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FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL EN EL ECUADOR 3.1 La fotografía en territorio ecuatoriano

3.2. La imagen noticiosa nacional: origen y manejo

En Ante el dolor de los demás, Susan Sontag deja en claro la idea de que la muerte ronda desde el aparecimiento de la fotografía –algo que para nada pasa desapercibido en las tesis expuestas por Barthes-. Esta afirmación no resulta extraña, ni se desapega de la realidad, si se revisa el rol de la fotografía dentro del fotoperiodismo. Hay que recordar que las fotografías de la Primera Guerra Mundial, la mayoría anónimas, sentaron precedentes dentro del papel de los cronistas gráficos. Para la Segunda Guerra Mundial, donde toma su mayor auge el fotoperiodismo como género fotográfico, se contaba con registros como ¡Guerra contra la guerra!, de Ernst Friedrich, o con las primeras imágenes del mayor cronista gráfico del siglo XX, corresponsal de guerra, Robert Capa, queda claro que la muerte –como material de venta o sensibilización, dependerá de la mirada-, fue el centro –posiblemente, lo siga siendo-, de los fotógrafos que trabajaron a la imagen como elemento noticioso.

Ecuador no escapa de esta situación. Si bien los primeros fotógrafos del país trabajaron alrededor del retrato y montaron sus estudios bajo este género, aquello no impidió que registraran los sucesos políticos, culturales, sociales y económicos de mayor interés dentro de su localidad. No hay que olvidar que hasta finales del siglo XIX no era común el encontrar fotos impresas dentro de la prensa, y cuando aparecían no lo hacían de una manera habitual; pero el registro de acontecimientos noticiosos ya circulaban mucho antes, antecediendo su aparición en los medios impresos. Uno de los primeros registros que se enmarca dentro del plano fotoperiodístico es el ejecutado por Rafael Pérez, a quien ya se ha mencionado en líneas anteriores, gracias al trabajo realizado en torno a la figura del expresidente Gabriel García Moreno en su sepelio. Junto a esta imagen, también aparece la de la barricada liberal en la calle Espejo, en Quito, cuya autor fue Benjamín Rivadeneira. Tal como lo manifiesta Betty Salazar, difícilmente se sabrá cómo circularon

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estas imágenes por entonces, pero sí hay evidencias de que para finales del siglo XX circulaban como postales, alcanzando una considerable difusión.

Para inicios del siglo XX, el fotograbado, donde aún predominaba el retrato, sirvió como material ilustrativo en la prensa. También, las fotografías de noticias internacionales fueron adheridas a los medios impresos, que empezaron a preocuparse por la publicación de acontecimientos extranjeros, lo cual no habría causado un mayor impacto dentro de la sociedad. Esto, quizá, por el retraso en que las noticias habrían llegado al papel, considerando que, posiblemente, el telégrafo arribaba de forma mucho más veloz.

Como repunte de la fotografía dentro de los medios nacionales, puede citarse el trabajo de Alberto Mena Caamaño, a quien se lo puede calificar como el primer cronista gráfico. Mena Caamaño, amante de la cámara, documentó el asesinato del general Emilio María Terán, el 3 de julio de 1911. En la década de los 20‟, el periódico semanal, de distribución gratuita, Informaciones, permite que la fotografía tome protagonismo. Este medio surgió como iniciativa del presidente Isidro Ayora, quien buscaba la manera de publicitar su accionar. La fotografía estaba a cargo de Luis Ignacio Pazmiño, quien contó entre sus ayudantes con Víctor Jácome y Augusto de la Rosa. Estos dos últimos cronistas son todo un referente de la fotografía documental dentro de los medios. Su trabajo, junto al de otros exponentes como Luis Mejía y Luis Pacheco, ha sido considerado en varias exposiciones producidas en los últimos años.

Para la década de los 40‟, diarios como El Universo, El Comercio y El Telégrafo empleaban con mayor constancia fotografías. Además, estos publicaban imágenes de otros sitios que no sean sus sedes. Mucho influyó el envío por correo nocturno, propiciando que las fotos sean publicadas en ediciones de la mañana. Algo que hay que rescatar es que para esta época, los fotógrafos ya firmaban su trabajo, pues hay que recordar que el anonimato fue el enemigo principal de los cronistas gráficos de las primeras décadas del siglo XX.

A inicios de los 60‟ surgía el desaparecido Diario El Tiempo, periódico que contó con el profesionalismo de Luis Mejía, quien se convierte en una pieza clave en cuanto al cambio de formato de imágenes dentro de los rotativos. Hasta antes de esa época el formato empleado era de 6X6 centímetros. Mejía rompió este modelo al trabajar con una cámara de35mm que le permitió realizar fotos con aires artísticos, algo que llamó la atención de revistas como Vistazo y Estadio, que emplearon esas imágenes mejoradas en sus páginas a partir de los 70‟. Sin duda alguna, un gran avance dentro de la fotografía noticiosa, al menos desde la parte formal, fue el aparecimiento del rotativo quiteño: Diario Hoy, medio que alcanzó una gran aceptación por su presentación. Sobre su surgimiento, el historiador Enrique Ayala Mora redacta que:

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[…]En el Ecuador, la aparición del diario Hoy (fundado en 1982) constituye un hito, ya que fue el primero íntegramente producido con el uso de computadores. Tenía una nueva presentación “full color”, con una imagen de punta. Pronto todos los grandes diarios del país habían adoptado las nuevas tecnologías. Las primeras páginas habían eliminado totalmente la publicidad y competían con diseños muy atractivos que incluían el uso de fuentes de tipo únicas y amplios espacios para la graficación, aunque la gente no dejaba de quejarse por la reducción de los textos dedicados a las noticias23.

Para finales de los 90‟, el manejo análogo de la imagen va perdiendo vigencia. La fotografía noticiosa tendrá como soporte a la fotografía digital. Su uso fue ganando terreno durante los inicios del siglo XXI, dando paso a la extinción de la fotografía análoga en las salas de redacción. La era tecnológica, sin duda, ha mejorado a la imagen, en cuanto a calidad. Uno de los problemas que aparece, en torno a la era digital, es la crítica ante la posibilidad de falsear a la imagen, dadas las facilidades que brindan los avances tecnológicos. Los excesos, dentro de programas de mejoramiento de imagen, también incitan a dicha crítica. Pero, como se señaló en páginas anteriores, en La fotografía documental en la comunicación, el falseo de una imagen se centra en la alteración del contenido o en la descontextualización de la mismas, mas no en el mejoramiento de su presentación.