3.1. El horizonte del método de la ética teológica social
3.2.4. La humanización de las distintas dimensiones sociales
En lo que se refiere al proceso de humanización por el que tiene que pasar todo lo que se refiere a lo económico, está el reconocimiento que detrás de los conceptos de trabajo y de capital están personas concretas, seguidamente se valora la doble inserción que tiene el
213 El a o de la Iglesia po los pobres, que es determinante y pertenece a su constante tradición, la impulsa a dirigirse al mundo en el cual, no obstante el progreso técnico-económico, la pobreza amenaza con alcanzar formas gigantescas. En los países occidentales existe la pobreza múltiple de los grupos marginados, de los ancianos y enfermos, de las víctimas del consumismo y, más aún, la de tantos prófugos y emigrados; en los países en vías de desarrollo se perfilan en el horizonte crisis dramáticas si no se toman a tiempo medidas coordinadas i te a io al e te . JUAN PABLO II, Centesimus Annus n. 57
214 Cf. JUAN PABLO II,
89 sujeto en la dinámica del trabajo desde la perspectiva del patrimonio, porque al laborar la persona participa de la creación dada a otros semejantes incluyéndose los recursos de la naturaleza y de lo que otros han trabajado continuando una técnica, producto de un proceso de perfección de instrumentos para la laboría. Por otra parte, en la dinámica de la labranza se busca en la reflexión moral del Papa polaco darle primacía a la persona sobre el instrumento- capital y sobre las cosas.
Siguiendo con este mismo proceso que conlleva el trabajo, se reconocen los derechos del operario como condición fundamental para la paz del mundo, el orden moral del subsidio de desempleo con el fin de otorgarle a los trabajadores desocupados y a sus familias una ayuda para su sostenimiento, se testifica como problema clave de la ética social la remuneración justa por el trabajo realizado, y se especifica como laboría, el trabajo del hogar y las funciones maternas. De la misma forma se pide organizar la labranza agrícola, desde sus procesos técnicos hasta las garantías para la vejez, el trabajo del minusválido, en donde se reafirman sus derechos, y se regulan las condiciones para el trabajo de los migrantes215.
Del mismo modo, en este ámbito se pide que todos los recursos que están a disposición del ser humano estén regidos por un objetivo moral, pues el simple acumular bienes y servicios no proporcionan la realización de las personas, además no traen la liberación de cualquier forma de esclavitud. Por eso mismo, se concibe que todos los bienes disponibles a todos deben ser orientados por una finalidad ética y hacia el bien humano. De esa manera, se cuestiona el fenómeno del superdesarrollo donde la excesiva facilidad de algunos grupos sociales para adquirir bienes servicios, pueden convertir a las personas en esclavas de la cultura de consumo216.
Desde la misma perspectiva anterior aparece el tema del desarrollo, que desde la enseñanza social eclesial va mas allá del aspecto económico, se sustenta desde la naturaleza creatural del ser humano que se simboliza en la tierra, con la que es modelado y el soplo de vida
215 Cf. JUAN PABLO II,
Laborem Exercens n.13. 216 Cf. JUAN PABLO II,
90 proveniente de Dios. En consecuencia, el ser humano está llamado a someterse a la voluntad divina que le limita el uso de las cosas, y en el ámbito práctico, se invita a la comunidad universal a que no asimile el desenvolvimiento en el dominio indiscriminado de la naturaleza y de la industria, “sino mas bien subordinar la posesión, el dominio y el uso a la semejanza divina del hombre y a su vocación a la inmortalidad”217. De igual forma, se
reafirma que el crecimiento debe estar unido con el respeto a los derechos humanos218. Es importante, reconocer que en el plano de la conducta humana, las personas llegan a ser responsables de los obstáculos que tiene el verdadero desarrollo, debido a que en ellos está la responsabilidad de decidir en las dimensiones política y económica. De ahí que, “se puede hablar ciertamente de „egoísmo‟ y de „estrechez de miras‟. Se puede hablar también de „cálculos políticos errados‟ y de „decisiones económicas imprudentes‟. Y en cada una de estas calificaciones se percibe una resonancia de carácter ético- moral”219. Asimismo, se
valora la conciencia de muchas personas que sienten propias las transgresiones a los derechos humanos, en donde la realidad adquiere una connotación moral, y se insiste en que no se reduzca el desarrollo a un problema técnico.
Juan Pablo II cuestiona el error antropológico de los sistemas económicos, porque han considerado a la persona como un simple elemento del sistema social, negándosele su autonomía e iniciativa. Este Papa insiste en que no se puede comprender al ser humano, abordándolo desde una perspectiva económica o desde una clase social, sino desde una perspectiva holística que integre la lengua, la historia y las actitudes que asume en su vida. En la misma línea de ideas, se reconoce que el mercado no da respuestas a todas las necesidades humanas y por eso, no se deben quedar insatisfechas sus cuestiones básicas permitiéndole el acceso al conocimiento y al desarrollo de sus capacidades y recursos. Al mismo tiempo, se debe concebir la empresa no como una producción de beneficios, sino
217
Cf. JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis n. 29. 218 La
conexión intrínseca entre desarrollo auténtico y respeto de los derechos del hombre, demuestra una
vez más su carácter moral: la verdadera elevación del hombre, conforme a la vocación natural e histórica de cada uno, no se alcanza explotando solamente la abundancia de bienes y servicios, o disponiendo de infraestructuras perfectas . JUAN PABLO II, Sollicitudo Rei Socialis n 33.
219 JUAN PABLO II,
91 como una comunidad de personas que espera obtener ganancias en lo humano y en lo ético220.