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La insostenibilidad de una ciudad escaparate

¿Cuales son pues las fragilidades de este modelo?

Antes de todo podemos indicar un problema de autenticidad y de memoria. Al someterse a las necesidades del mercado turístico lleva casi inevitablemente a una simpificación y comercialización de la memoria y de la cultura. La transformación de la ciudad en producto turístico genera la necesidad de crear una marca, lo que requiere la simplificación de la identidad cultural de la ciudad. Lo que se cuenta y se vende es una parodia de la ciudad, una historia simplificada y reconstruida para que sea interesante y atractiva a ojos de un turista, sin demasiado interés por los matices. Este empobrecimiento puede llevar a una pérdida de las raíces de la comunidad anfitriona, que acaba reconociéndose en ese cuento simplificado.

Por otro lado, a nivel más material, los nudos de la ciudad escaparate son dos: la equidad

el consumo de recursos

De hecho los que más resienten la transformación de una ciudad tradicional en

ciudad escaparate son las clases medio-bajas: éstas son las personas que tienen difícil

acceso a los bienes primarios, que no encuentran pisos asequibles, que viven en barrios con pocos servicios y de baja calidad. En estas ciudades el umbral de “pobreza” es más elevado que en otras, ya que en la mayor parte de la ciudad todo es muy caro, porque

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Alessandra Antonini, La medida de la sostenibilidad de la ciudad histórico-turística

Tesi di Dottorato in cotutela in Progetto Ambientale dello Spazio - in Sosteniblidad, Tecnología y Humanismo Università degli studi di Sassari – Universitat Politécnica de Catalunya

todo está pensado para los turistas, que suelen tener un nivel adquisitivo medio alto y que en los días de vacaciones suelen tener una propensión al gasto diferente de la que tendrían en su casa. Por eso quien puede vivir de forma estable en la ciudad turística es una parte de la población local, los más ricos, mientras los demás quedan relegados en las trastiendas de la ciudad.

Por otro lado el hecho que buena parte de la ciudad tenga como usuario principal los turistas hace que el consumo de recursos y la generación de impactos suba de forma significativa. ¿Cuántos turistas en sus vacaciones están dispuestos a diferenciar los residuos? ¿Cuantos se plantean el problema del ahorro de agua o energía? ¿Cuantos están dispuestos a utilizar un medio de transporte público si este no tiene un nivel de servicio muy elevado?

Es muy fácil, pues, que estas ciudades se conviertan en parásitos para el territorio, consumiendo muchos recursos, generando muchos impactos y poca riqueza.

Los temas básicos aquí son pues:

La reconstrucción de la memoria y de la autenticidad en la construcción de la imagen de la ciudad.

La actuación de políticas dirigidas a evitar la expulsión de los habitantes y a garantizar la posibilidad de utilizar toda la ciudad por la parte más amplia posible de población.

El control de los impactos y del consumo de recursos, tanto sensibilizando los turistas como las actividades ligadas a ellos

El control de la generación de riqueza, intentando que los ingresos ligados al turismo no se concentren en pocas manos, sino que generen bienestar difuso.

El fortalecimiento de otros sectores económicos para compensar el desequilibrio y dismuir la fragilidad económica

La actuación de intervenciones en la “trastienda” para aumentar la calidad urbana sin que esto implique un excesivo aumento del coste de la vida.

4.4.2. Ciudades indiferenciadas

Las ciudades histórico-turísticas indiferenciadas son ciudades en las que la estructura de la ciudad y la tipología de turismo hacen que los visitantes vayan recorriendo la gran parte de la ciudad, buscando algunos puntos y lugares de especial interés.

En estos casos el fenómeno turístico no se puede aislar, lo que hace imposible su gestión de forma separada respecto a las otras dinámicas urbanas: el turismo es aquí una cuestión que involucra inevitablemente toda la ciudad.

Uno de los discriminantes en estos casos es el tema de la presión turística: una organización que puede ser del todo eficiente para una determinada cantidad de turistas, puede llegar a colapsar si esta cantidad aumenta demasiado.

Otra cuestión fundamental es la estructura económica: si la ciudad se basa en una economía diferenciada este tipo de turismo puede ofrecer algunas oportunidades de más sin ser demasiado dañino, mientras si este sector acaba siendo fundamental estas ciudades se tienen que someter totalmente a las lógicas turísticas.

También es importante valorar la presión humana de partida: si la ciudad tiene una densidad medio-baja el hecho de que se añada una población flotante como la turística no genera problemas, en cambio se pueden producir en el caso de ciudades con una presión humana muy elevada ya de partida.

También es interesante saber, en estos casos, que nivel de interacción existe entre turistas y habitantes permanentes, ya que esta difusión del fenómeno puede multiplicar las ocasiones para una positiva interacción, pero también aumentar los puntos de conflicto.

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Alessandra Antonini, La medida de la sostenibilidad de la ciudad histórico-turística

Tesi di Dottorato in cotutela in Progetto Ambientale dello Spazio - in Sosteniblidad, Tecnología y Humanismo Università degli studi di Sassari – Universitat Politécnica de Catalunya