejor será su rendimiento académico.

Musa Ali considera que se trata de un conjunto de características esenciales fijas, tanto en las cosas como en los seres vivos y en las sociedades. El espacio tiene una identidad propia, y también con relación a las sociedades. Toda sociedad tiene una cultura distintiva, unos elementos geográficos e históricos y un legado cultural, todo lo cual se considera como los componentes más importantes d ella identidad cultural.

Isam Addin Hilal está de acuerdo con Musa Ali cuando define la identidad como el código por medio del cual el individuo puede definirse a sí mismo a través de sus relaciones dentro del grupo al que pertenece, y los demás pueden conocerlo en tanto que integrante de dicho grupo. Es un código en el que los elementos se agrupan a lo largo de la historia del grupo (historia), a través del legado creativo (cultural), y su impronta vital (realidad social).

La identidad cultural no es un legado rígido ni un mero conjunto de tradiciones, sino que es una dinámica interna, un proceso de creación constante de la sociedad con sus recursos propios, que alimenta la diversidad interna, sustentada de forma consciente y buscada, y que acepta las aportaciones provenientes del exterior, asumiéndolas en caso de necesidad. Esta es la condición fundamental para el progreso de los individuos, las sociedades y las naciones.

Salama Ahmed añade a la definición de Mohamed Ibrahim que la identidad cultural es un conjunto de características distintivas de los individuos de una cultura determinada, que engloban y se apoyan en la religión, el grupo étnico, la nación, la familia, la clase social, la posición económica, el género, las actividades de ocio, las costumbres alimentarias, la vestimenta, y la pertenencia a un grupo determinado.

O bien se trata de todas las características distintivas de la nación, como la lengua, la religión, la historia, los métodos de pensamiento, las vías de conducta y proceder, y otros elementos que preservan su personalidad a lo largo de la historia y la distinguen de otras naciones.

La identidad cultural se define como los valores culturales, el modo de vida, las prácticas y otras características de un grupo o grupos del que participan los individuos o al que se adhieren. Generalmente se conoce a los individuos en tanto que miembros de esos grupos culturales.

Sami Nisami está de acuerdo con lo anterior y considera que la identidad cultural es la realidad de algo que lo distingue del otro, o bien es una unidad esencial, o es la esencia que permanece fija e inmutable a pese a los cambios de los accidentes.

Tras la exposición previa del concepto de identidad cultural, resulta obvio que la identidad cultural es la cultura expresada por la identidad de una nación determinada, el producto de todas las experiencias que ha tenido esa nación a lo largo de los siglos, el mantenimiento del legado cultural, la especificidad cultural que distingue a un pueblo de otro, algo susceptible de evolucionar y renovarse, pero preservando sus características fijas, que se han conformado por obra de la historia, la lengua, los valores y la religión.

Para proceder de modo práctico, podemos definir la identidad cultural como un grupo de nociones, valores, tradiciones, usos, lengua, religión, características sociales, históricas y culturales que distinguen a una sociedad de otra, y que hacen sentir al niño orgullo de pertenencia a la sociedad en la que vive.

A la vista de lo anterior, la identidad cultural no es un ser fijo y absoluto, sino una dinámica interna. Podemos definir los rasgos de la identidad cultural como sigue:

1. La identidad cultural no es un ente fijo y absoluto, sino una dinámica interna que se manifiesta en el modo de vida imperante en la sociedad, y que está ligada a la impronta personal del individuo, con su lengua, costumbres, tradiciones, y valores propios de esa sociedad.

2. La identidad cultural supone las características que distinguen unos pueblos de otros, características ligadas a las conductas públicas y a los modos de relación dominantes entre ellos.

3. La identidad cultural opera en la manifestación de los elementos comunes de una nación, es decir, sus valores, costumbres y conductas.

4. La identidad cultural se basas en numerosos elementos, entre ellos la lengua, la religión, las costumbres, las tradiciones, etc. A pesar de que haya muchas visiones distintas de la definición y conformación de la identidad cultural, ésta lleva en sí misma las características que la diferencian de otros conceptos. Al mismo tiempo está ligada a un grupo de conceptos distintos, lo cual exige conocer algunos conceptos vinculados a la identidad cultural.