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La integridad moral

In document Ostrosky Feggy Mentes Asesinas (página 30-33)

Im m anuel K ant d ijo: "Sólo es m oral qu ien quiere ser m o ral". Una pregunta recurrente tan to en lo fam iliar com o lo social es cómo educar a los n iñ o s co n ho n estid ad y a u to co n tro l en un mundo co m p lejo y m o ralm en te am biguo, en el cual los lazos tradicionales en tre la fam ilia, la escu ela y la co m u n id ad son inestables. M u cho su frim iento tien e su

origen en co n d u cta s co n o cid a s co m o antisociales, y varían desde infracciones menores com o hacer tram pa en juegos con amigos, hasta delitos m ayores com o robar bancos, o, incluso, com eter asesi­ natos a sangre fría.

Un interesante estudio publicado re­ cientem ente por A nton io D am asio, d i­ rector del D epartam ento de Neurología de la Universidad de Iowa, ha dem ostra­ do la existencia de bases neuronales para la conducta prosocial que pueden verse afectadas en caso de daño a los lóbulos

prefrontales del cerebro. Según Dam asio, los pacientes que su­ fren un daño en estas áreas presentan severos problem as de co n ­ ducta a n tiso cial. A sim ism o, es co n o cid o que las exp erien cias tempranas, así com o la edu cación form al y las experiencias in ­ terpersonales cotidianas, pueden m oldear la arquitectura neuro- nal de estas áreas cerebrales, en las que, por cierto, subyacen nada m enos que las em ociones y las conductas m orales.

Ciertas características del fundam ento de la cond ucta m oral parecen ser in h eren tes a nuestra especie, pero otras n ecesitan adquirirse y cultivarse. A parentem ente todos los seres hum anos

Un interesante estudio publicado recientemente por Antonio Damasio, direc­ tor del Departamento de Neurología de la Universidad de Iowa, ha demostrado la existencia de bases neuronales para la conducta prosocial que pueden verse afectadas en caso de daño a los lóbulos prefrontales del cerebro.

nacem os co n una guía que nos cond u ce de alguna m anera h a­ cia el desarrollo m oral. Varias respuestas in n atas nos predispo­ nen a actuar de m anera ética. Por ejem plo, la em patia, la capa­ cidad de ex p erim en tar el placer o el dolor de otra persona es parte de la capacidad hu m ana: los recién nacidos lloran cuando escu chan que otros n eon atos lloran y m uestran signos de placer cuando escu ch an sonidos de alegría com o la risa y los m im os.

Sin em bargo, a pesar de que la disposición em o cio n al para ayudar puede ser patente, la m anera de hacerlo de form a efecti­ va debe ser aprendida y refinada a través de la experiencia social. Para convertirse en personas co n prin cipios m orales, los niños n ecesitan no sólo aprender a d istingu ir lo que está b ien de lo que está m al, sino tam b ién a desarrollar u na integridad moral para así com prom eterse y actuar de acuerdo co n sus ideales. El desarrollo m oral es u n proceso gradual en donde debe existir con sisten cia entre la in fo rm ació n que el n iñ o recibe de los pa­ dres, la escuela, los m edios y la com unidad.

Existen datos científicos publicados por investigadores como N ancy Eisenberg, profesora de psicología de la U niversidad de Arizona, y por Paul Rozin de la Universidad de Pensilvania, acer­ ca de los factores que con trib u y en a este desarrollo. A pesar de que para m uchos padres recom pensar la cond u cta ética y casti­ gar la no ética es u na h erram ien ta para el desarrollo del buen carácter, los resultados de estos estudios revelan que es necesario que el individuo in ternalice o "haga suyos los valores" para que éstos guíen su conducta. Si ú n icam en te fu n cio n an sobre la base del reforzam iento externo (castigo o recom pensa), sólo evitarán conductas deshonestas com o el robo, la tram pa o la corrupción cuando exista el riesgo de ser descubiertos.

La educación de personas com prom etidas co n valores de ho­ nestidad, autodisciplina y com prom iso requiere m u cho más que

clases teóricas acerca de valores. Las cam pañas com o "D i no a las drogas", en realidad tien en pocas posibilidades de funcionar si no van acom pañadas de estrategias para enfrentar el proble­ ma de la drogadicción. La educación m oral requiere de instruc­ ción explícita, exh o rtación y entren am ien to. Se debe involucrar a los niños en los problem as cotidianos im portantes, utilizando la discusión con sus com pañeros, adem ás de buscar el soporte com unitario y de los padres. La ética debe estar ligada a acciones en la com unidad.

A co n tin u a ció n se p resentan algunas sugerencias de exp e­ riencias que se pueden incluir dentro de la form ación escolar.

1) Aporte exp eriencias para que los estud iantes se hagan res­ ponsables de ayudar a n iñ o s de la m ism a edad y de otras edades. Los más grandes se beneficiarán de ser un m odelo y desarrollarán p acien cia y tacto, m ientras que los pequeños serán testigos de relaciones en las que son cuidados.

2) D esarrolle activid ades coop erativas en la com u n id ad con proyectos de servicio para prom over un sentido de responsa­ bilidad y co n exió n com unitaria.

3) Guíe a los niños en juego de roles y tom a de decisiones en la clase y en la escuela.

4) Analice actividades cotidianas para prom over valores y ética, utilizando dilem as m orales para fom entar así el pensam ien­ to moral.

5) U tilice la discusión, los juegos de roles y los proyectos analí­ ticos y creativos com o base para el pensam iento crítico acer­ ca de valores, actitudes, caracteres y problem as m orales. 6) Establezca programas de apoyo con los padres para desarro­

llar un consenso m oral.

La dem ocracia se basa en la generación de ciudadanos co m ­ p etentes y responsables. U na persona m oralm en te com p rom e­ tida es aquella que resuelve problem as, es em p ática y no auto- ce n tra d a , a ctú a co n v alo res d e m o crá tic o s, es a u tó n o m a y autodirigida.

In document Ostrosky Feggy Mentes Asesinas (página 30-33)