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CAPITULO IV – Análisis al Informe de Gestión, elaborado por Incoder

1. Los resguardos y su extensión

1.2. La problemática de los resguardos más extensos

Por otra parte los resguardos cuyas superficies pueden sumar una extensión superior al departamento del Atlántico (3.388 kilómetros cuadrados, equivalentes a 338.800 hectáreas)291, y en el caso extremo, hasta más de 16 veces ésta superficie, como ocurre con el resguardo de Predio Putumayo en Amazonas, cuya área es de 5’819.505

      

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“Existe una vinculación en distintos grados entre los indígenas y el resto de la población nacional, esta vinculación se da en estrecha relación con el tipo de comunidad con sus características culturales y en consecuencia con su grado de aculturación. La vinculación por parte de las comunidades indígenas con el extra-grupo se da en términos de intercambio comercial y oferta de fuerza de trabajo indígena”. DEPARTAMENTO NACIONAL DE ESTADISTICA – DANE. Ayer y hoy de los indígenas colombianos .Publicación Virtual, Consulta realizada el 22 de septiembre de 2010.

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hectáreas292 y otros con superficie un poco menor situados en Vaupés, Guainía, Guajira, Amazonas, Guaviare, Vichada, Caquetá Boyacá y Chocó. Si bien no tienen las dificultades que enfrentan los resguardos pequeños, se encuentran ubicados en áreas que pudieran denominarse con altas limitaciones agrológicas para el desarrollo de la actividad productiva, bien por carencia de precipitaciones regulares y mínimas en el año como es el caso de la Guajira, que se mueven por debajo del límite de sequía que hace imposible la actividad agropecuaria de una manera amplia, o también porque como ocurre en la cuenca del Pacífico, donde en alguno de sus puntos cae mas de 5.000 milímetros de lluvia año293 y configura lo que es el límite de humedad y permite el desarrollo de lo que se conoce como “la selva muy húmeda tropical”; o aquellas regiones donde es mas suave la humedad y se encuentra el “bosque húmedo tropical” como el caso del resguardo indígena de Cristianía, pero también se encuentran otros factores restrictivos: las tierras muy altas, colocadas por encima de los 3.000 metros que son parte integral de los territorios de resguardo y que se mueven en el límite de la transición entre la actividad productiva y el páramo productor de agua, son también restricciones que explican la extensión de sus tierras, así como las que constituyen aquellas áreas como las del Departamento del Amazonas.

La presentación de estadísticas de titulación de tierra a resguardos grandes como por ejemplo el caso de Predio Putumayo en Amazonas, cuya superficie es inmensa con relación a una población beneficiaria pequeña, en ausencia de una explicación, podría inducir a inferencias ideológicas que permitan ver algo distinto a lo que ha sido el objetivo de la ejecución.

      

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INSTITUTO COLOMBIANO DE DESARROLLO RURAL, INCODER. Relación de resguardos indígenas constituidos durante las vigencias de 1.966 a 2.009. Op. Cit.

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ARANGO Raúl, SANCHEZ Enrique, Los Pueblos Indígenas de Colombia 1.997. Desarrollo y Territorio. Op. cit. P. 192.

La superficie física bruta del país es de 114’174.800294 hectáreas aproximadamente. Si se descontasen áreas de imposible uso económico productivo como son lagos, ríos, ciénagas, humedales, playones, páramos, mantos forestales protectores de las partes altas, vecindades de cuencas, selvas tropicales, tierras erosionadas y afectadas por los procesos de desertificación, bosques, áreas ocupadas por el hábitat rural urbano, carreteras, etc., si descontasen todas esas tierras, habría que decir, apoyados en los estudios especializados sobre el tema por los investigadores del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, que en el país hay por lo menos un 50%295 de áreas con posibilidad de usos agrícolas y ganaderos, lo cual equivale a unos 57 millones de hectáreas, que al compararlo directamente con las cifras tituladas por las instituciones de Reforma Agraria, que alcanzan la cifra de 31’255.511 hectáreas296, se estaría frente a un espectro bastante satisfactorio de lo que se esperaría de una ejecución que pretendió enfrentar severos y complejos problemas de tierras con las poblaciones indígenas.

En esta dirección donde se comparan estadísticas expresadas en términos absolutos, resultaría que la reforma agraria fue mas profunda de lo que se esperaba, mas no es así, pues la cifra de 31’255.511 hectáreas arriba mencionadas, al hacerle un examen detenido por las superposiciones de territorios, producen una imagen distinta que será expuesta más adelante.

      

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ATLAS geográfico universal y de Colombia. Grupo Editorial Océano. Op. Cit.

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“AGRICULTURA ORGANICA. La problemática ambiental del sector agropecuario en Colombia” en La nueva agricultura para países tropicales. Publicación digital en la página http://www.angelfire.com/ia2/ingenieriaagricola/sectoragropecuario.htm Consulta realizada 19 de septiembre de 2010.

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INSTITUTO COLOMBIANO DE DESARROLLO RURAL, INCODER. Relación de resguardos indígenas constituidos durante las vigencias de 1.966 a 2.009. Op. Cit.

Esta cifra, en ausencia de un esfuerzo técnico que discrimine en ella las superficies de tierras adecuadas para adelantar los procesos productivos, de las que tienen altas restricciones, como también las que son parte del sistema nacional de parques y similares para la conservación del medio ambiente, no permitirá contar con una información de buena calidad que posibilite establecer el orden de las necesidades a satisfacer en la ejecución de los programas de entrega de tierras y reconocimiento de derechos a los pueblos indígenas en sus territorios.

Este juicio que reclama una información más próxima al examen de las calidades de la tierra, es requerido para conocer cuan grave o cuan bien están los pueblos indígenas de Colombia, pues se suele afirmar en foros académicos o en polémicas de élites que por el contrario, la Ley ha sido tan bien aplicada, al punto que ahora una inmensa minoría controla la mayor parte de las tierras productivas del país, porque estadísticamente habla de la propiedad de 31.2 millones de hectáreas por parte de los indígenas.

Presentadas así las cifras, el lector observaría un cuadro donde la inequidad es mas agresiva que cuando se observa ésta, al examinar la estructura de propiedad agraria nacional.

La critica sobre esta situación no es a la actuación administrativa como tal, realizada por las entidades de Incora e Incoder, la critica apunta mas bien a esclarecer lo que se oculta cuando se publican o anuncian cifras con otros fines distintos al establecimiento de cuan eficiente ha sido una acción administrativa, puesto que es entendible que en el territorio nacional existen etnias como la Wayuú que son seminómadas, itinerantes y su vida requiere de un espacio físico geográfico amplio, e incluso se trasladan de otro país como Venezuela a través de la península a la media y baja Guajira, lo mismo ocurre con las etnias del Putumayo, del Amazonas, donde habitan comunidades que tienen aun patrones alimenticios diferentes y necesitan un

hábitat mas expandido. Para estas comunidades nómadas o seminómadas es explicable que sus territorios tengan un carácter extensivo y no puede ser de otra manera, no pueden contar con un menor territorio estos resguardos porque no puede haber, por lo menos en las condiciones de hoy, un uso intensivo del suelo297.

1.3. Bondades y dificultades que enfrenta la gobernabilidad de los territorios