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La pregunta construida de palabras: la oración interrogativa

Capítulo 3. La exigencia de la pregunta

3.1.1. La pregunta construida de palabras: la oración interrogativa

Es oportuno abordar entonces la materia, la estructura y la construcción de las preguntas. ¿De qué están hechas? ¿Cómo llegan a configurarse como tales? El aspecto fundamental de las preguntas es que están hechas de palabras. Adquieren su cuerpo a partir de una acomodación de las mismas, estructura que se ha denominado oración interrogativa. Esta especie de cuerpo, puede descomponerse en sus partes, cada una con funciones específicas y que en conjunto hacen de él una unidad funcional. Se identifican al menos

85 tres elementos en la conformación del cuerpo de la pregunta. El sonoro, que se caracteriza por una entonación anticadente que al escucharla permite advertir, a quién escucha, que ha cambiado la intención de quién locuciona. El significativo, que es aquel por el cual cada palabra de la pregunta aporta un significado que en conjunto crea a la oración interrogativa32; y en la escritura los signos de interrogación que la acompañan. El de la interacción que produce esta oración, o, al menos en primera instancia, un intercambio de información.

En la oración interrogativa desde el enfoque lingüístico, se identifican algunos elementos que han cambiado hasta convertirse en la morfología actual de esta oración. En el siguiente cuadro se pueden comparar los distintos aportes que los lingüistas de la lengua castellana, han hecho hasta la caracterización de la oración interrogativa33, a partir de múltiples intereses desde los que se analizado de acuerdo con los diversos tiempos históricos.

Tabla 1. Resumen de aportes de diferentes lingüistas sobre la oración interrogativa Época Lingüista Obra Análisis Propuesta

Siglo XIX Andrés Bello Gramática Función La oración interrogativa está incompleta 1918 Tomás Navarro Manual de pronunciación española Aspectos Sonoros Le corresponde la enunciación de una oración incompleta

1935 Rodolfo Lenz La oración y sus partes

Psicológico Algo le falta al hablante 1959 Salvador Fernández Ramírez Oraciones interrogativas españolas

Sintaxis Problema que se resolverá con la respuesta 1984 Cesar Hernández Alonso Gramática Funcional del Español

Función social La interrogación se relaciona con la función conativa del lenguaje

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Respecto del signo de interrogación, se encuentra poco acuerdo sobre cuándo, dónde o de qué manera se llegó a él. Además este signo de puntuación varía en cada idioma. En recientes investigaciones de la Universidad de Cambridge, se encontraron evidencias de un signo de esta naturaleza en manuscritos del siglo V, escritos en Siríaco, lenguaje literario del Medio oriente (s.f.) El signo latino, que al parecer se origina en la simplificación de la palabra Quaestio, es la versión más aceptada de su origen; al parecer fue cambiando a su diminutivo Qo, que finalmente derivó en el singo tal cual se conoce actualmente (¿?) (s.f.).

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En sus orígenes este tipo de oración se asociaba a otras gramáticas, razón por la cual la información disponible para hacer una reconstrucción adecuada no está suficientemente organizada.

86 1999 Maria Victoria Escandel Los enunciados interrogativos Semántica y discurso Interrogación es diferente de pregunta, la segunda es expresión de la primera.

En el orden que se presentó en la Tabla 2, se ampliarán brevemente los aportes de estos lingüistas en la fabricación de la oración interrogativa:

1. En el siglo XIX, Bello en su Gramática mostró que la diferencia entre la oración y la oración interrogativa, es que esta última está incompleta. En el capítulo XLVI, describió diferentes usos de para ella, si bien no propuso una definición, hizo una debida distinción entre preguntas directas, que usan pronombres o adverbios interrogativos e indirectas, que usan otra palabra para introducir la interrogación. Para Bello, parece existir otra clasificación de la interrogación según si verdaderamente se pregunta, es decir si se solicita una respuesta o no.

2. Tomás Navarro se enfocó en los aspectos sonoros que hacen a la oración interrogativa singular frente a otro tipo de oraciones, afirma que “*…+ a la oración interrogativa en línea general le corresponde la pronunciación propia de la frase incompleta: entonación final ascendente” (Navarro, citado por García, 2008, p. 15). 3. Para Rodolfo Lenz, el criterio de estudio de esta oración es psicológico, por lo que

hace una clasificación en tres partes: exclamativas, declarativas e interrogativas. Esta última se origina cuando el hablante se encuentra ante el obstáculo de que algo le falta, pero expresa el deseo de eliminar dicha dificultad. Propuso un división en diferentes tipos para estas oraciones: dubitativa-declarativa, dubitativa- imperativa, pregunta-coletilla34.

4. Salvador Fernández Ramírez, en su trabajo Oraciones Interrogativas Españolas, usa la sintaxis como criterio de caracterización. Según él hay dos tipos de preguntas: de afirmación negación y la disyuntiva. La primera señala un problema que resolverá o no la respuesta; la segunda, una solución de dos o más elementos en la misma

87 pregunta. Así mismo propuso una serie de sub clasificaciones de las preguntas según sus usos35.

5. César Hernández Alonso introdujo un criterio que involucra una función social, en su Gramática funcional del español. Para él, la actitud del hablante se revela en las distintas funciones del lenguaje, y la interrogación se relaciona con la función conativa del lenguaje, por lo que propone una subdivisión según el criterio semántico y otra según el fonológico36.

6. Maria Victoria Escandell, presenta el estudio más reciente que incluye aspectos semánticos y discursivos respecto de la oración interrogativa. Hace una diferencia entre interrogación y pregunta, considerando que esta última hace un uso específico de la primera en la que se manifiesta la duda sobre el contenido de la frase con intención de resolverla. Tras una revisión de los estudios previos sobre la oración interrogativa concluye que son “estructuras proposicionales abiertas” (Escandell, citada por García, 2008, p. 79), incompletas y con incógnitas, razón por la cual no son consideradas proposiciones y no pueden ser valoradas positiva o negativamente sino como “pertinente, adecuada, comprometedora, fuera de lugar” (Escandell, citada por García, 2008, p. 79). Las intenciones por las que alguien emite una oración interrogativa son las que originan los diferentes tipos discursivos, según los cuales existen dos clases de preguntas: Interrogativas neutras37 o petición de acción e interrogativas marcadas.

La pregunta construida de palabras es finalmente un desafío, principalmente para el actor de las preguntas, pues, como se reseñó anteriormente, es la conquista del lenguaje y el

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Según si son para extraer información de un hablante, consultar sus motivos; las que refuerzan un discurso desde el asombro, la ironía o el interés por algo dicho; las que buscan alguna solución de la totalidad de un suceso o de su parcialidad, entre otras.

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Esta combinación se refiere a los aspectos sociales de la pregunta, según lo cuáles enunciarla produce una reacción social, sea de respuesta o de continuación de la pregunta.

37 En la subdivisión de la primera clase aparece una nueva caracterización para las preguntas epistémicas,

aquellas en las que hay un desconocimiento real por parte del emisor, aunque el grado de desconocimiento no está especificado en ella. Esta subclase a su vez está comprendida por: Preguntas reales, de examen, problemáticas y deliberativas.

88 primer paso que sitúa al niño ante el reto de la comunicación humana, que implica una comprensión de las estructuras lingüísticas y un uso creativo de ellas. Pero además como lo hace notar Steven Pinker (2009) la pregunta implica un cambio de las reglas, y a este respecto otorga a los niños el mérito del aprendizaje del habla, al constatar que tienen la habilidad de mover las palabras dentro de las frases con el fin de convertirlas en preguntas. Esto implica una interiorización del algoritmo sobre el que se construyen las oraciones como afirmaba Chomsky (2009), de tal forma que le permita elegir la parte adecuada de dicho movimiento y así hacer el correcto cambio de afirmar a interrogar, este hecho fue probado por dos psicólogos en un experimento denominado Jabba the Hutt, lo que confirmó en todos los casos las hipótesis de Chomsky, que en su la mayoría, los niños interactúan con las preguntas de manera natural elaborándolas correctamente. La oración interrogativa es posible por la persona que usa sus particularidades representativas, no por la simple posibilidad de hacerlo sino con la intención de manifestarse y expresarse a través de ellas.