La historia de un corredor de bolsa nos prueba también el
poder de formular planes para la prosperidad y el éxito. Hace unos pocos años, el presidente de una gran corporación murió. En el momento de su muerte, esta corporación estaba en dificultades financieras. El Vicepresidente, quien había sido considerado prominente en un sentido económico, tomó el timón. Inmediatamente la corporación empezó a prosperar y hoy sus existencias son unas de las mejores en el mercado. Su registro por ventas ha sobrepasado recientemente a todos los de sus bien conocidos competidores. ¿El secreto de prosperidad? Bien, parece que este vicepresidente había
trabajado durante años en un plan que a él le pareció ser un plan sabio para el crecimiento y prosperidad de esta corporación. El día en que llegó a ser presidente, tomó este plan del cajón de su escritorio y empezó a ejecutarlo. Hoy su corporación no es más una mediocre con deudas arrastrándola hacia abajo. En lugar de esto, es una de las más prósperas en el país. El probó que la prosperidad es el resultado de un plan.
La prosperidad es el resultado de un pensamiento deliberado y de acción. No hay nada al azar acerca de un vivir próspero. Este es un resultado planeado, como el de la construcción de un
puente o un edificio es el resultado de un plan. Sin planes deliberados, los planes de prosperidad no serán resultados prósperos, sobre una base permanente y consistente.
Esta ley de prosperidad creativa fue la que indudablemente dio en el “clavo” con muchos estudios en mis clases de prosperidad. Muchas de las personas que asistieron me dijeron que éstas ideas habían tornando sus anteriores esfuerzos vacilantes hacia la prosperidad en sorprendentes y exitosos resultados. Ellos habían trabajando mucho y fuertemente, pero no de modo específico y definido. Luego descubrieron
que no había razón para afanarse al pedir lo que realmente deseaban. La Biblia promete “Pide y se te dará, busca y encontrarás, toca y se te abrirá” Mateo 7: 7.
Quizás pienses que realmente no sabes lo que quieres; que tus deseos no están definidos aún. En este caso, empieza a pensar simplemente acerca de ellos y a hacer lista de cosas que en tu vida no quieres ahora allí. Cataloga las cosas que deseas haber aclarado y erradicado de tu vida. A esa lista declara: “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”, O “SERÁ DISUELTO”.
Conozco un hombre de negocios en electricidad que hizo
estos planes; su socio de negocios había muerto unos meses dejando su parte de los negocios en la manos de herederos que no cooperaban, que ni compraban ni vendían. Estaba casi en desesperación el socio sobreviviente cuando empezó aplicar el pensamiento próspero. Su principal deseo era comprar la otra mitad del negocio o vender su mitad. Simplemente, deseaba disolver el estancamiento en que se hallaba la sociedad y que costaba dinero a la compañía; y quería erradicar lo desagradable, lo confuso, lo incierto de esta situación. En el término de un mes después de que resolvió escribir notas acerca
de lo desagradable de sus socios la noticia vino de su abogado que su socio deseaba vender su parte. Los hicieron así, inmediatamente, sin dificultades posteriores.
UNA FÓRMULA PARA
PROSPERAR
Un grupo de personas de negocios que habían sido entrenados conmigo a experimentar el pensamiento próspero durante una recesión, hicieron esto: ellos escribieron primero sus deseos para un período de seis meses y luego escribieron los logros que deseaban para cada uno de los seis meses. Cada semana añadían a su lista o cambiaban sus listas de los resultados deseados, como
lo fueron sintiendo. En algunos ejemplos, cambiaron la lista completamente, ampliando sus deseos o tachando los deseos que ya no les llamaba la atención.
Luego, cada semana los miembros de la clase trajeron esta lista de deseos al salón. Ninguno de ellos vio estas listas individualmente, excepto los estudiantes a que les pertenecían. Empezábamos cada período de clases tomando nuestras listas en privado y declarando verbalmente juntos: “SOY EL HIJO RICO DE UN PADRE AMOROSO. TODO LO QUE EL PADRE TIENE ES MÍO PARA
EXPERIMENTAR. LA DIVINA INTELIGENCIA ME ENSEÑÓ AHORA CÓMO RECLAMAR LO QUE DIOS ME HA DADO; LA RIQUEZA, LA SALUD Y LA FELICIDAD. LA DIVINA
INTELIGENCIA ESTÁ
TAMBIÉN ABRIENDO MEDIOS
PARA BENDICIONES
INMEDIATAS TENGO FE QUE TODO LO QUE ES MÍO POR DERECHO DIVINO VIENE A MÍ EN RIQUEZA ABUNDANTE.
MIS RICAS BENDICIONES NO INTERFIEREN CON EL BIEN DE NADIE, PORQUE LA RICA SUSTANCIA DE DIOS ES ILIMITADA Y ESTÁ PRESENTE EN TODAS PARTES Y ES PARA TODOS. NO TENGO DUDA QUE LO QUE NO ES PARA MI MÁS ALTO BIEN DESAPARECE DE MI VISTA Y NO LO
DESEO. LOS DESEOS QUE DIOS ME DA SON RICAMENTE SATISFECHOS AHORA EN LA FORMA SABIA DE ÉL.
Los estudiantes fueron instruidos también para que emplearan al menos quince minutos al día para pronunciar sus oraciones verbalmente, e invocaciones (de las cuales hablaremos en el capítulo 6) sobre sus deseos enumerados y a trabajar diariamente en sus listas, revisándolas, cambiándolas o agrandándolas. Se les pidió hacer cosas muy definidas como poner en lista la cantidad de dinero que querían ganar en el día, la semana o el mes. Se les pidió colocar un tiempo limitado y definido de fechas en las cuales
deseaban completar sus deseos. Se les instruyó para que no se fueran a preocupar, dudar o preguntar, cómo esos ricos bienes iban a ser satisfechos, sino que debían de estar ocupados poniendo en acción las leyes creativas de la prosperidad de estas simples maneras.
Los resultados que obtuvieron fueron fabulosos, y he recibido cartas de personas de todo el mundo que leen acerca de estos métodos creativos de prosperidad, y que los ensayaron, con resultados prósperos, ¡igualmente! Mientras el grupo trabajó con sus listas, revisándolas y cambiándolas, a menudo afirmábamos las
palabras de Goethe: “Lo que puedes hacer o soñar, puedes, empiézalo” A menudo decimos:
“LO QUE NOSOTROS
PODEMOS CONCEBIR
PODEMOS LOGRARLO CON LA AYUDA DE DIOS”. Y a menudo nos recordábamos esta verdad: Todo obstáculo se precipita al salir del camino del hombre que sabe a dónde va; y todo el mundo parece de lado del hombre que procura levantarse.
Parece ser casi mágico el poder del pensamiento en los propios deseos expresándolos constructivamente,
escribiéndolos, declarando la época en la cual uno desea su cumplimiento, y luego orando
para que el bien de Dios se manifieste físicamente . ¿No suena esto demasiado simple para trabajarlo? Las grandes verdades y los secretos poderosos a menudo se presentan simples. Tan simple, en efecto, que la mayoría de la personas lo pasan por alto tratando de encontrar una manera más difícil.
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