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2 Marco teórico

2.3 La gestión comunitaria como mecanismo de acción colectiva

De acuerdo con los conceptos que he desarrollado a lo largo de esta investigación y que hacen parte importante en la solución del problema de agua en la zona rural de Macanal, surge como alternativa la participación de una comunidad organizada

en el control y manejo de los acueductos rurales, adoptando las herramientas expuestas por Ostrom y teniendo en cuenta que la gobernanza de los bienes comunes resalta la interacción entre los diferentes actores involucrados, facilitando así la gestión comunitaria.

En el contexto colombiano es necesarioprecisar que:

“La gestión comunitaria es una respuesta espontánea y de acción colectiva para satisfacer las necesidades de abastecimiento de agua en una localidad, y puede entenderse como un modelo de gestión autónomo bajo el cual una comunidad se organiza y establece sus propias reglas para el aprovechamiento del recurso”. (Bernal, Rivas, & Peña, 2013, P. 161)26

Para Smits (2012) esta herramienta ha sido usada con frecuencia por diferentes comunidades rurales en Colombia como una alternativa en la administración del agua debido a que no ha existido una buena prestación en el servicio por parte del Estado, lo que genera la necesidad en la comunidad de apropiarse del manejo y administración de este para suplir sus necesidades.

De esta forma,

“En Colombia son más de doce mil las organizaciones comunitarias que proveen servicios públicos domiciliarios, las cuales suministran agua potable y saneamiento básico a cerca del 40% de los pobladores rurales en el país. Son sistemas de acueductos comunitarios que han logrado sobrevivir, por muchas décadas, a las continuas reformas administrativas y políticas, en las que se les desconoce y minimiza”. (Moncada, Pérez, & Valencia, 2013, P. 128)

Con esto se evidencia la forma en que la gestión comunitaria logra mejorar la calidad de vida de las comunidades en cuanto al tema de la prestación del servicio.

A partir de lo anterior, es necesario agregar que la participación comunitaria es un elemento clave en la gestión del agua que permite generar vínculos de confianza y cooperación en torno a un recurso de uso común y logra concientizar en el cuidado para el cuidado y manejo del agua.

En este sentido, con la entrada en vigencia de la Ley 142 de 1994 se da reconocimiento a las comunidades organizadas para la prestación del servicio de agua y saneamiento como alternativa que solucione esta problemática. La gestión comunitaria también busca establecer diferentes relaciones entre los actores que participan en los distintos proyectos del agua, buscando el apoyo, la capacitación y la asesoría y asistencia técnica que se requiere para la prestación eficiente del servicio.

Así pues, para Smits (2012) la gestión comunitaria ha presentado limitaciones en cuanto a las dificultades que tienen los prestadores comunitarios para realizar todas las actividades de operación, mantenimiento y administración del servicio. Para lograr esto, desde el año 2000 se empezó a pensar en que estos prestadores de servicios necesitarían un apoyo post-construcción27, el cual se brinda de forma sistémica y estructurada al prestador comunitario puntualmente, logrando reducir las deficiencias que presenta la gestión comunitaria en su fase de operación y mantenimiento.

Sin embargo, la gestión comunitaria se ve limitada para suministrar un servicio de óptima calidad y condiciones de potabilización, dado que no están en condiciones económicas ni técnicas para ofrecer este servicio en las mismas condiciones que lo puede proveer el sector privado o el Estado. Adicionalmente los procesos participativos de la comunidad en cuanto a las decisiones que se toman dentro de la prestación del servicio de agua, son complejos debido al beneficio individual que buscan los miembros de una comunidad sin tener en cuenta la colectividad. En algunos casos, la gestión comunitaria se puede ver impedida por la presencia de un determinado partido político que busca cooptar los intereses de una comunidad a cambio de votos en épocas de elecciones.

27 En cuanto al concepto de apoyo post-construcción Lockwood, a través de cita en Smits (2012), lo define como “el apoyo directo proporcionado por una entidad externa para el desarrollo de las actividades de operación, mantenimiento y administración del servicio” (2012, P. 4).

En este orden de ideas,

“El reconocimiento de los valores comunitarios desde la perspectiva conceptual y empírica constituye un llamado a la promoción de la gestión comunitaria como escenario para el desarrollo, y por ello numerosas estrategias de acceso al agua se han enfocado en el fortalecimiento de capacidades de la comunidad para la gestión local y el estímulo a la participación colectiva” (Bernal, Rivas, & Peña, 2013, P. 163)

Por otra parte, es necesario resaltar que una de las limitaciones más grandes que tienen que enfrentar las comunidades organizadas para llevar a cabo una gestión comunitaria es la misma legislación, pues los requerimientos que estipulan en la ley no están al alcance de la comunidad. Usualmente ellos no poseen los recursos socio-económicos ni técnicos para prestar el servicio en estas condiciones, lo que conlleva a sanciones costosas que muchas veces no están en condiciones de asumir. Adicionalmente, no reciben apoyo y asesoría técnica a largo plazo que les ayude a ser sostenibles.

Respecto del apoyo y asesoría que reciben las comunidades organizadas, se debe enfatizar que este apoyo no se puede quedar únicamente en la parte técnica y operativa, requiere además de un apoyo institucional que fortalezca la capacidad de gestión comunitaria. Los mecanismos que proporciona este apoyo institucional buscan acompañar la gestión comunitaria, orientando y capacitando a los individuos para enfrentar las limitaciones que se presenten en torno a los proyectos que se llevan a cabo para solucionar el problema de suministro de agua. Lo anterior hace referencia a las políticas, legislación y regulación establecidas para el manejo de los problemas relacionados con el agua y los lineamientos que deben seguirse para realizar una gestión comunitaria dentro de un contexto determinado. Igualmente, la gestión comunitaria debe considerar dentro de un marco institucional, la importancia y relevancia que tienen aspectos como la salud y la conservación ambiental, los cuales deben ser preservados de manera prioritaria.

La contribución que se hace a las comunidades rurales, con respecto al apoyo institucional, es el fortalecimiento de reglas existentes que, sean estas frágiles o sólidas, es necesario reestructurarlas a través de directrices acordes al entorno y a la problemática que se presenta. Así lo señala Lockwood: “el objetivo de los sistemas de mecanismos de apoyo institucional es proveer apoyo, capacitación, guía, motivación y, en los casos donde sea necesario, actuar de vínculo con otras entidades externas, ya sean gubernamentales o del sector privado” (Lockwood, 2002, P. 21). Dentro del apoyo institucional que se brinda a las comunidades organizadas, es fundamental la asistencia que se presta a la parte relacionada con el monitoreo y el control de la gestión, ya que es aquí donde se detectan las fallas o errores en los que se incurre y solo allí, a partir de las correcciones que se hacen se puede mejorar. Igualmente, mediante la coordinación y el acompañamiento en la gestión, se logran establecer relaciones y vínculos entre las comunidades y los actores externos como el Estado para fortalecer esta gestión.

Finalmente, se debe resaltar la labor que llevan a cabo las comunidades organizadas en Colombia, buscando reconocimiento y apoyo por parte del Estado y los organismos externos para realizar una gestión comunitaria eficiente y articulada que les permita la construcción y administración de acueductos comunitarios. Todo esto para solucionar y mejorar la problemática en torno al abastecimiento de agua potable y saneamiento básico en zonas rurales.

3 Análisis de la información recolectada: interpretación de la situación