ORACIONES COMPUESTAS
TEMA 1. LA LITERATURA ÉPICA
1. CARACTERÍSTICAS GENERALES.
La épica es un género poético de estilo elevado, que celebra gestas históricas o legendarias de personajes heroicos que representaban a un pueblo, a sus ideales y tradiciones, y quienes a menudo ven alterado su rumbo por la intervención de fuerzas sobrenaturales.
Las obras épicas, además, estaban destinadas a ser recitadas en público y solían tener una finalidad ensalzadora, como la Eneida de Virgilio, que exaltaba los orígenes del pueblo romano y la sociedad y política de época augústea.
Los protagonistas de la épica, los héroes, estaban dotados de valores como la lealtad, la fortaleza o la valentía, y su grandeza residía no solo en estas cualidades y en que estaban dispuestos a morir por su pueblo, sino también en el respeto que sentían hacia la voluntad divina.
La épica griega es una épica heroica, de raíz oral, de antigüedad muy notable, de carácter formular y repetitivo. Sin embargo, la latina es una épica culta, consecuencia de la voluntad compositora de diversos autores.
Los propios poetas establecieron y determinaron los temas que deseaban tratar y designaron de algún modo las leyes o características básicas del género. Esta creación arrancaba de los modelos griegos y mantenía sus esquemas: verso hexámetro dactílico, estilo solemne, personajes elevados y tono grandilocuente.
Los escritores latinos se sintieron con fuerza para redactar obras importantes, llamadas a perdurar y a marcar un hito en la literatura latina. Si a ello añadimos la vocación conquistadora y dominadora del pueblo romano, podremos comprender que algunas hazañas llevadas a cabo en el campo de batalla se eleven a la categoría de gestas irrepetibles y admirables, pronto mitificadas en la mentalidad popular.
La gesta que se cantó y se tomó como modelo fue, en un principio, el enfrentamiento con Cartago: las guerras púnicas. Después, se fueron mitificando otros enfrentamientos, hasta que el cantar de gesta cedió su sitio a la prosa historiográfica, más interesada en narrar hechos que en cantar hazañas.
Así pues, dos son las fuentes de la épica romana, que es siempre una épica culta: de un lado, la tradición épica griega, tanto en su faceta más pura y genuina, Ilíada y Odisea, como en su reelaboración de época alejandrina., Las Argonáuticas; y, de otro, las gestas de romanos ilustres en el campo de batalla.
En cuanto a los precedentes del género, las primeras manifestaciones preliterarias son de carácter oral y se expresan en los acontecimientos más relevantes de la vida social (fiestas, funerales, banquetes, victorias militares...):
33 las gestas gloriosas de ilustres guerreros.
Carmina triumphalia: eran cantados por los soldados que acompañaban al general
vencedor en la procesión triunfal desde las afueras de Roma hasta el Capitolio.
Neniae: cantos fúnebres en los que los familiares o las plañideras relataban los hechos
más relevantes y las virtudes del difunto.
Elogia: inscripciones epigráficas en los que se ensalzaba a un personaje destacado.
2. VIRGILIO 2.1. Vida
Virgilio nace en Mantua en al año 70 a.C. en el seno de una familia modesta, aunque recibe una sólida formación; estudia en Cremona, vive en Milán, Roma y Nápoles. Hacia el año 44 a.C. regresa a su patria, donde destaca en el mundillo cultural en torno a Asinio Pollión; y allí compuso las Bucólicas.
Más tarde, obtuvo el favor de Mecenas, quien le indujo a instalarse en Roma y a escribir las Geórgicas. A continuación, alentado por Augusto, emprendió la composición de la
Eneida, dedicándose a ella durante los últimos once años de su vida.
Cuando sólo le faltaban los últimos retoques, Virgilio decidió viajar por Grecia y Asia Menor para visitar los lugares en los que se recreaba la acción de la Eneida. Pero en el viaje de regreso cayó enfermo, muriendo finalmente en Brindis en el 19 a.C. En su lecho de muerte pidió quemar la Eneida, aunque afortunadamente no se le hizo caso.
2.2. Obra
Además de las ya mencionadas Bucólicas y Geórgicas, Virgilio compuso la Eneida, una joya de las letras universales.
En cuanto a la estructura y el argumento, la Eneida se compone de doce libros, de los cuales, los seis primeros cuentan el viaje de Eneas desde Troya hasta las costas del Lacio, y los seis últimos, las batallas y los pactos que debe llevar a cabo en este territorio, hasta el duelo final con uno de los generales autóctonos. Esta división hace recordar a los dos poemas Homéricos, pues los seis primeros libros estarían próximos a la Odisea, por el tema tratado, y los seis últimos a la Ilíada, por el mismo motivo.
Sin duda, entre las principales fuentes que utilizó Virgilio para la composición de su obra están los poemas homéricos. De la Odisea extrajo los naufragios, las estancias en diversos lugares, los relatos autobiográficos, episodios amorosos, la bajada a los infiernos, etc.; y de la
Ilíada, duelos singulares, entrega de armas, muertes patéticas, etc.
Otra de sus fuentes es Ennio, de quien toma el uso del hexámetro y algunas locuciones.
Virgilio, a diferencia de Homero, destaca por ser más bien un pintor de sentimientos o estados anímicos que de caracteres propiamente dichos. A continuación mostramos los personajes más destacados:
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El protagonista es ENEAS, un héroe virgiliano (no homérico) que subordina sus deseos y aspiraciones y se consagra a una misión divina: construir Roma. Su componente principal es la “pietas” (compasión y respeto filial). La ira en Eneas no existe; sólo se muestra violento con la muerte de Palante y en el combate final contra Turno.
Existen dos antagonistas, en la primera parte (I-VI) es Dido y en la segunda parte (VII- XII) es Turno. DIDO, la reina de Cartago, es una mujer ardiente, enamorada, enormemente vital y hospitalaria. Es un ejemplo de soberano que ha rehuido de sus obligaciones y se ha destruido por razones personales, a diferencia de Eneas. TURNO, rey de los rútulos y rival de Eneas, es un ejemplo de héroe homérico que, en ocasiones, recuerda a Héctor por su valor, sinceridad e infortunio, y, en otras, a Aquiles por su temperamento feroz e irascible.
Por último, en cuanto a la lengua y el estilo de la Eneida, el lenguaje poético alcanza la máxima perfección, pues el léxico es poético pero está carente de afectación y barroquismo; utiliza frases simples, así como una versificación lograda en todos sus detalles.
3. LUCANO 3.1. Vida
Lucano nació en Córdoba en el 39 a. C, aunque vivió en Roma desde muy pequeño. Sobrino del filósofo Séneca, fue un joven precoz, amigo en un principio de Nerón, pero que después despertó la envidia del emperador por sus éxitos poéticos y sería acusado, al igual que su tío, de formar parte de la conjura de Pisón, por lo que fue condenado a muerte; murió el año 65 de nuestra era cuando aún no había cumplido los 26 años.
3.2. Obra
A pesar de haber muerto en plena juventud, Lucano escribió una gran cantidad de obras (poemas, epigramas, una tragedia, pantomimas), aunque sólo se nos ha conservado su poema épico Pharsalia (Farsalia), que consta de 10 libros y unos ocho mil hexámetros. El libro X está incompleto, probablemente por la muerte repentina del autor; no sabemos en cuántos libros estaría concebida la epopeya, pero tal vez en doce, siguiendo la estructura de la Eneida, cuyo poema constituye a la vez su parangón y su antítesis.
Lucano narra cronológicamente lo sucesos de la guerra civil entre César y Pompeyo con el propósito de exaltar los ideales republicanos: César pasa el Rubicón y Pompeyo, temeroso, huye de Roma perseguido por aquél hasta Brindis y luego a Grecia; asedio y conquista de Marsella y campaña de las tropas cesarianas en Hispania; César persigue a Pompeyo hasta Grecia, derrotándolo en la batalla de Farsalia; éste huye a Egipto donde lo asesinan los cabecillas de Ptolomeo; penalidades de los restos del ejército pompeyano, mandado por Catón, en el desierto de Libia; guerra de Alejandría; César entrega a Cleopatra el trono de Egipto.
Lucano difiere de la tradición épica homérico-virgiliana, pero coincidiendo con Nevio y Ennio en la elección de un tema histórico y no mitológico.
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Entre las características más relevantes de la obra de Lucano, destaca la eliminación del aparato divino, el racionalismo y la ausencia del héroe.
Por un lado, Lucano rompe con la tradición al obviar cualquier intervención divina o mítica, desterrando a los dioses de su poema e instalando en su lugar al hombre, quien es responsable absoluto de sus acciones. Ni siquiera invoca a las musas al comienzo del poema, pues lo sustituye por una invocación-elogio a Nerón.
Al eliminar a los dioses, explica de un modo racional y científico muchos fenómenos que en la epopeya se explicaban con la intervención de los dioses.
Hay en la Farsalia tres personajes con la categoría de héroe: César, Pompeyo y Catón; pero ninguno es el héroe por excelencia.
Desde la Antigüedad se tachaba el poema de Lucano como un relato histórico y no como un poema por el hecho de que narraba acontecimientos históricos (la guerra civil) desde un punto de visto cronológico (como hacían los analistas).
La Farsalia contiene una fuerte impregnación retórica derivada de la formación y entorno del poeta y por su talante personal. Al morir Lucano tan joven, su inspiración poética carece de madurez, pero es indudable el valor poético y literario de la obra.
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