A lo largo de la historia los archivos han tenido la sola finalidad de ser fuentes de información de sus detentadores. Pero una vez perdida su utilidad inmedia- ta, los documentos sólo eran conservados y transferidos de unas generaciones a otra aunque generalmente no para el uso por parte del público, sino para recrear y mantener la memoria del pasado de sus dueños.
Recién fue en el siglo XVIII, cuando el Estado tomó conciencia de la importancia de los bienes del propio Estado, momento en que comenzó a forjar la idea de patrimonio público. Esta estuvo primeramente ligada a los monumentos y obras de arte, produciendo una libe- ralización de los restos del pasado,por lo que surgió así la categoría de archivo histórico. Y los que primeros actores que se acercaron a estos archivos fueron los eruditos ya los que se unieron con el tiempo los inves- tigadores.
Como señalara Hildesheiner “…mas allá de su misión tradicional en el sector especializado de la investigación histórica profesional, los archivos tien- den a convertirse en verdaderos divertimentos cul- turales” (2).En el mundo contemporáneo, el interés y acceso a los archivos se ha ampliado en un espec- tro por demás de interesante, dando lugar a su uso a los estudiantes, “amateurs”, aficionados, etc.
En la actualidad, la conceptualización de los archi- vos va unida al principio de la difusión y al acercamien- to a la cultura por parte de los ciudadanos. Lo que trae como consecuencia necesaria el estudio de la deman- da del usuario, el desarrollo de políticas de populariza- ción: servicios educativos, exposiciones, publicaciones y todo aquello que constituye lo que se ha dado en denominar la “función cultural” de los archivos, convir- tiéndolos en verdaderas empresas de servicios para los ciudadanos.
Particularmente, en el caso de los archivos docu- mentales de arquitectura, corresponde hacer una caracterización propia, ya que esta frecuentemente se convierte en contenedora de valores reconocidos por una sociedad, y se transforma de alguna manera, en objeto portador y transmisor de esos valores a través del tiempo y de las distintas generaciones, desempe- ñando un papel fundamental en la tradición de la sociedad que la produce.
Por lo tanto es necesario partir de reconocer desde la especificidad del material documental, a las características intelectuales, siguiendo por el formato de los documentos, a la determinación si es material antiguo y/o contemporáneo, si es de nivel uso público o privado, todo esto debe ser tenido en cuenta para poder fijar la políticas de guardado, conservación y consulta.
Las peculiaridades físicas de los archivos de arquitec- tura, tienen mucha influencia en la manera en que estos pueden ser tratados. Por eso es necesario estudiar los documentos que contienen en relación al peso, tama-
las unidades de información. En numerosos casos puede ser el responsable de la existencia, el manteni- miento, la atribución de recursos y la política de las unidades de información, ya sea directamente como la persona que toma decisiones o como parte de los consejos directivos de las instituciones. El usuario constituye entonces el que definirá la base de la orien- tación y la concepción de las unidades de información. Por lo tanto los sistemas a emplear deben estar refe- renciados a las característica, aptitudes, necesidades de las demandas de aquellos que utilizan el repositorio.
Por ello, en el proyecto “Sistemas digitales para la preservación del patrimonio documental”, se pusieron a prueba dos tipos de fichas para distintos usos: a.- uno interno en red que permitirá trabajar con la
información, la carga, registro y control por las per- sonas a cargo de la Dirección Nacional de Arquitectura, distrito Litoral y que a la vez que posi- bilite el acceso a las distintas delegaciones de la misma institución. En esta red interna, Intranet, se pondrán en relación los distintos archivos particula- res (planos, fotos, pliegos, etc.), de manera tal que se puedan relacionar las informaciones contenidas en los mismos.
b.- y por otra parte también nos abocamos al diseño de fichas que permitan la consulta desde el exterior a través de distintos niveles de accesibilidad de acuerdo al perfil del consultante y la confidenciali-
dad del material.
Todo lo anteriormente mencionada da cuenta de una lenta pero sostenida labor, que se inició como una expresión de deseo y hoy nos a permitido iniciar un camino que permitirá dar a conocer, interpreta y difundir los significados culturales y valores históricos y estéticos de las obras de arquitectura producidas por el Estado Nacional en el área Litoral.
Bibliografía
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• CRUZ MUNDET, José Ramón. (1996). Manual de Archivística. Madrid:Fundación German Sánchez Ruiperez. Biblioteca del libro. 2da Edición .
• GAËL DE GUICHEN. (2002). Primer Simposio Electrónico Internacional Conservación Preventiva en Bibliotecas, Archivos y Museos de 2002. • GONZÁLEZ, HORACIO. (2005). El archivo
como teoría de la cultura, en la revista La Biblioteca, vol. 1. 2004/5, Argentina. • GUINCHT, Calires, MENOU, Michel. (1990).
Introducción general a las ciencias y técnicas de la formación y documentación. Madrid: CINDOC; UNESCO. 2da. Edición.
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que debe ser accesible a fin de convertirse en un fondo activo.
En particular, en términos teoricos, con relación al tema de la conservación de la fuentes documentales, existe un eventual conflicto entre la intención de dar acceso a las colecciones y la de preservarlas para su uso futuro, sobre todo si se tiene en cuenta que hay ciertos tipos de accesos que anulan e impiden el acer- camiento a estos y que hay métodos de preservación que imposibilitan su uso inmediato.
Caroline Checkley-Scott, conservadora especializa- da en encuadernaciones antiguas, orientales y occiden- tales de The British Library, argumenta al respecto de la preservación del material de biblioteca y archivo, que es necesario tener en cuenta, “…todas las consi- deraciones gerenciales y financieras sobre almacena- miento, personal, políticas, técnicas y métodos, invo- lucradas en preservar el material de biblioteca y archivo y la información que éste contiene”.
En particular, el material con que cuenta el archivo de la DNA, está compuesto por originales de planos en papel vegetal, copias en ferroprusiato, así como de libros de registros de obras, fotografías de los proce- sos constructivos y pliegos licitatorios, entre otros documentos.
A partir de la prueba piloto iniciada por este grupo de investigación, el fragmento documental en estudio ha logrado su almacenamiento de manera legible y se se lo ha agrupado por tipo de obras. En el caso de los planos, la colección se halla organizada por carpetas correspondientes a obras específicas o bien, carpetas que agrupan un determinado número de diferentes obras. Criterios semejantes se emplearon para organi- zar el archivo fotográfico de los procesos constructi- vos o lo concerniente a expedientes escritos.
La documentación custodiada corresponde a obras ubicadas en el sur de la provinica de Santa Fe, a la pro- vinica de Entre Ríos, zonas lindantes de las provincias de Córdoba y Buenos Aires. El espectro de temas que
se guarda es amplio: escuelas y establecimientos educa- cionales de nivel medio y superior, edificios para corre- os, aduanas y equipamiento complementario, destaca- mentos de prefectura, hospitales y otros edificios pro- piedad del Estado Nacional, así como diversos monu- mentos históricos nacionales. Completan la colección documentación correspondiente a propiedades ecle- siásticas como templos y seminarios.
Considerando que el proyecto que se ha estado desarrollando tenía como uno de sus objetivo princi- pales, no solo el ordenamiento y digitalización del archivo sino también abrir este reservorio a la comu- nidad y posibilitar una consulta dinámica y lógica, se trabajó en el diseño de una estructura que permitirá por un lado el manejo interno y por otro la consulta externa. Dado que la difusión de la información es la razón de ser de las unidades de información y debe ser por ello su principal preocupación.
La difusión de la información puede hacerse a partir de las tareas emprendidas con el mismo documento primario o su reproducción, la referencia del docu- mento en forma de distintos productos secundarios, la información contenida en documentos terciarios y las fuentes de información.
El usuario que quiere acceder a la consulta, sin duda es uno de los componentes fundamentales de todos el sistema de información. Determinar su perfil ha sido una tarea irrenunciable ya que de ello dependió la manera de organizar el acceso. Para algunos el usuario, solo es considerado al final de la cadena documental cuando pide un servicio o suministro de un documen- to primario. Para nosotros esto no ha sido asi, ya que nos basamos en la idea de que con la que se trabaja en los sistemas que distribuyen grandes bases de datos legibles por ordenador, donde el usuario es la persona que consulta, entendiendo a este ultimo tanto el que carga la información como el que consulta la misma.
El papel de este último se sitúa en varios niveles, se presenta por lo general con una doble interacción en
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1- STRAUSS, LEVI. (2005, p. 53). El pensamiento salvaje. México FCE.1964, citado por GONZÁLEZ HORACIO: El archivo como teoría de la cultura, en la revista. La Biblioteca, vol. 1. 2004/5, Argentina.
2- HILDESHEINER, F. (1984, p. 22). Les archives… pourquoi? conment ? La recherche aujourd`huii dans les archives de France. Paris. Les editions de L`Erudit.
3- GAËL DE GUICHEN. (2002). Primer Simposio Electrónico Internacional Conservación Preventiva en Bibliotecas, Archivos y Museos de 2002.
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Nº 2, en uso de la facultad conferida por el decreto del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, inició los cursos nocturnos de estudios comerciales apli- cando el plan correspondiente a los cursos de “Auxiliares de Comercio”, en anexos al Colegio Nacional Nº 2. Convirtiéndose un año después en la Escuela Nacional de Comercio de Rosario. Esta escuela de Enseñanza Media Nº 433, General Manuel Belgrano, desde entonces funciona en el mismo edificio del Normal Nº 3.
Arq. Pablo Mercado