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La reincidencia como factor de la resocialización

Es curioso pensar en la resocialización sin vincularlo con la reincidencia, es una relación que, como se manifiesta en el titulo de este capítulo, en sí misma genera contradicción, ¿por qué? Porque en Colombia existen programas de resocialización ¿Qué tan eficientes son? No lo sabemos, lo que si sabemos es que el índice de reincidencia en Colombia llega a alcanzar hasta el 20% del total de la población carcelaria, pero bueno el 20% se supondría no es mucho, y puede que no lo sea pero, si los programas de resocialización funcionaran e impactaran por lo menos al 70% de la población carcelaria los índices de reincidencia disminuirían notablemente, es decir hay una relación inversamente proporcional entre más reincidencia menos programas de resocialización, y así viceversa; sin embargo, en esta investigación nos pudimos dar cuenta que de las 28 personas que participaron ninguna le atribuyo, ni reconoció algún elemento favorable a los programas de resocialización y de las 14 personas pospenadas todas han tenido un proceso de volver a la sociedad e insertarse laboralmente fuera de los procesos que ofrece la institución, dando un gran elemento y es que, por lo menos en esta población, la reincidencia en el delito es poca, no debido a los programas del INPEC, sino debido a posibilidades laborales que han tenido por medio de sus familias, amigos, vecinos y conocidos.

Es por esto que podemos refutar la política criminal que supuestamente se ha enfocado en un tratamiento delictivo (con fines resocializadores), esto por medio del sistema penitenciario, que le apunta también a prevenir la reincidencia en el delito, pero que contrastándolo con la realidad y con lo evidenciado antes, durante y después de la investigación, incluso interactuando con personas que no hicieron parte de ella, pero que han estado vinculadas indirectamente a los fines investigativos, puedo afirmar que desde la experiencia y desde la interacción con terceros la reincidencia en el delito, que como he mencionado anteriormente se distingue de la reincidencia carcelaria, continua, incluso en escenarios post carcelarios, es decir si los programas de resocialización no han funcionado para ingresar laboralmente, no lo han hecho ni lo harán, si continúan con ese modelo, para

94 prevenir el delito, es que incluso la cárcel como medio para dar ejemplo, brindar escarmiento de las acciones que no se deben realizar tampoco es un factor que implique no cometer delitos.

Las instituciones penitenciarias, según clama el discurso penal liberal, deberían garantizar la transformación de delincuentes en ciudadanos de bien. Pero como demuestra la política criminal de Colombia y de muchos otros países de la región y el mundo, el discurso político parece ir en la dirección contraria: más cárcel para más personas, no para rehabilitarlas, sino para incapacitarlas durante el mayor tiempo posible; ingenua, o cínicamente, se clama que esto hará que nuestra sociedad sea más segura. (Ariza & Iturralde , 2011, pág. 181)

Es por esto que esta investigación no se enfocó en las acciones que implican que una persona reincida, porque de primera mano se conoce que no hay grandes posibilidades, que las instituciones carcelarias, estatales y privadas imposibilitan el ejercicio laboral, pero aun así, hay una población a la que por más obstáculos que se encuentren en la vida lograron ingresar a un mundo laboral legal, y es que si bien las prisiones no han cumplido históricamente con los objetivos de ‘rehabilitación o resocialización’, sino que se han encargado de castigar, segregar, juzgar e incapacitar a individuos, es posible resaltar que incluso este resultado ha sido porque no se han elaborado programas que tengan una mirada multidimensional del problema, es decir las cárceles sean encargado de enfocarse en el individuo, creyendo que es él el del inconveniente, invisibilizando otros factores que implican que se ingrese a la vida delictiva, tal como es la sociedad, la familia, los amigos, los vecinos, el colegio, las instituciones, es decir hay multiplicidad de elementos que se deben pensar desde la política criminal para ofrecer verdaderamente un programa que se enfoque en el ingreso a la sociedad después de la cárcel.

A partir de lo investigado es posible analizar que el ingreso a la sociedad después de haber estado en un centro penitenciario y carcelario requiere de haber preparado culturalmente a la sociedad en no juzgar por las acciones cometidas anteriormente, sino en de verdad brindarle a muchos individuos la capacidad de reconciliarse con la sociedad y esto pasa por un proceso de perdón por los daños causados, y es que en Colombia se ha visto que

95 el perdón es un paso difícil de dar, sobre todo en ciudades donde hay tanto rencor, así no sean afectadas directamente, esto se trae a colación con lo vivido en octubre de 2016, donde la posibilidad de terminar un conflicto de más de 50 años con una de las guerrillas más fuertes del país, como fueron las FARC-EP, se vio nublada esta oportunidad por personas que le dijeron no a la paz, debido a su incapacidad de perdonar y de dar una posibilidad de reconciliación con la sociedad. Imaginemos, si es así con un conflicto que ha dejado millones de muertos, y sangre por todo el territorio colombiano ¿Cómo será con personas, que de una en una, han hecho algún tipo de daño, o que simplemente están en una cárcel de manera injusta? Porque aquí no importa si se fue culpable o no, sino el simple hecho de haber estado en una cárcel es un peso que se debe cargar para toda la vida, va a ser un elemento segregador siempre, hasta que la sociedad y las familias reconozcan que también son seres humanos, que necesitan que alguien les tienda la mano para lograr un cambio y transformación en sus vidas, siempre y cuando ellos también quieran y deseen realizar este cambio.

El ámbito del deseo individual se vincula en la investigación cuando algunas personas manifiestan no querer salir de este mundo, debido a las emociones que genera realizar algún tipo de actividad delictiva; sin embargo, si desde la política criminal, el sistema judicial y la sociedad en general se abarcan problemas sociales estructurales es posible que ni siquiera haya una necesidad o deseo de delinquir; empero, en Colombia imaginar este plano ideal donde todo tenga respuesta atacando problemas sociales se derrumba cuando las penas continúan fortaleciéndose, el tiempo de condena es aún más alto y se crean más cárceles para más individuos trae consigo un mensaje de fondo: en realidad no queremos rehabilitar, queremos controlar a unos individuos que no son funcionales a la sociedad, porque los gobiernos son incapaces de promover una sociedad sana y reconciliada. (Ariza & Iturralde , 2011)

toda vez que una sociedad que produce ella misma la delincuencia, no es el delincuente sino la sociedad la que debería ser resocializada. (Añez Castillo, Han Chen, Morales Manssu, & Párraga Meléndez , 2008)

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