Los temas que hemos discutido hasta aquí son los generales de la epistemología de las ciencias naturales, En esta última sección
9 El ejemplo que utilizaremos pertenece a la epistemología de la biología. Si bie� .es cierto
que esta es la epistemología específica más desarrollada (después d;.l� de �a flslca,_ c.laro . está!, en principio, nuestros argumentos pueden extenderse a los anallsls eplstemologlCos específicos de otras disciplinas científicas.
queremos mostrar que existen problemas epistemológicos específi cos de las diferentes ciencias naturales. Tener en cuenta estas par ticularidades nos ayudará a construir una imagen más plural de las ciencias y puede ser de gran utilidad a la hora de su enseñanza,
La "veneración de la física"
La concepción heredada tomó como paradigma de disciplina científica la física clásica. Esta forma de entender qué es la ciencia se denomina "fisicalismo" (Mayr,
2006: 3D,
Echeverría,1 999: 771.
Nodeber(a sorprendernos entonces que las teorizaciones de la epis temología se adecuaran mejor a la física que a las demás ciencias,
Por ejemplo, la pretensión de que una ciencia deba identificar leyes universales (como las de Newton) ha sido cuestionada para el caso de la biología ," Aunque hace ya algunas décadas que la identificación de problemas específicos de las distintas ciencias dio lugar a las "epistemolog(as específicas", el arsenal teórico con que se abordaron inicialmente estos problemas fue el de la epistemología clásica fisi calista, Tal es el caso de los primeros libros de filosofía de la biología, como el publicado en
1 973
por un filósofo de la biología, el canadienseMichael Ruse (Mayr,
2006: 1 71 .
que, por así decirlo, intentaron "hacerencajar" la biología en el molde de la física.
En relación con estos problemas proponemos aquí dos ideas. La primera consiste en reconocer que las diferentes ciencias tie nen rasgos epistemológicos específicos que las hacen, en alguna medida, únicas y que, por lo tanto, la epistemología no puede pretender que todas las ciencias "encajen" en unos esquemas teó ricos "hechos a medida" de la física, La segunda idea es que los desarrollos de las epistemologías específicas son interesantes para tener una visión amplia de la actividad científica y son de particular interés para la enseñanza de las ciencias (Adúriz-Bravo, Erduran y Meinardi,
20021.
tú Debemos aclarar que las críticas clásicas a la concepción heredada no se refieren a la
escasa adecuación de esta epistemología a las ciencias distintas de la física sino a su inade cuación para dar cuenta de la naturaleza de la propia física.
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13 z w 13 z w '" <( u :o o wAlgunas particularidades de la biología
Siguiendo con el ejemplo de la epistemología de la biología, comentaremos brevemente un rasgo epistemológico propio de la biología: la "doble" causalidad. El hecho de que todo fenómeno bio lógico puede entenderse como consecuencia de dos tipos de cau sas: las "causas próximas" y las "causas últimas" IMayr, 1 998: 86]. Entenderemos mejor este concepto con un ejemplo. Pensemos en una especie de mariposa que posee una coloración muy semejante a la coloración de la corteza de los árboles en que habitualmente se posan. Podríamos ahora preguntarnos por qué esa especie tiene esa coloración. Un biólogo podría respondernos algo así: "los individuos de esta especie poseen ciertos genes que codifican ciertas proteínas cuya estructura hace que reflejen luz de determinada longitud de onda, de modo que el resultado es ese color pardo, tan parecido al color de la corteza". Esta explicación es, en principio, una posible res puesta a la pregunta "¿Por qué estas mariposas tienen un color tan semejante al de la corteza?". Pero alguien podría sentir que no todo está dicho y preguntar por qué estas mariposas tienen esa coloración y no otra. Si volvemos a la respuesta anterior e insistimos con, por ejemplo, la identificación de ciertos genes, nuestro crítico imaginario dirá : "De acuerdo, pero por qué estas mariposas tienen esos genes Iy proteínas, etc.) y no otros". Entonces, otro biólogo podría decir que lo que sucede es que, en el pasado, aquellos individuos que nacieron con esos genes Iy que, por lo tanto, presentaban un color semejante al de la corteza) tuvieron más probabilidades de sobrevivir porque eran menos detectables para sus depredadores. Por el mismo motivo, estos ejemplares tenían también mayores probabilidades de reproducirse que aquellos que tenían genes alternativos, por lo que aumentó la frecuencia de individuos con estos genes len detrimento de la frecuencia de individuos con genes alternativos]. Esta explica ción parece tan pertinente como la primera. Pero, entonces ¿cuál de las dos respuestas es la más adecuada? La respuesta es que ambas son igualmente adecuadas. La primera identifica las "causas próximas" del rasgo. Se trata de los mecanismos físicos, químicos y . fisiológicos inmediatos que producen el rasgo en el organismo. Este tipo de respuesta es dada por la fisiología, la genética, la embriología,
etc. Es la denominada "biología funcional"," que nos dice cómo se construye y funciona el rasgo en el organismo individual. La segunda respuesta identifica las llamadas "causas últimas" y nos las brinda la denominada "biología histórica o evolutiva" IMayr, 2006: 40-41]. En este caso, se recurre a la historia de la especie para explicar por qué el rasgo es el que es y no otro alternativo ." Esta "doble causalidad" no es pertinente para la física ni para la química.
Otro rasgo epistemológico propio de la biología lo constituye el rol de las explicaciones funcionales [o, más en general, las explica ciones teleológicas]. Analizamos este tema en nuestro capítulo sobre evolución.
Así, comprender en profundidad una ciencia implica comprender también las peculiaridades epistemológicas de dicha ciencia.
El problema del reduccionismo
Para finalizar, comentaremos de una manera muy breve13 el pro blema del reduccionismo. Se trata de un problema epistemológico que aún despierta tensiones en ámbitos científicos -aunque muchas veces con escasos fundamentos- y que tiene una notable relevancia para la biología. En epistemología reducir significa, en términos gene rales, transformar algo en un objeto considerado como anterior o más fundamental [Ferrater Mora, 1999: 3026]. Lo que nos ocupa aquí es la posibilidad de reducir la biología a la física. Pero, precisando un poco el problema, descubriremos que "reducir" puede significar cosas bien distintas. Podemos entonces distinguir entre dos grandes tipos de reduccionismo: el reduccionismo ontológico y el reduccionismo semán tico Itambién llamado reduccionismo explicativo, teórico o epistemo-
1 1 La distinción entre "biología funcional y ··biología evolutiva" y algunas de sus consecuencias
epistemológicas es analizada en Caponi (2001 L
12 Suele deórse que las causas últimas responden el "por qué" y las causas próximas el
"cómo" del rasgo analizado. Sin embargo, esta distinción lingüística no es estricta. De hecho, en nuestra exposición mostramos que la pregunta " ¿por qué?" puede remitir a ambos tipos de causas: porque tienen esos genes (causas próximas) o porque fue selecdonado por los depredadores (causas últimas).
13 Para un análisis profundo de este tema véanse los artículos del filósofo de la ciencia Gus
tavo Caponi (Caponi. 2007, 20041.
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:::J O wlógicol. El primero se refiere a la reducción de unos objetos a otros (organismos a moléculas, por eJemplol. mientras que el segundo se refiere a la reducción de unos enunciados a otros (leyes biológicas a leyes físicas, por eJemplol. El tema es relevante para analizar la rela ción entre la biología y la física. Así, un reduccionista ontológico diría que, en definitiva, los sistemas biológicos están formados exclusiva mente por aquellas partículas elementales que estudia la física (áto mos, electrones, etc.!. También se afirma que los procesos biológicos a nivel molecular están regidos por las leyes de la física y la química. El reduccionista semántico, por su parte, diría que las leyes y teorías de la biología constituyen un caso particular de las leyes y teorías de la física o, lo que es equivalente, que las teorías de la biología pueden derivarse lógicamente de las de la física. También podríamos definir un reduccionismo metodológico que, sin sostener ninguna de las dos posturas mencionadas, afirma que los fenómenos biológicos se estu dian mejor en sus más bajos niveles de complejidad, en definitiva en el nivel de átomos y moléculas (Dobzhansky y cols., 1 980: 486-4921.
Aceptamos el reduccionismo ontológico, ya que negarlo implicaría suponer que los seres vivos están constituidos por "algo más" que átomos y moléculas, lo que nos acercaría a las tesis del vitalismo (op. cit. : 4861. Al menos en ciertos casos, podríamos aceptar cierto reduc cionismo metodológico moderado. Por ejemplo, sería necio negar la pertinencia y potencia de los conocimientos de la biología molecular para la comprensión de fenómenos biológicos en niveles superiores. Así, sería absurdo no reconocer que la comprensión de los procesos físico-químicos que se dan en la transmisión del impulso nervioso es pertinente para comprender la conducta de un animal. El problema se presenta con el reduccionismo semántico, es decir, con la reduc ción de unas teorías a otras. En el caso que nos ocupa, esta forma de reduccionismo supone que "Todo en la naturaleza viviente puede ser reducido a la química y la física" (Mayr, 2006: 941. Lo que esta forma de reduccionismo fomenta es la veneración de la física (Putnam, 1 9731. es decir, se trata de otra expresión del ya mencionado fisicalisma.
Señala Mayr:
El físico más pragmático confiesa que los avances espectaculares de la física del estado sólido y de Las partículas eLementaLes no han tenido
reaLmente ningún impacto sobre el concepto del mundo medio. L.,], En realidad, ahora es bastante evidente que un conocimiento exhaustivo de Los protones, Los neutrinos, los quarks, Los electrones y cualesquie ra otras partículas elementales que pudieran existir no ayudaría en absoLuto a explicar el origen de la vida. la diferenciación por medio de La ontogenia, o las actividades mentales del sistema nervioso central. Las afirmaciones opuestas, hechas tan a menudo por reduccionistas excesivamente entusiastas, carecen de fundamento [Mayr, 2006: 1 001. Algunos reducc'lonistas epistemológicos sostienen que esta reducción no es posible ahora, dado el actual estado del conocimien to, pero que lo será con el tiempo. Esta afirmación es, sin embargo, difícil de sostener ya que supone avances científicos no especificables (Dobzhansky, y cols., 1 980: 4921. Tomando el ejemplo de la biología evolutiva, las pretensiones del reduccionismo epistemológico pare cen aún más insostenibles. Pensemos, por ejemplo, en la posibilidad de traducir el concepto darvviniano de "valor adaptativo" a términos físico-químicos. Podemos concluir que muchos años de debate y numerosos intentos han llevado al fracaso de la empresa reduccio nista (en su sentido semánticol. La mirada reduccionista de las cien cias, si bien aún vigente en algunos científicos, es el resabio de una posición anticuada que hoy en día tiene escaso sustento dentro de la discusión académica (Mayr, 2006: 1 081.
Con estas reflexiones sobre la ep'lstemología específica de la biología concluimos este capítulo. Nuestra exposición ha estado cen trada en el cuestionamiento de ciertas concepciones ampliamente difundidas sobre la ciencia y hemos ofrecido una visión alternativa. Un aspecto importante de esta alternativa, que queremos resaltar en estos párrafos finales, es que no implica una adhesión a las visiones relativistas. Nuestra visión crítica podría hacer que algún lector razo nara: "Pero si la observación no es totalmente objetiva, si la ciencia está bajo la influencia de infinidad de factores personales y sociales, y si los científicos no describen la realidad directamente sino que cons truyen modelos de esa realidad, ¿por qué deberíamos entonces creer que esos modelos son más cercanos a la realidad que, pongamos por caso, los de la religión o los de los mitos tradicionales?". Para prevenir esta conclusión, que creemos injustificada, hemos señalado
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=> o wque es posible admitir esta visión crítica de la ciencia y sostener, al mismo tiempo, que el conocimiento científico " dice algo" sobre la realidad. Es más, podemos sostener aun la idea de que el conoci miento científico es, en este sentido, el más "potente". Son varios los argumentos con que podemos sostener esta conclusión. Mencionar, por ejemplo, el hecho de que la ciencia, a diferencia. de otros siste mas de pensamiento como la religión, implica una continua revisión de sus modelos que lleva a la modificación o al reemplazo de unos modelos por otros más adecuados. También la creciente capacidad que la ciencia y la tecnología han desarrollado a fin de manipular el mundo, para bien y para mal. Como ejemplo, podemos mencionar a Pampa Mansa, una vaca clonada y transgénica. Sus células tienen el gen humano que codifica para la hormona de crecimiento humano y dicho gen se expresa en las glándulas mamarias. El resultado es notable: se trata de una vaca que produce leche con hormona de crecimiento humano, necesaria para ciertas terapias médicas [Curtis y cols., 20081. El hecho de que los biólogos hayan podido producir una vaca como Pampa Mansa es una evidencia de que los modelos. de que disponen estos biólogos sobre qué son y cómo funcionan los genes, y otras entidades biológicas, dicen algo relevante sobre la realidad.
La ciencia es, sin dudas, uno de los modos más sofisticados y potentes que la humanidad ha desarrollado para comprendery trans formar el mundo. Al mismo tiempo, la ciencia es parte de la compleja trama de nuestra sociedad y, como tal, i nfluye sobre y es i nfluida por todos los demás componentes de dicha trama. Por último, es una actividad hecha por hombres y mujeres que persiguen ciertos fines, algunos personales y otros institucionales o sociales, fines que res ponden a ciertos valores y que condicionan, en alguna medida, los modos y los resultados de la investigación científica.