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1.3 El Desarrollo Sustentable y las Empresas

1.3.3 La importancia de comunicar a través de reportes e indicadores

Durante 1990, tal vez 5 años atrás la práctica de auditorias ambientales, el reporte, así como el arte de la auditoria social, comenzó a reunir defensores y expertos (Gray, Owen & Adams, 1996). Uno de los antecedentes del derecho a la información por parte de los grupos de interés en materia ambiental y posteriormente en lo referente a las prácticas sustentables, fue en los años setentas cuándo la Natural Resuorces Defense Council (NRDC) solicitó a la Securities Exchange Comisión (SEC) que ampliara los temas de reporte requeridos a las empresas. Por ejemplo, reportar información acerca del pago de multas revela sólo una parte de la historia; se omite información acerca del desempeño que va mas allá del cumplimiento de la leyes, como puede ser el uso del agua y energía, ciclo e impacto del producto y sistemas de manejo ambiental (White, 1999). Las empresas pioneras en materia de reportes ambientales fuerón: Shell en 1995 como consecuencia de los problemas que tuvo en Nigeria y en el Mar del Norte y Freeport-McMoran Copper and Gold Inc en 1999 (White, 1999). Como consecuencia de estos escándalos corporativos, existe una presión para los negocios por ser responsables (accountable) y transparentes en las actividades desempeñan (Di Piazza & Eccles, 2002) el reporte de sustentabilidad es una herramienta de comunicación que facilita responder ante dichas presiones.

Entre los grupos de interés que demandan información sobre las actividades de la empresa, más allá del desempeño financiero, se encuentran:

Inversionistas: Buscan evidencia de un buen gobierno corporativo (corporate governance), estrategia sólida de negocio y manejo efectivo del riesgo

Empleados: Esperan que las empresas respondan por sus actos ante la sociedad y el ambiente

Gobiernos y la Sociedad Civil: Cada vez ejercen más presión en los negocios para que estos reporten su desempeño social y ambiental (Brown, 2000) Particularmente las ONG’s involucradas con otorgar calificaciones a las empresas, necesitan de información ambiental y social. Por otra parte, esto permite a los gobiernos obtener información comprensible sobre el desempeño de las empresas (mas allá de la información relacionada con el cumplimiento de disposiciones legales).

Organizaciones comerciales y otros grupos de negocios: Les ayuda a responder sistemáticamente a los grupos de interés y distribuir la información

Contadores, auditores y verificadores: Un reporte generalmente aceptado de sustentabilidad análogo al del desempeño financiero se percibe cada vez como necesario.

Comunicarse con los grupos de interés es un método poderoso de construir confianza y lealtad así como de contribuir al desempeño del negocio (Wheeler & Sillanpaa 1998). Con esto, el reporte se hace indispensable para proveer una fotografía comprensible del desempeño de las empresas (White, 1999). Además, a través del reporte se hace posible que los distintos grupos de interés de la sociedad involucrados en el accionar de las empresas puedan verificar los resultados reportados relacionados a los distintos aspectos que cubre su política de RSE a través de sistemas de verificación o el diseño de indicadores de desempeño que permitan monitorear el logro de metas en el área (Núñez, 2003).

Por otra parte, el uso de indicadores hace posible reflejar las realidades del negocio, valores y cultura. La definición de éstos no debe verse afectada por metodologías prescritas, sin embargo, los estándares internacionales pueden jugar un rol importante en el desarrollo de indicadores, ejemplos de ello son ISO14031, Global Reporting Initiative (GRI), EL Global Compact, Sullivan Principles, ICC Business Charter for Sustainable Development y el WBCSD Eco-efficiency Metrics. Los indicadores deben reflejar que pueden cambiar de acuerdo a las necesidades de los grupos de interés y porque la misma naturaleza de la empresa es cambiante, en la medida en sus que sus impactos sociales, ambientales, operaciones, negocios, mercado y productos se modifican (Keeble, Topiol & Barkeley, 2003).

En materia de RSE si bien es cierto que la empresa determina que la motiva a responder ante sus impactos, no puede ser juez y parte de lo que hace y de lo que considera en este ámbito. Es a través de la comunicación, la transparencia y el uso de indicadores, que se hace posible medir los resultados e impactos frente a si misma y sus grupos allegados. La comunicación efectiva con los grupos de interés referente al progreso en materia económica, calidad ambiental y justicia social, se está convirtiendo en una característica de la responsabilidad corporativa del siglo XXI (Elkington & Wheeler, 2001). Hoy día, el éxito de las empresas o su salud debe medirse no sólo desde el aspecto financiero; también debe medirse por su desempeño ambiental, social/ético (Norman & MacDonald, 2003) y económico.

El tema del monitoreo y reporte por parte de las empresas se ha clarificado gracias a la llegada del desarrollo sustentable como un concepto significativo tanto para gobiernos y negocios (Schmidheiny, 1992; NU,1992) y

el Triple Bottom Line2. Ambos temas, también se han visto reforzados por el concepto de la RSE y la inclusión

de los grupos de interés como una práctica comúnmente aceptada en el ámbito de los negocios. (Elkington, 2001).

La rendición de cuentas (accountability) del conjunto de actividades de la empresa, el monitoreo de dichas actividades, la transparencia, el cumplimiento de la normativa y verificación externa de las políticas de RSE son los principales elementos que reconocen universalmente una gobernabilidad corporativa sana, así como algunos de los elementos determinantes para asegurar un desempeño social y ambientalmente adecuado de la empresa. El suministro de información relevante por parte de ésta, que incluya la información relacionada con inversiones y gastos ambiéntales y sociales, así como las políticas de RS implementadas y sus resultados en materia de derechos laborales y humanos, permite diseñar mejores indicadores para monitorear la actividad de las compañías. Dicha información también ayuda al diseño y evaluación de políticas públicas sectoriales de incentivos fiscales que estimulan el comportamiento social y ambiental responsable.

Finalmente, la rendición de cuentas responde a la necesidad de saber qué hace la empresa, cómo evita daños y administra los recursos; en este mismo contexto es necesario que al comunicar sobre las responsabilidades, se haga una clara distinción de los asuntos que le atañen a las corporaciones en los tres aspectos básicos de la sustentabilidad. Con todo esto, se permite que los grupos de interés cuenten con los elementos necesarios para conocer los compromisos y avances que la empresa tiene en esta materia así como el grado de eficiencia con el que la empresa se desempeña en materia ambiental, social y económica. En la medida en la que existan indicadores que hagan posible informar el progreso en los temas relacionados con las responsabilidades de las empresas en el contexto del DS, será posible hablar de avances en la materia.

Una vez revisados los elementos teóricos de la Responsabilidad Social Empresarial y el Desarrollo Sustentable a nivel global, se hace necesario entender, para objeto de este trabajo de investigación, que sucede a nivel internacional y nacional.