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preparado por el maestro YÜAN-KUANG

LA PISADA, LA MARCHA

Sentido general. Es el de las reglas rituales de conveniencia y decoro, de las reglas que el hom bre sigue en sus acciones y que dictan sus pasos. A rriba está el trig ram a del délo, C h’ien; abajo, está el del agua durm iente, del pantano, T u i. Así se distingue b ien lo superior de lo inferior en u n estado de estabilidad p ro fu n d a, la razó n de ser de las cosas. Lo superior y lo inferior se ajustan a sus deberes; es la sum isión e n todas las cosas; los pasos de los hom bres están regulados y p u e d e n h o llar u n suelo extrem adam ente pehgroso, "caminar sobre la cola del tigre"; no les sucederá n in g ú n m al y te n d rá n en tera H bertad de acción. El consultante se verá ubicado en el peligro y no co rrerá n in g ú n riesgo. H ay posibilidad de asum ir u n a elevada posición d u rante u n perío do bastante largo con gran éxito. Pero es preciso observar bien el o rd en n a tu ra l de las cosas, la je ra rq u ía rea l e in te rio r de las personas que lo ro d ea n a fin de que p u ed a ubicar a cada un o según su condición.

Primer trazo. E l sentido es el de m archar, de no quedarse e n su lugar; con sim plicidad, él se halla en u n a condición inferior; gracias a sus cualidades de d ureza enérgica, p o d rá subir, con la condición de conservar la sim plicidad de su hum ilde posición inferior. Q ue evite el orgullo y las pasiones, pues entonces com eterá errores: que sienta su voluntad y avance simple, alegrem ente, actuando sólo p a ra el bien, sin buscar desconsideradam ente aprovecharse; evitar la am bición devoradora.

Segundo trazo. A unque la vía sea fácil, lisa y plana, es preciso que el consultante sea calmo, apacible, frío y silencioso; entonces el presagio será febz. Pero el I Ching da u n a advertencia de secreto, de g u ard ar silencio, de callarse, de soledad. U no m ism o debe inquietarse; la perfección está en el hom bre que perm anece oscuro. Calma, recogim iento, sus pasos están regulados p o r la grandeza de alm a y su vía será llana; que siga evitando las ventajas exteriores.

Tercer trazo. El emplea, la negatividad y ocupa u n a fila positiva; sus tendencias lo llevan hacia la dureza enérgica y su sustancia es la suavidad m aleable. Así no p u ed e m antenerse con firm eza e n la vía que recorre; es como "un hom bre que tiene la visión alterada y que quiere ver, como u n cojo que

quiere ir lejos ; sus capacidades son insuficientes y él m archa sin justicia y de jf m an era incorrecta. Pisa u n terreno riesgoso y "camina sobre la cola del tigre"; i es u n presagio desdichado. El texto habla de u n hom bre violento, de u n tira n o ' que está en el lug ar del príncipe, del jefe; u n hom bre encolerizado y violento, I en u n lu g ar así, da libre curso a su violencia sin preocuparse p o r nadie; no p u ede llegar lejos. Em plea la dureza enérgica y la precipitación y m archa h a d a la infelicidad. De ello resultan inconvenientes y sufrimientos. U na situ ad ó n así no puede d u ra r m ucho, p o r otra parte, pues no la m erece quien la ocupa; sus aptitudes son insuficientes y él se entrega inconsideradam ente a la dureza enérgica.

Cuarto trazo. La d ureza enérgica lo lleva. El está situado cerca deljefe, cerca del superior, y en u n lug ar donde hay m ucho que tem er. H ay exceso de d u ra d ó n enérgica en la dedsión; "él pisa la cola del tigre" pero, a la inversa del tercer trazo, es atento, circunspecto, está agitado p o r el tem or, y el presagio final es feliz. Sus tendencias naturales son la blandura y la debilidad de carácter y, aunque próxim o al quinto trazo (la línea superior), no se ubica felizm ente allí. Al estar atento se sustrae al peligro, au n cuando sus ten d en d as lo lleven a la acción y no perm anezca en su lugar.

Quinto trazo. El trazo ocupa una situación p rem inente e n tre todas, p o r la decisión, la energía y la dureza én sus resoludones. Sigue estando en el riesgo y el peligro, pero es necesario que recoja las opiniones y los consejos, es necesario que m ire a su* alrededor. Si no, incluso si actúa con rectitud, se com prom ete e n una vía riesgosa y no puede m antenerse seguro m ucho tiem po. H ay riesgo; la a d v erten d a es profunda. La posid ón que se ocupa es aquella de la que se es digno; p ero no hay que apoyarse desconsideradam ente sobre la fuerza in h eren te a u n p o d e r absoluto, hay que rodearse de d rcu n sp ecd ó n . H ay riesgo y uno se hiere en u n pu n to de apoyo.

Sexto trazo. C uando llega al fin de un a em presa, el consultante debe exam inar las acciones y la m archa que ha seguido, escrutar los resultados, el bien y el m al que p u e d e n resultar. El presagio es feliz. La to rre de horizonte es d rc u la r y abraza el extrem o límite del bien. La dicha y la desdicha d ep en den absolutam ente de sus pasos y es p red so escrutar sus presagios. Q ue el consultante exam ine prim ero ei terren o sobre el que avanza y la ru ta que sigue, pues n ad a está determ inado todavía. El presagio es feliz, sin em bargo, y hay abundancia de felicidad; pero que escrute bien los pasos cumplidos pues las acciones hum anas sólo son grandes p o r su resultado.