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Avancemos ahora y demos una mirada sobre la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium

donde el obispo de Roma hace varias referencias sobre la dignidad y el compromiso que nace en el cristiano desde el bautismo, en un primer lugar, haciendo referencia a los laicos: la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del Bautismo (102) seguido, dándole el lugar que le corresponde en función de los demás sacramentos y de manera particular, al del Orden: El sacerdocio ministerial es uno de los medios que Jesús utiliza al servicio de su pueblo, pero la gran dignidad viene del Bautismo, que es accesible a todos (104) y finalmente, mostrando la dimensión misionera del bautizado: En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo

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misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador (120).

6.1 Aspectos importantes para Dionisio Borobio en la Evangelii Gaudium

Dionisio Borobio, reconoce en esta Exhortación aportes importantes a señalar, en función a los sacramentos, aunque sea otra su intencionalidad. Anota que los sujetos para evangelizar son, desde creyentes practicantes, no practicantes o indiferentes, lo cual ha de suscitar en nosotros una actitud de mayor compromiso frente a estas realidades, y en las que no habría que olvidar su inclusión en la celebración pascual de los sacramentos. Se nos habla de misión, una misión que hay que festejar, pero que a la vez implicar salir, anunciar, involucrarse, acompañar, fructificar por lo que se nos insta a elaborar una pastoral que se proyecte a estos nuevos desafíos dentro de la vivencia sacramental94.

Destaca su postura frente a la evangelización que guarda relación con las intuiciones del Papa Francisco, señalando como punto de partida de la misma el simple hecho de realizar siempre una preparación previa a los sacramentos, donde pueda ponerse en práctica todo lo que comporta evangelizar, desde el hecho de acoger amablemente, procurar un buen ambiente, que elimine todo tipo de tensiones, el cuidar que los cantos, lecturas sea acordes con la ocasión, todo esto para que pueda abrirse todo el contenido de la mistagogía de la celebración de los sacramentos que debe buscar introducir a la fe del misterio que se celebra95.

Debemos acoger de manera particular y misericordiosa a los sujetos que manifiestan interés en participar de la vida de la Iglesia por medio de los sacramentos y procurar en ellos una identificación con una fe encarnada, una fe que va a acompañar su vida concreta, la que no se deja cuando entramos en el templo, Puesto que ingresamos al mismo con todo lo que somos y tenemos, pero con anhelos que deben ser conducidos, acompañados, iluminados y alimentados adecuadamente.

94 Cfr. Borobio. Implicaciones Sacramentales de “Evangelii Gaudium”. 239-241. 95 Cfr. Ibíd., 242-243.

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La postura del Papa Francisco es clara: téngase un comportamiento adecuado frente a los sujetos de los sacramentos, considerando que muchas veces viven en un realidad contraria a los valores cristianos, y a la vez procurar revisiones de cada caso en todo nivel y especial en el eclesial para evitar en muchos casos algún tipo de abusos frente a la evangelización por medio de los sacramentos.

En cuanto a la crisis del matrimonio y la familia, si bien en todos los casos se debe actuar desde la misericordia, y nuestras celebraciones no pueden servir para convertirnos en acusadores o jueces últimos, también es verdad que muchas de estas situaciones contradicen el ideal evangélico y la doctrina de la Iglesia96.

Para ello, habría que mostrar a los sujetos de los sacramentos que ahora se habla de compromisos, responsabilidades, dignidades que nacen a partir de la recepción del Bautismo; hemos querido referir esto simplemente por la razón de que por medio de este sacramento, se abre en el cristiano una serie de posibilidades que van desde una identificación con la persona de Cristo, la liberación de sus pecados, el ser llamados hijos de Dios y hablar de una pertenencia a la Iglesia; Así lo consigna el CIC 849:

El bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo es necesaria para la salvación, por el cual los hombres son liberados de los pecados, reengendrados como hijos de Dios e incorporados a la Iglesia, quedando configurados con Cristo por el carácter indeleble97.

Se muestra en este canon que la salvación se va operando en la persona desde la identificación con el mensaje, mandato y misión de Cristo, quien por el sacramento ha cambiado a la persona y la hace parte del misterio de su vida, muerte y resurrección. A partir de las varias realidades a las que accede el bautizado, la que vamos a destacar de manera puntual es la configuración con Cristo.

96 Ibíd. 244.

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En esta línea están dados los aportes del Papa Francisco, cuando se ha dirigido a los matrimonios y las familias, buscando en todo momento que la vivencia de este sacramento se vea influenciado de un espíritu altruista que busca y se esfuerza por vivir ésta determinada vocación, en pro de una mejor sociedad, de una mejor manera de captar y vivir la realización de la plenitud del Reino en medio de este mundo.

7. APORTES DESDE LAS CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL