2.2. Fundamentación Teórica
2.2.3. La radio por dentro
2.2.3.7. La parrilla programación
Luego de haber organizado los programas que se van a difundir durante todo el día, se crea la programación y con ello se origina un modela
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estándar con el que la radio trabaja durante todas sus emisiones, La parrilla de programación. El jefe o director de la radio por interés del medio es quien autorizara la modificación de la programación en caso de que se requiera realizarlo.
Una emisora radial se organiza a través de un conjunto de programas que intentan dar respuesta a las necesidades comunicacionales de los oyentes. Dicho así suena sencillo, pero ¿cómo conocer estas necesidades? En esta misma cartilla diseñamos una encuesta de audiencias, que puede ser un insumo para ello. Una radio es una invitación al diálogo, y diálogo viene de dos: nuestras audiencias y nuestro equipo de trabajo.
El magacín general es el programa principal de la parrilla de la radio generalista, que se completa con los programas informativos, los deportivos y otros de carácter especializado, en la mayoría de las ocasiones, en un público específico o área temática concreta, tal y como se ha descrito en el epígrafe anterior. Por su parte, la parrilla de la radio temática de información especializada se basa en el magacín especializado, mientras el resto de radios temáticas suelen combinar este programa con espacios de contenido monográfico sobre los “centros de interés”. Sirva el ejemplo de la radio temática musical cuya parrilla se basa sobre tres tipos de programas principales: los
denominados abiertos –tipo magacín especializado–, cerrados –tipo
monográficos– y los conciertos –retransmisiones en directo o en diferido–, (Moreno, 2014)
De ese diálogo comunicativo surge la programación radiofónica. Imaginemos que la radio es un vehículo que permite ir a visitar a la gente a su propia casa, a su trabajo, a donde transita diariamente. Si yo quisiera ir a visitar a un amigo a su casa, necesariamente debo saber a qué hora lo encuentro. Si quiero apuntar a gente joven, quizás los horarios más “tempraneros” no sean los mejores. Allí puedo encontrar a los adultos mayores, que suelen levantarse antes.
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Además, necesito saber qué necesita que le lleve en ese momento del día. Si pensamos en la mañana temprano (en esa franja que va de 6 a 9 AM y se denomina “primera mañana”) encontraré que entre el desayuno, un baño y los preparativos para salir al trabajo o las compras, la radio suena constante.
Si va a llover, si va a hacer calor; si la ruta o camino que debo tomar estará libre; si el tren, el colectivo o la lancha estará disponible; si el día de cobro de haberes corresponde a mi DNI o el de alguien de mi familia; si llegará una carta o aviso de un paraje cercano (como en muchas zonas rurales) y necesito acercarme al lugar de encuentro…
Si mi interés está puesto en la franja juvenil, por ejemplo de 15 a 25 años, deberé tener en cuenta los horarios de estudio, los momentos de viaje a la escuela o centro de formación, y los espacios donde los chicos y chicas se reúnen en espacios comunes. Los mediodías, o las tardes luego de turno escolar, suelen ser momentos de escucha por parte de estos grupos (aunque claro, también lo son en el aula cuando la profesora está explicando… pero ése es otro tema).
Lo que es importante es que planifiquemos la programación integralmente, y no a partir de piezas sueltas de un rompecabezas que se va llenando a medida que se suma gente. Conviene tener pensada una propuesta de conjunto, para luego ir buscando qué diferentes personas y equipos de producción pueden hacerse cargo de llevarlas adelante.
2.2.3.8. ¿Quién hace los programas?
Encontramos distintas formas de organizar la programación. Contamos con programas propios, con programas coproducidos y con programas independientes o “adquiridos”.
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Programas propios: son las propuestas que pensamos como radio en su conjunto, los que debatimos y planificamos entre todos, ya que son la cara principal de nuestra propuesta comunicacional. Los vamos a organizar en “tiras”, es decir, en espacios diarios, a la misma hora, y con el mismo planteo todos los días, más allá de las novedades de cada oportunidad.
En general, se planifican uno o dos programas periodísticos en las mañanas, donde la radio pone en escena su línea editorial, los temas que prioriza, los modos de abordarlos, las fuentes a las que recurre para informarse, entre otras cosas. En otros momentos del día –por ejemplo por la tarde- también podemos incluir programas tipo revista, o “magazine”, con variedades, noticias, juegos, entrevistas, servicios a la comunidad entre otros.
Programas coproducidos: son espacios donde la radio se asocia con un grupo de personas, u organización social, y lleva adelante una propuesta conjunta, compartiendo recursos. En general son programas temáticos, donde la radio aporta sus saberes técnicos, profesionales, artística, etc., y la organización o grupo los conocimientos que tiene sobre el tema en cuestión.
Por ejemplo, un programa de dos horas semanales sobre huerta orgánica y agricultura familiar, que se realiza con una cooperativa de pequeños productores.
Programas independientes: son aquellos que produce integralmente una persona, grupo u organización externa a la emisora (decimos “externa” aunque siempre existen lazos, alianzas, proyectos comunes) según su interés, temática, género musical, etc.
Por ejemplo, dos tangueros que hacen su programa los lunes por la noche. O la murga del barrio, que va los viernes de 19 a 20. O el sindicato de
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municipales, que le toca el sábado al mediodía. Allí la emisora mantiene un contacto frecuente con el equipo del programa, aunque no decide sobre sus contenidos, ni temática. Se los denomina también programación adquirida.
Por lo general, la duración de los programas es mucho mayor que la de la fórmula. Así, la parrilla de una radio generalista es de lunes a viernes presenta en la actualidad una estructura en continuidad organizada en torno a seis segmentos de programación principales y magacines de larga duración. Estos se adecuan a los tiempos sociales de una audiencia variada y a la realidad horaria de cada mercado (ver figura 1).
Figura nº 1. Principales segmentos de programación de las cadenas de radio generalista: de lunes a viernes
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2.2.3.9. La radio generalista compite en mayor medida por las franjas horarias.
En el caso de la radio económica, el fin de semana se crea sobre programas de entre una, dos y tres horas de duración. El resto de radios temáticas –cultural, musical y de temas de interés permanente– se distinguen por combinar la estructura de bloques y mosaico tanto de lunes a viernes como durante el fin de semana.
La radio generalista y la radio temática trabajan con segmentos de programación de mayor duración que la radio de formato cerrado. No en el caso del formato abierto al programa. Es decir, el modelo narrativo ideado sobre el programa establece, por lo general, segmentos horarios de mayor duración en la parrilla. En esta línea, la radio generalista y la radio temática de información especializada, que sigue la estrategia de competir directamente con la primera, se distinguen por ser los modelos que presentan los segmentos de programación de mayor duración –entre las seis y las siete horas–: estructura en continuidad. Esta estructura se relaciona con la tendencia de los grandes magacines de la llamada “radio de estrellas” de la radio generalista.
A diferencia de la radio generalista y la radio temática, la radio de formato cerrado organiza la estructura de su parrilla en función de la duración de la fórmula y de los índices de repetición y rotación tanto del contenido fijo como del complementario. Al igual que otros modelos, esta programación también considera y se adecua a los tiempos radiofónicos, a los tiempos sociales, a los hábitos sociolaborales y a las inquietudes socioculturales y al tipo de escucha del target.
Martí Martí explica que debe establecerse una combinación adecuada de elementos para cumplir la expectativa del oyente. Se
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trata del arte de dosificar. En este sentido conviene tener presente el modo de programación del formato así como su tipo de escucha. (Martí Martí, 1990)
Por un lado, la alternancia del material de la fórmula –sea música o palabra– debe adecuarse al nivel de escucha particular de cada target específico. Por otro, la combinación del contenido tiene que ser lo más variada posible y evitar el cansancio derivado de la repetición de la fórmula. Así un formato que quiera atraer a la audiencia durante períodos largos de tiempo debe ofrecer un planteamiento y un ritmo cambiante de la fórmula de cada unidad horaria para eludir la fatiga en el oyente.
Figura nº 2. Ejemplo de la variación horaria de la fórmula de Radio temática.
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Y en el caso concreto del formato musical, las emisoras dirigidas al joven adulto, adulto o maduro, presentan un mayor enriquecimiento de la fórmula con respecto a las más juveniles, incluso en los casos en los que se favorece la difusión musical ininterrumpida.
Un ejemplo práctico es la consideración de la información de actualidad como contenido básico o accesorio en el formato musical, y su tratamiento. Un elemento, que en opinión de, Norberg propicia la fidelidad del oyente y que debe realizarse de manera acorde con la identidad y el estilo propio de cada formato. Lo habitual es que las fórmulas musicales adultas concedan mayor importancia a la información de actualidad y a la información servicio –tráfico y tiempo– durante las horas de mayor audiencia. (Norberg, 1998)