6. Marco teórico referencial
6.2 Fundamentos teóricos
6.2.3 La formación docente
La educación está en gran parte definida por el desarrollo y fortalecimiento de las competencias que los docentes adquieren a lo largo de su proceso de formación. Es por esto que comprender y reflexionar sobre los elementos de la formación docente ayudará a encontrar formas de mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
En este esfuerzo de comprender el proceso algunos autores han aportado elementos de conceptualización. Este es el caso de Correa (2001) quien define el proceso como aquel que vincula “la fundamentación epistemológica y científico disciplinar, la sensibilidad experiencial y la indagación teórica” (pág. 21). Por su parte Di Franco (2009) lo define como “aprender a enseñar en escenarios complejos, reales y dinámicos paralelamente a la apropiación de teorías que podrían ir contrastando con su adecuación a la realidad para aceptarlas, adecuarlas o desecharlas” (pág. 7).
La Oficina de Innovación Educativa con Uso de Nuevas Tecnologias (2013) define la formación docente como el “proceso de aprendizaje que involucra las acciones de aprender a enseñar y enseñar a aprender, a través del cual se desarrollan competencias profesionales y personales que permitirán a los docentes impactar favorablemente los contextos educativos” (pág. 23). En esta línea Angulo y Barquin (2009) aseguran que adicional a la adquisición de competencias relacionadas con el favorecimiento del aprendizaje también se adquieren los patrones de acción que conducirán la práctica docente.
Monereo (2000) añade la necesidad de que los docentes sean “buenos conocedores de sus materias, capaces de reflexionar sobre su didáctica, de tomar decisiones oportunas sobre el planteamiento de su materia en el aula y de dar respuestas adecuadas a situaciones educativas nuevas e impredecibles” (pág. 51).
En otras palabras, la formación docente trata del proceso recurrente donde se conciben experiencias que vinculan la práctica y la teoría del cómo enseñar y cómo aprender, inspirando a la reflexión y el desarrollo de nuevas acciones que favorezcan el proceso educativo, todo esto desde la perspectiva del docente y de la materia que ofrece.
Al lado de estos elementos, cabe señalar que la formación docente es una actividad en permanente perfeccionamiento que ha de adaptarse a las necesidades del contexto. Es por esto que en el contexto
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actual no puede ser ajena a la incorporación de las TIC ya que, según Aguiar y Farray (2005) , el rol del docente se transforma:
El nuevo profesor deberá ser el promotor de que cada alumno cree su propio paradigma, se apropie y sea dueño de sus saberes para luego compartirlos con otros y así crecer juntos. Deberá, asimismo, aprender a adaptarse a los vertiginosos cambios sociales que está operando de la mano de las Nuevas Tecnologías, aprender a aprender de las situaciones nuevas que se nos van presentando desde su compromiso profesional con la educación. No podemos seguir formando a las generaciones del mañana con las herramientas que formaron parte de nuestro pasado. (pág. 108)
En consecuencia, el nuevo docente se debe adaptar a los nuevos contextos de desarrollo educativo cumpliendo un papel de facilitador, donde ayude a los estudiantes a construir a partir de sus conocimientos y habilidades.
Para esta adaptación, la formación es el punto de partida para que los docentes aprendan a utilizar las TIC y cambien su forma de enseñar, esto de acuerdo a García-Valcárcel (2008) quien también afirma que:
La finalidad no es formar técnicos o profesores expertos en informática, en navegación por Internet o en telecomunicaciones, sino ofrecer a especialistas en educación una alfabetización tecnológica que constituya el primer paso para integrar estos recursos tanto en su trabajo personal como profesional. (Pág. 47)
En efecto, para que el uso educativo de las TIC genere procesos innovadores de integración, la UNESCO (2011) indica que es necesaria una reforma en la educación que demande nuevos roles docentes, nuevas pedagogías y nuevos enfoques en la formación docente. Así mismo establece que los procesos de capacitación que se ofrecen en varios países a cargo de expertos en centro nacionales y regionales no logran su objetivo, ya que no existe seguimiento y apoyo de estas prácticas al interior de las Instituciones. Para esta organización “un enfoque más acertado es el de proporcionar formación in situ en las escuelas que aborde las preocupaciones individuales de los profesores y este apoyado por la Dirección de la escuela” (pág. 37).
En los países de América Latina y el Caribe, este direccionamiento tiene eco. Esto lo demuestran las políticas en TIC de estas naciones, donde se logró establecer que el 81 % tienen como meta lograr la innovación o el cambio en las prácticas de enseñanza y aprendizaje, y el 71 % busca el perfeccionamiento profesional de los docentes. Ambas metas relacionadas con el desafío de mejorar la calidad de la educación (Hinostroza & Labbé, 2011).
En apoyo a estas políticas la UNESCO (2011) creó el proyecto de Estándares de Competencia en TIC para Docentes el cual define que tanto la formación inicial como el desarrollo profesional de los docentes deben comprender capacitaciones con experiencias enriquecidas con TIC. Para ello, los
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estándares desarrollados ofrecen orientaciones dirigidas a las personas encargadas de desarrollar programas de formación para la capacitación tecnológica.
Esencialmente estos estándares nacen del cruce de tres enfoques basados en el desarrollo de la capacidad humana:
Figura 9. Enfoques del desarrollo de la capacidad humana en el Marco de los Estándares de Competencia en TIC para Docentes (UNESCO, 2011, pág. 7)
Con seis componentes del trabajo del docente:
Figura 10. Componentes del trabajo del docente en el Marco de los Estándares de Competencia en TIC para Docentes (UNESCO, 2011, pág. 8).
Estos estándares son planteados para ser utilizados en forma modular, lo que no hace necesario ocuparse de todos los módulos en todos los cursos o actividades de aprendizaje en la formación docente. Se pueden diseñar ofertas que aborden sólo algunos de ellos, pero protegiendo la coherencia con los objetivos generales y la justificación del Marco de Estándares.
Alfabetización Tecnológica Profundización del Conocimiento Generación de Conocimiento
Comprender las TIC en la Educación
Currículo y evaluación
Pedagogía
Utilización de las TIC
Organización y Administración Desarrollo profesional de
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Para el ambiente de formación planteado dentro del presente proyecto de investigación se escogió el modulo que relaciona el enfoque de Alfabetización Tecnológica y el componente de Pedagogía denominado Integración Tecnológica.
El objetivo curricular de este módulo es lograr los:
Cambios en la práctica pedagógica que supone la integración de diversas tecnologías, herramientas y contenidos digitales en una clase, un grupo o en actividades individuales de los estudiantes para apoyar la instrucción didáctica. Los docentes deben saber dónde, con quién, cuándo (y cuándo no) y cómo utilizar las TIC para las actividades de clase y presentaciones. (UNESCO, 2011, pág. 20)
Los estándares también ofrecen una serie de competencias para los docentes, respecto al módulo de Integración Tecnológica, que deberían apropiar:
Integrar de manera didáctica las TIC en la adquisición de conocimiento y el aprendizaje de modelos teóricos.
Crear actividades de aprendizaje usando recursos TIC para soportar resultados educativos específicos.
Aplicar TIC de forma precisa y espontanea en interacciones de aprendizaje.
Diseñar presentaciones que incorporan adecuadamente recursos TIC.
Por su lado, la Sociedad para la Tecnología de la Información y la Formación Docente (2002), interesada en la creación y difusión de conocimientos sobre el uso de tecnologías de la información en la formación docente, ha identificado tres principios básicos para que el desarrollo tecnológico de los docentes resulte efectivo, a saber:
1. Debe integrarse la tecnología a todo el programa de formación docente. Los docentes deben aprender de forma práctica acerca del uso de la tecnología y de las formas en que ésta puede incorporarse a sus clases.
2. La tecnología debe integrarse dentro de un contexto. Se debe enseñar a los docentes conocimiento más específico, que vaya más allá de usar un computador, y así para abarcar la realidad educativa. Es necesario que se familiaricen con un amplio espectro de usos de la tecnología, para que lo puedan utilizar dentro de sus propios cursos y sus prácticas docentes. 3. Los futuros docentes deben formarse y experimentar dentro de entornos educativos que hagan
un uso innovador de la tecnología. Los docentes deben experimentar en su aprendizaje el uso innovador y creativo de la tecnología para poder aplicarlo posteriormente.
Al respecto, la OEI (2013) menciona que es necesario trabajar con los docentes en:
modelos diferenciados de formación continua, que tomen en consideración su trayectoria profesional, los años de experiencia, la edad en la que se encuentran y la carrera docente. Al mismo tiempo, son necesarios modelos que garanticen, además de una formación en las competencias docentes tradicionales, la utilización de metodologías flexibles del aprendizaje y de estrategias de
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investigación e innovación educativa, la incorporación de las TIC en la enseñanza y la capacitación de la reflexión sobre la propia práctica docente. (pág. 281)
En relación, la Oficina de Innovación Educativa con Uso de Nuevas Tecnologías (2013) añade más elementos a desarrollar en el contexto de las instituciones que son: “la formación basada en competencias, el fomento de una cultura de la creatividad y la innovación, la personalización, la colaboración, el aprendizaje no formal y el acompañamiento experto situado o coaching” (pág. 27).
Por consiguiente, se puede concluir que la formación docente establece características únicas que varían según cada docente, y que los resultados en la incorporación de las TIC en el ámbito educativo, se lograrán a medida que los docentes adquieran mayor experiencia y conocimiento frente a su ejercicio profesional en ambientes flexibles e innovadores de aprendizaje.