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Pablo o la palabra del médico Maud Mannoni

2. La escucha psicoanalítica

4.3 Pablo o la palabra del médico Maud Mannoni

Pablo, de dos años y medio. Presenta síntomas de anorexia, insomnio, y con sus síntomas logra dominar a los adultos de su casa. Cuando tratan de regañarlo, se desmaya. Si los padres tratan de darle un calmante desarrolla espasmos de llanto y cuando lo alimentan desarrolla alergias.

Al momento de la consulta, la madre refiere a su analista Mannoni, “este niño pudo conmigo”.

Pablo es el menor de una familia de cinco hijos. Nació el día en que el hermano mayor se casaba. Fue un embarazo no deseado. Durante el embarazo la madre se sintió culpable por estar embarazada nuevamente a su edad.

Desde que nació, Pablo es confiado a una hermana mayor o alguna niñera para que cuide de él.

Mediante sus síntomas, Pablo se garantiza la presencia de su madre. Vomita, presenta insomnio y crisis nerviosas. La madre se siente atrapada al no poder realizar su deseo, diferente al que la fija el llamado del niño. Así la madre responde a la llamada de amor mediante sus cuidados. Así es como Pablo se convierte en objeto de un cuidado intensivo. “Llega a no desear nada más que el todo del cuidado materno”, agrega Mannoni.

Las rutinas en la casa se organizaron y desorganizaron con base en las exigencias de Pablo.

Mediante sus caprichos, a la madre la maneja a su antojo. Pablo no tolera la ausencia materna, pero cuando la madre está allí, rechaza todo lo que proviene de ella.

A los dieciocho meses crisis convulsivas provocan una consulta psiquiátrica. El médico dice a la madre “este niño la quebrantará señora, si es usted no lo quebranta a él”.

Con cada crisis, lo medicaban con bromuro, el niño reaccionaba con una erección con masturbación. Consultando nuevamente, el médico explicó a la madre delante del niño en qué consistían la erección y el dolor. “Este dolor que da miedo”, dijo el médico. Todas las noches Pablo despertaba en erección y llamaba a su madre y le decía “me duele”. Esto desequilibró y le alteró los nervios a la madre, razón por la cual Pablo fue enviado por tres meses a un hogar infantil, donde logró dormir, pero dejó de hablar. Se reintegró a los dos años y seis meses a su casa. Comenzó a hablar, pero perdió el sueño y el apetito.

En sus crisis de oposición Pablo se hacía daños a sí mismo y no aceptaba que su madre se ocupara de otro niño, así como la angustia que le generaba la posibilidad de ser enviado nuevamente al hogar de niños provocaba en repetidas ocasiones, crisis de laringitis. El médico recomendó hospitalización ya que consideraba que el niño no quería vivir. El padre se opuso y provocó la demanda de la consulta psicoanalítica. El padre no asiste a las dos primeras citas con la psicoanalista, más bien asiste la madre quien centra su tema de conversación sobre el padre.

El niño está muy apegado al padre, sin embargo casi nunca lo ve, ya que la madre estableció un programa rígido que excluye a Pablo de la vida familiar.

La madre refiere “como es pequeño, necesita una vida aparte, siempre tengo miedo de dejarme dominar por él”.

Según Mannoni, la ansiedad materna se cristaliza en torno del peligro imaginario de perder ella su autoridad (su potencia).

El padre está ausente y no interviene en ninguna situación concerniente a Pablo.

Con la madre Pablo siempre queda insatisfecho. Las reglas impuestas por la madre son sentidas como arbitrarias, y de ahí surgió la lucha entre la madre y el hijo, ninguno quiere “ceder”. La pregunta sería, ceder “que?”.

Al darse cuenta la madre gracias a la intervención de la analista, sobre el desorden en que participa con su hijo Pablo, así como la ausencia de la situación triangular y la importancia del parasitismo en que esta madre ejerce su vínculo con su hijo.

Mannoni afirma, “Pablo no puede perder a su madre porque su madre (para defenderse contra el deseo de abandono) no puede perder a Pablo”. Por lo que no existe línea divisoria, y es como si no hubiera habido destete. Ninguno tiene su propio deseo, más bien viven succionados uno por el otro de manera recíproca.

La intervención analítica de Mannoni se refiere a la prohibición del parasitismo, o sea algo que rompe la díada hijo-madre. Puede ser el padre o cualquier elemento externo que interese por ser otra referencia para el niño. Que la madre deje de ser la única posibilidad. Así se introduce la noción de tercera referencia.

Mannoni le sugiere a la madre: Libertad total para el niño, mientras no moleste a los otros, y si Pablo se levanta por la noche, el padre se debe levantar y decir “haz lo que quieras, pero déjame con mi mujer, necesitamos dormir”.

¿Quien es tu mujer? Pregunta Pablo al padre. El padre responde, “es tu madre.” Pablo dice “ah no, es mi mujer”. Después de este acontecimiento, Pablo sufre otra crisis de laringitis, por lo que Mannoni, acepta ver a Pablo.

Mannoni describe a Pablo como pequeño, flaco, movedizo, ojos negros, precoz. Lo ve en presencia de su madre y se dirige a él en lenguaje adulto.

Mannoni le hace un resumen sobre sus perturbaciones somáticas. Además se enfatiza sobre la situación de dos que se creó entre él y la madre. Ella insiste en el carácter incómodo de la ausencia del lenguaje para un bebé.

Al escuchar esas palabras, el niño abandona las rodillas de su madre, o sea se separa, y comienza un monólogo con Mannoni, del cual ella no entiende lo que Pablo dice. Por lo que ella le dice “me gustaría hablar de todo esto con tu padre”. Pablo responde “ah no! Pablo es el gran jefe”. Mannoni responde “No, papá es el gran jefe, mamá y Pablo son mandados por papá”. Pablo responde “no, no, no” protestando dice, “mamá linda, Pablo el gran jefe de mamá”.

La siguiente sesión, diez días después, Pablo entra lleno de orgullo, trae una carta del padre que expresa reconocimiento y comprueba el progreso en el plano del lenguaje. El niño ingresó a la guardería del barrio. Durante esa sesión, Pablo continúa diciendo frente a la madre, “Pablo es el gran jefe, no es necesario que papá mande”. Los juegos de Pablo muestran ese dominio. Ese intento de ser alguien mediante su dictadura. La madre habla del abandono en que se encontró el niño al nacer, dice “se lo encargué a mi hija y a las sirvientas”. Pablo agrega “no dormir está mal” Mannoni contesta “no está mal no dormir, pero es incómodo”. Nuevamente el niño le dirige a Mannoni un animado discurso del cual Mannoni no entiende sus palabras, pero lo graba.

La enfermedad fue utilizada por Pablo como un signo destinado a suscitar, más allá de los cuidados reales, el deseo materno. Deseo por un hijo no esperado. No deseado. Por un lado Pablo pedía a la madre que lo cuidara, pero por otro lado se sentía abandonado por ella. Había en Pablo una total desconfianza hacia esta madre que no lo había esperado. No podía confiar en ella.

Con relación a su madre Pablo se sentía como el jefe de mamá intentando dominarla con su enfermedad. A través del dolor se estructuró una cierta relación narcisista madre-hijo. Un intento de Pablo de ser reconocido. Un intento enfermizo de interesar a la madre en él.

Pablo no le ofrecía un pene con erección sino eso que “duele”. Esto lo hizo a partir del día que un “doctor” explicó a su madre en que consistía ese dolor.