2. La escucha psicoanalítica
2.3 La interpretación
Para Freud cada analista debe someterse a lo que él llama “purificación psicoanalítica”. Esto es favorecer la atención del analista hacia su paciente y no la atención a los propios conflictos inconscientes.
“…el médico habrá de colocarse en situación de utilizar, para la interpretación y el descubrimiento de lo inconsciente oculto, todo lo que el paciente le suministra, sin sustituir con su propia censura la selección a la que el enfermo ha renunciado. O dicho en una fórmula: Debe orientar hacia lo inconsciente emisor del sujeto su propio inconsciente como órgano receptor del teléfono con respecto al emisor. Como el receptor transforma de nuevo en ondas sonoras las oscilaciones eléctricas provocadas por las ondas sonoras emitidas, así también el psiquismo inconsciente del médico está capacitado para reconstruir, con los productos de lo inconsciente que le son comunicados, este inconsciente mismo que han determinado las ocurrencias del sujeto” Freud, (2006, p.1657).
El analista ocupa el lugar del sujeto del supuesto saber, en el cual hace semblante de que sabe sobre el sujeto. El paciente a través de la transferencia, coloca ese “saber” en el analista. El analista por su parte, se coloca en el lugar de la escucha y mediante la interpretación trabaja con el material que el paciente le ofrece. Es paradójico porque el paciente no sabe que el que sabe es él, pero es el analista es quien establece mediante la escucha, la dirección de la cura.
Freud afirma, “En una palabra: ante todo, tiene usted que interpretar el material dado, trátese de recuerdos, ocurrencias o sueños. Está interpretación ha de llevarse a cabo, naturalmente, atendiendo a aquellas hipótesis que su conocimiento de la materia le haya ido surgiendo mientras escuchaba al enfermo.” (1996, p.2933)
La interpretación es entonces un modo de dirigir la cura de un paciente. Los efectos de dar un sentido a las palabras, provocan un cambio de significación y suscita cambios en los síntomas.
Para Laplanche “la interpretación es una deducción, por medio de la investigación analítica, del sentido latente en las manifestaciones verbales y de comportamiento del sujeto.” (1996, p.201)
La interpretación por lo tanto se convierte en una de las herramientas principales para el trabajo analítico. Por medio de los descubrimientos que se realizan a través de la interpretación, el sujeto va cambiando su funcionamiento y va saliendo de los síntomas que lo aquejan.
La interpretación permite llegar al saber inconsciente y reprimido. Es una forma de analizar, vencer las resistencias y develar los deseos del sujeto. Deseos ocultos, deseos hechos síntomas.
Por medio de la interpretación se puede dar un sentido a los sueños, a los actos fallidos; se pueden analizar los conflictos defensivos del paciente o las reacciones terapéuticas negativas Freud refiere que “el material para nuestro trabajo lo tomamos de distintas fuentes, de lo que nos informa con sus comunicaciones y asociaciones libres, de lo que nos revela en sus transferencias, de lo que recogemos en la interpretación de los sueños y de lo que traducen los actos fallidos. Todo este material nos permite reconstruir tanto lo que le sucedió una vez, siendo luego olvidado o reprimido, como lo que ahora sucede en él, sin que lo comprenda”. Freud, (2006, p.3399)
Por un lado la escucha flotante permite al analista encontrar un sentido mas allá de lo que el paciente expresa con sus palabras, la que a su vez permite correlacionar los hechos y procede a interpretar. Cuando el paciente expresa todo lo que piensa sin censura y el analista escucha, se logra establecer una comunicación paciente analista. Sobre la transferencia y su importancia Freud dice:
“…el enfermo ve en aquel una copia – una reencarnación – de alguna sujeto importante en la infancia, de su pasado, transfiriéndole los sentimientos y las reacciones que seguramente correspondieron a ese modelo pretérito” (1996, p.3398) Uno de los principales propósitos del psicoanálisis es vencer las resistencias del paciente para tener mayor acceso al material reprimido e inconsciente. Durante el proceso de análisis Freud afirma que “El sujeto ha de tener el valor de ocupar su atención con los fenómenos de su enfermedad, a la cual no debe ya despreciar, sino considerar como un adversario digno, como una parte de su propio ser, fundada en motivos importantes y de la cual podrá extraer valiosas enseñanzas para su vida ulterior. De esta forma preparamos desde un principio la reconciliación del sujeto con lo reprimido que se manifiesta en sus síntomas, pero, por otro lado, concedemos también a la enfermedad un cierto margen de tolerancia”. (1996, p.1686)
Ese margen de tolerancia es para trabajar a partir de la enfermedad, valerse de ella para irla de construyendo mediante la interpretación.
Para Freud la construcción en el psicoanálisis es el proceso en el cual la escucha del analista y el relato del paciente hacen evocar recuerdos inconscientes. Es un trabajo conjunto del analista con el paciente. El paciente logra mediante la verbalización producto de estas construcciones, comprender mejor su historia. Esto tiene como efecto un replanteamiento de la misma, disminuye el trauma y la angustia. A partir de las palabras del paciente, el psicoanalista dirá una frase o palabra que hará puente con el material inconsciente ofrecido y el paciente reacciona a este decir. Este proceso de análisis puede resultar angustioso para el paciente, este tiene un ritmo el cual no se puede apresurar. Hay que respetar el ritmo particular de cada paciente y no se deben apresurar las interpretaciones. Al describir su técnica psicoanalítica Freud explica que el aliviar los síntomas no es un recurso eficaz en la dirección de la cura, lo efectivo sería trabajar con los síntomas para aclarar el mensaje que transmiten al analista. Las construcciones o elaboraciones que en determinado momento el psicoanalista hace deben estar planteadas en un momento en el cual el paciente se encuentre listo para producir algo a partir de ellas. Si el paciente no está lo suficiente fuerte, o si esa información es lejana al sujeto, el analista debe abstenerse para no generar una resistencia producto de una interpretación apresurada o fuera del tiempo del paciente. Es el sufrimiento del paciente, sus síntomas y su angustia es lo que le permite continuar el proceso de descubrimiento del material inconsciente y vencer las muchas resistencias que se presentan Freud dice: “El combate contra estas resistencias constituye nuestra labor capital durante la cura analítica y excede mucho en importancia a la labor de interpretación. Más con esa lucha y con el vencimiento de las resistencias queda del enfermo tan modificado y robustecido que podemos abrigar ya plena confianza en su futura conducta, después de terminada la cura.” (1996, p.2936) Freud advierte a los psicoanalistas que el proceso de análisis tiene su tiempo y su ritmo y que los deseos del analista de curar a su paciente no pueden estar por encima del este proceso analítico. Refiriéndose a lo anterior, Freud afirma, “Es tan inútil el
furor sanandi como cualquier otro fanatismo”. (1996, p.1696)
Sobre este concepto afirma en el proceso de vencer las resistencias “el médico no tiene que hacer más que esperar y dejar desarrollarse un proceso que no puede ser eludido ni tampoco siempre apresurado” (Freud, 1996, p.1688). En este proceso el analista
interpreta y en otros casos, solamente escucha, guarda silencio y espera al paciente. Así refiere Freud “La cura analítica ha de desarrollarse, dentro de lo posible en la abstinencia”. (1996, p.2459)
El analista al estar en silencio escucha todo, el paciente al aplicar la regla de decir todo lo que se le viene a la mente, favorece que el discurso fluya y cambie su curso con regularidad. Es un incidente común que los pacientes regresen a su infancia, relaten historias y mencionen algunas figuras de autoridad. El analista presta atención especial a esta etapa y las represiones que han surgido a raíz de ella. Freud explica, “Cómo tales represiones tuvieron efecto en años infantiles muy tempranos, la labor analítica nos hace retroceder a esta época de la vida del sujeto”. (1996, p.2924)
En la sesión el paciente expresa su historia, sus miedos, sus sueños, sus deseos y en este proceso, se descubre la causa del malestar del sujeto.
La paciente habla y espera que se le escuche, mientras que en ese intento, se escucha a sí mismo frente a un testigo. Así, las palabras del paciente adquieren otro valor, quedan ratificadas. Hay un interlocutor que devuelve otra información, que proviene de la misma fuente. Una información que queda transformada gracias a la intervención del analista.
El analista no podrá hacer juicios de valor u ofrecer su vida como ejemplo. Todo lo contrario, el silencio del analista es lo que permite al paciente encontrar sus propias respuestas.
Freud afirma: “El material para nuestro trabajo lo tomamos de distintas fuentes: de lo que nos informa el paciente con sus comunicaciones y asociaciones libres, de lo que nos revela en su transferencia, de lo que recogemos en la interpretación de sus sueños, de lo que traducen sus actos fallidos. Todo este material nos permite reconstruir tanto lo que le sucedió algún vez, siendo luego olvidado, como lo que ahora sucede en él, sin que lo comprenda”. (Freud, 1996, p.3399)
Todo el material que salió de la sesión no implica que se comunique al paciente de inmediato. Según Freud, es prudente esperar el momento oportuno y este en algunas ocasiones es difícil de precisar. Pero lo que es esencial, es favorecer que sea el mismo paciente el que lo descubra o esté a punto de hacerlo. Esto se logra, mediante la superación de las resistencias, labor difícil para el analista.
Las resistencias del paciente provienen del superyó, que siempre tiene una posición severa hacia el paciente. El analista trabaja con el paciente en hacer consciente esa resistencia y disminuir la agresividad del superyó. Es difícil la tarea la del analista: atención flotante que es atender todo el discurso del paciente para seleccionar de él lo más importante, lo esencial. A partir de este punto fundamental encontrado en el discurso se interpreta el material suministrado por el paciente. Es necesario tomar en cuenta la capacidad de asimilación del paciente y nunca precipitar interpretaciones. Complementario a esto identificar y sofocar las resistencias del paciente que son voces del superyó que lo incitan a seguir enfermo. El analista no puede dejarse influenciar por el paciente y debe mantener su opinión por fuera del análisis. El trabajo analítico es del paciente y para el paciente.